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1. ¿FUE EL PLAN DE SALVACIÓN CONCEBIDO DESPUÉS DE LA CAÍDA?
EGW: SÍ.
"El reino de la gracia se instituyó inmediatamente después de la caída del
hombre, cuando se concibió un plan para la redención de la raza
culpable" (El Gran Conflicto,
p. 347).
LA BIBLIA: NO.
"Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual
recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o
plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin
mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del
mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros"
(1 Pedro 1:18-20).
LA BIBLIA: NO.
"Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que
fuésemos santos y sin mancha delante de él" (Efe. 1:4).
NUESTRA RESPUESTA:
En los escritos de Elena de White se hace claro que ella entendía muy bien
los pasajes de 1 Ped. 1:18-20 y Efe. 1:4. Veamos: “Dios tenía un
conocimiento de los sucesos del futuro aun antes de la creación del
mundo. No hizo que sus propósitos se amoldaran a las circunstancias,
sino que permitió que las cosas se desarrollaran y produjeran su
resultado. No actuó para causar un cierto estado de cosas, sino que
sabía que existiría una condición tal. El plan que debía llevarse a cabo
al producirse la defección de cualquiera [uno] de las elevadas
inteligencias del cielo... es el secreto, el misterio que ha estado
oculto desde hace siglos. Y según los propósitos eternos se preparó una
ofrenda para que hiciera precisamente la obra que Dios ha hecho a favor
de la humanidad caída (ST: 25-3-1897). Por consiguiente, la cita del
Conflicto de los Siglos en cuestión no puede significar que el Plan de
Salvación se ideó en el Edén. La cita completa dice: “El reino de la
gracia fue instituido inmediatamente después de la caída del hombre,
cuando se ideó un plan para la redención de la raza culpable. Este reino
existía entonces en el designio de Dios y por su promesa; y mediante la
fe los hombres podían hacerse sus súbditos. Sin embargo, no fue
establecido en realidad hasta la muerte de Cristo”.
Note que la cita empieza diciendo “el reino de la gracia fue
instituido…” y esta declaración es la que sirve de marco para la
siguiente “…, cuando se ideó un plan para la redención de la raza
culpable”. Esta última es parte de la primera, pues está entrelaza por
una “coma” e implica la misma idea. Nótese también que la cita completa
continúa diciendo de forma repetitiva “Este reino existía entonces en el
designio de Dios (lo que dicen Pedro y Pablo en los pasajes ya citados)
y por su promesa; y mediante la fe los hombres podían hacerse sus
súbditos. Sin embargo, no fue establecido en realidad hasta la muerte de
Cristo”. Esta última afirmación refuerza la idea que venimos diciendo.
El tema es el “reino de la gracia” y no el plan de la salvación, ni el
tiempo cuando fue ideado. Más adelante ella repitió: “… cuando el
Salvador hubo rendido la vida y exclamado en su último aliento:
‘Consumado es,’ entonces el cumplimiento del plan de la redención quedó
asegurado. La promesa de salvación hecha a la pareja culpable en el Edén
quedó ratificada. El reino de la gracia, que hasta entonces existiera
por la promesa de Dios, quedó establecido”.
2. ¿ESTABA ADÁN CON EVA CUANDO ELLA FUE TENTADA EN EL JARDÍN?
EGW: NO.
"Los ángeles habían advertido a Eva que no se separara de su esposo
mientras estuviera ocupada en sus labores diarias en el jardín; estando
con él, sería menos tentada que si estuviera sola. Pero, absorta en su
agradable tarea, ella inconscientemente se apartó del lado de Adán. Al
darse cuenta de que estaba sola, sintió la aprensión del peligro… Pronto
se encontró contemplando, con una mezcla de curiosidad y admiración, el
árbol prohibido." (Patriarcas y Profetas, pp. 53,54).
LA BIBLIA: SÍ.
"Cuando la mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer y
agradable a los ojos, y también deseable para obtener sabiduría, tomó de
él y comió. También dio a su marido, el cual comió así como ella" (Gén.
3:6).
NUESTRA RESPUESTA:
Elena de White es clara al decir que sus escritos no son dados para
“proporcionar nueva luz” y que en ellos no salen a relucir “verdades
adicionales” (Joyas de los Testimonios, tomo II, pp. 280-281).
¿Qué significa entonces que en sus escritos encontramos relatos tan
detallados como el ya citado de Patriarcas y Profetas sobre Adán
y Eva? Lo cierto es que estas cosas pasan con frecuencias en sus
escritos. Pero debemos hacer diferencias entre “verdades
adicionales/nueva luz” y
detalles adicionales.
“La señora White no introduce doctrinas que no están ya en
la Biblia. Pero sí añade detalles y percepciones de modo que esas
verdades se ven con mayor claridad, con una compresión más profunda de,
como lo encontramos en su comprensión del tema del Gran conflicto”
(Douglass, Mensajera del Señor, p. 420).
Cuantos
libros cristianos habremos leídos en los que se usan detalles
adicionales a los relatos de la Biblia y no lo hemos condenados por eso.
¿Por qué condenar entonces a Elena White? Claro, estos detalles
adicionales se constituyen en un problema si los mismos nos inducen a
creer algo contrario a lo que la Biblia dice. Y eso es precisamente lo
que se nos dice que hace el comentario de Elena de White arriba citado.
Pero, ¿es cierto esto? Permítame preguntarle algo más: ¿Leyó usted en el
pasaje de Génesis 3:6 que Adán y Eva estaban juntos en el momento de la
tentación? El pasaje simplemente dice: “Cuando la mujer vio que el fruto
del árbol era bueno para comer y agradable a los ojos, y también
deseable para obtener sabiduría, tomó de él y comió”. Y después dice:
“También dio a su marido, el cual comió así como ella". La Biblia no da
muchos detalles sobre este asunto, pero es natural pensar que entre el
pecado de Eva y el de Adán pudo mediar un lapso de tiempo. Y en
efecto, se puede apreciar que mientras Satanás habla con la mujer, sólo
ella contesta, precisamente porque es ella la que está allí y no Adán
(Gén. 3:1-5). Además parece también razonable concluir que el pecado
halló cabida en la mujer mientras ella luchó sola sin la ayuda de su
marido, el cual de haber estado allí, le habría ayudado. No parece
razonable creer que mientras Adán viera a Eva ser “engañada” (2 Tim.
2:14) por la serpiente no dijera nada quedándose en actitud inerte y
pasiva. Es interesante saber, que cuando Dios creó al hombre lo “puso en
el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase” (Génesis 2:15).
“La comisión dada a Adán de ‘guardar’ el huerto quizá sea una velada
insinuación de que amenazaba el peligro de que le fuera arrebatado si no
era vigilante”. El verbo "guardar", shamar, significa
"custodiar", "vigilar", "preservar", "observar" y "retener firmemente".
Ciertamente, parece irrazonable que se le pidiera a Adán que custodiara
el huerto contra ataques de animales feroces, como algunos comentadores
han interpretado este texto. En la tierra, antes de la caída, no existía
enemistad entre los animales mismos ni entre ellos y el hombre. El temor
y la enemistad son los resultados del pecado. Pero otro peligro muy
real, la presencia de Satanás, amenazaba con arrebatarle al hombre su
dominio sobre la tierra y su posesión del huerto (Comentario Bíblico
Adventista, tomo I, p. 237).
Después de esta clara advertencia no es absurdo pensar que si Adán y Eva
hubieran estado juntos el engañador los abría tentado con facilidad. Es
más prudente pensar que la táctica del enemigo consistió en esperar el
momento oportuno para atacar. Parece que en algún momento Eva se paseó
sola por la cercanía del árbol del conocimiento del bien y del mal,
aunque fuera inadvertidamente. ¡Ese era el momento ideal!
Otro
argumento que debemos tomar en cuenta es el siguiente: Desde el vers.
1-6 se percibe claramente la conversación entre dos personas: Satanás y
la Mujer. Pero ya a partir del vers. 7 el escritor bíblico empieza a
utilizar frases tales como: “Entonces se abrieron sus ojos”; “estaban
desnudos”; “cosieron hojas de higuera y se las ciñeron”. “Oyeron el
andar de Dios”; “Y el hombre y su esposa se escondieron” (vv. 7,8).
Ahora sí estaban juntos. Pero no necesariamente en el momento de la
tentación.
Pero aun hay otro elemento que merece nuestra atención. Cuando Dios creó
al hombre le dijo directamente a él (Eva no había sido creada todavía)
después de ponerlo en el huerto de Edén: “Puedes comer de todo árbol del
huerto, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás,
porque el día que comas de él, morirás’” (Gén. 2:15-17). Es probable que
Eva se enterara de la prohibición de comer del “árbol del conocimiento
del bien y del mal” por medio de Adán, aunque ambos fueran mejor
instruidos por el mismo Dios en ocasiones posteriores haciéndoles cada
vez más claro el peligro que implicaba comer de este árbol. Con la
tentación y la caída sucedió todo lo contrario. Satanás habló primero a
la mujer y la “engañó”, luego por medio de ella llegó hasta el hombre
(Gén. 3:1-7). Además, según el razonamiento del Apóstol en 1 Timoteo
2:14 Satanás utilizó un método diferente para cada uno con el fin de
hacerlo pecar.
3. ¿FUE ADÁN ENGAÑADO POR SATANÁS?
EGW: SÍ.
"Satanás, el padre de la mentira, engañó a Adán de manera similar,
diciéndole que no era necesario que obedeciera a Dios, que no moriría si
transgredía la ley" (Evangelismo, p. 598).
LA BIBLIA: NO.
"Y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en
transgresión" (1 Timoteo 2:14).
NUESTRA RESPUESTA:
Este pasaje es parte de la declaración contenida en los vV. 11-13, y está
unido con el v. 15, y sin duda alguna es una de las tantas declaraciones
“difíciles de entender” que escribió el apóstol Pablo (2 Ped. 3:15,16).
Con todo, miremos esta interesante declaración:
Satanás logró entrampar a nuestros primeros padres con sus sofismas
mentirosos. Aunque Eva cayó primero (2 Cor. 11:3), evidentemente se
convirtió en un instrumento por medio del cual Satanás llegó hasta el
hombre para provocar también su caída en el pecado (PP: 39). Aunque Adán
pecó a sabiendas, (se habla de “elección deliberada de Adán, en la plena
comprensión de la orden expresa de Dios” 1CBA: 224), no es incorrecto
decir que fue engañado también por el enemigo de Dios, pues su pensar
antes de la desobediencia fue que el gran amor de Dios los salvaría de
las consecuencias del pecado (DTG: 102). ¡En esto estaba totalmente
equivocado! Adán no fue engañado frente al árbol del conocimiento del
bien y del mal, es cierto, pero fue atrapado frente a su mujer en su
equivocado razonamiento sobre el amor de Dios. Y movido por una
“presunción” fatal cayó en pecado (Gén. 3:6). Su mente fue fascinada por
la oferta pecaminosa y se aventuró a dar el paso fatal sin considerar
todas las implicaciones de su decisión. Y en este contexto, ambos fueron
engañados por el autor del pecado.
La cita del libro del Evangelísmo que se
usa para señalar una supuesta contradicción, cuando la leemos nos ayuda a
comprender mejor que fue lo que Elena de White, dijo cuando expresó que
Satanás “engañó a Adán”. El contexto de esta declaración es la necesidad
de obedecer los mandamientos de Dios y no seguir las sugestiones del
enemigo de que no es necesaria la obediencia. Leemos:
“Esos hombres (falsos profetas) nos dicen que los
mandamientos de Dios han sido suprimidos por la muerte de Cristo.
¿Creeremos a esos hombres que pretenden ser santificados mientras
rehúsan obedecer a Dios? Afirman que el Señor les ha dicho que no
necesitan guardar los diez mandamientos; ¿pero se lo ha dicho el
Señor? No, Dios no miente (es aquí donde aparece la declaración).
“Satanás, quien es el padre de la mentira engañó a
Adán en forma similar, diciéndole que no necesitaba obedecer a Dios,
que no moriría si transgredía la ley de Dios. Pero Adán cayó y a
causa de su pecado abrió las compuertas del mal sobre nuestro
mundo….
“Necesitamos saber por nosotros mismos qué voz
estamos obedeciendo, si es la voz del Dios verdadero y viviente o si
es la voz del gran apóstata…”.
Pensamos que nadie cuestionará el hecho de que cuando Adán fue confrontado
con el pecado, la decisión que tomó era la que Satanás quería que
tomara, y que al hacerlo siguió las sugestiones del enemigo. Entonces,
“Satanás… engañó a Adán en forma similar” a como engaña a los hombres de
hoy por medio de quienes nos enseñan que la Ley de Dios está abrogada y
que no debe ser obedecida.
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