Nuestro Objetivo es Analizar
las doctrinas Fundamentados
en la Santa Palabra de Dios,
que vive y permanece para
siempre.
El Espíritu Santo:
su
Persona, su Obra
I
QUIENES PROPONEN actualmente
la idea del Espíritu como
una energía impersonal,
desconocen cuales son las
implicaciones reales de sus
declaraciones. Cuando, en
tiempos recientes, la obra
del Dr. J. H. Kellogg (El
Templo Viviente) promovió
las opiniones panteístas
acerca de la persona de
Dios, se creó una crisis
histórica en las filas del
pueblo de Dios. Las ideas de
Kellogg despersonificaban a
Dios y lo convertían en una
esencia que permeaba todas
las cosas. La orden del
Señor en aquel entonces fue
clara: “¡Hazle frente!”. Y
en esta ocasión, también la
“voz autorizada” ha dado la
misma orden.
I
LA NEGACIÓN
de la personalidad del
Espíritu y subsecuentemente
de su divinidad, constituye
también una enseñanza
panteísta, y puede ser
catalogada como parte de la
apostasía omega. Esta
antigua herejía,
desempolvada hoy y
presentada nuevamente a la
iglesia, es panteísmo en su
más pura esencia, porque
despersonifica a Dios en la
persona del Espíritu Santo.
Kellogg enfiló sus cañones
contra Dios, y ésta, en
forma más especifica, sobre
la persona y la divinidad
del Espíritu.