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(Adaptado de su libro Ellen G. White and Her Critics [Elena G. de
White y sus críticos], pp. 306-322)
Durante el verano de 1864, la “Imprenta de la Asociación
Publicadora de los Adventistas del Séptimo Día en Battle Creek,
Michigan, publicó un libro de Elena G. de
White de 300 pp. titulado “Important Facts of Faith in
Connection with the History of Holy Men of Old” [Hechos
importantes de fe en conexión con la historia de los santos
hombres de la antigüedad]. Era el tercero de una serie de cuatro
volúmenes que llevaban el título general de Spiritual Gifts (Dones
espirituales).
En
esta obra se presenta la narración de la historia temprana del
mundo, comenzando con “la creación” hasta llegar al momento en que
Israel recibió la ley. Estas cuestiones, como lo declara la autora
en su prefacio, le fueron mostradas en visión.
En
el capítulo 6, titulado “Crimen antes del Diluvio”, la Sra. White
al describir las condiciones deplorables que condujeron a la
destrucción catastrófica del mundo, habla de la amalgama de hombre
y bestia. En el capítulo siguiente hay otra declaración similar.
Ocasionalmente surgen inquietudes sobre lo que quiso expresar en
estas declaraciones y lo que éstas significan, y además porqué no
se encuentran en sus obras posteriores ahora en circulación.
Algunos han unido sus declaraciones sobre amalgama con la memoria
de los mitos antiguos respecto a criaturas extrañas producidas por
uniones pervertidas entre seres humanos y bestias, y han
preguntado si las declaraciones de Elena G. de White no están
dando apoyo a estas fábulas. También se insinuó que tienden a la
evolución.
Los
únicos pasajes en los escritos de la Sra. White que son de interés
en este tema se encuentran en Spiritual Gifts [Dones
espirituales], volumen 3, ya mencionado y republicado en Spirit of
Prophecy [Espíritu de Profecía], volumen 1, en 1870. La primera,
que aparece en el capítulo 6 de “Crimen antes del Diluvio”, es
ésta:
Pero si hubo un pecado por encima de los demás que clamaba por la
destrucción de la raza por el diluvio fue el crimen básico de la
amalgama de hombre y bestia que desfiguró la imagen de Dios, y
causó confusión por todas partes. Dios se propuso destruir por un
diluvio esta raza poderosa y longeva que había corrompido sus
caminos delante de él. –Spiritual Gifts, vol. 3, p. 64.
El
capítulo 7, titulado “El diluvio”, contiene esta declaración:
Todas las especies de animales que Dios había creado fueron
preservadas en el arca. Las especies confusas que Dios no creó,
que fueron el resultado de la amalgama, fueron destruidas por el
diluvio. Después del diluvio ha habido amalgama de hombres y de
bestias, como se puede ver en la casi infinita variedad de
especies de animales, y en ciertas razas de hombres. –p. 75.
Estas son las únicas declaraciones de la Sra. White sobre el tema
de la amalgama de hombre y bestia.
Lo
que quiso decir la Sra. White en estos pasajes, ha sido motivo de
algunas especulaciones a lo largo de los años, y se han presentado
dos explicaciones. Algunos han sostenido que ella no sólo enseñó
que hombres y bestias habían cohabitado sino también que esto
resultó en descendencia. No obstante, aquellos que sostienen este
punto de vista han coincidido en que esto no apoya la doctrina de
la evolución. La teoría de la evolución depende para sobrevivir de
la idea de que las estructuras pequeñas y simples pueden
gradualmente evolucionar en formas de vida más desarrolladas,
dando luz finalmente al hombre.
Que
formas de vida más o menos relacionadas estrechamente puedan
cruzarse y producir híbridos, no es cuestionado por los
creacionistas hoy. Por otro lado, asumiendo que mucho tiempo atrás
la virilidad era superior y las condiciones posiblemente
diferentes en algunos aspectos, pensar que formas de vida más
diversas podían haberse cruzado –tales como el hombre y algunas
formas de animales superiores- puede establecerse solamente como
una presuposición. Pero esta presuposición ha reunido en su contra
todo el peso de las creencias científicas actuales. Por supuesto,
los científicos, a veces, han estado equivocados al razonar que
todo lo del pasado debe ser comprendido en términos de los
procesos que se ven actualmente en desarrollo.
Debemos dejar el asunto como algo más allá de la posibilidad de
investigación o prueba. La misma Biblia contiene varias
declaraciones tales, como bien lo saben los estudiosos de las
Escrituras.
Pero hay otra explicación de esos pasajes sobre la amalgama, que
consideramos mejor apoyada y más satisfactoria, y que evita
cualquier conflicto con los registros observables de la ciencia.
¿Qué significa la palabra “amalgama”?
Primero, ¿cuál es el
significado general de la palabra “amalgama”? ¿Se la usa siempre
para describir el depravado acto de cohabitación de hombre con
bestia? Ningún diccionario disponible en inglés, ni siguiera el
exhaustivo Oxford English Dictionary, indica que el término se
usara alguna vez para describir este acto. Hay otra palabra que se
usa en inglés que puede usarse apropiadamente para describir tal
cohabitación. El uso principal de la palabra “amalgama” por muchos
años ha sido describir la fusión de ciertos metales, y por
extensión, denotar la fusión de razas de hombres. A mediados del
siglo diecinueve, la palabra era empleada comúnmente en los
Estados Unidos para describir el matrimonio entre las razas negra
y blanca.[1]
El
significado que tiene la palabra clave “amalgama” desde hace mucho
tiempo, como la unión de las razas, debiera pesar mucho al
determinar la interpretación de los pasajes en cuestión.
Segundo, el tenor completo de los escritos de la Sra. White provee
un fuerte testimonio contra la acusación de que ella está aquí
buscando solemnemente presentar como un hecho algunas historias
antiguas sobre progenie anormal de hombre y bestia. Sus escritos
no están corrompidos con fábulas antojadizas de tiempos antiguos.
Más bien tienen una fuerte cualidad de realidad. Si ha sido una
soñadora y visionaria, podría haber dado con frecuencia a sus
lectores mitos e historias sobrenaturales de la antigüedad.
¿Qué significa la frase?
La
frase principal de los pasajes con la palabra “amalgama” es este:
“amalgama de hombre y bestia”. Esta declaración podría construirse
conteniendo el significado de amalgama de hombre con bestia, o de
amalgama de hombre y de bestia. En un tipo de construcción como
ésta, la preposición “de” no necesariamente se repite, pues podría
claramente darse por supuesta. Podríamos hablar de la dispersión
de hombre y bestia sobre la tierra, pero no por eso queremos dar a
entender que previamente hombre y bestia se fusionaron en una masa
en un lugar geográfico. Simplemente queremos dar a entender la
dispersión del hombre sobre la tierra y la dispersión de las
bestias sobre la tierra, aunque la ubicación original de los dos
grupos hayan estado en lados opuestos de la tierra. En otras
palabras, la dispersión de hombre y de bestia.
Entonces, ¿por qué no comprender correctamente, en la misma forma,
esta construcción gramatical cuando se habla de amalgama? Si
podemos hablar de una dispersión de hombre y bestia sin que por
eso se esté dando a entender que la dispersión comenzó desde un
mismo lugar, ¿por qué no podemos hablar de la amalgama de hombre y
bestia sin por ello implicar que hombre y bestia estaban juntos
para fusionarse en un lugar?
Creemos que el significado de la frase clave en cuestión, se
encuentra comprendiendo su lectura de la siguiente forma:
“amalgama de hombre y [de] bestia”. De esa forma el pasado estaría
hablando de la amalgama de diferentes razas de la humanidad y de
la amalgama de diferentes razas de animales. La construcción
gramatical y el uso común nos permiten comprender que el “de” se
dé por sobreentendido.
Los
resultados de la amalgama
Pero ¿es simplemente la amalgama de diferentes razas de hombres y
la amalgama de diferentes razas de animales suficiente para
describir el carácter dañino de la amalgama y justificar los
resultados que le siguieron; a saber, la destrucción por un
diluvio?
Observemos primero la amalgama de razas de hombres. Lea nuevamente
el texto de la primera declaración citada (Spiritual Gifts, vol.
3, p. 64), y observe las características de la amalgama:
1. Fue el
“pecado por encima de los demás que clamaba por la destrucción de
la raza por el diluvio”.
2.
Éste
“desfiguró la imagen de Dios, y causó confusión por todas partes”.
3. “Esta raza
poderosa y longeva que había corrompido sus caminos delante de
él”.
Dos
grupos distintivos de seres humanos se presentan al comienzo del
capítulo de Spiritual Gifts, vol. 3, titulado “Crimen antes del
diluvio”:
(1)
“Los descendientes de Set”, y (2) “los descendientes de Caín”.
Los dos grupos eran diferentes en dos formas destacadas: (1) El
primer grupo “sufrió la maldición sólo levemente”. (2) El segundo
grupo, “que se separó de Dios y negó su autoridad, cayó bajo los
efectos de la maldición más destacada, especialmente en estatura y
nobleza de forma”. “Los descendientes de Set era llamados los
hijos de Dios –los descendientes de Caín, los hijos de los
hombres”. Aquí se presentan dos razas que difieren tanto en
características morales como físicas.
Entonces, siguen inmediatamente estas palabras: “Al mezclarse los
hijos de Dios con los hijos de los hombres, se corrompieron, y por
casarse con ellos, perdieron, mediante la influencia de sus
esposas, su carácter peculiar y santo, y se unieron con los hijos
de Caín en su idolatría”. –pp. 60, 61. Luego sigue una descripción
de su curso malvado de idolatría, particularmente su prostitución
con fines pecaminosos con sus pertenencias de oro y plata y otras
posesiones materiales. La Sra. White declara: “Se corrompieron con
aquellas cosas que Dios había puesto sobre la tierra para
beneficio del hombre”. –p. 63. Después de tratar sobre la
idolatría, ella continúa con la poligamia y declara: “Cuantas más
esposas los hombres tuvieran, más aumentaban en debilidad e
infelicidad”. –p. 63.
Incluso, en este breve capítulo, hallamos suficiente apoyo a la
posición de que los juicios de un diluvio sobre los hombres se
debieron a la amalgama de razas de hombres. Se presentan dos
razas. La amalgama de las dos resulta en corrupción e idolatría, y
la poligamia sólo aumenta la corrupción y la debilidad. El pasaje
controvertido dice que Dios trajo un diluvio porque la humanidad
“había corrompido sus caminos delante de él”.
Corrupción de la imagen divina
Veamos pasajes paralelos en los escritos de Elena G. de White. En
Patriarcas y Profetas, donde amplía mucho más sobre el tema, al
hablar sobre los descendientes de Set y Caín, dice:
Durante algún tiempo las dos clases permanecieron separadas.
Esparciéndose del lugar en que se establecieron primeramente, los
descendientes [en el original aparece la palabra “race” que se
puede traducir también como “raza”] de Caín se dispersaron por
todos los llanos y valles donde habían habitado los hijos Set.
Éstos, para escapar a la influencia contaminadora de aquéllos, se
retiraron a las montañas, y allí establecieron sus hogares.
Mientras duró esta separación, los hijos de Set mantuvieron el
culto a Dios en toda su pureza. Pero con el transcurso del
tiempo, se aventuraron poco a poco a mezclarse con los habitantes
de los valles. Esta asociación produjo los peores resultados.
Vieron "los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran
hermosas." (Gen. 6: 2.) Atraídos por la hermosura de las hijas de
los descendientes de Caín, los hijos de Set desagradaron al Señor
aliándose con ellas en matrimonio. Muchos de los que adoraban a
Dios fueron inducidos a pecar mediante los halagos que ahora
estaban constantemente ante ellos, y perdieron su carácter
peculiar y santo. Al mezclarse con los depravados, llegaron a ser
semejantes a ellos en espíritu y en obras; menospreciaron las
restricciones del séptimo mandamiento, y “tomáronse mujeres
escogiendo entre todas." Los hijos de Set siguieron “el camino de
Caín" (Judas 11), fijaron su atención en la prosperidad y el gozo
terrenales y descuidaron los mandamientos del Señor. (pp. 67, 68)
Aquí la Sra. White describe una situación de impiedad acumulativa,
que tuvo su clímax en el diluvio, y se había iniciado en la
amalgama de la “raza de Caín” y los “hijos de Set”. Usamos la
palabra “amalgama” con el uso apropiado de su significado en el
diccionario, y conforme al uso acostumbrado en el tiempo en que la
Sra. White escribió –la alianza matrimonial de diferentes razas.
Más
adelante, en Patriarcas y Profetas, la Sra. White declara:
La
poligamia se practicó desde tiempos muy antiguos. Fue uno de los
pecados que trajo la ira de Dios sobre el mundo antediluviano y
sin embargo, después del diluvio esa práctica volvió a
extenderse. Hizo Satanás un premeditado esfuerzo para corromper
la institución del matrimonio, debilitar sus obligaciones, y
disminuir su santidad; pues no hay forma más segura de borrar la
imagen de Dios en el hombre, y abrir la puerta a la desgracia y al
vicio. (p. 350)
En
un comentario sobre la historia de Israel, hace la siguiente
observación:
Llegó a ser una práctica común la alianza matrimonial con los
paganos…. El enemigo se regocijó en su éxito para borrar la imagen
divina de las mentes del pueblo que Dios había escogido como su
representante. (Fundamentals of Christian Education [Fundamentos
de la educación cristiana], p. 499)
Tomemos este pasaje de otro de los escritos de Elena G. de White:
Los
matrimonios profanos de los hijos de Dios con las hijas de los
hombres resultaron en una apostasía que llevó a la destrucción del
mundo por el diluvio. (Joyas de los testimonios, vol. 1, p. 605)
Resumiendo: El resultado de quebrantar la institución matrimonial,
y particularmente de las alianzas matrimoniales entre los hijos de
Dios y los paganos, fue “borrar la imagen de Dios en el hombre”.
Además, “los matrimonios profanos de los hijos de Dios con las
hijas de los hombres” guiaron a la humanidad irresistiblemente en
el aumento de la iniquidad “que llevó a la destrucción del mundo
por el diluvio”. Al sustituir la palabra “amalgama” por
“matrimonio” en las citas anteriores, note el estrecho paralelismo
con las siguientes declaraciones controvertidas: “el crimen básico
de la amalgama… desfiguró la imagen de Dios”; y “Dios se propuso
destruir por un diluvio esta raza poderosa y longeva que había
corrompido sus caminos delante de él”.
En
ninguno de estos pasajes paralelos que hemos citado, o en ningún
otro que pueda citarse, la Sra. White habla sobre la cohabitación
de hombre con bestia como una grotesca y horrenda imagen
descriptiva de la impiedad antediluviana que precipitó el diluvio.
Por el contrario, parecería que ella habla de la alianza
matrimonial de la raza de Caín y la raza de Set, con su inevitable
carga de idolatría, poligamia, y parentesco impío, como la causa
del diluvio. Y todo esto armoniza con la declaración citada en el
párrafo inicial del capítulo que contiene el pasaje en cuestión.
“Al mezclarse los hijos de Dios
con los hijos de los hombres, se corrompieron, y por casarse con
ellos, perdieron, mediante la influencia de sus esposas, su
carácter peculiar y santo, y se unieron con los hijos de Caín en
su idolatría”. (Spiritual
Gifts [Dones espirituales], pp. 60, 61)
Como ya se dijo, a esta introducción
al capítulo “Crimen antes del diluvio” le sigue una descripción de
la idolatría que creció en forma galopante, la negación de Dios,
el robo, la poligamia, el asesinato de hombres y la destrucción de
la vida animal. Le sigue inmediatamente el pasaje en discusión,
como si resumiera; “Pero si hubo un pecado por encima de los demás
que clamaba por la destrucción de la raza por el diluvio fue el
crimen básico de la amalgama de hombre y bestia que desfiguró la
imagen de Dios, y causó confusión por todas partes”.[2]
Una
piedra de tropiezo en el camino para aceptar esta interpretación
del pasaje (la alianza matrimonial de razas de hombres y una cruza
de especies de animales diferentes) es la construcción de la
declaración: “amalgama de hombre y bestia que desfiguró la imagen
de Dios”. ¿Cómo puede el cruzamiento de especies de animales
lograr esto?
Pero, observemos más de cerca lo que ella dice. Dos resultados
siguieron a “amalgama de [1] hombre y [2] bestia”: Esto (1)
“desfiguró la imagen de Dios”, y (2) “causó confusión por todas
partes”. Hemos visto cómo el matrimonio, la amalgama de las razas
de hombres, produjo el primero de los resultados. ¿Por qué no
podríamos considerar como apropiado que la amalgama de razas o
especies de animales produjera lo segundo, es decir, “causó
confusión por todas partes”? Cuando dos cosas relacionadas se
describen en una oración, lo que sigue no debemos entenderlo como
que todo resultado que se mencione se relaciona con cada una de
las dos.
Segundo pasaje examinado
Esto nos conduce a considerar el segundo de los pasajes
relacionados con la amalgama:
Todas las especies de animales
que Dios había creado fueron preservadas en el arca. Las especies
confusas que Dios no creó, que fueron el resultado de la amalgama,
fueron destruidas por el diluvio. Después del diluvio ha habido
amalgama de hombres y de bestias, como se puede ver en la casi
infinita variedad de especies de animales, y en ciertas razas de
hombres. –Spiritual Gifts,
vol. 3, p. 75.
Este párrafo se encuentra separado del anterior sólo por unas
pocas páginas. Las páginas intermedias cuentan sobre el diluvio.
Ella habla aquí de “todas las especies de animales que Dios había
creado” en contraste con “las especies confusas que Dios no creó”.
¿“Especies confusas” de qué? La construcción sólo permite una
respuesta: especies de animales. Pero una amalgama de hombre con
bestia produciría, no una especie de animal, sino una especie
híbrida de hombre-bestia, cualquiera que fuere. La Sra. White está
hablando por cierto aquí mayormente de “especies confusas” de
animales. Y ella dice simplemente que tales “especies confusas”
“fueron el resultado de la amalgama”.
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