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A Propósito del Documento:

 
“Ellen White Contradice la Biblia más de 50 Veces”
   
  Por: Héctor A. Delgado
   
 
¿CONTRADICE LA BIBLIA A ELLEN G. WHITE?
 

Respuestas Parciales

 

(1era. Parte)

   
 

1. ¿FUE EL PLAN DE SALVACIÓN CONCEBIDO DESPUÉS DE LA CAÍDA?

EGW: SÍ. "El reino de la gracia se instituyó inmediatamente después de la caída del hombre, cuando se concibió un plan para la redención de la raza culpable" (El Gran Conflicto, p. 347).

LA BIBLIA: NO. "Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros" (1 Pedro 1:18-20).

LA BIBLIA: NO. "Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él" (Efe. 1:4).

NUESTRA RESPUESTA: En los escritos de Elena de White se hace claro que ella entendía muy bien los pasajes de 1 Ped. 1:18-20 y Efe. 1:4. Veamos: “Dios tenía un conocimiento de los sucesos del futuro aun antes de la creación del mundo. No hizo que sus propósitos se amoldaran a las circunstancias, sino que permitió que las cosas se desarrollaran y produjeran su resultado. No actuó para causar un cierto estado de cosas, sino que sabía que existiría una condición tal. El plan que debía llevarse a cabo al producirse la defección de cualquiera [uno] de las elevadas inteligencias del cielo... es el secreto, el misterio que ha estado oculto desde hace siglos. Y según los propósitos eternos se preparó una ofrenda para que hiciera precisamente la obra que Dios ha hecho a favor de la humanidad caída (ST: 25-3-1897). Por consiguiente, la cita del Conflicto de los Siglos en cuestión no puede significar que el Plan de Salvación se ideó en el Edén. La cita completa dice: “El reino de la gracia fue instituido inmediatamente después de la caída del hombre, cuando se ideó un plan para la redención de la raza culpable. Este reino existía entonces en el designio de Dios y por su promesa; y mediante la fe los hombres podían hacerse sus súbditos. Sin embargo, no fue establecido en realidad hasta la muerte de Cristo”.

             Note que la cita empieza diciendo “el reino de la gracia fue instituido…” y esta declaración es la que sirve de marco para la siguiente “…, cuando se ideó un plan para la redención de la raza culpable”. Esta última es parte de la primera, pues está entrelaza por una “coma” e implica la misma idea. Nótese también que la cita completa continúa diciendo de forma repetitiva “Este reino existía entonces en el designio de Dios (lo que dicen Pedro y Pablo en los pasajes ya citados) y por su promesa; y mediante la fe los hombres podían hacerse sus súbditos. Sin embargo, no fue establecido en realidad hasta la muerte de Cristo”. Esta última afirmación refuerza la idea que venimos diciendo. El tema es el “reino de la gracia” y no el plan de la salvación, ni el tiempo cuando fue ideado. Más adelante ella repitió: “… cuando el Salvador hubo rendido la vida y exclamado en su último aliento: ‘Consumado es,’ entonces el cumplimiento del plan de la redención quedó asegurado. La promesa de salvación hecha a la pareja culpable en el Edén quedó ratificada. El reino de la gracia, que hasta entonces existiera por la promesa de Dios, quedó establecido”.

2. ¿ESTABA ADÁN CON EVA CUANDO ELLA FUE TENTADA EN EL JARDÍN?

EGW: NO. "Los ángeles habían advertido a Eva que no se separara de su esposo mientras estuviera ocupada en sus labores diarias en el jardín; estando con él, sería menos tentada que si estuviera sola. Pero, absorta en su agradable tarea, ella inconscientemente se apartó del lado de Adán. Al darse cuenta de que estaba sola, sintió la aprensión del peligro… Pronto se encontró contemplando, con una mezcla de curiosidad y admiración, el árbol prohibido." (Patriarcas y Profetas, pp. 53,54).

LA BIBLIA: SÍ. "Cuando la mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer y agradable a los ojos, y también deseable para obtener sabiduría, tomó de él y comió. También dio a su marido, el cual comió así como ella" (Gén. 3:6).

NUESTRA RESPUESTA: Elena de White es clara al decir que sus escritos no son dados para “proporcionar nueva luz” y que en ellos no salen a relucir “verdades adicionales” (Joyas de los Testimonios, tomo II, pp. 280-281). ¿Qué significa entonces que en sus escritos encontramos relatos tan detallados como el ya citado de Patriarcas y Profetas sobre Adán y Eva? Lo cierto es que estas cosas pasan con frecuencias en sus escritos. Pero debemos hacer diferencias entre “verdades adicionales/nueva luz” y detalles adicionales.

“La señora White no introduce doctrinas que no están ya en la Biblia. Pero sí añade detalles y percepciones de modo que esas verdades se ven con mayor claridad, con una compresión más profunda de, como lo encontramos en su comprensión del tema del Gran conflicto” (Douglass, Mensajera del Señor, p. 420).

            Cuantos libros cristianos habremos leídos en los que se usan detalles adicionales a los relatos de la Biblia y no lo hemos condenados por eso. ¿Por qué condenar entonces a Elena White? Claro, estos detalles adicionales se constituyen en un problema si los mismos nos inducen a creer algo contrario a lo que la Biblia dice. Y eso es precisamente lo que se nos dice que hace el comentario de Elena de White arriba citado. Pero, ¿es cierto esto? Permítame preguntarle algo más: ¿Leyó usted en el pasaje de Génesis 3:6 que Adán y Eva estaban juntos en el momento de la tentación? El pasaje simplemente dice: “Cuando la mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer y agradable a los ojos, y también deseable para obtener sabiduría, tomó de él y comió”. Y después dice: “También dio a su marido, el cual comió así como ella". La Biblia no da muchos detalles sobre este asunto, pero es natural pensar que entre el pecado de Eva y el de Adán pudo mediar un lapso de tiempo. Y en efecto, se puede apreciar que mientras Satanás habla con la mujer, sólo ella contesta, precisamente porque es ella la que está allí y no Adán (Gén. 3:1-5). Además parece también razonable concluir que el pecado halló cabida en la mujer mientras ella luchó sola sin la ayuda de su marido, el cual de haber estado allí, le habría ayudado. No parece razonable creer que mientras Adán viera a Eva ser “engañada” (2 Tim. 2:14) por la serpiente no dijera nada quedándose en actitud inerte y pasiva. Es interesante saber, que cuando Dios creó al hombre lo “puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase” (Génesis 2:15). “La comisión dada a Adán de ‘guardar’ el huerto quizá sea una velada insinuación de que amenazaba el peligro de que le fuera arrebatado si no era vigilante”. El verbo "guardar", shamar, significa "custodiar", "vigilar", "preservar", "observar" y "retener firmemente". Ciertamente, parece irrazonable que se le pidiera a Adán que custodiara el huerto contra ataques de animales feroces, como algunos comentadores han interpretado este texto. En la tierra, antes de la caída, no existía enemistad entre los animales mismos ni entre ellos y el hombre. El temor y la enemistad son los resultados del pecado. Pero otro peligro muy real, la presencia de Satanás, amenazaba con arrebatarle al hombre su dominio sobre la tierra y su posesión del huerto (Comentario Bíblico Adventista, tomo I, p. 237).

            Después de esta clara advertencia no es absurdo pensar que si Adán y Eva hubieran estado juntos el engañador los abría tentado con facilidad. Es más prudente pensar que la táctica del enemigo consistió en esperar el momento oportuno para atacar. Parece que en algún momento Eva se paseó sola por la cercanía del árbol del conocimiento del bien y del mal, aunque fuera inadvertidamente. ¡Ese  era el momento ideal!

           Otro argumento que debemos tomar en cuenta es el siguiente: Desde el vers. 1-6 se percibe claramente la conversación entre dos personas: Satanás y la Mujer. Pero ya a partir del vers. 7 el escritor bíblico empieza a utilizar frases tales como: “Entonces se abrieron sus ojos”; “estaban desnudos”; “cosieron hojas de higuera y se las ciñeron”. “Oyeron el andar de Dios”; “Y el hombre y su esposa se escondieron” (vv. 7,8). Ahora sí estaban juntos. Pero no necesariamente en el momento de la tentación.

            Pero aun hay otro elemento que merece nuestra atención. Cuando Dios creó al hombre le dijo directamente a él (Eva no había sido creada todavía) después de ponerlo en el huerto de Edén: “Puedes comer de todo árbol del huerto, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, morirás’” (Gén. 2:15-17). Es probable que Eva se enterara de la prohibición de comer del “árbol del conocimiento del bien y del mal” por medio de Adán, aunque ambos fueran mejor instruidos por el mismo Dios en ocasiones posteriores haciéndoles cada vez más claro el peligro que implicaba comer de este árbol. Con la tentación y la caída sucedió todo lo contrario. Satanás habló primero a la mujer y la “engañó”, luego por medio de ella llegó hasta el hombre (Gén. 3:1-7). Además, según el razonamiento del Apóstol en 1 Timoteo 2:14 Satanás utilizó un método diferente para cada uno con el fin de hacerlo pecar.

3. ¿FUE ADÁN ENGAÑADO POR SATANÁS?

EGW: SÍ. "Satanás, el padre de la mentira, engañó a Adán de manera similar, diciéndole que no era necesario que obedeciera a Dios, que no moriría si transgredía la ley" (Evangelismo, p. 598).

LA BIBLIA: NO. "Y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión" (1 Timoteo 2:14).

NUESTRA RESPUESTA: Este pasaje es parte de la declaración contenida en los vV. 11-13, y está unido con el v. 15, y sin duda alguna es una de las tantas declaraciones “difíciles de entender” que escribió el apóstol Pablo (2 Ped. 3:15,16). Con todo, miremos esta interesante declaración:

A primera vista parecería una grosera contradicción, pero no es así cuando se considera detenidamente la idea expresada en el Don Profético y la Biblia. Para algunos es desatinado decir que Adán fue engañado por Satanás ya que la Escritura dice que fue Eva quien fue engañada: “Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1 Tim. 2:14). En 2 Cor. 11:3 se ratifica que “la serpiente con su astucia engañó a Eva”. Es cierto que la caída de Adán ocurrió sobre una base diferente a la de Eva, pero ambos fueron presa de sus razonamientos equivocados. Ella, ante la Serpiente; y él, ante su compañera convertida ya en instrumento del mal. Debe notarse que Pablo define el pecado de Eva como una “transgresión”. La palabra “transgresión” (griego párabasis) hace referencia violación o la transgresión de una Ley conocida. La declaración del Apóstol implica que Eva, aunque fue engañada, al igual que Adán, tenía pleno conocimiento de la voluntad de Dios expresada en su Ley. Fue engañada, pero no por falta de conocimiento.

La palabra “transgresión” es usada por Pablo también en relación con el pecado de Adán en Rom. 5:14-15,17 lo que implica que para él, nuestros primeros padres (tanto uno como el otro), fueron rebeldes potenciales al pecar contra la Ley. De hecho, las excusas de ambos denota la similitud de la culpabilidad (Gén. 3:12,12). Por lo menos esta relación los coloca en posición de igualdad. Sin embargo, hay que reconocer que sobre Adán pesaba mayor responsabilidad que sobre Eva, pues era la cabeza/líder aún en el Edén (esto se ve por el hecho de que cuando Dios reclamó directamente a Adán, aunque Eva fue quien desobedeció primero –Gén. 3:8-11). Pero, ¿cómo podemos explicar que Adán no fue engañado, mientras que Eva sí lo fue? Lo primero que debemos tomar en cuenta es que la declaración paulina que nos ocupa está en el contexto de uno de los pasajes más difíciles del Nuevo Testamento. Pero podemos obtener una idea al leer el versículo anterior: “Porque Adán fue formado primero, después Eva” (1 Tim. 2:13). Ambos declaraciones, la de los versos 13 y 14 constituyen las “razones” por las que – según el Apóstol – “no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el marido” (v. 12). La palabra “primero” del v. 13 puede aclarar todo el asunto. Miremos el verso 14 otra vez insertando la palabra “primero” entre corchetes: “Adán no fue engañado [primero], sino que la mujer, siendo engañada [primero], incurrió en transgresión”. El hecho de que Adán fue formado o creado “primero”, no quiere decir que Eva no fue formada también. De igual manera, el hecho de que Eva fue engañada “primero” no quiere decir que Adán no lo fuera. En la creación se siguió un orden: Adán primero, Eva después. La entrada del pecado revirtió este orden: Eva pecó primero, Adán después.

Satanás logró entrampar a nuestros primeros padres con sus sofismas mentirosos. Aunque Eva cayó primero (2 Cor. 11:3), evidentemente se convirtió en un instrumento por medio del cual Satanás llegó hasta el hombre para provocar también su caída en el pecado (PP: 39). Aunque Adán pecó a sabiendas, (se habla de “elección deliberada de Adán, en la plena comprensión de la orden expresa de Dios” 1CBA: 224), no es incorrecto decir que fue engañado también por el enemigo de Dios, pues su pensar antes de la desobediencia fue que el gran amor de Dios los salvaría de las consecuencias del pecado (DTG: 102). ¡En esto estaba totalmente equivocado! Adán no fue engañado frente al árbol del conocimiento del bien y del mal, es cierto, pero fue atrapado frente a su mujer en su equivocado razonamiento sobre el amor de Dios. Y movido por una “presunción” fatal cayó en pecado (Gén. 3:6). Su mente fue fascinada por la oferta pecaminosa y se aventuró a dar el paso fatal sin considerar todas las implicaciones de su decisión. Y en este contexto, ambos fueron engañados por el autor del pecado.

La cita del libro del Evangelísmo que se usa para señalar una supuesta contradicción, cuando la leemos nos ayuda a comprender mejor que fue lo que Elena de White, dijo cuando expresó que Satanás “engañó a Adán”. El contexto de esta declaración es la necesidad de obedecer los mandamientos de Dios y no seguir las sugestiones del enemigo de que no es necesaria la obediencia. Leemos:

“Esos hombres (falsos profetas) nos dicen que los mandamientos de Dios han sido suprimidos por la muerte de Cristo. ¿Creeremos a esos hombres que pretenden ser santificados mientras rehúsan obedecer a Dios? Afirman que el Señor les ha dicho que no necesitan guardar los diez mandamientos; ¿pero se lo ha dicho el Señor? No, Dios no miente (es aquí donde aparece la declaración).

“Satanás, quien es el padre de la mentira engañó a Adán en forma similar, diciéndole que no necesitaba obedecer a Dios, que no moriría si transgredía la ley de Dios. Pero Adán cayó y a causa de su pecado abrió las compuertas del mal sobre nuestro mundo….
 
“Necesitamos saber por nosotros mismos qué voz estamos obedeciendo, si es la voz del Dios verdadero y viviente o si es la voz del gran apóstata…”.

Pensamos que nadie cuestionará el hecho de que cuando Adán fue confrontado con el pecado, la decisión que tomó era la que Satanás quería que tomara, y que al hacerlo siguió las sugestiones del enemigo. Entonces, “Satanás… engañó a Adán en forma similar” a como engaña a los hombres de hoy por medio de quienes nos enseñan que la Ley de Dios está abrogada y que no debe ser obedecida.

 

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Para consultar todas las respuestas que se han dado a estos cuestionamientos véase el artículo: ¿Contradicen los Escritos de Elena de White la Biblia más de 50 Veces?

 

 

 

Cortesía de: http://centrowhite.uapar.edu