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El fragmento de un escrito de E. White,
reproducido a continuación, indica la profundidad de la respuesta que se
producirá, por parte de los pastores, sus esposas e hijos, cuando el
Espíritu Santo conceda el don del arrepentimiento:
"En la noche, me encontré en sueños en una
gran reunión con pastores, sus esposas, y sus hijos. Me sorprendió que
la compañía congregada se compusiera principalmente de pastores y sus
familias. Les fue presentada la profecía de Malaquías, en relación con
Daniel, Sofonías, Hageo y Zacarías… Hubo un profundo escudriñamiento de
las Escrituras en relación con el carácter sagrado de todo lo
perteneciente al servicio del templo…
Tras un diligente escudriñamiento de las
Escrituras, hubo un período de silencio. Las personas fueron
solemnemente impresionadas. Se manifestó entre nosotros conmoción
profunda, por acción del Espíritu Santo. Todos fueron perturbados, todos
parecían sentirse bajo la convicción, pesadumbre y congoja, y vieron su
propia vida y carácter retratados en la Palabra de Dios, y el Espíritu
Santo hizo la aplicación a sus corazones.
La conciencia se avivó. La crónica de
tiempos pasados puso al descubierto la vanidad de las falsedades
humanas. El Espíritu Santo trajo todas las cosas a su memoria. Al
revisar su historia pasada, fueron revelados defectos de carácter que se
habrían debido discernir y corregir. Vieron cómo, por la gracia de
Cristo, el carácter debió haber sido transformado. Los obreros habían
conocido la amargura de la derrota en la tarea que se había encomendado
a sus manos, cuando debieron haber experimentado la victoria.
El Espíritu Santo presentó ante ellos
Aquel a quien habían ofendido. Vieron que Dios no solamente se revelará
como un Dios de misericordia, de perdón y benignidad, sino que mediante
actos terribles de justicia pondrá de manifiesto que Él no es un hombre
para que mienta.
Hubo Uno
que pronunció estas palabras: ‘La vida interior, escondida, será
revelada. Como si fuese reflejada en un espejo, se manifestará toda la
obra interna del carácter. El Señor quiere que examinéis vuestras
propias vidas, y que veáis cuán vana es la gloria del hombre. "Un abismo
llama a otro a la voz de tus canales: Todas tus ondas y tus olas han
pasado sobre mí. De día mandará Jehová su misericordia, y de noche su
canción será conmigo, y oración al Dios de mi vida" [Sal. 42:8]’ " (Review
and Herald, 4-2-1902).
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