I

 
 
 
 

Amalgama:

 

Declaraciones de Elena G. de White sobre las condiciones del mundo en el tiempo del diluvio

 

(1era. Parte)

  Por: Francis D. Nichol
   
 
(Adaptado de su libro Ellen G. White and Her Critics [Elena G. de White y sus críticos], pp. 306-322) 
 
Durante el verano de 1864, la “Imprenta de la Asociación Publicadora de los Adventistas del Séptimo Día en Battle Creek, Michigan, publicó un libro de Elena G. de White de 300 pp. titulado “Important Facts of Faith in Connection with the History of Holy Men of Old” [Hechos importantes de fe en conexión con la historia de los santos hombres de la antigüedad]. Era el tercero de una serie de cuatro volúmenes que llevaban el título general de Spiritual Gifts (Dones espirituales).
 
En esta obra se presenta la narración de la historia temprana del mundo, comenzando con “la creación” hasta llegar al momento en que Israel recibió la ley. Estas cuestiones, como lo declara la autora en su prefacio, le fueron mostradas en visión.
 
En el capítulo 6, titulado “Crimen antes del Diluvio”, la Sra. White al describir las condiciones deplorables que condujeron a la destrucción catastrófica del mundo, habla de la amalgama de hombre y bestia. En el capítulo siguiente hay otra declaración similar. Ocasionalmente surgen inquietudes sobre lo que quiso expresar en estas declaraciones y lo que éstas significan, y además porqué no se encuentran en sus obras posteriores ahora en circulación. Algunos han unido sus declaraciones sobre amalgama con la memoria de los mitos antiguos respecto a criaturas extrañas producidas por uniones pervertidas entre seres humanos y bestias, y han preguntado si las declaraciones de Elena G. de White no están dando apoyo a estas fábulas. También se insinuó que tienden a la evolución.
 
Los únicos pasajes en los escritos de la Sra. White que son de interés en este tema se encuentran en Spiritual Gifts [Dones espirituales], volumen 3, ya mencionado y republicado en Spirit of Prophecy [Espíritu de Profecía], volumen 1, en 1870. La primera, que aparece en el capítulo 6 de “Crimen antes del Diluvio”, es ésta:
 
Pero si hubo un pecado por encima de los demás que clamaba por la destrucción de la raza por el diluvio fue el crimen básico de la amalgama de hombre y bestia que desfiguró la imagen de Dios, y causó confusión por todas partes. Dios se propuso destruir por un diluvio esta raza poderosa y longeva que había corrompido sus caminos delante de él. –Spiritual Gifts, vol. 3, p. 64.
 
El capítulo 7, titulado “El diluvio”, contiene esta declaración:
 
Todas las especies de animales que Dios había creado fueron preservadas en el arca. Las especies confusas que Dios no creó, que fueron el resultado de la amalgama, fueron destruidas por el diluvio. Después del diluvio ha habido amalgama de hombres y de bestias, como se puede ver en la casi infinita variedad de especies de animales, y en ciertas razas de hombres. –p. 75.
 
Estas son las únicas declaraciones de la Sra. White sobre el tema de la amalgama de hombre y bestia.
 
Lo que quiso decir la Sra. White en estos pasajes, ha sido motivo de algunas especulaciones a lo largo de los años, y se han presentado dos explicaciones. Algunos han sostenido que ella no sólo enseñó que hombres y bestias habían cohabitado sino también que esto resultó en descendencia. No obstante, aquellos que sostienen este punto de vista han coincidido en que esto no apoya la doctrina de la evolución. La teoría de la evolución depende para sobrevivir de la idea de que las estructuras pequeñas y simples pueden gradualmente evolucionar en formas de vida más desarrolladas, dando luz finalmente al hombre.
 
Que formas de vida más o menos relacionadas estrechamente puedan cruzarse y producir híbridos, no es cuestionado por los creacionistas hoy. Por otro lado, asumiendo que mucho tiempo atrás la virilidad era superior y las condiciones posiblemente diferentes en algunos aspectos, pensar que formas de vida más diversas podían haberse cruzado –tales como el hombre y algunas formas de animales superiores- puede establecerse solamente como una presuposición. Pero esta presuposición ha reunido en su contra todo el peso de las creencias científicas actuales. Por supuesto, los científicos, a veces, han estado equivocados al razonar que todo lo del pasado debe ser comprendido en términos de los procesos que se ven actualmente en desarrollo.
 
Debemos dejar el asunto como algo más allá de la posibilidad de investigación o prueba. La misma Biblia contiene varias declaraciones tales, como bien lo saben los estudiosos de las Escrituras.
 
Pero hay otra explicación de esos pasajes sobre la amalgama, que consideramos mejor apoyada y más satisfactoria,  y que evita cualquier conflicto con los registros observables de la ciencia.
 
¿Qué significa la palabra “amalgama”?
 
Primero, ¿cuál es el significado general de la palabra “amalgama”? ¿Se la usa siempre para describir el depravado acto de cohabitación de hombre con bestia? Ningún diccionario disponible en inglés, ni siguiera el exhaustivo Oxford English Dictionary, indica que el término se usara alguna vez para describir este acto. Hay otra palabra que se usa en inglés que puede usarse apropiadamente para describir tal cohabitación. El uso principal de la palabra “amalgama” por muchos años ha sido describir la fusión de ciertos metales, y por extensión, denotar la fusión de razas de hombres. A mediados del siglo diecinueve, la palabra era empleada comúnmente en los Estados Unidos para describir el matrimonio entre las razas negra y blanca.[1]
 
El significado que tiene la palabra clave “amalgama” desde hace mucho tiempo, como la unión de las razas, debiera pesar mucho al determinar la interpretación de los pasajes en cuestión.
 
Segundo, el tenor completo de los escritos de la Sra. White provee un fuerte testimonio contra la acusación de que ella está aquí buscando solemnemente presentar como un hecho algunas historias antiguas sobre progenie anormal de hombre y bestia. Sus escritos no están corrompidos con fábulas antojadizas de tiempos antiguos. Más bien tienen una fuerte cualidad de realidad. Si ha sido una soñadora y visionaria, podría haber dado con frecuencia a sus lectores mitos e historias sobrenaturales de la antigüedad.
  
¿Qué significa la frase?
 
La frase principal de los pasajes con la palabra “amalgama” es este: “amalgama de hombre y bestia”. Esta declaración podría construirse conteniendo el significado de amalgama de hombre con bestia, o de amalgama de hombre y de bestia. En un tipo de construcción como ésta, la preposición “de” no necesariamente se repite, pues podría claramente darse por supuesta. Podríamos hablar de la dispersión de hombre y bestia sobre la tierra, pero no por eso queremos dar a entender que previamente hombre y bestia se fusionaron en una masa en un lugar geográfico. Simplemente queremos dar a entender la dispersión del hombre sobre la tierra y la dispersión de las bestias sobre la tierra, aunque la ubicación original de los dos grupos hayan estado en lados opuestos de la tierra. En otras palabras, la dispersión de hombre y de bestia.
 
Entonces, ¿por qué no comprender correctamente, en la misma forma, esta construcción gramatical cuando se habla de amalgama? Si podemos hablar de una dispersión de hombre y bestia sin que por eso se esté dando a entender que la dispersión comenzó desde un mismo lugar, ¿por qué no podemos hablar de la amalgama de hombre y bestia sin por ello implicar que hombre y bestia estaban juntos para fusionarse en un lugar?
 
Creemos que el significado de la frase clave en cuestión, se encuentra comprendiendo su lectura de la siguiente forma: “amalgama de hombre y [de] bestia”. De esa forma el pasado estaría hablando de la amalgama de diferentes razas de la humanidad y de la amalgama de diferentes razas de animales. La construcción gramatical y el uso común nos permiten comprender que el “de” se dé por sobreentendido. 
 
Los resultados de la amalgama
 
Pero ¿es simplemente la amalgama de diferentes razas de hombres y la amalgama de diferentes razas de animales suficiente para describir el carácter dañino de la amalgama y justificar los resultados que le siguieron; a saber, la destrucción por un diluvio?
 
Observemos primero la amalgama de razas de hombres. Lea nuevamente el texto de la primera declaración citada (Spiritual Gifts, vol. 3, p. 64), y observe las características de la amalgama: 
1.   Fue el “pecado por encima de los demás que clamaba por la destrucción de la raza por el diluvio”.
2.  Éste “desfiguró la imagen de Dios, y causó confusión por todas partes”.
3. “Esta raza poderosa y longeva que había corrompido sus caminos delante de él”.
Dos grupos distintivos de seres humanos se presentan al comienzo del capítulo de Spiritual Gifts, vol. 3, titulado “Crimen antes del diluvio”:
 
(1) “Los descendientes de Set”, y (2) “los descendientes de Caín”.  Los dos grupos eran diferentes en dos formas destacadas: (1) El primer grupo “sufrió la maldición sólo levemente”. (2) El segundo grupo, “que se separó de Dios y negó su autoridad, cayó bajo los efectos de la maldición más destacada, especialmente en estatura y nobleza de forma”. “Los descendientes de Set era llamados los hijos de Dios –los descendientes de Caín, los hijos de los hombres”. Aquí se presentan dos razas que difieren tanto en características morales como físicas.
 
Entonces, siguen inmediatamente estas palabras: “Al mezclarse los hijos de Dios con los hijos de los hombres, se corrompieron, y por casarse con ellos, perdieron, mediante la influencia de sus esposas, su carácter peculiar y santo, y se unieron con los hijos de Caín en su idolatría”. –pp. 60, 61. Luego sigue una descripción de su curso malvado de idolatría, particularmente su prostitución con fines pecaminosos con sus pertenencias de oro y plata y otras posesiones materiales. La Sra. White declara: “Se corrompieron con aquellas cosas que Dios había puesto sobre la tierra para beneficio del hombre”. –p. 63. Después de tratar sobre la idolatría, ella continúa con la poligamia y declara: “Cuantas más esposas los hombres tuvieran, más aumentaban en debilidad e infelicidad”. –p. 63.
 
Incluso, en este breve capítulo, hallamos suficiente apoyo a la posición de que los juicios de un diluvio sobre los hombres se debieron a la amalgama de razas de hombres. Se presentan dos razas. La amalgama de las dos resulta en corrupción e idolatría, y la poligamia sólo aumenta la corrupción y la debilidad. El pasaje controvertido dice que Dios trajo un diluvio porque la humanidad “había corrompido sus caminos delante de él”. 
 
Corrupción de la imagen divina
 
Veamos pasajes paralelos en los escritos de Elena G. de White. En Patriarcas y Profetas, donde amplía mucho más sobre el tema, al hablar sobre los descendientes de Set y Caín, dice:
 
Durante algún tiempo las dos clases permanecieron separadas.  Esparciéndose del lugar en que se establecieron primeramente, los descendientes [en el original aparece la palabra “race” que se puede traducir también como “raza”] de Caín se dispersaron por todos los llanos y valles donde habían habitado los hijos Set. Éstos, para escapar a la influencia contaminadora de aquéllos, se retiraron a las montañas, y allí establecieron sus hogares.  Mientras duró esta separación, los hijos de Set mantuvieron el culto a Dios en toda su pureza.  Pero con el transcurso del tiempo, se aventuraron poco a poco a mezclarse con los habitantes de los valles.  Esta asociación produjo los peores resultados.  Vieron "los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas." (Gen. 6: 2.) Atraídos por la hermosura de las hijas de los descendientes de Caín, los hijos de Set desagradaron al Señor aliándose con ellas en matrimonio.  Muchos de los que adoraban a Dios fueron inducidos a pecar mediante los halagos que ahora estaban constantemente ante ellos, y perdieron su carácter peculiar y santo. Al mezclarse con los depravados, llegaron a ser semejantes a ellos en espíritu y en obras; menospreciaron las restricciones del séptimo mandamiento, y “tomáronse mujeres escogiendo entre todas." Los hijos de Set siguieron “el camino de Caín" (Judas 11), fijaron su atención en la prosperidad y el gozo terrenales y descuidaron los mandamientos del Señor. (pp. 67, 68)
 
Aquí la Sra. White describe una situación de impiedad acumulativa, que tuvo su clímax en el diluvio, y se había iniciado en la amalgama de la “raza de Caín” y los “hijos de Set”. Usamos la palabra “amalgama” con el uso apropiado de su significado en el diccionario, y conforme al uso acostumbrado en el tiempo en que la Sra. White escribió –la alianza matrimonial de diferentes razas.
 
Más adelante, en Patriarcas y Profetas, la Sra. White declara:
 
La poligamia se practicó desde tiempos muy antiguos.  Fue uno de los pecados que trajo la ira de Dios sobre el mundo antediluviano y sin embargo, después del diluvio esa práctica volvió a extenderse.  Hizo Satanás un premeditado esfuerzo para corromper la institución del matrimonio, debilitar sus obligaciones, y disminuir su santidad; pues no hay forma más segura de borrar la imagen de Dios en el hombre, y abrir la puerta a la desgracia y al vicio. (p. 350)
 
En un comentario sobre la historia de Israel, hace la siguiente observación:
 
Llegó a ser una práctica común la alianza matrimonial con los paganos…. El enemigo se regocijó en su éxito para borrar la imagen divina de las mentes del pueblo que Dios había escogido como su representante. (Fundamentals of Christian Education [Fundamentos de la educación cristiana], p. 499)
 
Tomemos este pasaje de otro de los escritos de Elena G. de White:
 
Los matrimonios profanos de los hijos de Dios con las hijas de los hombres resultaron en una apostasía que llevó a la destrucción del mundo por el diluvio. (Joyas de los testimonios, vol. 1, p. 605)
 
Resumiendo: El resultado de quebrantar la institución matrimonial, y particularmente de las alianzas matrimoniales entre los hijos de Dios y los paganos, fue “borrar la imagen de Dios en el hombre”. Además, “los matrimonios profanos de los hijos de Dios con las hijas de los hombres” guiaron a la humanidad irresistiblemente en el aumento de la iniquidad “que llevó a la destrucción del mundo por el diluvio”. Al sustituir la palabra “amalgama” por “matrimonio” en las citas anteriores, note el estrecho paralelismo con las siguientes declaraciones controvertidas: “el crimen básico de la amalgama… desfiguró la imagen de Dios”; y “Dios se propuso destruir por un diluvio esta raza poderosa y longeva que había corrompido sus caminos delante de él”.
 
En ninguno de estos pasajes paralelos que hemos citado, o en ningún otro que pueda citarse, la Sra. White habla sobre la cohabitación de hombre con bestia como una grotesca y horrenda imagen descriptiva de la impiedad antediluviana que precipitó el diluvio. Por el contrario, parecería que ella habla de la alianza matrimonial de la raza de Caín y la raza de Set, con su inevitable carga de idolatría, poligamia, y parentesco impío, como la causa del diluvio. Y todo esto armoniza con la declaración citada en el párrafo  inicial del capítulo que contiene el pasaje en cuestión.
 
“Al mezclarse los hijos de Dios con los hijos de los hombres, se corrompieron, y por casarse con ellos, perdieron, mediante la influencia de sus esposas, su carácter peculiar y santo, y se unieron con los hijos de Caín en su idolatría”. (Spiritual Gifts [Dones espirituales], pp. 60, 61)
 
Como ya se dijo, a esta introducción al capítulo “Crimen antes del diluvio” le sigue una descripción de la idolatría que creció en forma galopante, la negación de Dios, el robo, la poligamia, el asesinato de hombres y la destrucción de la vida animal. Le sigue inmediatamente el pasaje en discusión, como si resumiera; “Pero si hubo un pecado por encima de los demás que clamaba por la destrucción de la raza por el diluvio fue el crimen básico de la amalgama de hombre y bestia que desfiguró la imagen de Dios, y causó confusión por todas partes”.[2]
 
Una piedra de tropiezo en el camino para aceptar esta interpretación del pasaje (la alianza matrimonial de razas de hombres y una cruza de especies de animales diferentes) es la construcción de la declaración: “amalgama de hombre y bestia que desfiguró la imagen de Dios”. ¿Cómo puede el cruzamiento de especies de animales lograr esto?
 
Pero, observemos más de cerca lo que ella dice. Dos resultados siguieron a “amalgama de [1] hombre y [2] bestia”: Esto (1) “desfiguró la imagen de Dios”, y (2) “causó confusión por todas partes”. Hemos visto cómo el matrimonio, la amalgama de las razas de hombres, produjo el primero de los resultados. ¿Por qué no podríamos considerar como apropiado que la amalgama de razas o especies de animales produjera lo segundo, es decir, “causó confusión por todas partes”? Cuando dos cosas relacionadas se describen en una oración, lo que sigue no debemos entenderlo como que todo resultado que se mencione se relaciona con cada una de las dos. 
 
Segundo pasaje examinado
 
Esto nos conduce a considerar el segundo de los pasajes relacionados con la amalgama:
 
Todas las especies de animales que Dios había creado fueron preservadas en el arca. Las especies confusas que Dios no creó, que fueron el resultado de la amalgama, fueron destruidas por el diluvio. Después del diluvio ha habido amalgama de hombres y de bestias, como se puede ver en la casi infinita variedad de especies de animales, y en ciertas razas de hombres. –Spiritual Gifts, vol. 3, p. 75.
 
Este párrafo se encuentra separado del anterior sólo por unas pocas páginas. Las páginas intermedias cuentan sobre el diluvio.
 
Ella habla aquí de “todas las especies de animales que Dios había creado” en contraste con “las especies confusas que Dios no creó”. ¿“Especies confusas” de qué? La construcción sólo permite una respuesta: especies de animales. Pero una amalgama de hombre con bestia produciría, no una especie de animal, sino una especie híbrida de hombre-bestia, cualquiera que fuere. La Sra. White está hablando por cierto aquí mayormente de “especies confusas” de animales. Y ella dice simplemente que tales “especies confusas” “fueron el resultado de la amalgama”.
   
 

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