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Cómo debería relacionarse la ciencia con
las ideas que parecen inusuales, disparatadas o simplemente absurdas?
Tomemos por ejemplo, el concepto bíblico de los orígenes, incluyendo la
intervención informada (la creación) y una catástrofe mundial (el
diluvio). Algunos científicos descartarían esto como absurdo, como algo
que no contribuiría en mucho para la ciencia. Pero, ¿es esto justo? En
1926, el entonces presidente de la Geological Society of America dijo
algo que los científicos harían bien en recordar; animó a los geólogos a
estar dispuestos a prestar seria consideración a las "hipótesis
disparatadas" ya que cualquier nueva idea parece disparatada al
principio.1
Uno de los atributos primarios de la
ciencia es su apertura a las ideas nuevas. Una teoría científica tiene
por definición las siguientes características:
1. Explica y organiza hechos no
relacionados previamente.
2. Sugiere experimentos útiles,
estimulando de esta manera el progreso científico.
3. Es comprobable: sus conclusiones
pueden ser verificadas y su pretensión de ser verdad está abierta a la
verificación.
4. Predice el resultado de experimentos
no probados. Si la predicción es verificada, aumentará nuestra confianza
en la teoría.
Hipótesis comprobables y
no comprobables
La más crítica de estas características es
la de si es verificable o no. Si una teoría no puede ser probada, está
fuera del terreno de la ciencia (aunque podría ser verdad). Esto,
alguien podría concluir, elimina el intervencionismo del terreno de la
ciencia. Pero no es tan simple como parece puesto que ambos, el
intervencionismo y la evolución naturalista, poseen aspectos
comprobables y no comprobables. Los científicos concordarían
generalmente que la hipótesis: "Dios creó la vida", no puede ser probada
por la ciencia, lo cual quiere decir que la ciencia no puede diseñar un
experimento o una serie de observaciones que potencialmente podrían
falsear esa hipótesis. Esto nos deja con la hipótesis alternativa: "La
vida no fue creada por Dios", la cual es aceptada generalmente como
científicamente válida.
Recuerda nuestra definición de una teoría
científica útil: puede ser probada. Volvamos a la hipótesis: "La vida no
fue creada por Dios". ¿Puede alguien diseñar un experimento o un
conjunto de observaciones que podrían falsear potencialmente la
hipótesis? Los conceptos "Dios creó la vida" y "Dios no creó la vida"
son, por lo tanto, igualmente no comprobables. La ciencia debiera o (a)
concebir una prueba experimental válida para una de estas hipótesis o
ambas, o (b) dejar de decir que una es científica y la otra no lo es.
El concepto bíblico de una catástrofe
global presenta dilemas adicionales para la ciencia. Antes de que
consideremos esto, tratemos el tema de los prejuicios o tendencias.
¿Es el prejuicio un
problema religioso?
Desde 1923 hasta 1932 el geólogo J. Harlen
Bretz presentó evidencias de que los cañones en los Channeled Scablands
del este del estado de Washington eran el resultado de una gigantesca
inundación. Después de una larga lucha para mantener en pie las
interpretaciones tradicionales no catastróficas acerca de los Channeled
Scablands, la comunidad geológica finalmente aceptó la evidencia de un
drenaje catastrófico del Lago glaciar Missoula a través de los Scablands
(la inundación Spokane). Esto se convirtió en una disputa mayor aún
porque la geología había rechazado el catastrofismo bíblico, común en el
siglo XIX, cuando Charles Lyell desarrolló su teoría de geología
uniformista.
Consecuentemente, algunos geólogos
creyeron que no sería científico aceptar cualquier interpretación
catastrófica. Ahora sin embargo, se reconocen abundantes procesos
catastróficos en los registros geológicos, pero este reconocimiento no
vino fácilmente.
V. R. Baker resume este episodio histórico
así: "La hipótesis de la inundación de Spokane estableció un conflicto
entre dos piedras angulares de la filosofía geológica: (i) El triunfo de
la teoría glacial sobre el mito diluvial y (ii) la tolerancia científica
de hipótesis disparatadas. El dilema clásico de los científicos es
distinguir lo absurdo de lo disparatado".2
¿Cómo podemos decir en qué categoría
colocar una idea antes de que haya sido probada exhaustivamente? La
hipótesis de Bretz acerca de la inundación Spokane parecía absurda para
muchos geólogos de aquel tiempo, pero evidencias subsecuentes han
confirmado su hipótesis.
Me parece que hay una respuesta a este
dilema. La clave es reconocer que el origen de una idea no determina si
es o no científica. Los científicos conciben ideas de muchas maneras
insólitas, aún de sueños u observaciones casuales. El origen de la idea
carece de importancia. La idea puede ser útil científicamente si
puede ser comprobada. Si la idea puede ser encuadrada como una
hipótesis y uno puede diseñar experimentos u observaciones que podrían
desaprobarla si es incorrecta, entonces es una idea científicamente útil.
Aún si la creencia no ortodoxa de un geólogo en una catástrofe geológica
mundial le sugiere una hipótesis para la formación de algunas
características geológicas, la fuente de tal idea es intrascendente.
Este argumento me lleva a proponer que las
teorías científicamente útiles (comprobables) pueden originarse en
conceptos religiosos. No podemos comprobar directamente si Dios se
involucró en la historia de la tierra, pero si él lo hizo (por ejemplo,
a través de una catástrofe global), aquellos eventos debieran haber
producido alguna evidencia en el mundo natural. Si tal evidencia existe,
el científico que usa la Biblia como una fuente de ideas para
desarrollar hipótesis debiera ser capaz de operar como un investigador
exitoso.
Alguno podría responder a esta altura que
nosotros debemos mantener nuestra ciencia y nuestra religión separadas y
no permitir que la religión prejuicie o influencie nuestra ciencia. ¿Es
esto un problema? ¿Podría la religión prejuiciar o influenciar nuestra
ciencia? Probablemente sí, pero corremos el riesgo de ser muy
superficiales si no consideramos varios aspectos de este tema. Todo
científico trabaja desde una cosmovisión con un conjunto específico de
presuposiciones. Estas presuposiciones van a influenciar fuertemente
sobre la interpretación de los datos. Esto es verdad sin importar si las
presuposiciones de la persona incluyen componentes teístas.
Compara las diferencias entre estas dos
preguntas acerca de la historia de la vida:
1. ¿Cuál es la
hipótesis correcta?
a. Las cosas vivientes
surgieron según la evolución naturalista de la hipótesis A.
b. Las cosas vivientes
surgieron según la evolución naturalista de la hipótesis B.
2. ¿Cuál es la
hipótesis correcta?
a. Las cosas vivientes
surgieron según la evolución naturalista de la hipótesis A.
b. Las cosas vivientes
surgieron según la evolución naturalista de la hipótesis B.
c. Los organismos vivientes
fueron creados por un Diseñador inteligente.
Durante el último siglo o más, la ciencia
ha elegido presuposiciones de trabajo que permiten al científico
plantearse únicamente la pregunta 1. ¿No es esto una influencia
tendenciosa?
Se ha señalado que la teoría de Charles
Lyell (que todo cambio geológico ocurre lenta y gradualmente) fue
derivada culturalmente e impuesta sobre la información,3
y que los catastrofistas bíblicos de la época de Lyell estaban dedicados
a la ciencia, por lo menos tanto como él. Los historiadores no dicen
esto porque concuerden con la perspectiva bíblica de los oponentes de
Lyell; pero reconocen que independientemente de la fuente de las ideas
de aquellos geólogos creyentes en la Biblia, ellos eran observadores más
cuidadosos que Lyell. Como lo muestra la experiencia de Lyell, la
filosofía personal de uno puede prejuiciar sus ideas científicas. El
prejuicio, entonces, no es un problema religioso: es un problema humano
que cada uno debe reconocer y tratar de resolver.
El control de los
prejuicios en la ciencia
El método científico para controlar los
prejuicios incluye los siguientes componentes:
-
Usar buenos diseños de investigación y
una recolección cuidadosa de datos.
-
Discutir resultados específicos con
colegas científicos y presentar monografías o trabajos en reuniones
científicas.
-
Enviar las monografías para su
publicación en periódicos científicos reconocidos.
Un método tal es realmente un sistema de
revisión llevado a cabo por colegas que ayuda a mantener la calidad en
la ciencia. Esta estrategia no puede tratar con preguntas filosóficas o
religiosas, pero cuando quiera que la filosofía pueda ayudarnos a
definir una hipótesis y recolectar datos a partir de rocas, fósiles u
organismos vivos para probar esta hipótesis, tal investigación puede ser
sometida productivamente al proceso expuesto arriba.
En la actualidad, la ciencia se adhiere a
la filosofía del naturalismo, la cual excluye cualquier actividad divina
en la historia de la tierra. "Si existe una regla, un criterio que hace
científica una idea, es que debe invocar explicaciones
naturalistas para los fenómenos, y aquellas explicaciones deben ser
comprobables solamente por el criterio de nuestros cinco sentidos".4
Yo concuerdo en que la ciencia no puede probar experimentalmente lo
sobrenatural, pero la ciencia ha ido más allá aceptando solamente
teorías que no impliquen o requieran cualquier actividad sobrenatural en
cualquier momento de la historia. Este concepto socavaría la
credibilidad de los colegas de Lyell, desde que la Biblia ha
influenciado su perspectiva de la historia de la tierra. Sin embargo,
los historiadores modernos de la ciencia los aceptan como científicos
efectivos porque ellos fueron observadores cuidadosos cuyas conclusiones
geológicas fueron consistentes con su información. Si estos geólogos
catastrofistas hubieran continuado su investigación durante y después de
la época de Lyell, su influencia podría haber provisto un balance
filosófico. La geología podría haber sido salvada entonces de un siglo
de rígida adhesión a las porciones defectuosas de la teoría de Lyell.
Yo creo que la ciencia se beneficiará si
respeta y acepta a los científicos cuidadosos con variadas perspectivas
filosóficas, si trabajan con un proceso científico de revisión por sus
pares. ¡No hay un mejor control de calidad que cuando sabemos que al
presentar una monografía de nuestro último trabajo, otros, incluyendo
algunos que están en desacuerdo con nosotros, estarán listos para
señalar los errores que hemos pasado por alto. Los científicos con
diferentes filosofías pueden diferir considerablemente en sus
perspectivas personales acerca de cómo la información encajará
eventualmente en un paradigma general de la historia de la tierra, pero
cuando ellos analizan formaciones rocosas específicas pueden hablar el
mismo lenguaje siendo que todos tratan con la misma información.
La arenisca de Coconino
Un proyecto de investigación actual
ilustrará cómo la teoría geológica catastrofista sugiere hipótesis
comprobables. Diseminadas alrededor del mundo hay un número de
formaciones de arenisca que los científicos interpretan usualmente como
originadas por dunas de arena del desierto. Estas formaciones son
entrecruzadas, es decir, están compuestas de muchas capas inclinadas.
Mientras las capas de arena se estaban depositando, algunos anfibios o
reptiles caminaron sobre ellas, dejando pisadas que fueron cubiertas y
preservadas por capas subsecuentes. Cuando los sedimentos se cementaron
como rocas, las pisadas se transformaron en fósiles.
¿Cómo fueron depositados estos extensos
cuerpos de arena con sus pisadas de animales? ¿Pueden decirnos algo
acerca de los procesos geológicos ocurridos durante una catástrofe
global? La teoría catastrofista sugiere que estas areniscas podrían no
haber sido formadas en un desierto. Estas preguntas intrigantes han
estimulado un proyecto de investigación en una de estas areniscas, la
Arenisca Coconino en el área del Gran Cañón, en Arizona (Fig. 1).
La explicación corriente de las huellas
fósiles en la Arenisca de Coconino fue desarrollada primeramente por el
geólogo Edwin McKee.5 El también
comparó las pisadas de vertebrados vivos con las pisadas fósiles,6
y concluyó que las huellas fósiles de Coconino fueron más bien formadas
en arena de desierto seca. Sin embargo, ahora es claro que su
investigación no llegó suficientemente lejos como para probar esta
hipótesis.
Comencé mi estudio con experimentos como
los de McKee, pero fueron más allá que su trabajo. Encontré que las
huellas experimentales más similares a las huellas fósiles fueron hechas
debajo del agua.7 Recientemente también
descubrí una circunstancia muy especial que preserva buenas huellas en
arena seca. Si la arena es humedecida, como por una lluvia suave, y se
seca durante la noche, hay sólo suficiente cohesión entre los granos de
arena como para permitir que los animales hagan buenas huellas.
Contrariamente a algunas monografías publicadas, la buena preservación
de huellas no es necesariamente evidencia de condiciones desérticas.
Dado que se pueden producir huellas claras en ambos casos, debajo del
agua y sobre arena humedecida de dunas, la claridad de las huellas no
indica bajo qué condición fueron hechas. Es necesario algún otro tipo de
evidencia para resolver esta pregunta.
Desde que McKee hizo su trabajo, los
científicos se han dado cuenta que el criterio usado anteriormente para
identificar depósitos de arena formados en el desierto no es confiable.
También han descubierto que debajo del océano se forman dunas de arena y
que las modernas dunas submarinas u óndulas son virtualmente idénticas
en forma y escala a las dunas depositadas por el viento (eólicas).8
En años recientes los sedimentologistas han estudiado más
características de estas areniscas. Están más seguros ahora de que
pueden identificar depósitos de arena eólicos y aún consideran en
general que las Areniscas Coconino son un depósito eólico de arena del
desierto.9 Sin embargo, no todos los
geólogos concuerdan con esto, y mi investigación ha producido evidencias
que señalan que las pisadas fósiles tuvieron un origen subácueo.
Conducta fósil y una
analogía de laboratorio
El mejor tipo de evidencia para comprobar
si las huellas fueron hechas debajo del agua sería la evidencia de la
capacidad de flotación del animal, o sea la evidencia de que mientras
dejaba sus huellas, el peso de su cuerpo estaba siendo sostenido parcial
o completamente por el agua. He descubierto muchas huellas fósiles que
demuestran un comportamiento que pudo ocurrir solamente debajo del agua.10
Los rastros fósiles ascendentes normales
(Fig. 2A) muestran una alternación regular de pata izquierda y derecha,
como también las marcas de los dedos gordos apuntando aproximadamente en
la dirección en que el animal se está moviendo. Estos rastros casi
siempre se dirigen hacia arriba en las pendientes de los estratos
entrecruzados. En contraste, se encontraron 87 rastros con evidencias de
que los animales se movieron de costado (Fig. 2B), con las marcas de los
dedos gordos de todas las improntas visibles apuntando en una dirección
general, que no era la dirección en la cual el animal se estaba moviendo.
En algunos casos los rastros se dirigían en ángulos casi rectos con
respecto a la dirección en la cual las improntas estaban apuntando. Se
encontraron pisadas de este tipo en sitios o en especímenes de museos de
las Areniscas Coconino de todas las localidades estudiadas. Estos
rastros estaban orientados en forma transversal en la ladera con las
marcas del dedo gordo apuntando hacia arriba de la pendiente.
Cualquier interpretación de las Areniscas
de Coconino debe explicar el comportamiento de los animales, que
corresponda a estos rastros. Yo no conozco evidencias de que los
reptiles o anfibios pueden caminar de costado, cruzando sus patas debajo
de su cuerpo para poder mantener sus dedos gordos apuntando hacia
adelante, mientras se mueven de costado.
Mi hipótesis es que estas huellas pueden
ser explicadas como provenientes de animales que estuvieron caminando
bajo agua, cuando suaves corrientes de agua los movían de costado
mientras ellos trataban de caminar hacia adelante. Para probar esta
hipótesis se han hecho experimentos con salamandras vivas caminando
debajo del agua en el laboratorio (Fig. 3). A veces caminaban
directamente contra o a favor de la corriente pero a menudo la corriente
las arrastraba de costado. Entonces ellas continuaban caminando mientras
eran arrastradas en ángulo con respecto a la dirección en la cual
estaban orientados sus cuerpos. Los rastros producidos bajo estas
condiciones se asemejan mucho a los rastros de costado observados en las
Areniscas Coconino.
Estos rastros pueden explicarse mejor si
los animales estaban caminando debajo del agua. Si el animal sumergido
estaba caminando en la arena mientras flotaba parcialmente en el agua (como
es típico en las salamandras modernas), este fácilmente podría ser
arrastrado lateralmente cuando era empujado desde el costado por la
corriente. Dado que el peso del animal no descansa sobre el substrato,
el animal puede ser movido de costado por una corriente bastante suave.
Por otro lado, si el animal no estaba en el agua, pero estaba caminando
sobre dunas de arena, ningún mecanismo conocido en la actualidad podría
explicar el marcado arrastre lateral, evidente en muchos de los rastros
fósiles.
Otra
línea de evidencia a favor de la flotación de los animales se encuentra
en varios rastros. Estos rastros comienzan repentinamente en medio de
una superficie lisa, o terminan repentinamente sin dejar trazos de
adónde fueron los animales. Aparentes hundimientos fósiles que ocurren
en las Areniscas Coconino podrían cubrir parte de un rastro, haciendo
que parezca terminar abruptamente. Sin embargo, estos rastros no
muestran ninguna evidencia de hundimientos u otras alteraciones que
pudieran haber borrado las partes que faltan de los rastros.
Estos rastros inusuales se pueden explicar
más fácilmente por un ambiente sedimentario que permita que las huellas
sean hechas bajo agua. Mientras caminaban sobre el fondo, los animales
fueron levantados abruptamente por la corriente o simplemente nadaron en
ella.
La fuerte evidencia por la flotación
observada en los rastros descritos más arriba, que están ampliamente
distribuidos en las Areniscas Coconino, sería muy difícil de explicar si
las huellas no hubieran sido hechas debajo del agua. Esta evidencia
incluye rastros de arrastre lateral que comienzan o terminan
abruptamente y rastros irregulares en los cuales un animal flotante toca
sólo ocasionalmente el substrato. Esta información indica que los
rastros fósiles no apoyan la hipótesis del origen eólico de las dunas de
arena. Más bien, indican sedimentos subacuáticos por lo menos para parte
de las Areniscas Coconino.
Conclusión
¿Ha comprobado esta investigación que las
Areniscas de Coconino fueron producidas durante una catástrofe global?
No. No sería correcto hacer esta aseveración. Si estas areniscas fueron
depositadas bajo agua, eso puede ser interpretado por una teoría
geológica no catastrofista. No es posible pensar en términos de probar
científicamente si una teoría tan abarcante como la catástrofe global
bíblica es verdad. Lo que ha hecho la investigación de las Areniscas de
Coconino es demostrar cómo los catastrofistas pueden usar su teoría para
desarrollar hipótesis específicas acerca de una formación geológica (las
Areniscas de Coconino) y llevar a cabo una investigación científica
exitosa para probar esa hipótesis. Este es un criterio que la ciencia
usa para determinar el valor científico de cualquier teoría.
Para algunos, la filosofía presentada aquí
parecerá disparatada, pero la ventaja para la ciencia de incluir
personas con diferentes filosofías es que cada uno puede reconocer
algunos tipos de información que los otros podrían pasar por alto. La
prueba final que reclaman los científicos es su honestidad al tratar con
la información y la calidad de sus investigaciones, no su filosofía
personal. Para la ciencia debiera ser suficiente juzgar a una persona
simplemente por su honestidad y efectividad. Esto eliminaría una
cantidad de disputas sobre temas filosóficos. Una hipótesis disparatada,
sin importar cuál sea su origen, no es absurda si puede ser probada por
una investigación cuidadosa.
Leonard R. Brand (Ph. D., Cornell
University), enseña Biología y Paleontología en la Universidad de Loma
Linda, California, EE. UU. de N.A.
Notas y Referencias:
1. W. M. Davis: "The value of
Outrageous Hypotheses",
Science 63 (1926):463-468.
2. V. R. Baker, "The Spokane
Flood Controversy and the Martian Overflow Channels",
Science
202 (1978): 1249-1256.
3. S. J. Gould, "Lyell's
Vision and Rhetoric", en W. A. Berggren y J. A. van Couvering,
eds., Catastrophes and
Earth History: The New Uniformitarianism
(Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1984).
4. N. Eldredge,
The Monkey Business: A Scientist
Looks at Creationism (New
York: Pocket Books, 1982).
5. E. D. McKee, "The
Coconino Sandstone--Its History and Origin",
Carnegie Institution of
Washington, Contributions to Paleontology,
Publication No. 40 (1933):77-115.
6. E. D. McKee, "Experiments
on the Development of Tracks in Fine Crossbedded Sand",
Journal of Sedimentary Petrology
17 (1947):23-28.
7. Ver L. R. Brand, "Field
and Laboratory Studies on the Coconino Sandstone (Permian)
Fossil Vertebrate Footprints and Their Paleoecological
Implications",
Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology
28 (1979):25-38.
8. K. O. Stanley, W. M.
Jordan, y R. H. Dott, "New Hypothesis of Early Jurassic
Paleogeography and Sediment Dispersal for Western United
States", American
Association of Petroleum Geologists Bulletin 55
(1971):10-19.
9 Ver, por ejemplo, L. T.
Middleton, D. K. Elliott, y M. Morales, "Coconino Sandstone", en
S. S. Beus, y M. Morales, eds.,
Grand Canyon Geology
(Oxford: Oxford University Press, 1990), pp. 183-202; P. Hesp, y
S. G. Fryberger, eds., "Eolian Sediments",
Sedimentary Geology
55 (1988):184; G. Kocurek, ed., "Late Paleozoic and Mesozoic
Eolian Deposits of the Western Interior of the United States",
Sedimentary Geology 56
(1988):413.
10. Ver L. R. Brand y T. Tang,
"Fossil Vertebrate Footprints in the Coconino Sandstone
(Permian) of Northern Arizona: Evidence for Underwater Origin",
Geology
19 (1991):1201-1204.; L. R. Brand, "Reply: Fossil Vertebrate
Footprints in the Coconino Sandstone (Permian) of Northern
Arizona: Evidence for Underwater Origin",
Geology
20 (1992):668-670.
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