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Es esencial que contestemos dos preguntas
concernientes a la humanidad de Cristo. La primera es: ¿Cuál fue la
razón principal por la cual Cristo fue hecho carne? La respuesta que le
demos a esta pregunta es el punto de partida para un entendimiento
[correcto] de la Cristología. En la actualidad se dan tres
respuestas a esta pregunta dentro del cristianismo. Ellas son:
1- Para probar que la Ley
de Dios puede ser guardada por el hombre.
El problema con esta respuesta es que no se
puede verificar explícitamente con la Biblia. Naturalmente, el hecho de
que Cristo guardó la Ley perfectamente en su humanidad, probó que el
hombre controlado por el Espíritu de Dios, puede satisfacer las demandas
de la Ley. Pero la Biblia no enseña que esa es la razón
principal
por la cual Cristo fue hecho carne.
2- Para ser nuestro
Ejemplo.
Mientras que la Biblia sí muestra a Cristo
como nuestro Ejemplo, solamente lo hace con referencia a los creyentes
que por fe han aceptado a Cristo y han experimentado el nuevo nacimiento
(1 Ped. 2:21; Fil. 2:5-8). Pero las Escrituras no enseñan que esta es
la razón principal por la que Cristo tomó nuestra naturaleza humana.
Aquellos que enfatizan que Cristo es nuestro Ejemplo sin presentarlo
primero con claridad como nuestro Salvador, dan la impresión de estar
enseñando la teoría del ejemplo de la expiación, por lo que son
acusados frecuentemente de la herejía del perfeccionismo o legalismo
(Ver From Controversy to Crisis por kenneth Samples, Christian
Research Journal, Summer 1988, pág. 9).
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3- Para redimir a la raza
humana del pecado.
Las Escrituras presentan esto como la
razón principal
por la
cual el Hijo de Dios fue hecho carne (Mat. 1:21; Gál. 4:4.5;
Heb. 2:14-17). En el centro de
la doctrina de la Cristología, está la gloriosa verdad de que Cristo
asumió la humanidad para que pudiera ser el Salvador del mundo. Y
solamente, para aquellos que primero lo reciben como Salvador, Él llega
a ser un Ejemplo.
Una vez que hemos establecido la razón
principal por la que Cristo fue hecho hombre, esta nos trae a la segunda
pregunta importante: ¿Cómo salvó Cristo en su humanidad a la raza
humana? Para esta pregunta hay dos respuestas que se han ensañado dentro
del cristianismo: 1) Vicariamente
y 2) Actualmente. Cada respuesta de estas (dos posiciones)
demanda una opinión diferente sobre la naturaleza humana de Cristo.
Posición Vicaria
Aquellos que sostienen la posición
vicaria (una persona sustituyendo el lugar de otra), como los
reformadores y muchos evangélicos enseñan hoy, sostienen que Cristo
asumió la naturaleza humana no caída. Aquí está su argumento básico:
El pecado es un problema doble: primero, es
una condición o un estado, puesto que para ellos una naturaleza
pecaminosa es
pecado, automáticamente está condenada. Por consiguiente, Cristo tuvo
que venir en una naturaleza humana sin pecado para sustituir
vicariamente
nuestra naturaleza humana pecaminosa como nosotros la conocemos. Ellos
insisten en que si Cristo hubiera tomado nuestra naturaleza humana
pecaminosa como nosotros la conocemos, Él mismo hubiera sido
automáticamente un pecador con la necesidad de un Salvador.
Segundo, su vida perfecta y su sacrificio sustituyen nuestras acciones
pecaminosas. De este modo por su naturaleza humana sin pecado que
vicariamente
sustituye nuestra naturaleza humana pecaminosa y por su
ejecución perfecta (su vida y su muerte), Cristo redimió vicariamente
a la raza humana del pecado. Pero esta posición presenta un problema
doble:
A) Esto hace al Evangelio antiético. Ninguna
Ley de Dios o del hombre permitirá que la culpa o la justicia sean
transferidas de una persona a otra [en este caso, del Inocente al
culpable], por lo tanto, aquellos que enseñan la sustitución vicaria
son acusados justamente de enseñar “ficción legal” o “justicia
transferida” (por Osciender y Newman en la contra-reforma v los cruditos
islámicos hoy).
Todas las soluciones que se han intentado
dar para este problema ético tales como “Cristo está por encima de la
Ley” o como “Él fue voluntariamente para morir por el hombre, esto lo
hace ético”, son
inaceptables. Como ya vimos, la Ley no permitirá que el pecado sea
transferido del culpable al inocente. Solamente cuando las dos están
unidos, como es ilustrado en el servicio del Santuario, la sustitución
llaga a ser legalmente aceptable (1 Cor. 10:18).
B) El punto de vista “vicario” es muy
conducente a convertir el Evangelio en “gracia barata”, es decir, como
Cristo lo hizo todo sin tener que identificarse con nosotros (Él vivió y
murió en lugar de nosotros),
podemos recibir las bendiciones de su santa historia por una fe entendida
como una aprobación mental a la verdad, sin identificamos a nosotros
mismos en esa historia, lo cual demandan la verdadera fe y el
bautismo (Gál. 2:19,20; Rom 6:14).
La Posición Actual
Aquellos que toman la posición actual
enseñan que Cristo tomó la naturaleza humana después de la caída. Su
argumento es que como Cristo vino a salvar a la humanidad caída, Él tuvo
que asumir la humanidad que necesitaba redención, que por
supuesto era pecaminosa. Así, al identificarse con nuestra humanidad
corporal caída, Cristo calificó para ser el segundo Adán, y legalmente
nuestro Sustituto.
Consecuentemente, por su vida y muerte,
Cristo
actualmente cambió la historia de la raza humana, y toda la
humanidad fue legalmente justificada en la cruz [2 Cor. 5:18,19; Rom.
5:6,8,9,10,18]; y la Justificación por la Fe hace efectiva
esa justificación legal en la vida del creyente [Rom. 5:1]. Esta verdad
requiere una apreciación de corazón por la cruz, lo cual produce
obediencia o la sumisión de la voluntad a la verdad como es en Jesús
(Rom. 1:5; 6:17; 10:16; Gál. 5:7; 2 Tes. 1:7,8). Tal obediencia de fe es
la base de una verdadera santidad de vida (Gál. 2:20; Rom. 6:10-13).
Pero algunos hacen una seria pregunta acerca de esta opinión:
Si Cristo se identifico con nuestra
naturaleza humana pecaminosa (lo cual ellos entienden como equivalente a
pecado), los proponentes de la posición
vicaria nos acusan de arrastrar a Cristo dentro del
pecado y por lo tanto lo hacemos un pecador como nosotros con necesidad
de un Salvador. Pablo enseña que en la naturaleza humana pecaminosa de
nosotros los pecadores mora el pecado (Rom. 7:18,20,23), y por lo tanto
somos “por naturaleza hijos de ira” (Efe. 2:3). Puesto que la Biblia
enseña claramente que Cristo asumió la misma naturaleza que tiene la
raza humana que El vino a redimir (Heb. 2:14-17), la solución correcta
para el problema es observar la palabra apta usada por los escritores
del Nuevo Testamento cuando se refieren a la humanidad de Cristo (por
ejemplo Juan 1:14; Gál. 4:4; 2 Cor. 5:21). En estos tres textos. la
palabra “hizo” es usada con referencia a la naturaleza de la humanidad
de Cristo
¿Qué significa esta palabra? La palabra
griega traducida en nuestra versión Reina-Valera “fue hecho” significa
“llegó a ser”. Cuando Cristo llegó a ser un hombre, Él actualmente llegó
a ser lo que no era, así la naturaleza pecaminosa que Él asumió no era
suya por derecho de nacimiento, pero era algo que Él tomó, asumió Sobre
Él o fue hecho para poder redimirla. En otras palabras, como Elena [White]
lo muestra en
El Ministerio Médico, pág. 181 (en inglés): “Él tomó sobre su
naturaleza (divina) sin pecado, nuestra naturaleza (humana) pecaminosa,
para saber como socorrer a aquellos que son tentados”. La palabra
“participó” que se encuentra en Heb. 2:14 y la palabra “semejanza” en
Rom. 8:3 tiene la misma connotación como la palabra “hizo” (ver El
Comentario Crítico Internacional, Ed. 1981, y El
Comentario de las Palabras Bíblicas sobre Romanos 8:3, en inglés).
Si Cristo hubiera consentido a los deseos de
esa naturaleza que Él asumió, aun con un pensamiento, entonces Él
hubiera llegado a ser un pecador con necesidad de un Salvador. Por esto
debe ser enfatizado que cuando tratamos con el asunto de la humanidad de
Cristo, debemos ser “excesivamente cuidadosos” para no arrastrar su
mente o su elección dentro del pecado, o decir que Él “tuvo” una
naturalaza pecaminosa. Pero el hecho es que Cristo
actualmente sí asumió nuestra naturaleza pecaminosa condenada, como
nosotros la conocemos, pero en su caso, Él venció totalmente la “ley del
pecado y la muerte” que residió en aquella naturaleza, y la ejecutó
sobre la cruz. Esta es la idea principal expresada en Rom. 8:1-3 la cual
es la explicación de lo Pablo que dice en Rom. 7:24,25.
El hecho de que los escritores del Nuevo
Testamento pudieran registrar la genealogía de Cristo y trazar sus
raíces hasta David (Rom. 1:3), hasta Abrahán (Mat. 1:1-16) y hasta Adán
(Luc. 3:23-28), claramente prueba que la humanidad de Cristo fue “parte
y conjunto” de la humanidad que Él vino a redimir. La gran pregunta que
nos confronta es, ¿cómo y cuándo limpió Dios esa humanidad de la “ley
del pecado y de la muerte”? La mayoría de cristianos enseñan que eso
ocurrió en la encarnación, Pero esto no
puede ser comprobado con las Escrituras. Al contrario, la Biblia
claramente enseña que fue en la cruz que Cristo quitó el
pecado del mundo (Rom. 8:2,3). La encarnación no es la solución que
Dios tiene para nuestro problema del pecado, es la sangre de Cristo quo
nos limpia de todo pecado e injusticia (1 Juan 1:7,9). La encarnación
calificó a Cristo para ser nuestro Sustituto y Salvador pero es la cruz
de Cristo que es el poder de Dios para salvación.
Referencias:
1- El Espíritu de Profecía, en el contexto de 1888 nos
dice: “Presento delante de vosotros al Hombre: Cristo Jesús. Debéis
conocerlo individualmente como nuestro Salvador antes que podáis
estudiarlo como Modelo y Ejemplo” (Mensajes Selectos, tomo III,
p. 192. La cursiva es nuestra). |