La Humanidad del Hijo de Dios

   
  Por: Jack Sequeira
   
 

Es esencial que contestemos dos preguntas concernientes a la humanidad de Cristo. La primera es: ¿Cuál fue la razón principal por la cual Cristo fue hecho carne? La respuesta que le demos a esta pregunta es el punto de partida para un entendimiento [correcto] de la Cristología. En la actualidad se dan tres respuestas a esta pregunta dentro del cristianismo. Ellas son: 

    1- Para probar que la Ley de Dios puede ser guardada por el hombre. El problema con esta respuesta es que no se puede verificar explícitamente con la Biblia. Naturalmente, el hecho de que Cristo guardó la Ley perfectamente en su humanidad, probó que el hombre controlado por el Espíritu de Dios, puede satisfacer las demandas de la Ley. Pero la Biblia no enseña que esa es la razón principal por la cual Cristo fue hecho carne. 

    2- Para ser nuestro Ejemplo. Mientras que la Biblia sí muestra a Cristo como nuestro Ejemplo, solamente lo hace con referencia a los creyentes que por fe han aceptado a Cristo y han experimentado el nuevo nacimiento (1 Ped. 2:21; Fil. 2:5-8). Pero las Escrituras no enseñan que esta es la razón principal por la que Cristo tomó nuestra naturaleza humana. Aquellos que enfatizan que Cristo es nuestro Ejemplo sin presentarlo primero con claridad como nuestro Salvador, dan la impresión de estar enseñando la teoría del ejemplo de la expiación, por lo que son acusados frecuentemente de la herejía del perfeccionismo o legalismo (Ver From Controversy to Crisis por kenneth Samples, Christian Research Journal, Summer 1988, pág. 9). 1 

    3- Para redimir a la raza humana del pecado. Las Escrituras presentan esto como la razón principal por la cual el Hijo de Dios fue hecho carne (Mat. 1:21; Gál. 4:4.5; Heb. 2:14-17). En el centro de la doctrina de la Cristología, está la gloriosa verdad de que Cristo asumió la humanidad para que pudiera ser el Salvador del mundo. Y solamente, para aquellos que primero lo reciben como Salvador, Él llega a ser un Ejemplo.

Una vez que hemos establecido la razón principal por la que Cristo fue hecho hombre, esta nos trae a la segunda pregunta importante: ¿Cómo salvó Cristo en su humanidad a la raza humana? Para esta pregunta hay dos respuestas que se han ensañado dentro del cristianismo: 1) Vicariamente y 2) Actualmente. Cada respuesta de estas (dos posiciones) demanda una opinión diferente sobre la naturaleza humana de Cristo.

Posición Vicaria

Aquellos que sostienen la posición vicaria (una persona sustituyendo el lugar de otra), como los reformadores y muchos evangélicos enseñan hoy, sostienen que Cristo asumió la naturaleza humana no caída. Aquí está su argumento básico:

El pecado es un problema doble: primero, es una condición o un estado, puesto que para ellos una naturaleza pecaminosa es pecado, automáticamente está condenada. Por consiguiente, Cristo tuvo que venir en una naturaleza humana sin pecado para sustituir vicariamente nuestra naturaleza humana pecaminosa como nosotros la conocemos. Ellos insisten en que si Cristo hubiera tomado nuestra naturaleza humana pecaminosa como nosotros la conocemos, Él mismo hubiera sido automáticamente un pecador con  la necesidad de un Salvador. Segundo, su vida perfecta y su sacrificio sustituyen nuestras acciones pecaminosas. De este modo por su naturaleza humana sin pecado que vicariamente sustituye nuestra naturaleza humana pecaminosa y por su ejecución perfecta (su vida y su muerte), Cristo redimió vicariamente a la raza humana del pecado. Pero esta posición presenta un problema doble:

A) Esto hace al Evangelio antiético. Ninguna Ley de Dios o del hombre permitirá que la culpa o la justicia sean transferidas de una persona a otra [en este caso, del Inocente al culpable], por lo tanto, aquellos que enseñan la sustitución vicaria son acusados justamente de enseñar “ficción legal” o “justicia transferida” (por Osciender y Newman en la contra-reforma v los cruditos islámicos hoy).

Todas las soluciones que se han intentado dar para este problema ético tales como “Cristo está por encima de la Ley” o como “Él fue voluntariamente para morir por el hombre, esto lo hace ético”, son inaceptables. Como ya vimos, la Ley no permitirá que el pecado sea transferido del culpable al inocente. Solamente cuando las dos están unidos, como es ilustrado en el servicio del Santuario, la sustitución llaga a ser legalmente aceptable (1 Cor. 10:18).

B) El punto de vista “vicario” es muy conducente a convertir el Evangelio en “gracia barata”, es decir, como Cristo lo hizo todo sin tener que identificarse con nosotros (Él vivió y murió en lugar de nosotros), podemos recibir las bendiciones de su santa historia por una fe entendida como una aprobación mental a la verdad, sin identificamos a nosotros mismos en esa historia, lo cual demandan la verdadera fe y el bautismo (Gál. 2:19,20; Rom 6:14).

La Posición Actual

Aquellos que toman la posición actual enseñan que Cristo tomó la naturaleza humana después de la caída. Su argumento es que como Cristo vino a salvar a la humanidad caída, Él tuvo que asumir la humanidad que necesitaba redención, que por supuesto era pecaminosa. Así, al identificarse con nuestra humanidad corporal caída, Cristo calificó para ser el segundo Adán, y legalmente nuestro Sustituto.

Consecuentemente, por su vida y muerte, Cristo actualmente cambió la historia de la raza humana, y toda la humanidad fue legalmente justificada en la cruz [2 Cor. 5:18,19; Rom. 5:6,8,9,10,18]; y la Justificación por la Fe hace efectiva esa justificación legal en la vida del creyente [Rom. 5:1]. Esta verdad requiere una apreciación de corazón por la cruz, lo cual produce obediencia o la sumisión de la voluntad a la verdad como es en Jesús (Rom. 1:5; 6:17; 10:16; Gál. 5:7; 2 Tes. 1:7,8). Tal obediencia de fe es la base de una verdadera santidad de vida (Gál. 2:20; Rom. 6:10-13). Pero algunos hacen una seria pregunta acerca de  esta opinión:

Si Cristo se identifico con nuestra naturaleza humana pecaminosa (lo cual ellos entienden como equivalente a pecado), los proponentes de la posición vicaria nos acusan de arrastrar a Cristo dentro del pecado y por lo tanto lo hacemos un pecador como nosotros con necesidad de un Salvador. Pablo enseña que en la naturaleza humana pecaminosa de nosotros los pecadores mora el pecado (Rom. 7:18,20,23), y por lo tanto somos “por naturaleza hijos de ira” (Efe. 2:3). Puesto que la Biblia enseña claramente que Cristo asumió la misma naturaleza que tiene la raza humana que El vino a redimir (Heb. 2:14-17), la solución correcta para el problema es observar la palabra apta usada por los escritores del Nuevo Testamento cuando se refieren a la humanidad de Cristo (por ejemplo Juan 1:14; Gál. 4:4; 2 Cor. 5:21). En estos tres textos. la palabra “hizo” es usada con referencia a la naturaleza de la humanidad de Cristo

¿Qué significa esta palabra? La palabra griega traducida en nuestra versión Reina-Valera “fue hecho” significa “llegó a ser”. Cuando Cristo llegó a ser un hombre, Él actualmente llegó a ser lo que no era, así la naturaleza pecaminosa que Él asumió no era suya por derecho de nacimiento, pero era algo que Él tomó, asumió Sobre Él o fue hecho para poder redimirla. En otras palabras, como Elena [White] lo muestra en El Ministerio Médico, pág. 181 (en inglés): “Él tomó sobre su naturaleza (divina) sin pecado, nuestra naturaleza (humana) pecaminosa, para saber como socorrer a aquellos que son tentados”. La palabra “participó” que se encuentra en Heb. 2:14 y la palabra “semejanza” en Rom. 8:3 tiene la misma connotación como la palabra “hizo” (ver El Comentario Crítico Internacional, Ed. 1981, y El Comentario de las Palabras Bíblicas sobre Romanos 8:3, en inglés).

Si Cristo hubiera consentido a los deseos de esa naturaleza que Él asumió, aun con un pensamiento, entonces Él hubiera llegado a ser un pecador con necesidad de un Salvador. Por esto debe ser enfatizado que cuando tratamos con el asunto de la humanidad de Cristo, debemos ser “excesivamente cuidadosos” para no arrastrar su mente o su elección dentro del pecado, o decir que Él “tuvo” una naturalaza pecaminosa. Pero el hecho es que Cristo actualmente sí asumió nuestra naturaleza pecaminosa condenada, como nosotros la conocemos, pero en su caso, Él venció totalmente la “ley del pecado y la muerte” que residió en aquella naturaleza, y la ejecutó sobre la cruz. Esta es la idea principal expresada en Rom. 8:1-3 la cual es la explicación de lo Pablo que dice en Rom. 7:24,25.

El hecho de que los escritores del Nuevo Testamento pudieran registrar la genealogía de Cristo y trazar sus raíces hasta David (Rom. 1:3), hasta Abrahán (Mat. 1:1-16) y hasta Adán (Luc. 3:23-28), claramente prueba que la humanidad de Cristo fue “parte y conjunto” de la humanidad que Él vino a redimir. La gran pregunta que nos confronta es, ¿cómo y cuándo limpió Dios esa humanidad de la “ley del pecado y de la muerte”? La mayoría de cristianos enseñan que eso ocurrió en la encarnación, Pero esto no puede ser comprobado con las Escrituras. Al contrario, la Biblia claramente enseña que fue en la cruz que Cristo quitó el pecado del mundo (Rom. 8:2,3). La encarnación no es la solución que Dios tiene para nuestro problema del pecado, es la sangre de Cristo quo nos limpia de todo pecado e injusticia (1 Juan 1:7,9). La encarnación calificó a Cristo para ser nuestro Sustituto y Salvador pero es la cruz de Cristo que es el poder de Dios para salvación. 

Referencias:

1-  El Espíritu de Profecía, en el contexto de 1888 nos dice: “Presento delante de vosotros al Hombre: Cristo Jesús. Debéis conocerlo individualmente como nuestro Salvador antes que podáis estudiarlo como Modelo y Ejemplo” (Mensajes Selectos, tomo III, p. 192. La cursiva es nuestra).

   
 

I N I C I O