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¿Contradicen los Escritos de Elena de White la Biblia más de 50 Veces?

 

Sección 8:

   
 
36. ¿Nuestra obediencia y nuestra fe nos reconcilian con Dios?
37. Como cristiano ¿permanezco condenado ante Dios?
38. ¿Debo ser perfecto antes de que Cristo me acepte?
39. ¿Entró Jesús en el Lugar Santísimo del templo celestial antes del 22 de octubre de 1844?
40. ¿No son borrados los pecados perdonados de los santos hasta el gran día de la recompensa final?
   
  Respuestas:
   
 
36. ¿Nuestra obediencia y nuestra fe nos reconcilian con Dios?
 
EGW: Sí: “El hombre que ha deshecho la imagen de Dios en su alma mediante una vida corrompida, no puede efectuar un cambio radical en sí mismo mediante el mero esfuerzo humano. Debe aceptar las provisiones del Evangelio; debe reconciliarse con Dios por medio de la obediencia a su ley y la fe en Jesucristo” (Testimonies for the Church [Dones Testimonios para la iglesia], vol. 4, p. 294; La maravillosa gracia, p. 144).
 
            La Biblia: No:Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe” (Efe 2:8, 9).
 
            La Biblia: No: “También a vosotros, que erais en otro tiempo extraños y enemigos por vuestros pensamientos y por vuestras malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprochables delante de él” (Col 1:21, 22).
 
Respuesta:
 
            La primera frase en la cita de Elena G. de White habla por sí misma. “El hombre…, no puede efectuar un cambio radical en sí mismo mediante el mero esfuerzo humano.” Su lenguaje es bastante claro aquí. Continúa: “Debe aceptar las provisiones del Evangelio…” Las “provisiones” del evangelio son lo que nos reconcilian con Dios, y aquellas provisiones incluyen poder para obedecer la ley de Dios. El evangelio completo provee tanto el perdón como el poder, de acuerdo a la Biblia.
 
            Si le cuestionamos la referencia a la obediencia en Elena G. de White, entonces debemos cuestionar los siguientes textos:
 
            “Al obedecer a la verdad, mediante el Espíritu, habéis purificado vuestras almas para el amor fraternal no fingido. Amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 Ped 1:22).
 
            “¿Con qué limpiará el joven su camino? ¡Con guardar tu palabra!” (Salmo 119:9).
 
37. Como cristiano ¿permanezco condenado ante Dios?
 
EGW: Sí: “En el tiempo en que brilló sobre nosotros la luz de la reforma pro salud, y desde ese tiempo en adelante, la pregunta siempre presente ha sido ésta: ‘¿Estoy yo practicando la verdadera temperancia en todas las cosas?’ ‘¿Es tal mi régimen alimenticio que me pondrá en una posición en la cual pueda realizar la mayor suma de bien?’ Si no podemos contestar estas preguntas en forma positiva, aparecemos condenados delante de Dios” (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 21).
 
            La Biblia: No: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Rom 8:1).
 
            La Biblia: No: “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree no es condenado” (Juan 3:17, 18).
 
            La Biblia: No: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).
 
Respuesta:
 
            DyD muestran correctamente dos de las condiciones para permanecer sin condenación. (1) Estar “en Cristo Jesús” y (2)”creer” en Cristo y en el Padre. Ahora, consideramos lo que realmente significa “en Cristo Jesús” y “creer”.
 
            La declaración de Elena G. de White fue sobre salud. La Biblia dice:
 
            “Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” (1 Cor 3:17).
 
            Este mandamiento es claro. Los adventistas creen que es un pecado destruir el cuerpo por cuestiones de intemperancia (fumar, consumir bebidas alcohólicas, hábitos de comer destructivos, etc.). Esta creencia está basada en el sexto mandamiento (no matarás) como también en un sinnúmero de otros textos como el citado anteriormente. Definidamente la Biblia promueve la salud del cristiano, que es todo un estudio en sí mismo. A la luz de los textos anteriores, ¿podría alguien todavía estar “en Cristo” si está destruyendo intencionalmente el templo de Dios. Esto nos recuerda otra vez la enseñanza de “una vez salvo, siempre salvo” que no tiene apoyo en la Biblia. Cristo mismo enseñó que estarán aquellos que una vez estuvieron “en Cristo” pero que escogieron no continuar esta relación (ver Juan 15:1-5; Mat 7:21-23; Eze 18:24; Apo 22:19). Esta relación no es una decisión de una vez, sino debe mantenerse diariamente (ver 1 Cor 15:31).
 
            Para muchos cristianos la palabra “creer” tiene poco contenido. La Escritura nos dice que incluso los demonios “creen” y tiemblan (Santiago 2:19), pero están eternamente perdidos. Dios no nos está pidiendo simplemente que creamos que él es real y que Jesús fue crucificado hace 2.000 años. Quiere que creamos “toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mat 4:4). ¿Creemos que Jesús es capaz de darnos poder (Judas 24, 1 Cor 10:13; 2 Cor 10:5; etc.)? Si es así, entonces lo hará; si no, no tenemos fe, y por tanto realmente no “creemos” (Mat 9:29). Es bastante simple. No está en nosotros decidir que partes de las promesas de Dios creeremos y de cuales dudaremos. La condición que nos mantiene libres de condenación es creer en todas ellas.
 
38. ¿Debo ser perfecto antes de que Cristo me acepte?
 
EGW: Sí: “De acuerdo con lo que me ha sido mostrado, se debe hacer una gran obra en su favor antes que usted sea aceptado a la vista de Dios” (Testimonios para la iglesia, vol. 2, p. 77).
 
EGW: Sí: “Tiene una gran obra que hacer… Es imposible que seáis salvos así como estáis.” (Testimonios para la iglesia, vol. 2, p. 284).
 
EGW: Sí: “Como es usted, contaminará todo el cielo. Usted es grosero, rudo y no santificado. No hay lugar en el cielo para un carácter como el que usted posee ahora…. Está hoy más lejos del modelo de perfección cristiana… que después de que transcurrieron pocos meses de que había recibido la verdad” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 3, p. 465)
 
            La Biblia: No: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Efe 2:4-5).
 
            La Biblia: No: “Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios” (Rom 15:7).
 
            La Biblia: No: “Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones” (Hech 15:8, 9).
 
Respuesta:
 
            La pregunta que se hace es, “¿debo ser perfecto antes de que Cristo me acepte?” De las tres declaraciones citadas sólo una tiene la palabra “perfección” y no dice nada de que esta sea una condición previa para que Cristo nos acepte. Las otras dos declaraciones no hablan acerca de la perfección sino de condiciones que son comprensibles cuando se mira las citas en su contexto.
 
            Elena G. de White una y otra vez repite el hecho de que no podemos salvarnos a nosotros mismos, y que necesitamos venir a Cristo como estamos para lograr cualquier cambio. De hecho, incluso dice que no necesitamos arrepentirnos antes de venir a Cristo, porque es él quien nos lleva al arrepentimiento (ver El camino a Cristo, pp. 23, 24). Ella dice que muchos yerran pensando que no pueden ir a Cristo antes de que se arrepientan. En la p. 29 dice, “Si percibís vuestra condición pecaminosa, no esperéis a haceros mejores vosotros mismos…. Hay ayuda para nosotros solamente en Dios”. Hay muchos ejemplos como éste. En la misma página ella dice que si esperamos ser lo “bastante buenos” para venir a Jesús, nunca vendremos, pero debemos venir como somos. Cualquiera que haya leído los escritos de Elena G. de White sabe de su decidida posición al respecto.
 
            En los tres casos, ella habla a individuos, por su situación particular. Debemos ver cuál es esa situación antes de que podamos saber lo que quiere decir en las citas anteriores abreviadas.
 
            Cita 1: “De acuerdo con lo que me ha sido mostrado, se debe hacer una gran obra en su favor antes que usted sea aceptado a la vista de Dios” (Testimonios para la iglesia, vol. 2, p. 77).
 
            Ella continúa diciendo a este individuo, “El yo es demasiado prominente en usted. Posee un temperamento rápido y apasionado, y es arbitrario y exigente con los miembros de su familia”. ¿Está Cristo morando en nosotros si el yo sobresale demasiado? (¿Podemos servir a dos señores?) ¿Considera Cristo un corazón egoísta (la esencia del problema de Satanás) “aceptable” o necesita este hombre que Cristo realice por él una gran obra?  ¿Dice ella “tiene usted una gran obra que hacer antes de que pueda ir a Jesús”? No. ¿Quién hace la obra por nosotros? Jesús. Esto está en perfecta armonía con la Biblia. Ninguna persona es “aceptable para Cristo” en una condición egoísta y opresora. Sólo los universalistas debatirían este punto. ¿Se necesitaba hacer una “gran obra” por el rey Nabucodonosor antes de que fuera “aceptado” por Dios, o estaba bien cuando estaba ensalzando a un ídolo y tratando de quemar a los fieles siervos de Dios? La “gran obra” fue realizada a favor de él por Dios en Daniel, capítulo 4.
 
Cita 2: “Tiene una gran obra que hacer… Es imposible que seáis salvos así como estáis.” (Testimonios para la iglesia, vol. 2, p. 284).
 
            Esta página (284) claramente establece cuál es la “gran obra” que ellos (una pareja) necesitan hacer. No salvarse a si mismos, sino lo opuesto: “Jesús la invita ahora a acudir a él, que es manso y humilde de corazón.” ¿Cuándo dice Elena G. de White que deben ir a Cristo? Ahora. ¿Cuánto más clara puede ser? Preste atención a lo siguiente que aparece en la misma página: “¡Oh, qué importante es que usted se dé cuenta de la obra que se debe hacer por usted misma antes que sea demasiado tarde para siempre!” Tenemos una obra que hacer en nuestra salvación: venir a Cristo y mantener los ojos en él; él no hará eso por nosotros; nunca fuerza la voluntad. Pero todo crece y las victorias en nuestra vida provienen directamente de él. Elena G. de White continua: “Le ha prometido con seguridad que en él va a encontrar descanso.” Difícilmente esto suena como si ella los estuviera instruyendo para que obren su propia perfección antes de ir a Jesús. Y la declaración: “Es imposible que seáis salvos así como estáis” no tiene nada que ver con perfección, sino que apoya más bien la enseñanza bíblica de que “Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la provocación” (Heb 3:15). Era imposible para los fariseos ser salvos como estaban; necesitaban a Cristo desesperadamente. Era imposible para usted y para mi ser salvos como éramos antes de Cristo, porque todas nuestras justicias eran como trapos de inmundicia (Isa 64:6). Esto está en armonía con la Biblia.
 
Cita 3: “Como es usted, contaminará todo el cielo. Usted es grosero, rudo y no santificado. No hay lugar en el cielo para un carácter como el que usted posee ahora…. Está hoy más lejos del modelo de perfección cristiana… que después de que transcurrieron pocos meses de que había recibido la verdad” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 3, p. 465). 
            Con esta cita el tema cambia de “Cristo aceptándome” a “perfección” o victoria sobre el pecado. Aquí Elena G. de White está hablando sobre la transformación del carácter que viene después que una persona viene a Cristo. Jesús enseña claramente que aquellos que vienen a él, y que moran en él por un tiempo, pero que luego dejan, finalmente se perderán (ver Juan 15:2, 6). Pedro habla de aquellos que aceptan a Cristo y luego se arrepienten. Dice que sería mejor para ellos que nunca hubieran conocido la verdad y los compara con un perro que vuelve a su vómito (ver 2 Ped 2:20-22). Jesús mismo habló acerca de ser “perfecto”. “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mat 5:48). Y Pablo: “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Cor 13:11);  “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efe 4:13);  “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús” “Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios” (Fil 3:12, 15). Y Santiago: “Pero tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Sant 1:4). Y Pedro: “Pero el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca” (1 Ped 5:10).
 
Los cristianos adventistas y no adventistas por igual han debatido sobre el significado de estas declaraciones, pero nadie denuncia como falso al profeta por usar ese lenguaje. Y nadie en el adventismo, incluyendo Elena G. de White, ha enseñado alguna vez que alguien debe ser perfecto antes de venir a Cristo. No existe tal declaración.
 
La cuestión en la cita 3 es la victoria sobre el pecado y la perfección del carácter que Cristo (no nosotros) produce en sus hijos. Pero con esta cita –y con la cita 2- si se lee el pasaje completo, es claro que Elena G. de White enseña que la ayuda viene de Cristo y que nosotros no nos cambiamos a nosotros mismos.
 
A la luz de todo lo que Elena G. de White dice acerca de cómo uno viene a Jesús, no hay más razón para atacarla en estas declaraciones que las que hay para llamar a Pablo un falso profeta por amonestarnos a “obrar nuestra salvación con temor y temblor” (Fil 2:12). Necesitamos mirar a todo lo que dice Pablo sobre el tema antes de decir que contradice al resto de las Escrituras.
 
39. ¿Entró Jesús en el Lugar Santísimo del templo celestial antes del 22 de octubre de 1844?
 
EGW: No: “Luego se me mostró que… se abriese la puerta en el lugar santísimo del santuario celestial, donde está el arca que contiene los diez mandamientos.  Esta puerta no se abrió hasta que hubo terminado la mediación de Jesús en el lugar santo del santuario en 1844.  Entonces Jesús se levantó, cerró la puerta del lugar santo, abrió la que da al santísimo y pasó detrás del segundo velo, donde está ahora al lado del arca” (Primeros escritos, p. 42).
 
            La Biblia: Sí: “Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos. Él es ministro del santuario y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre” (Heb 8:1, 2).
 
            La Biblia: Sí: “y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención” (Heb 9:12).
 
Respuesta:
 
            El primer texto citado no dice nada acerca de que Jesús está en el Lugar Santísimo. El “trono” de Dios puede estar dondequiera que él lo desee. Es un trono móvil (¿puede imaginar a Dios confinado en un lugar?), se lo describe poseyendo “ruedas” (Dan 7:9). La presencia de Dios ni siquiera se manifestaba en el Lugar Santísimo en el Antiguo Testamento. Se lo veía en la puerta exterior del Lugar Santo con Moisés para alguna cosa (ver Exo 33:8-11). Se necesita que haya algún texto que declare que Dios el Padre estaba y siempre está en el Lugar Santísimo del santuario celestial para considerar que Elena G. de White y los adventistas están equivocados en esto. No existe un texto tal.
 
            La Nueva Versión Internacional de la Biblia traduce el segundo texto como “Lugar Santísimo” mientras que otras versiones dicen “santuario”. ¿Qué dice en el texto griego?
 
            La única vez que el libro de Hebreos habla del segundo compartimiento (Lugar Santísimo) específicamente y con propiedad en Hebreos 9:3, donde se usa en griego hagia hagion y se traduce correctamente como “el más santo de todos”. En este texto no dice que Jesús fue allí en el momento de su ascensión; simplemente describe el santuario terrenal. En ninguna parte del libro de Hebreos se usa la expresión hagia hagion para hablarnos del lugar donde está Cristo en el cielo. Si él entró en hagia hagion, ¿por qué el libro de Hebreos no lo menciona ni una vez?
 
            Nuevamente, recomendamos la lectura del libro de Clifford Godstein, 1884 Hecho Simple, para un estudio más profundo sobre este y otros cargos en contra del juicio investigador.

[H. A. Delgado: Para dos propuesta solidamente bíblicas que consideran este punto, véase los artículos: Lugar Santísimoy A la Diestra de Dios”.]

40. ¿No son borrados los pecados perdonados de los santos hasta el gran día de la recompensa final?
 
EGW: Sí: “Aunque la sangre de Cristo habría de librar al pecador arrepentido de la condenación de la ley, no había de anular el pecado; éste queda registrado en el santuario hasta la expiación final… En el gran día del juicio final, los muertos han de ser juzgados "por las cosas que" están "escritas en los libros, según sus obras." (Apoc. 20:12.) Entonces en virtud de la sangre expiatoria de Cristo, los pecados de todos los que se hayan arrepentido sinceramente serán borrados de los libros celestiales” (Patriarcas y profetas, pp. 372, 373).
 
            La Biblia: No: “porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados ni de sus maldades” (Heb 8:12).
 
            La Biblia: No: “Yo, yo soy quien borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Isa 43:25).
 
            La Biblia: No: “Porque perdonaré la maldad de ellos y no me acordaré más de su pecado” (Jer 31:34).
 
Respuesta:
 
            El día de expiación en tiempos del Antiguo Testamento señalaba a la obra de Cristo en el juicio investigador. La Biblia, Elena G. de White y el adventismo están los tres en lo correcto al proclamar esta doctrina.
 
            Nuevamente D y D usan textos que no prueban que Elena G. de White cita erróneamente. Todos estos textos dicen, en esencia, que Dios nos perdonará y no se acordará más de nuestros pecados. El perdón llega cuando venimos a Cristo (1 Juan 1:9), pero Dios no limpia la memoria de ellos mientras viven sino hasta después del fin del tiempo de prueba. Estos textos no dicen nada sobre cuando ocurre esto. Una prueba de que la memoria de ellos no ha sido borrada se encuentra en las historias bíblicas mismas. ¿Ha sido borrado de la existencia el pecado de David y Betzabé? Millones de personas leen sobre esto cada año. Sí, cuando el gran conflicto entre Cristo y Satanás llegue a su fin, Dios, por toda la eternidad, no recordará más nuestros pecados; serán borrados de la existencia. Como se dijo anteriormente, lo que Jesús hace con esos pecados mientras tanto es su problema. Nosotros sólo necesitamos dárselos ahora.
   
 

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