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Las Extrañas “Predicciones”de Nostradamus

 
¿Se están cumpliendo actualmente?
¿Existe una Fuente más segura?
   
 

Por: Héctor A. Delgado

   
 

 Las profecías de Nostradamus han acaparado la atención de innumerables personas alrededor del mundo desde los pasados atentados terroristas del 11 de septiembre a los Estados Unidos.

Muchas personas apasionadas con dichas “predicciones”  no alcanzan comprender que lo que están creyendo no es más que la interpretación particular de algunas personas que no se dan por vencidas a pesar de los repetidos fracasos que han experimentado en los diferentes intentos por encontrar un cumplimiento exacto de los acontecimientos actuales en las “cuartetas” de este antiguo medico y astrólogo llamado “profeta”.

Lo peor de todo es que muchos individuos sinceros que creen apasionadamente las supuestas “predicciones” de Nostradamus creen también en la Biblia como libro inspirado de Dios. Saben que Nostradamus hizo sus llamadas predicciones basado en la astrología (este era su talón de Aquiles), pero talvez ignoran que la astrología como práctica es condenada fuertemente por las Sagradas Escrituras.

          “...No seréis agoreros, ni adivinos” (Lev. 19:26). 

“No os volváis a los encantadores ni a los adivinos, no los consultéis, contaminándose con ellos. Yo Jehovah vuestro Dios” (v. 31)

“No prestéis oídos a vuestros... adivinos, ni a vuestros soñadores,...” (Jer. 27:9).

El libro del profeta Daniel dice que “ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos” pueden revelar satisfactoriamente el futuro (Dan. 2:27). Pero sí dice que “hay un Dios en los cielos, en cual revela los misterios” (v. 28).

¿Cómo puede alguien que dice creer en la Biblia, creer al mismo tiempo en un astrólogo. Es contraproducente.

Se han hecho serios estudios sobre las cuartetas de Nostradamus sin ningún resultado satisfactorio, pues es muy difícil encontrar un acontecimiento que corrobore realmente las supuestas “predicciones”. De hecho, cuando se examinan de cerca los supuestos cumplimientos se esfuman en la nada.

De los llamados cumplimientos de sus profecías mencionemos dos ejemplos: 1- El asesinato de John F. Kennedy y 2- El de del Papa Pablo VI. 

De la primera predicción se cree que está contenida en la cuarteta 946 de Nostradamus. Esta dice: “Un gran rey capturado por las manos de un joven, no lejos de la pascua. Confusión, un estado del cuchillo. Cautivos eternos, tiempo cuando el relámpago está encima. Cuando tres hermanos serán heridos y asesinados”.

Según opina la experta de Oxford, Erika Cheetham, esta profecía de Nostradamus se cumplió en el asesinato de Kennedy. La expresión “cuando el relámpago está encima” le permite deducir que se refiere a la forma en la que Kennedy fue asesinado. Pero las expresiones “capturado por las manos de un joven”, “un estado del cuchillo” no guardan relación con esta situación histórica. Además se ha observado que la declaración “cerca de la pascua” tampoco concuerda con dicho asesinato. ¿Por qué? Porque Jack Kennedy, que es el único que podría ser llamado el “gran rey” fue asesinado en noviembre, bastante lejos por cierto de la pascua. Con razón se le ha llamado a muchos de los supuestos cumplimientos de las profecías de Nostradamus “imaginarios” “arbitrarios” y hasta “inservibles”.

El segundo caso es el que se refiere al Papa Pablo VI. Según se cree la cuarteta 846 predice dicho acontecimiento. La supuesta “profecía” dice: “Pablo, el Célibe... morirá a tres leguas de roma”. Se opina que el Papa Pablo VI murió precisamente a tres millas de Roma. ¿Qué decir? Lo primero es que sobre la base que se interpreta la palabra “leguas” se puede interpretar también la palabra “Célibe”, “Roma”. ¿Por qué? Porque tres leguas corresponden a nueve millas. Pero bien, se observa que es probable que Juan Pablo VI muriera a tres leguas o millas de Roma, pero “¿qué tiene esto que ver con Nostradamus? Esta es una evidencia de cómo se fuerzan las supuestas “predicciones” de Nostradamus para hacerlas decir lo que a algunos les interesa. 

Dios es el único que tiene la capacidad de anunciar algo antes que acontezca con absoluta perfección. Las profecías bíblicas no necesitan ese extraño juego de palabras sin coordinación para expresar un acontecimiento futuro. Tampoco predice el mal sin otorgar la salida y sembrar la esperanza. 

Nótese algunas predicciones Bíblicas referente al fin del mundo: 

“Se levantará nación contra nación y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principios de dolores” (Mat. 24:7,8).

“Y oiréis de guerras y rumores de guerras (¿Ud. Escucha otra cosa después del atentado terrorista de EEUU?); mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aun no es el fin”  (v. 6).

“Por multiplicarse la maldad, el amor de muchos se enfriará” (v. 12).

“Habrá terror y grandes señales en el cielo”  (Luc. 21:11).

“Desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas”  (v. 26).

“La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada;... se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; (¿por qué?) porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres”  (Isa. 24:3-6).

Aunque hay profecías de estas que no tendrán pleno cumplimiento sino en ocasión del fin mismo del mundo ¿mira algo muy diferente el mundo actualmente? Si estas profecías son tan claras y sin necesidad de interpretación, ¿por qué no hacerle caso? ¿Por qué buscar beber de una cisterna rota que no retiene agua (Jer. 2:13)?. ¿Por qué estudiar “predicciones” con palabras tan rebuscadas? ¿No es esto de por sí sospechoso e incierto?

Pero la palabra de Dios no sólo nos habla de catástrofes en el tiempo del fin (el tiempo que nos ha tocado vivir), también tiene palabras de esperanza y consuelo:

“No temas, porque yo estoy contigo, no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isa. 41:10)

¿Quieres una promesa mejor y más preciosa para estos momentos de incertidumbre mundial? Si estas palabras no logran dar esperanza, paz y seguridad al desfalleciente espíritu humano, de seguro que nada lo logrará. 

Pero si en busca de una Luz Menor (¿un profeta extrabíblico?) que nos dirija a la Luz Mayor (la Biblia), es que andamos, permítanme transcribirles algunas citas de una escritora cristiana de mediados del siglo XVIII, que bajo inspiración expresó algunas palabras que ningún estudiante sincero y honesto de las Escrituras y la historia puede ignorar. Los párrafos están en el contexto de los acontecimientos finales de esta tierra (las negritas tratan de resaltar expresiones claves). 

Nota: Las siguientes declaraciones no constituyen profecías específicas referentes a lo sucedido en la ciudad de Nueva York. Son más bien declaraciones generales de lo grandes sucesos que sobrevendrán sobre todas las ciudades del planeta.

En 1901 escribió:

He visto las más costosas estructuras de edificios construidos supuestamente a prueba de fuego, pero así como Sodoma pereció en las llamas de la venganza divina, así estas orgullosas estructuras se convertirán en ceniza... Los deleitables monumentos de la grandeza de los hombres se harán polvo aun antes que venga la última gran destrucción sobre el mundo (Eventos de los Últimos Días, pp. 114,115). 

En 1902 dijo:

Dios está retirando su Espíritu de las ciudades impías, que han llegado a ser semejantes a las del mundo antediluviano y a Sodoma y Gomorra... Las costosas mansiones, maravillas arquitectónicas, serán destruidas sin previo aviso cuando el Señor vea que sus ocupantes han traspasado los límites del perdón. La destrucción causada por el fuego en los imponentes edificios que se suponen a prueba de incendios, es una ilustración de cómo, en un momento, los edificios de la tierra caerán en ruinas (Ibíd., p. 115). 

En 1906 expresó:

Los hombres continuarán levantando costosos edificios que valen millones; se dará especial atención a su belleza arquitectónica y a la firmeza y solidez con que son construidos.  Pero el Señor me ha hecho saber que pesar de su insólita fineza y su costosa impotencia esos edificios correrán la misma suerte del templo da Jerusalén (Ibíd.).

En 1891 dijo:

Terribles conmociones vendrán sobre la tierra, y los palacios señoriales levantados a gran costo se convertirán ciertamente en montones de ruinas (Ibíd., p. 113). 

De nuevo en 1897 expresó:

Cuando la mano restrictiva de Dios se retire, el destructor comenzará su trabajo. Entonces ocurrirán en nuestras ciudades las mayores calamidades (Ibíb.).

En 1902 dijo también:

El fin está cerca y cada ciudad va a ser trastornada de diferentes maneras.  Habrá confusión en cada ciudad. Todo lo que puede ser sacudido lo será, y no sabe qué pasará luego. Los juicios serán de acuerdo con maldad de la, gente y la luz de verdad que han tenido (Ibíb.).

En 1906 dijo respecto a New York:

No tengo luz en particular respecto a lo que viene sobre Nueva York; sólo sé que un día los grandes edificios serán derribados... La muerte llegará a todas partes. Esta es la razón por la cual me siento tan ansiosa de que nuestras ciudades sean amonestadas (Ibíd., p. 116).

En 1909 expresó lo siguiente:

Estando en Nueva York en cierta ocasión, se me hizo contemplar una noche los edificios que, piso tras piso, se elevaban hacia el cielo. Esos inmuebles que eran la gloria de sus propietarios y constructores eran garantizados incombustibles...

La siguiente escena que pasó delante de mí fue una alarma de incendio.  Los hombres miraban a esos altos edificios, reputados incombustibles, y decían: "Están perfectamente seguros". Pero estos edificios fueron consumidos como la pez. Las bombas contra incendio no pudieron impedir su destrucción. Los bomberos no podían hacer funcionar sus máquinas (Ibíd., p. 116). 

           Estas si son predicciones que tienen peso y sentido y no están camuflajadas con términos rebuscados ni tiene que ser sometidas a interpretaciones particulares de ningún experto. Pero claro, estas no llaman la atención de muchos por que están elaboradas en un contexto estrictamente bíblico, pero como las Escrituras no merecen ningún respeto por algunos individuos prefieren ignorarlas. Una cosa es segura, usted puede vivir ignorando voluntaria o involuntariamente esta realidad, pero eres protagonista en este gran drama que viven los seres humanos, por la  razón de que eres parte y conjunto de la raza humana. Y tarde o temprano la verdad te confrontará y no podrás evadirla. Y si lo haces lo harás a costa de un precio muy alto: tu destino eterno. Y no creo que nadie esté dispuesto apagar un precio tan elevado ¿o sí? Que Dios te ayude a hacer la mejor elección.

¿Con qué Propósito se Permite las Calamidades?

En 1902 expresó:

Dios tiene un propósito al permitir que ocurran estas calamidades. Son uno de sus medios para llamar a los hombres y mujeres a la reflexión. Mediante fenómenos insólitos a través de la naturaleza, Dios expresará a los incrédulos agentes humanos aquello que ha revelado claramente en su Palabra (Ibíd., p. 29). 

En 1914 escribió:

¡Con cuánta frecuencia oímos hablar de terremotos y ciclones, así como de la destrucción producida por incendios e inundaciones, con gran pérdida de vidas y propiedades. Aparentemente estas calamidades son estallidos caprichosos de las fuerzas desorganizadas y desordenadas de la naturaleza, completamente fuera del dominio humano; pero en todas ellas puede leerse el propósito de Dios. Se cuentan entre los instrumentos por medio de los cuales él procura despertar en hombres y mujeres un sentido del peligro que corren (Ibíd., pp. 29,30). 

Los seres humanos tratamos de comprender la manera en la que se realizan los movimientos de nuestros gobernantes y por momentos nos parece que ellos son los que determinan todas las cosas en las naciones donde gobiernan. Pero detrás de todas sus maniobras hay Uno que no duerme y que vigila atentamente sus decisiones. Nada ocurre sin su minuciosa inspección. Referente  a esto nos dice la escritora que hemos citado:

Año 1903:

En medio de la lucha y el tumulto de las naciones. Aquel que se sienta por encima de los querubines, dirige aún los asuntos terrenales (La Educación, pp. 173, 174).

Año 1914:

En los anales de la historia humana, el desarrollo de las naciones, el nacimiento y la caída de los imperios, parecen depender de la voluntad y las proezas de los hombres; y en cierra medida los acontecimientos se dirían determinados por el poder, la ambición y los caprichos de ellos.  Pero en la Palabra de Dios se descorre el velo, y encima, detrás y a través de todo el juego y contrajuego de los humanos intereses, poder y pasiones, contemplamos a los agentes del que es todo misericordioso, que cumplen silenciosa y pacientemente los designios y la voluntad de él (Profetas y Reyes, p. 366).  

El tiempo es breve amigo y amiga que lees este documento. Y Dios nos ha concedido la vida para que nos preparemos para un mundo mejor. Él ha hecho y está haciendo todo lo necesario para que los hombres, mujeres y niños vivan una vida plenamente feliz y segura. El enemigo de toda verdad y justicia sabe esto, y por todo medio posible trata de mantenernos entretenidos y descuidados de manera que perdamos la salvación. Muy pronto terminará todo este sistema de dolor y sufrimiento. La paz será la recompensa de los justos. Mira como dice la Biblia:

Y habitará la justicia en el desierto, y en el campo labrado morará la rectitud. Y el resultado de la justicia será la paz; y el efecto de la rectitud, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en albergue de paz, en habitaciones seguras y en residencias tranquilas, ¡cuán dichosos seréis...¡” (Isaías 32:16-18). 

 
 
Para un estudio más detallado sobre Nostradamus y sus “predicciones”  vea el artículo
“Algunos Apuntes Sobre las Profecías de Nostradamus”