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Los Días de Creación en Génesis I

 

¿Son “Días” Literales o “Períodos Figurados de Tiempo?

 

(1era. Parte)

 

Por:  Dr. Gerhard F. Hasel

   
 

Introducción

           En las décadas recientes, el enfoque incrementado en creacionismo, “ciencia creacionista,”1  “ciencia de orígenes,”2 y “ciencia teísta”3 ha creado un clima en que preguntas antiguas han resurgido con enfoques específicos y una sofisticación nueva. Una de ellas se refiere al significado que se asigna al término “día” en los primeros dos capítulos de Génesis.

            La naturaleza del relato de seis “días” en Génesis 1:5-31, y luego el “séptimo día” en el capítulo 2:2,3, es de interés especial porque en general se entiende como un período corto de una semana: Es el tema de este tiempo corto que está en discusión en este artículo debido a la corriente naturaleza de la teoría de la evolución -el contraste entre el tiempo breve del relato de la creación y las largas épocas que demanda la evolución naturalista.

            Este estudio intentará realizar varias tareas que se interrelacionan: (1) Proveer observaciones metodológicas con una breve historia de interpretación; (2) citar opiniones representativas en publicaciones recientes que sugieren que los “días” de la creación son largas épocas y no días literales de 24 horas; (3) presentar la relación de Génesis 1 con los otros usos del término en el Antiguo Testamento; (4) aplicar a los datos de Génesis 1 los requisitos de la lingüística estándar y las investigaciones semánticas de sana erudición basada en el conocimiento más adelantado actual. 

I.  Observaciones Metodológicas y la Historia de Interpretación

            Un conocimiento de ciertos aspectos de la historia de la interpretación del vocablo “días” en Génesis 1 puede resultar de ayuda desde la perspectiva de la metodología de la interpretación. La información histórica indica al intérprete moderno que antes de la publicación de El Origen de las Especies (1859) de Darwin, los “días” de creación de Génesis ya habían sido interpretados por algunos como no literales. Había razones extrabíblicas anteriores que influyeron para que algunos intérpretes se apartasen del significado literal de “días”. 

1. Ciertas Interpretaciones de “Días” de la Creación en la Edad Media. Orígenes, el padre alejandrino (A.D. 185-254), defensor del método alegórico do interpretación,4 os considerado el primero en interpretar que los “días” de la creación tenían un sentido alegórico y no literal.5

          Agustín (354-430), el más famoso de los Padres Latinos, siguió las ideas de Orígenes en cuanto a los “días”6; aunque se dice que enseñaba que Dios creó al mundo entero en un instante.

          Aquí conviene algunas consideraciones metodológicas. Ni Agustín ni Orígenes tenían en mente conceptos evolucionistas. Consideraron los “días” de la creación como no literales porque era obligación filosófica asignar a Dios una actividad creadora que no tenía relación con el tiempo humano. Siendo que los “días” de la creación se relacionan con Dios, se argüía, tienen que representar nociones filosóficas asociadas con Dios.

            En la filosofía griega Dios está más allá o fuera del tiempo. Ya que los “días” de la creación son parte de la actividad de Dios, se entendía que también ellos tenían un sentido no temporal. El pensamiento de Agustín y de Orígenes estaba influido por la filosofía griega y no por especulaciones científicas. No obstante, esta idea también influyó en la reinterpretación de los “días” de la creación.

            Tanto este enfoque como algunos de los enfoques modernos tienen un factor común: ambos se basan en influencias exteriores al texto bíblico en sí. Los teólogos medievales que tomaron como no literales los “días” de la creación, basaron su interpretación en modo de pensar extrabíblicos y filosofías paganas.

            Hoy existe otra influencia exterior al texto bíblico que conduce a los intérpretes a cambiar la que parece ser el significada obvio de “días.” Es la hipótesis científica basada en el naturalismo, la teoría moderna de la evolución, que provee el ímpetu para tales cambios.

            El pensamiento de los teólogos católicos medievales fue influido por el método alegórico alejandrino de interpretación. El sentido cuádruple de las Escrituras fue adoptado en tiempos medievales.7 Aún se lo sostiene en el catolicismo romano oficial corriente.8 Los tres sentidos no literales (alegoría, analogía, y tropología) del sentida cuádruple de las Escrituras dominaron y mantuvieron importancia primaria por más de un milenio en el cristianismo, esto Facilitó el medio hermenéutico para la reinterpretación del sentido literal do los “días” de la creación. 

2. Como Entendió la Reforma Protestante las “Días” de la Creación. La Reforma del siglo dieciséis concordó en que el sentido cuádruple de la interpretación de las Escrituras comprometía el significado literal de la Biblia hacienda nula y vacía su autoridad para la fe y la vida. Insistieron los reformadores que el sentido único y verdadero de las Escrituras es el sentido literal, el sentido claro y sencillo del texto.

            Una de los logros mayores de la Reforma Protestante fue el retorno a las Escrituras. Esta recalcó que las Escrituras no necesitan una clave exterior para su interpretación, ya sea el Papa, los concilios de iglesia, la filosofía, o cualquiera otra autoridad humana. La lucidez y claridad do las Escrituras llegaron a ser la norma de la época; leerla y entenderla desde el interior de su propio contexto era lo imperante. La comprensión desde afuera, como había sido la costumbre en el catolicismo medieval, no debía ser sobrepuesta. La Biblia había de ser leída y entendida en su sentido literal y gramatical.9

            De acuerdo con esto, Martín Lutero, sostuvo la interpretación literal del relato de la creación: “Afirmamos que Moisés habló en sentido literal, no alegóricamente, ni figuradamente, lo que vale decir que el mundo, con todas sus criaturas, fue creado en seis días literales, como las palabras mismas dicen.”10 También los otros reformadores entendieron los “días” de la creación en la misma manera.

            Esta interpretación literal y gramatical, conocida en la historia de la hermenéutica como el método histórico-gramatical, continuó siendo la norma para la interpretación bíblica hasta ya entrado en el siglo XIX. 11 

3. Cambio bajo la Influencia del Modernismo. A medida que el concepto de las largos períodos se infiltraba en la explicación de los orígenes de la Tierra a partir de la publicaciones de James Hutton (1726-1797) y Charles Lyell (1797-1875), algunos interpretes que querían concordar comenzaron a interpretar los “días” de la creación en Génesis nuevamente en una manera no literal. El impulso para esto no provino de la Biblia misma sino del nuevo concepto mundial que se desarrollaba en base al uniformismo y las explicaciones concomitantes de los orígenes que exigían largos períodos de tiempo para la formación del mundo.

            Interpretar los “días” de la creación como “días de reconstrucción,”12  “días de revelación,”13 además de interpretar un “día” por un “período” (teoría de “día-período”) o una época/era4 puede rastrearse hasta este tiempo y los cambios en el concepto tiempo de la nueva geología. La aceptación no literal de la reinterpretación de “días” era típica de aquellos que habían aceptado largos períodos para el origen de la Tierra. Esto fuerza concluir que las influencias externas ejercidas por creer en las nuevas edades geológicas llegaron a ser los catalizadores para reinterpretar los “días” de la creación. 

4. Cambios Recientes en la Interpretación Entre Concordadores Amplios. En la última década los conciliadores a concordadores amplios (liberales) intentan cada vez más interpretar los “días” en el relato de la creación de Génesis de una manera no literal a fin de traer una armonía entre las largas edades exigidas por la toaría de la evolución y el registro bíblico de creación divina en Génesis 1.

            Es un hecho reconocido en la larga y abigarrada historia de relaciones entre la ciencia y las Escrituras que la comprensión de la primera ha tenido un impacto sobre la comprensión de la Biblia.15 El cambio de la cosmología tolemaica a la copernicana es probablemente el ejemplo más clásico. 16

            Los teólogos cristianos medievales habían adoptado el concepto mundial no cristiana de Tolomeo como el modelo correctamente cristiano y bíblico para la Tierra. Se concebía a la Tierra como el centro del Sistema Solar, y a menudo del universo entero. Resultó ser un dilema de primera magnitud cuando el modelo copernicano del sistema heliocéntrico llegó a ser prominente y aparentemente irrefutable.

            De esta experiencia, la lección que los eruditos cuidadosos y científicos podemos aprender es que debemos evitar introducir uno u otro cuadro a teoría de orígenes en la Biblia. Esta es una continua tentación.

            Hacemos mal servicio al significado de las Escrituras cuando lo hacemos, y al mismo tiempo a las teorías científicas que continúan cambiando a medida que nuevos datos son incorporados y los antiguos conceptos reevaluados.

            Desde el punto de vista de la metodología, el concepto del modelo con el que trabaja el científico como intérprete de los datos observados en la naturaleza predominará, en gran medida, sobre los conceptos finales y afectarán datos de otras fuentes, inclusive los de la Biblia. La aseveración de que, “las teorías científicas afectan la interpretación bíblica, por lo menos hasta el grado de que llegan a ser la ocasión para reevaluar la interpretación de algunos pasajes (Gen. 1:2; 6:8)17 es generalmente reconocida. La pregunta que surge, por cierto, es si la reevaluación resulta en una sobreimposición de una acepción en el texto bíblico por el concordista o quien sea, un significado que es ajeno al significado de la Escritura cuando se toma dentro de su propio contexto.

            Dos opciones mayores parecen posibles aquí: (1) Una reevaluación basada en las conclusiones “científicas” podría conducir a una interpretación de los textos bíblicos que es permisible dentro del contexto y la intención de la totalidad de las Escrituras. En este caso la reevaluación no viola las normas internas de cohesión y unidad de las Escrituras. (2) La reevaluación del texto bíblico también podría conducir a una conclusión referente al significado de un texto bíblico o pasaje bíblico que no concuerda con lo que la hipótesis científica corriente sostiene. Para quienes aceptan la autoridad bíblica plena esto debe conducir a la reevaluación de las conclusiones que surgen de la interpretación que el científico ha dado a los datos en la naturaleza. Esto último, a su vez, puede afectar la teoría científica o al concepto científico percibido, “en lo mínimo al hacernos reevaluar si todas las conclusiones derivadas de una teoría científica son justificadas, o llevarnos a investigar en algunos casos si la teoría entera es incompatible”.18 

5. La Autoridad Inherente de las Escrituras. Algunos han aceptado la idea que la teoría científica por su misma naturaleza y la amplitud de su aceptación tiene prioridad sobre las Escrituras.19 Trasciende al marco de este estudio revelar la complejidad de una posición tal. Basta decir que si la Escritura es aceptada como el resultado de la revelación divina y registrada bajo la inspiración, manifiesta tener una dimensión de autoridad de la que no participa el libro de la naturaleza. Basada en esta dimensión más elevada de autoridad, las Escrituras pueden auxiliar en la interpretación del libro de la naturaleza y proveer un modelo más abarcantes de interpretación de lo que se obtiene con un modelo puramente naturalista.

            Si las Escrituras han de mantener su integridad, difícilmente pueden ser interpretadas en una forma que pueda ser acomodada vez tras vez a las interpretaciones derivadas de las ciencias, o de historia, o de otras disciplinas. Las Escrituras, basadas en su propia naturaleza y autoridad, tienen su propia integridad de sentido y su inherente título a la verdad. Estos surgen muy claramente en un estudio cuidadoso de la Biblia siguiendo métodos de interpretación que están en armonía con el testimonio de las Escrituras mismas y arraigadas en ella. Esto implica que la autoridad de las Escrituras reside en sí; está basada en la revelación y fundamentada en la inspiración.

            La autosuficiencia de las Escrituras de la cual hemos hablado, no significa que ninguna pregunta puede hacerse proveniente de las áreas de la ciencia, o de la historia o de otra disciplina. Pero hay una vasta diferencia entre hacer nuevas preguntas a las Escrituras y sobreponer significados al sentido de las Escrituras

II. Interpretación Figurada de los “Días” de la Creación 

1. Argumentos Representativos para Larga Edades. El motivo por el cual se desea interpretar actualmente los “días” de Génesis 1 en otros sentidos que su sentido literal, muchas veces es expresado abiertamente. Citaremos algunos eruditos respetados que lo admiten.

            John C. L. Gibson, un erudito británico, argumenta que Génesis 1 debe ser entendido como una “metáfora”20 o como una “parábola” 21  y no como un registro directo de eventos de la creación. En su Comentario de Génesis 1981, escribe: 

“Si entendemos ‘día’ como equivalente a ‘epoca’ a ‘era’, podremos traer la secuencia de la creación en este capítulo a una correlación con los registros de la teoría evolucionista moderna, y así avanzar en parte para recobrar la reputación de la Biblia en esta edad científica... En la medida en que este argumento comienza el intento de ir más allá que el sentido literal y aceptar a la semana asignada a la creación como una parábola de un período mucha más largo, debe ser encomiado”. 22 

            En 1983 el comentarista alemán Hansjörg Bräumer dice: 

“El ‘día’ de la creación que es descrito como participando de ‘mañana y tarde (sic)’ no es una unidad de tiempo que puede determinarse por un reloj. Es un día divino de los cuales mil años es como ayer [Salmos 90:4 margen]. El día primero en la creación es un día divino. No puede ser un día terrestre siendo que la medida del tiempo, el sol, todavía falta. Por lo tanto, no hará ningún daño al registro de la creación si lo entendemos en ritmos de millones de años.”23 

            D. Stuart Briscoe, un creacionista progresivo americano, trata también el problema en su comentario sobre Génesis: 

“El científico naturalista habla convincentemente en términos de millones de años y de eras de evolución mientras que el creyente en la Biblia mira a los seis días y se queda perplejo sin saber qué... No es irrazonable que ‘día’ (hebreo, yôm], que puede traducirse muy literalmente como ‘periodo’, se refiere, no a días literales sino a eras y edades en las que la obra progresiva de Dios era realizada.” 24 

            Explicaciones de este tipo pueden ser multiplicadas. Provienen típicamente de eruditos quienes están en el campo de los concordistas. Para ser más preciso, pertenecen a la rama de los “concordistas amplios” quienes últimamente se han asociado con los creacionistas progresivos.25 

2. Análisis y Evaluación de Sal. 90:4 y 2 Pedro 3:8. (a) Sal. 90:4. Este pasaje ha sido usado vez tras vez para sostener que los “días” de la creación no son literales sino que representan largos períodos, épocas, o edades. El texto dice: “Porque mil años ante tus ajos son como el día de ayer, que pasó como una vigilia de la noche” (NRV 1990). 26

De interés directo es la comparación de un largo periodo de tiempo, mil años con “día de ayer” y “vigilia de la noche.” Este pasaje de las Escrituras tiene una partícula comparativa en el original hebreo para hacer la comparación entre mil años y “ayer” o “vigilia. Podría traducirse “semejante a”. Desde el punto de vista de la sintaxis hebrea, la partícula se aplica no sólo a la expresión “ayer”, pero también a “vigilia de la noche.” Esto demuestra que la comparación no es entre ‘un día” semejante a un años; sino, mil años con Dios son “como” ayer, el día que pasó, o “como” ”una vigilia en la noche” que es aun un período más corto que “ayer.” El punto es que Dios calcula el tiempo en forma diferente de la que los humanos lo hacen.

Génesis 1 no está interesado en mostrar cómo Dios evalúa el tiempo. El contexto allí habla de “días” en el sentido de tiempo de creación durante el cual Dios creó este mundo y mediante el cual asentó el ritmo de la semana. Génesis 1 no explica ni trata de cómo el tiempo es registrado en la escala de Dios, sino cómo los “días” de la creación asentaron la norma para los días subsecuentes en el ciclo semanal de tiempo. Además, Génesis 1 carece de toda partícula comparativa de “semejante” a “como” en conexión con el término “día.” La ausencia en Génesis 1 de una expresión comparativa hebrea ya con el término “día” o con la expresión “tarde y mañana” indica que no hay ninguna intención de comparación. Génesis 1 no es un caso de comparación. El tema es, las secuencias de tiempo que Dios usó para crear el mundo y que estas secuencias de tiempo son idénticas al patrón de la semana de siete días que determina el ritmo del tiempo histórico.

Desde el punto de vista del contexto como también de los aspectos sintáctico-gramático, y semántico la aplicación de Sal. 90:4 a Génesis 1 no cabe. Están ausentes los apropiados criterios lingüísticos y fraseológicos de comparación. Los que procuran ligar los dos textos no son sensibles a los criterios lingüístico, contextual, y fraseológico. Da la impresión que los que comparan estos dos textos están comparando “gato con liebre.”

Otro tipo de objeción ha sido indicado al hacer de los “días” de creación largos períodos. Si uno se pusiera a leer el “sexto día como la sexta época de la creación [en que fue creado el hombre], abriría la posibilidad a algún tipo preadánico de homo sapiens”. 27 En otros términos, la sustitución por largos períodos de los “días” literales borra el hecho de que Adán y Eva fueron los primeros seres humanos que Dios creó en la Tierra.

Una tercera dificultad se relaciona con el hecho de que el Salmo 90 no es un salmo que se refiere a la creación. El contexto indica que el Salmo 90 no se está refiriendo a cómo Dios considera los “días” de la creación, sino cómo los humanos deben considerar el tiempo que ellos conocen al compararlo con el tiempo del reino de Dios.

Cuarto, el Salmo 90 ni siquiera usa el término “día” aisladamente. El versículo 4 usa el término en una relación lingüística donde dos vocablos se unen sintácticamente. Esos dos vocablos están unidos en una sola palabra ayer”. A la vez, ayer está en paralelismo con la expresión “como una vigilia de la noche”, es decir, un período muy corto de tiempo. Esto indica que mil años no se comparan simplemente con un día sino también con un período corto.

En resumen, Salmo 90:4 no está definiendo el “día” que usa Génesis 1. En vista de los problemas indicados y otros más que existen28, no sorprende el hecho de que muchos de aquellos que actualmente aceptan la “teoría de día/era” como una solución a la tensión entre ciencia y religión se retienen de usar este texto. Reconocen que cuando el texto se interpreta en su debido contexto no tiene relación con el largo del “día” de la creación.

(b) 2 Pedro 3:8. Los “concordistas amplios” han usado también este versículo, “...con el Señor un día es como mil años,” para apoyar su teoría de día/era. Algunos la presentan como un equivalente matemático “bíblico” diciendo que literalmente “un día = mil años”. Otros sostienen que “mil anos” representan un largo período, una edad, o algo similar. En este caso arguyen que “un día equivale a un largo período” o que “un día equivale a una era”.

Conviene señalar que los que invocan este texto así, afrontan varios problemas mayores: (1) 2 Pedro 3:8 no tiene en el contexto nada que tenga que ver con la creación; (2) lleva un participio de comparación que no existe en Génesis 1; (3) no se usa en el sentido literal cuando se lo aplica diciendo que un años es igual a una era; y (4) lo que 2 Pedro 3:8 está diciendo es que Dios no está limitado al tiempo ni sujeto a él para cumplir sus promesas.

El intento de este pasaje está bien aclarado por un “concordista amplio”, Lloyd R. Bailey, cuando dice: “El texto de 2 Pedro ha sido mal usado por aquellos que quieren aplicarlo a la palabra “día” en Génesis 1... Más bien, indica que el ‘El Señor no tiene lentitud en cumplir sus promesas... pero es longánime... pues no desea que ninguno perezca’ (3:9 y v. 4). Es decir, Dos no está sujeto al tiempo en la manera en que lo están los humanos (‘... como algunos suponen lentitud’, v. 9). Por lo tanto, la intención es de aseverar la fidelidad de Dios en sus promesas, y no está definiendo la palabra “día” como se usa en Génesis 1”.

            Mejor sería que dejáramos que 2 Pedro 3:8 cumpla su propósito original y no asignarle una interpretación sin relación de tópico, contexto, o lingüística. 

3. ¿”Días de Revelación”? La teoría de que los “días” de la creación son verdaderamente “días de revelación” es sostenida todavía por unos pocos eruditos hoy. Esta teoría fue propuesta primeramente por el geólogo escocés Hugh Miller en el siglo 19.E30 En el presente siglo fue resucitada por P. J. Wiseman en su publicación, Creación Revelada en Seis Días.31 Ha sido reeditada en 1977.

            De acuerdo con esta interpretación, Dios no Creó el mundo en seis días, pero él “reveló” y explicó al hombre, en seis días literales, lo que ya había hecho a través de eones de tiempo. La repetición de la frase: “y Dios dijo...,” se acepta como apoyo a la teoría que los “días” de la creación son realmente “días de revelación”. Según esta teoría el mundo no requiere un origen relativamente reciente ni una creación en seis días literales de 24 horas.

            También ha sido indicado que los ”días de la teoría de la revelación,” denominada también “teoría de la visión,” se afirma en gran medida sobre el “malentendido de la palabra hizo” en Éxodo 20:1132 a la que Wiseman da el significado de “mostró”.33

            “Mostró” no es una traducción correcta del término hebreo asah. No existe un solo diccionario que le asigna este sentido en hebreo. El vocablo hebreo ‘asah, que aparece más de 2,600 voces en el Antiguo Testamento, significa “hacer, fabricar, producir, realizar, etc.34 pero nunca tiene el significado de “mostrar”, ni en el Antiguo Testamento ni en el hebreo extrabíblico.35 Darle el significado de “mostrar” es un invento a fin de apoyar la teoría. Por este motivo no sorprende que la “teoría de días de revelación” haya encontrado poco apoyo.36

            En resumen: los “concordistas amplios” en la actual buscan interpretar Génesis 1 en alguna forma, “figurada, simbólica o latamente... para dar la idea de que los ‘días’ de Génesis 1 pueden ser entendidos como largos periodos.” 37 Esto se hace a fin de acomodarlo a la teoría de la evolución de largos períodos. Reinterpretan las Escrituras a fin de buscar alguna armonía entre el registro bíblica de la creación con la evolución naturalista.

            En cambio, los “concordistas estrictos”, estudiosos con la misma erudición y habilidad, también se interesan en traer armonía entre la ciencia y la religión, pero no están dispuestos a dar a la Biblia una interpretación que no es estrictamente la correcta. Concuerdan can que el significado do un texto se basa en el criterio interna del lenguaje y su usa, de acuerdo con las normas generales aceptadas. Concuerdan en que el contexto de las Escrituras es primordial, y que las normas lingüísticas deben seguir convenciones gramático­sintácticas debidas. Están bien conscientes de las tensiones, pero se niegan a forzar el sentido del texto bíblico dándole una interpretación que no está apoyada por un análisis lingüístico sólido. 

 

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