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Acusación: Elena de White
Afirmó que tenemos órganos
animales en el cerebro y que el utilizar peluca provocaba la pérdida de
la salud mental (The
Health Reformer, 1 de octubre de 1871; Second Advent Review and Sabbath
Herald, 17 de octubre de 1871).
CITA:
En el número del Health Reformer (Reformador de la salud) de octubre de
1871, Elena G. de White escribió sobre las
“complacencias
nocivas” que militan contra los intereses más elevados y
la felicidad de las mujeres.
Entre esas
“complacencias” ella incluía las pelucas que, “cubriendo
la base del cerebro,
calientan y
excitan los nervios
espinales que se
centran en el cerebro”. Como un resultado de “seguir
esta moda que deforma” – dijo ella –, “muchas han perdido su razón y han
llegado a un estado de locura sin esperanza”.
REPUESTA:
En el
contexto de las pelucas confortables de hoy día, los críticos tienden a
ridiculizar esta declaración. Pero la Sra. White se refería a un
producto enteramente diferente [al que se conoce en la actualidad].
Las
pelucas que ella describió (demostrado por los historiadores), eran
“manojos monstruosos de cabello enrulado, algodón, alga acuática, lana,
musgo español, y otras abominaciones innumerables”. Así estaban hechas
las pelucas de su época”.
Otro
artículo describía los peligros de usar “trenzas postizas de yute”,
pelucas hechas de corteza oscura y fibrosa. Aparentemente esas trenzas
se infestaban a menudo con “sabandijas de yute”, insectos pequeños que
se escondían debajo del cuero cabelludo. Una mujer informó que la cabeza
se le puso en carne viva y el cabello se le comenzó a caer. Todo el
cuero cabelludo “estaba perforado por los parásitos que se escondían [en
él]”. “La mujer… está casi enloquecida por el terrible sufrimiento, y
por la perspectiva de la muerte horrible que los médicos aparentemente
no pueden prevenir” (Centro
White, Comentarios sobre declaraciones inusuales de EGW)
Los médicos estudian los dermatomas que parten de la columna vertebral
con base en el sistema nervioso central; el que se caliente a cierta
temperatura o moleste la piel, provoca una excitación nerviosa.
No podemos encontrar la causa-efecto de la que se le acusa en el sentido
directo de decir que usar pelucas causa locura, más bien relata que la
sensación de traer un cuerpo extraño puede causar una desesperación y
perdida del equilibrio emocional tomando en cuenta las pelucas que se
usaban en esa época (hoy en día se distinguen los trastornos depresivos,
siendo muy generalizado el síndrome de fatiga crónica por ejemplo, que
en su tiempo se clasificaban como locura, los cuales son difíciles de
tratar y de curar).
En cuanto a [la declaración de] que tenemos órganos animales en el
cerebro, se puede notar que son mas bien los críticos los que ignoran
las investigaciones de la anatofisiologia moderna humana, y los estudios
sobre el sistema limbico, al que llaman cerebro primitivo, que es casi
idéntico en los mamíferos incluyendo al hombre teniendo en la corteza
mas o menos grado de desarrollo según las especies. Más bien diríamos
que es sorprendente que alguien del siglo XlX haya afirmado algo así. |