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¿Contradicen los Escritos de Elena de White la Biblia más de 50 Veces?

 

Sección 7:

   
 
31. ¿Puede la fe de los padres creyentes salvar a sus hijos?
32. ¿Serán los pecados del esclavo transferidos a su señor?
33. ¿Pueden los esclavos ignorantes ser salvos?
34. ¿Podemos decir legítimamente “He dejado de pecar”?
35. La obediencia a los mandamientos ¿me ganará el favor de Dios?
   
  Respuestas:
   
 
31. ¿Puede la fe de los padres creyentes salvar a sus hijos?
 
EGW: Sí: “Sé que algunos ponían en duda aun si los hijitos de los padres creyentes se salvarían, porque ellos [los hijos] no han tenido ninguna prueba del carácter, ya que todos deben pasar por esa prueba para que se evalúe su carácter en base a las pruebas. Se hace la pregunta: "¿Cómo pueden los niñitos pasar por esa prueba para ser examinados?" Contesto que la fe de los padres creyentes cubre a los niños” (Mensajes selectos, vol. 3, p. 359).
 
            La Biblia: No: “O si yo trajera espada sobre la tierra, y dijera: "¡Espada, pasa por la tierra!", e hiciera exterminar de ella a hombres y bestias, y si estos tres hombres estuvieran en medio de ella, vivo yo, dice Jehová, el Señor, que no librarían a sus hijos ni a sus hijas. Ellos solos serían librados. O si enviara pestilencia sobre esa tierra y derramara mi ira sobre ella con sangre, para exterminar de ella a hombres y a bestias, y estuvieran en medio de ella Noé, Daniel y Job, vivo yo, dice Jehová, el Señor, que no librarían a hijo ni a hija. Solamente ellos, por su justicia, librarían sus propias vidas” (Eze 14:17-20).
 
La Biblia: No: “El alma que peque, esa morirá. El hijo no llevará el pecado del padre ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo recaerá sobre él y la impiedad del impío recaerá sobre él.” (Eze 18:20).
 
            La Biblia: No: “Pero vosotros habéis dicho: 'No es recto el camino del Señor'. Yo os juzgaré, casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos” (Eze 33:20).
 
Respuesta:
 
            Los tres textos que se mencionan no se refieren a los niños pequeños a quienes todavía no se los tiene en cuenta (incluso el primer texto que dice “hijo o hija” no especifica que sean niños pequeños que no distinguen el bien del mal).
 
            A continuación hay algunos textos que tratan con la responsabilidad y la luz dada:
 
            Santiago 4:17: “El que sabe hacer lo bueno y no lo hace, comete pecado.”
 
            Juan 9:41: “Jesús les respondió: -- Si fuerais ciegos no tendríais pecado, pero ahora, porque decís: "Vemos", vuestro pecado permanece.”
 
            Hechos 17:30: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.”
 
            ¿Y qué sobre la salvación de nuestros hijos?
 
            Isaías 49:25: “Pero así dice Jehová: "Quizás el cautivo sea rescatado del valiente y el botín sea arrebatado al tirano, pero yo defenderé tu pleito y salvaré a tus hijos.”
 
            Hechos 16:31: “Ellos dijeron: -- Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.”
 
            Estos textos no quieren decir que toda persona responsable tiene un manto para cubrir pecados basado en la fe de sus familiares. Pero no son más contradictorios o confusos que la cita de Elena G. de White en cuestión.
 
            No sería lógico creer que Dios juzga a los adultos según la luz que tienen, pero condena a los bebés pequeños que no saben nada. Dios “pasa por alto” su ignorancia porque “ignorancia” es todo lo que son.
 
            ¿No hacen las oraciones y la fe de los padres una diferencia ante Dios hasta que los niños tienen la edad suficiente para hacer sus propias decisiones ante Dios? La Biblia dice que esas oraciones y fe hacen diferencia (ver Santiago 5:16). En cuanto a los que ocurre a los bebes (que mueren) de los padres impíos, no sabemos cómo funciona todo, y no es nuestra tarea. Afortunadamente sólo Dios es Juez y Él arreglará todo; podemos estar seguros.
 
32. ¿Serán los pecados del esclavo transferidos a su señor?
 
EGW: Sí: “Vi que el que es dueño de un esclavo tendrá que responder por el alma de ese esclavo a quien mantuvo en la ignorancia; los pecados del esclavo serán castigados (transferidos a) en el amo” (Primeros escritos, p. 276). (Nota: las palabras “transferidos a” son una adición entre paréntesis de DyD, no de Elena G. de White.)
 
            La Biblia: No: “Yo os juzgaré, casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos” (Eze 33:20).
 
La Biblia: No: “La justicia del justo recaerá sobre él y la impiedad del impío recaerá sobre él” (Eze 18:20).
 
Respuesta:
 
“Cuando yo diga al impío: '¡Impío, de cierto morirás!', si tú no hablas para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero yo demandaré su sangre de tu mano” (Eze 33:8).
 
“Mejor le fuera que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos” (Luc 17:2).
 
Aunque este texto está hablando de hacer que alguien tropiece como opuesto a evitar que alguien conozca la verdad –como en el caso del esclavo-, el texto apoya el hecho de que Dios requiere que nosotros respondamos por la influencia que ejercimos para que otros cometan pecados. Eze 33:8 (mencionado antes) claramente establece que si no advertimos al “impío de su camino”, entonces aunque él muera por su propia iniquidad, su sangre será demandada de nuestras manos.
 
DyD interpretan erróneamente las palabras de Elena G. de White “castigadas” como “transferidos a”. Pero hay un antecedente bíblico para “castigadas” que muestra que esto no es lo que estas palabras significan. En el segundo mandamiento, Dios mismo dice “que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” (Exo 20:5). Dios no dice literalmente que “transfiere” los pecados de un hombre sobre sus propios hijos y nietos hasta la cuarta generación. El hombre morirá en su propio pecado, pero hay una causa y un efecto que siguen. “Transferir a” es una interpretación inapropiada de las palabras de Elena G. de White. Ella simplemente está apoyando el principio de Eze 33:8, y usando una frase tomada del segundo mandamiento. ¿Podría Dios dar la bienvenida al dueño de un esclavo en el cielo con los brazos abiertos cuando mantuvo al esclavo intencionalmente ignorante del evangelio? Puesto que Dios ama al esclavo tanto como al propietario del esclavo, entonces tal acción sin duda entristece y enoja a Dios. El ama a todos sus hijos por igual.
 
33. ¿Pueden los esclavos ignorantes ser salvos?
 
EGW: No: “Dios no puede llevar al cielo al esclavo que fue mantenido en la ignorancia y la degradación, sin saber nada de Dios ni de la Biblia, temiendo tan sólo el látigo de su amo, y ocupando un puesto inferior al de los brutos” (Primeros escritos, p. 276).
 
            La Biblia: Sí: “La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo” (Juan 1:9).
 
Respuesta:
 
            Aquí Elena G. de White no está hablando justamente de cualquier esclavo “ignorante”, sino del mismo esclavo cuyos pecados serían “castigados” en su señor según el argumento anterior. Dios “cierra los ojos” a la ignorancia; no obstante esto no significa que ignore la elección de características malvadas. Si una persona desobedece el consejo de Dios mientras ignoraba ese consejo, Dios cierra los ojos ante esto. Pero si una persona (esclavo ignorante en este caso) abriga un espíritu malvado y va contra cualquier poca luz o conciencia que tenga, entonces esto es diferente. Elena G. de White explica esto diciendo que Dios “hace con él lo mejor que puede hacer un Dios compasivo.  Le permite ser como si nunca hubiera sido, mientras que el amo debe soportar las siete postreras plagas y luego levantarse en la segunda resurrección para sufrir la muerte segunda, la más espantosa. Entonces la justicia de Dios estará; satisfecha” (Primeros escritos, p. 276).
 
            En otras palabras, este esclavo, aunque no es salvo, tampoco enfrentará el castigo de los perdidos. Simplemente permanecerá “dormido” por toda la eternidad, mientras el señor sufre en el lago de fuego hasta consumirse. Irónicamente este mismo texto que DyD usan para argumentar en contra de Elena G. de White, es el mismo que ayuda a esclarecer el caso. Ellos citan Juan 1:9 “La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo”. Esta luz que fue dada a todo hombre estaba en la conciencia de este esclavo. Su señor lo mantuvo alejado de la Biblia y de Dios, y así la actitud desagradable del esclavo (o los pecados que tuviera) nunca fueron vencidos. Pero Dios no castiga tampoco al esclavo.
 
            La pregunta que encabeza la acusación de contradicción es también inapropiada. La cuestión no es si un esclavo “ignorante” puede o no ser salvo. Es si alguien que ha vivido con la luz que ha tenido puede ser salvo. Lo que quebranta el corazón de Dios es saber lo que hubiera pasado si ese esclavo endurecido hubiese leído la Biblia. Eso es lo que el señor del esclavo va a sufrir.
 
            Pocas páginas después de esta declaración, ella dice: “Vi que los piadosos esclavos se alzaban triunfantes y victoriosos” (p. 286). Ella fue bien clara en sus escritos de que muchos esclavos serían salvos.
 
            Algunos críticos objetan la idea de que algunos permanecerán en sus tumbas a la luz de Juan 5:28, 29 que dice que todos los que están en las tumbas saldrán. Pero la Biblia tiene muchos ejemplos en cuanto a los eventos del tiempo final donde todo lenguaje inclusivo contiene restricciones definidas. El mejor ejemplo de esto se encuentra en Apo 6:15, 16 cuando dice que en el momento de la segunda venida “todo esclavo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes, y decían a los montes y a las peñas: ‘Caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero’.” Obviamente no todo esclavo y persona libre se va a perder (ver también Juan 12:32).
 
34. ¿Podemos decir legítimamente “He dejado de pecar”?
 
EGW: Sí: “Cristo murió para hacer posible que usted deje de pecar, y el pecado es transgresión de la ley” (Review and Herald, vol. 71, No. 35, p. 1, 28 de agosto de 1894).
 
EGW: Sí: “Ser redimido significa dejar de pecar” (Review and Herald, vol. 77, No. 39, p. 1, 25 de septiembre de 1900).
 
EGW: Sí: “Sólo los que, mediante la fe en Cristo, obedecen todos los mandamientos de Dios, alcanzarán la condición de impecabilidad en que vivía Adán antes de su transgresión.  Testifican de su amor a Cristo obedeciendo todos sus preceptos (MS 122, 1901)” (Comentario bíblico adventista, vol. 6, p. 340).
 
EGW: Sí: “A todo el que se rinde completamente a Dios, se le da el privilegio de vivir sin pecado, en obediencia a le ley del cielo… Dios requiere de nosotros perfecta obediencia. Debemos purificarnos a nosotros mismos, como él es puro. Al guardar sus mandamientos, hemos de revelar nuestro amor por el Supremo Gobernador del universo” (Review and Herald, 27 de septiembre de 1906, p. 8).
 
            La Biblia: No: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:8, 9).
 
            La Biblia: No: “porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe” (Efe 2:8, 9).
 
Respuesta:
 
            Note la pregunta que se hace con esta acusación: “¿Podemos decir legítimamente ‘He dejado de pecar’?”
 
            Ahora considerando la evidencia presentada, veamos dos hechos. 
 
1. Ninguna de las declaraciones de Elena G. de White citadas nos dicen que hemos dejado de pecar. Elena G. de White trata este tema en otras partes, y aquí hay un ejemplo de lo que dice.
 
            “Aquellos que buscan realmente perfeccionar el carácter cristiano nunca animarán el pensamiento de que están sin pecado. Sus vidas pueden ser irreprochables, pueden estar viviendo como representantes de la verdad que han aceptado; pero cuanto más disciplinen sus mentes para espaciarse en el carácter de Cristo, y cuanto más cerca estén de su divina imagen, más claramente discernirán la perfección sin manchas de Cristo, y más profundamente sentirán sus propios defectos.” Y nuevamente: “aquellos que se esfuerzan por llamar la atención a sus buenas obras, hablando constantemente de su estado sin pecado y procurando destacar en forma prominente sus logros religiosos, están sólo engañando sus propias almas al hacerlo” (The Sanctified Life [Vida santificada], pp. 7 y 12).
 
            “Pero no nos jactemos de nuestra santidad. Al tener una visión más clara del inmaculado carácter de Cristo y de su infinita pureza, nos sentiremos como Daniel cuando contempló la gloria del Señor, y dijo: ‘Mi fuerza se cambió en desfallecimiento’” (Mensajes selectos, vol. 3, p. 405).
 
            “¿Por qué es que tantos dicen ser santos y sin pecado? Es porque están muy lejos de Cristo” (Manuscrito 5, 1885).
 
2. Ninguno de los textos bíblicos nos dicen que no podemos vencer, por la gracia de Dios. (Lo cual es todo lo que las declaraciones de Elena G. de White dicen.)
 
            El primer texto (1 Juan 1:8, 9) dice simplemente que si decimos que no hemos pecado la palabra de Dios no está en nosotros (y estamos en el error). Elena G. de White expresa en forma consistente este punto de vista como se mostró en el punto anterior.
 
            El segundo texto (Efe 2:8, 9) dice simplemente que somos salvos por gracia y no por obras. Nuevamente, Elena G. de White expresa consistentemente este punto de vista:
 
            “Cuando los hombres aprenden que no pueden obtener justificación (santidad) por los méritos de sus propias obras, y contemplan a Jesucristo con confianza firme y plena como su única esperanza, no tendrán mucho de sí mismos y poco de Jesús. Las almas y los cuerpos están manchados y sucios por el pecado, el corazón está ajeno de Dios, no obstante muchos están luchando con sus propias fuerzas finitas para ganar la salvación por las buenas obras. Ellos piensan que Jesús hará algo en la salvación; y que ellos deben hacer el resto. Necesitan ver por fe la justicia de Cristo como su única esperanza para el tiempo y la eternidad” (1888 Materials [Materiales de 1888], p. 818).
 
            “Pues casi todas las religiones falsas se basan en el mismo principio, a saber que el hombre puede depender de sus propios esfuerzos para salvarse” (Patriarcas y profetas, p. 60). (Véase también Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 1, p. 163; vol. 6, p. 372; Palabras de vida del gran Maestro, p. 88; Testimonios para los ministros, pp. 97, 456; El camino a Cristo, p. 61; Evangelismo, p. 432; Patriarcas y profetas, p. 458; Los hechos de los apóstoles, pp. 240, 441, 449; The Sanctified Life [Vida santificada], p. 87.)
 
            Hemos visto que Elena G. de White apoyó plenamente lo que la Biblia enseña sobre la salvación por la gracia mediante la fe. Pero ¿apoya la bilbia lo que ella dice sobre vencer? Sin comentarios adicionales, considere los siguientes textos a la luz de las citas de Elena G. de White:
 
            “Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. Todo aquel que comete pecado, infringe también la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca. Todo aquel que peca, no lo ha visto ni lo ha conocido” (1 Juan 3:3-6).
 
            “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gál 5:16).
 
            “A aquel que es poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría” (Judas 1:24).
 
            “Al vencedor le concederé que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apo 3:21).
 
35. La obediencia a los mandamientos ¿me ganará el favor de Dios?
 
EGW: Sí: “El obedecer los mandamientos de Dios es la única forma de obtener (ganar) su favor” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 4, p. 28). Nota: la palabra “ganar” es una adición entre paréntesis por DyD, no Elena G. de White.
 
            La Biblia: No: “Todas nuestras justicias como trapo de inmundicia” (Isa 64:6).
 
            La Biblia: No: “Y que por la Ley nadie se justifica ante Dios es evidente, porque ‘el justo por la fe vivirá’” (Gál 3:11).
 
Respuesta:
 
            Obtener algo no siempre quiere decir ganarlo. Obtener puede simplemente significar “llegar a tener posesión de”. Después de leer el pasaje en Testimonies, vol. 4, podemos descubrir rápidamente que Elena G. de White estaba contrastando aquellos que obedecen a Dios descansando en la fe con quienes esperan dudando hasta que “todo es claro y simple delante de ellos” (Testimonies, vol. 4, p. 27). Obedecer a Dios en la fe como opuesto a dudar de él es la cuestión. ¿Pero qué acerca de las palabras “obtener su favor”? Si la Biblia usa un lenguaje similar, entonces no podemos culpar a Elena G. de White.
 
            “Porque el que me halla, halla la vida y obtiene el favor de Jehovah. Pero el que me pierde se hace daño a sí mismo; todos los que me aborrecen aman la muerte” (Prov 8:35, 36).
 
            Aquí se aprecia no sólo las mismas palabras que usa Elena G. de White, sino que también expone el mismo pensamiento principal. El hallar sabiduría (así se obtiene el favor del Señor, de acuerdo al texto) se contrasta con pecar (transgredir la ley de Dios -1Juan 3:4). Elena G. de White dice sólo lo que hizo Salomón, y pocos cuestionarían la sabiduría e inspiración de Salomón.
 
            Pero ¿hay algún otro ejemplo bíblico de una persona que obtiene el favor de Dios?
 
            “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová” (Gén 6:8).
 
            “Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y daré a tu descendencia todas estas tierras, y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, por cuanto oyó Abraham mi voz y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” (Gén 26:4, 5).
 
            “Dijo Moisés a Jehová: -- Mira, tú me dices: ‘Saca a este pueblo’, pero no me has indicado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: ‘Yo te he conocido por tu nombre y has hallado también gracia a mis ojos’” (Éxo 33:12).
 
            “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuera traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios” (Heb 11:5).
 
            “Hasta los días de David. Este halló gracia delante de Dios” (Hech 7:45, 46).
 
            “Y cualquiera cosa que pidamos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de él” (1 Juan 3:22).
 
            “Entonces el ángel le dijo: -- María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios” (Luc 1:30).
   
 

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