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Todo Puede Ocurrir en Nuestros Días |
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Por: Lic. Mario Vergara |
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En el reloj de Dios, ¿cuánto tiempo faltará? ¿Qué debemos hacer? ¿Qué actitud debemos asumir? La promesa del Monte de los Olivos, “Vendré otra vez” iluminó el porvenir de los discípulos. Sus corazones estaban llenos de alegría y esperanza que las penas no las podían apagar y las pruebas no las podían disminuir. La manifestación gloriosa de nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo era la ESPERANZA BIENEVENTURADA. En la solitaria Isla de Patmos, el joven que había entregado su vida al servicio del Maestro, ahora ya anciano, escuchó la confirmación de la promesa: “Ciertamente vengo en breve.” Y su respuesta fue una exclamación desde lo más profundo de su ser, demostrando su alegría. “¡Amén, sí, ven Señor Jesús!” En ese tiempo, se estaba poniendo de moda entre los cristianos una palabra que expresaba la certeza de lo prometido, la esperanza de los corazones y la misión de sus vidas. ¡MARANATA! (Nuestro Señor viene). Esta convicción movió a la iglesia primitiva a pregonar en todo el mundo et mensaje del Evangelio y se pudo decir en aquellos días: “Estos que trastornan el mundo entero, también han venido acá.” (Hechos 17.6). Esta misma convicción impregnó la vida de los pioneros del Movimiento Adventista, y el Espíritu del Advenimiento los impulsó a trabajar con entusiasmo, convicción profunda, sacrificios personales, entrega total. Pues creían firmemente en que el Señor ya venía. Su predicación dio origen a esta iglesia, que hoy tiene por cometido, impuesto por designio divino, terminar la obra de Dios en esta tierra para que Jesús venga. Joven adventista, ésta, tu iglesia, va a terminar la obra de Dios. Su destino profetice nos habla del triunfo maravilloso, de la victoria final del evangelio y de la venida triunfal de nuestro Salvador. Dios utilizará sus métodos para que la verdad triunfe. Joven adventista, entre los planes del Señor para terminar su obra, tú tienes un papel muy importante que cumplir. Estás incluido en los planes del cielo. El profeta Joel, al anunciar lo que iba a suceder antes de la venida del día de Jehová, escribió: “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñaran sueños y vuestros jóvenes verán visiones”. Sí, mi querido joven, Jesús te tiene en sus planes, grandes desafíos están delante de ti. MARANATA ya resuena por todas partes. Tú no puedes quedar afuera. Deja que el Espíritu Santo tome posesión de tu vida. Que el Espíritu del advenimiento impregne tu corazón. Encontrarás el verdadero sentido a tu existencia. Tu vida vibrará de entusiasmo por ver pronto a Jesús viniendo en las nubes del cielo, en gloria y majestad. ¡Jesús viene! Espéralo con alegría. Todo será en nuestros días. Yo tengo esa convicción. Te desafío a tomar la bandera de nuestro Redentor y a levantarla bien alto como demostración de tu compromiso con el mensaje del advenimiento. |
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Cortesía de: Logos 1/1 abril 1999 |