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Unas Palabras a Nuestros Lectores

   
 
Por: Héctor A. Delgado
 

 

 
Esta sección surgió de una profunda inquietud personal por la cantidad de desinformación que circula sobre los escritos de Elena White: “La sra. White, dijo esto o dijo aquello”. Muchas de ellas me han llegado por correo electrónico. Pero, ¿se ha preocupado usted por investigar el tema a fondo, o repite solamente lo que otros expresan sobre sus escritos?
Como adventista, no me siento avergonzado por creer que esta humilde mujer fue una sierva de Dios que encarnó en su largo ministerio de 70 años el don profético. Por una razón fundamental: no he encontrado evidencia Bíblica que apoye la idea de que el ejercicio del don profético ha cesado desde los tiempos apostólicos y además, sus escritos han sido una completa bendición para mi vida espiritual. El estudio de la historia eclesiástica nos confirma la existencia y vigencia del don profético como estando vigente en muchas épocas de la historia.(1) En este contexto, lo que sucedió en el gran movimiento adventista, no es algo inusual, sino normal. Pero, ¿cómo relacionaremos sus escritos con los del Canon Bíblico? ¿No es suficiente la Biblia sola? Nuestra iglesia ha proveído suficiente material que responden satisfactoriamente estas inquietudes, y esta nueva sección pretende ayudar en esta tarea.
No creemos que exista algún problema, pues siendo que la Biblia misma apoya la manifestación del don profético en los días finales de la historia humana (Apoc. 12:17; 19:10, comp. con  22:9 y 1 Cor. 1:6-8), Ella misma indica como relacionar dichos escritos (1 Cor. 2:13; 14:32). El Espíritu Santo, quien guía e inspira unos y los otros, los hace coincidir en la luz de la verdad.
Pero, ¿qué de los supuestos errores y contradicciones con la Biblia en sus escritos? Estos “errores” y “contradicciones” son señalados en muchos casos por hombres que ni siquiera comprender bien el mensaje de la Palabra de Dios, y que le niegan injustamente a la misma Elena de White la oportunidad de explicar (por medio de sus escritos), qué es lo que quiere decir en algunas de sus declaraciones. La juzgan sin escuchar su testimonio completo. La misma actitud crítica que han esgrimido los Islámicos y la Alta Crítica contra la Biblia constituyen la base o fundamento de donde estos críticos evalúan los escritos de la Sra. White. Se revela además en sus declaraciones un mal entendimiento sobre la doctrina de la inspiración bíblica, como era de esperarse. Cómo ignoran la forma en la que el Espíritu Santo revela su mensaje al profeta, no pueden entender la manera en que Elena de White recibió sus visiones y las expresó. Pero su ignorancia es en parte voluntaria, pues en la Biblia existen abundantes informaciones sobre la dinámica de la inspiración profética y la transmisión del mensaje divino.(2)
Además, como adventista tampoco sueño que los que no lo son celebren alegremente que entre nosotros existió un profeta, pues sería ilusorio pensar que celebrarían tal hecho. Porque si reconocieran sus escritores como inspirados y normativos, ¿qué es lo que hacen fuera de la las filas adventismo? No somos ingenuos soñadores, somos estudiantes de la Escrituras.
Lo que sí hacemos los adventistas es esperar y orar para que los que entran en contacto con esta insidiosa campaña de difamación y desinformación, no crean todo lo que les llega por el sencillo hecho de que provino de otros, sino que evalúen las evidencias por sí mismo. Eso no es mucho pedir. Es pedir lo justo.
En nuestra renovada sección proveemos abundante información para ayudar a nuestros lectores y miembros de la iglesia a tener una idea más acabada y juiciosa del tema del ministerio profético de la Sra. White en la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Se verá que las supuestas incoherencias en los escritos de Elena de White, radican en la mayoría de los casos en un desconocimiento fundamental de las doctrinas bíblicas, y por otro lado, por un empeño amañado en entender una difícil declaración en forma aislada de las demás.
Estamos especialmente en deuda con: http://centrowhite.uapar.edu/ y referimos a nuestros amables lectores a dar un vistazo al cúmulo de material que hay este Sitio Web.
            Finalmente, esperamos que en su búsqueda de la verdad, usted no tenga intereses personales ocultos o algún rencor o remordimiento, y que su interés principal sea seguir creciendo en la gracia de nuestro tierno y amante Dios.
            Si Dios no habló por medio de Elena de White, al rechazar sus escritos estamos haciendo lo correcto, pero… si Dios nos habló por medio de ella, de una cosa podemos estar seguro: seremos encontrado luchando contra Dios al atacar despiadadamente sus escritos. El hecho de que seremos juzgados por la Palabra santa y no por lo que Elena de White nos dijo, no resta fuerzas a sus mensajes, si éste vino del cielo.
“Sean los Testimonios juzgados por sus frutos. ¿Cuál es el espíritu de su enseñanza? ¿Cuál ha sido el resultado de su influencia? Todos los que desean hacerlo pueden familiarizarse con los frutos de estas visiones.
“O Dios está enseñando a su iglesia, reprobando sus errores y fortaleciendo su fe, o no lo está haciendo.  Esta obra es de Dios o no lo es.  Dios no hace nada en sociedad con Satanás. Mi obra... lleva la estampa de Dios, o la estampa del enemigo. No hay obra a medias en este asunto. Los Testimonios son del Espíritu de Dios, o son del diablo” (Elena de White, Testimonies, tomo 51 p. 671, Año 1889).
 
Notas y Referencias:
 
1- Véase la obra del erudito bautista Pablo A. Deiros, La Acción del Espíritu Santo en la Historia (Editorial Caribe, 1998).
 
2- Para un estudio sobre la forma en la que el profeta recibe, comunica y registra sus visiones, véase a Herbert E. Douglas, Menssenger of the Lord, The Prophetic Ministry of Ellen G White, (Pacific Press Publishing Association, 1998). Sección I. Esta obra está disponible también en español.