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"Porque lo invisible de Dios, desde la
creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras:
su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables [los que
los ignoran]" (Romanos 1:20, Biblia de Jerusalén).
El tema del origen de la vida en este
planeta es fascinante. ¿Comenzó la vida en la superficie de un planeta
en proceso de enfriamiento, atormentado por violentos relámpagos y
actividad volcánica? ¿Floreció la vida en la tierra después de haber
sido transportada mediante organismos semejantes a bacterias
profundamente incrustadas en las grietas de un meteoro? ¿O es la vida el
producto de una inteligencia que la originó por diseño y una cuidadosa
planificación? ¿Hay evidencia de ese diseño en la naturaleza? ¿Puede ser
usada esa evidencia para inferir la existencia de un Creador, como
enseña la Biblia?
Diseño en la naturaleza
Teólogos y científicos han argumentado
durante siglos que ciertas características naturales de nuestro mundo
son difíciles de explicar sencillamente en términos naturalistas. El
argumento de diseño más famoso es el del relojero de Paley. Si tú
encontraras un reloj mientras cruzas un campo, ¿que supondrías acerca de
los orígenes del reloj? ¿Pensarías que todas las piezas se reunieron por
azar, o creerías que el reloj es producto del trabajo de un relojero,
que alguien dejó caer el reloj al pasar?
Paley argumenta que debido al diseño
intrincado y la función precisa del reloj tiene que haber habido un
diseñador "que lo formó con un propósito que podemos discernir, y que
entiende su construcción y diseñó su uso". 1
La caja negra de Darwin
Una nueva era en los argumentos de diseño
amaneció en 1996 con la publicación originalmente en inglés de La
caja negra de Darwin. El reto de la bioquímica a la evolución, de
Michael Behe, profesor de bioquímica en la Universidad Lehigh,
Pennsylvania. En los días de Darwin, los biólogos sabían muy poco de la
compleja bioquímica de los organismos vivientes. Lo que hemos aprendido
desde entonces acerca de los sistemas bioquímicos altamente elaborados
hace pensar en un nivel de sofisticación que desafía una explicación
para su existencia por mecanismos evolutivos.
Hasta ahora no les fue bien a las teorías
de diseño en los círculos académicos, en parte porque los creacionistas
no han desarrollado teorías que pudieran ser probadas empíricamente y
examinadas por la comunidad científica. Para que un paradigma científico
sea desplazado, tiene que haber otro paradigma que ocupe su lugar. Ahora
se están desarrollando nuevos paradigmas, y los argumentos de diseño son
apoyados cada vez más por argumentos científicos convencionales.
Behe comienza su examen de sistemas
bioquímicos con una ilustración inusual: una ratonera.
La trampa de cazar ratones consiste de
cinco partes: una base de madera, un resorte, un cepo (para quebrar el
lomo del ratón), un seguro sensible (que se libera cuando se aplica una
leve presión) y una barra de metal (que se conecta con el seguro y
retiene el cepo cuando se arma la trampa). 2
Este simple sistema mecánico es un ejemplo de lo que Behe llama un
sistema irreductiblemente complejo ya que todos los componentes deben
estar presentes para que funcione como fue diseñado.
Evidencia de diseño en
sistemas bioquímicos y moleculares

La biología molecular investiga el
universo que está dentro de la célula. En tiempos recientes se han hecho
adelantos extraordinarios en la comprensión de la estructura y función
de la célula al nivel molecular. Las células de un organismo dependen de
su bioquímica para funcionar. El metabolismo (la secuencia de reacciones
químicas de las que depende la vida) es extremadamente organizado y
determinado; muchas veces los eventos químicos están organizados en
reacciones escalonadas, o secuencias. Una clase especializada de
moléculas proteicas llamadas enzimas sirven de intermediarias en la
conversión de una molécula determinada (sustrato químico) en otra, en la
que a su vez actúa la siguiente enzima en la secuencia. Estas secuencias
parecen una línea de montaje de una fábrica; cada operaria a lo largo de
la línea únicamente modifica el producto que está siendo montado. Así
cada enzima u operaria de la línea de montaje, depende de la anterior
para su actividad. El eliminar o inutilizar una enzima en una vía
bioquímica efectivamente clausura esa vía, ya que no se producirán más
moléculas para la siguiente enzima en la secuencia. Esas vías son
irreductiblemente complejas, muy semejantes a la ratonera de Behe. Es
difícil imaginarse cómo tales vías podrían haber evolucionado,
especialmente si el producto final de una vía es la energía requerida
por la célula para funcionar. Como afirma Behe, sistemas
irreductiblemente complejos "serían un gran desafío para la evolución
darwiniana. Como la selección natural sólo puede escoger sistemas que ya
estén funcionando, si un sistema biológico no se puede producir
gradualmente tendría que surgir como una unidad integrada, en bloque,
para que la selección natural pudiera obrar".
3
El ácido desoxirribonucleico o ADN, el
material genético, es como el disco duro de una computadora, que
contiene todos los programas y la información necesaria en distintos
momentos de la vida de una célula. Un tipo de enzima, ARN polimerasa,
lee el código químico de una sección del ADN (un gen) poniendo en
movimiento una cadena extremadamente compleja de eventos, culminando en
la formación de una molécula de proteína derivada de esa información.
El
código leído por ARN polimerasa en el ADN determina el orden de los
aminoácidos en la molécula de la proteína a ser elaborada, lo que a su
vez determina su forma tridimensional y por lo tanto su función. En
términos del fluir de la información genética, se puede considerar esta
relación entre el código del ADN, el orden de los aminoácidos en la
proteína, y la forma y función de la proteína misma, irreductiblemente
complejos. Así, la información en el ADN determina la estructura, forma
y función de las moléculas de las enzimas, las que determinan con qué
sustrato químico interactuarán en una vía bioquímica. La interferencia
con la transmisión de esta información en cualquier punto alterará
dramáticamente el producto enzimático final y puede significar que la
enzima producida no pueda ocupar su lugar en la línea de ensamblaje
bioquímico para el cual es propuesta, o, en nuestra opinión, diseñada.
La avería resultante en una vía bioquímica puede ser fatal para la
célula.
El ADN también puede ser replicado
completamente de modo que la información genética puede pasar a la
célula hija en la replicación celular, y en mayor escala a un
descendiente del organismo. El ADN almacena la información
necesaria para sintetizar las enzimas necesarias para
replicarse a sí mismo, un ejemplo perfecto de complejidad
irreductible. De esta manera el ADN codifica para la enzima replicadora
del ADN, el ADN polimerasa. El ADN polimerasa lee el código químico del
ADN y fielmente crea otra molécula exactamente duplicada. Así, para su
existencia, el ADN depende del ADN polimerasa, cuya existencia depende
del propio ADN (ver la Figura 3).
Aparentemente hay ejemplos interminables
de diseño en los sistemas moleculares. Behe analiza detalladamente un
número de estos complejos sistemas, incluyendo el de la coagulación de
la sangre, del flagelo bacteriano, y una variedad de otros sistemas
bioquímicos. 4
Origen de la célula
primordial
Pero, ¿cómo llegaron a existir los
sistemas bioquímicos? En primer lugar, ¿cómo surgió la vida en este
planeta? El trabajo de Stanley Miller y Harold Urey en la Universidad de
Chicago a principios de la década del 50 establecieron las bases del
concepto de la evolución química. 5 Sus
experimentos replicaron lo que se postulaba haber sido la atmósfera de
la Tierra primitiva. Ellos sometieron una mezcla de gases a descargas de
alto voltaje simulando rayos.
Todas las moléculas orgánicas producidas
fueron recogidas y separadas del sistema de reacción para ser analizadas.
Al detectarse una pequeña variedad de compuestos orgánicos simples, se
postuló que eran los precursores de las macromoléculas biológicas que
formaron la estructura de la primera célula primordial. La validez y
significado de esos experimentos están ahora bajo escrutinio.
6 La idea de formar estructuras
biológicas a partir de elementos químicos inorgánicos por procesos
naturalistas plantea enormes problemas. Klaus Dose comenta: "Mas de
treinta años de experimentación con el origen de la vida en los campos
de la evolución química y molecular han conducido a una mejor percepción
de la inmensidad del problema del origen de la vida en la Tierra, más
que a su solución. Actualmente todas las discusiones sobre las
principales teorías y experimentos en dicha especialidad terminan en
tablas o en una confesión de ignorancia. Deben probarse nuevas líneas de
pensamiento y de experimentación". 7
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Dejando de lado los problemas técnicos de
semejante química, ¿qué necesitaría una célula primordial para
sobrevivir, replicarse, y así poner en marcha la rueda evolutiva?
Primero, un método para capturar energía (p. ej.: organismos
fotosintéticos que produzcan su propio alimento) o un mecanismo para
utilizar energía derivada de moléculas orgánicas preformadas.
Ambos métodos involucran una bioquímica
muy compleja aun en organismos más simples. Segundo, una membrana para
mantener separado del entorno exterior las reacciones metabólicas
internas de la célula. Tercero, un sistema por medio del cual pueda ser
almacenada y accesible la información genética (ADN). Cuarto, un
mecanismo para convertir esa información en herramientas moleculares que
la célula requiere para funcionar. Finalmente, el más importante
requisito para la división celular y la propia replicación: la
información genética almacenada debe ser replicada y pasada a las
células hijas para producir formas de vida descendientes.
Estos procesos son de una complejidad
asombrosa pese a la aparente "simplicidad" de la primera célula
primordial teorizada. Para que puedan existir tales células, los
sistemas metabólicos deben funcionar y coordinarse con los otros
sistemas. La célula primordial, como cualquier otra, dependería de su
bioquímica generadora de energía para operar procesos metabólicos
cruciales y sintetizar moléculas esenciales. La información para la
síntesis molecular es almacenada en el ADN. La energía generada por la
célula es requerida para la síntesis del ADN y la replicación celular.
La síntesis del ADN depende de enzimas cuyo diseño está contenido en el
ADN.
Ninguno de estos sistemas funcionaría si
no fuera que la membrana celular separa las reacciones bioquímicas de la
célula del entorno externo. En realidad, las enzimas codificadas por
información en el ADN dirigen la síntesis de la propia membrana --complejidad
irreductible por antonomasia.
Pocos mecanismos propuestos explican
satisfactoriamente la evolución molecular de sistemas bioquímicos
individuales, sin mencionar cómo tales sistemas independientes se
desarrollarían de una manera coordinada con un objetivo común en mente:
el desarrollo de una célula funcional.
En su libro, Behe analiza la literatura
científica publicada sobre mecanismos de evolución molecular y
bioquímica. También examina los trabajos publicados en el Journal of
Molecular Evolution (JME) desde su fundación en 1971. Su conclusión:
"Ninguno de los trabajos publicados en JME durante
toda su existencia ha propuesto jamás un modelo detallado por el cual un
sistema bioquímico complejo podría haber sido producido de manera
gradual y darwiniana, paso a paso". 8
Detectando un diseño
inteligente
El desafío bioquímico de Behe a la
evolución darwiniana ha hecho un impacto significativo en la comunidad
científica. Su libro fue reseñado en prestigiosas revistas científicas
como Nature.
Aquí había un bioquímico bien informado,
con un argumento que no podía ser rechazado fácilmente. Darwin había
admitido que: "Si se pudiera demostrar la existencia de cualquier órgano
complejo que no se pudo haber formado mediante numerosas y leves
modificaciones sucesivas, mi teoría se desmoronaría por completo".
9
El argumento de diseño inteligente de Behe
ha sido fortalecido por otro teórico del diseño, William Dembski. Una de
las mayores críticas del libro de Behe era que, aun cuando los objetos
vivientes pueden parecer diseñados, no hay manera científica de
determinar si en realidad lo fueron. Los evolucionistas que tienen
serias objeciones contra el movimiento del diseño inteligente aceptan
que la naturaleza parece diseñada. Richard Dawkins afirma en su libro
The Blind Watchmaker: "La biología es el estudio de cosas
complicadas que tienen la apariencia de haber sido diseñadas con un
propósito"; y "La selección natural es un relojero ciego, ciego porque
no ve delante, no planea consecuencias, no tiene un propósito en vista.
Sin embargo, los resultados vivientes de la selección natural de modo
arrollador nos impresionan con la apariencia de diseño como hecho por un
maestro relojero, nos impresionan con la ilusión de diseño y
planificación". 10
Dembski ha propuesto un método científico
para detectar el diseño inteligente. El afirma que esto no es nuevo para
la ciencia, ya que los científicos forenses usan un método tal para
distinguir entre eventos fortuitos y la actividad criminal. Los
científicos, en su búsqueda de vida extraterrestre, tienen que
distinguir entre las señales emitidas al azar y las que podrían
transportar mensajes codificados desde el espacio exterior. Dembski
afirma que el diseño inteligente es empíricamente detectable.
Su método de detectar diseño inteligente toma la forma de un filtro
explicativo en tres fases. 11
El filtro formula tres preguntas ordenadas
en relación al evento observado. ¿Es explicado mejor por una ley
natural, por casualidad, o por diseño?
Si hay una elevada probabilidad que el
evento ocurra, es probable que sea el resultado de una ley científica
(p. ej.: un objeto cae por influencia de la gravedad). Si hay solamente
una probabilidad intermedia que ocurra el evento, será explicado mejor
por casualidad. Sin embargo, si hay una pequeña probabilidad que ocurra
el evento, nos movemos al siguiente nivel del filtro explicativo: el
diseño. No todos los eventos de ese tipo requieren un diseño inteligente,
y eventos extremadamente únicos pueden ocurrir naturalmente. Pero
situaciones complejas, como el desarrollo de una célula primordial auto-replicadora
que requiere que ocurran muchísimos eventos casuales, se explican mejor
por el diseño antes que por la casualidad.
Críticas al argumento de
diseño
Mientras que la idea de la complejidad
irreductible de Behe apela al nivel molecular de la vida, los problemas
surgen cuando consideramos la vida al nivel de un organismo entero. Los
sistemas bioquímicos irreductiblemente complejos también son la base de
un depredador o un parásito.
Buena parte de la naturaleza está basada
en un sistema de depredación, muerte y deterioro, de manera que nos
tentamos a preguntar: "¿Qué clase de Dios crearía eso?" De acuerdo con
lo que leemos en Romanos 1:20, el carácter de Dios es revelado en la
naturaleza, ¿pero qué nos enseña un depredador como un león acerca de
Dios? Darwin formuló las mismas preguntas y concluyó que sencillamente
había "demasiada miseria en el mundo" como para aceptar el diseño: "No
me puedo persuadir a mí mismo de que un Dios benéfico y omnipotente pudo
haber creado por diseño los Ichneumonidae [avispas que capturan
orugas y las paralizan para que sus larvas las parasiten y finalmente
maten] con la expresa intención de alimentarlas dentro de los cuerpos
vivos de esas orugas, o que un gato juegue con los ratones".
12
La respuesta de Dembski a esta crítica es
que el diseño no tiene que ser perfecto. Podemos darnos cuenta de que
el software o los sistemas operativos de computadora, tales
como Windows, han sido diseñados, pero la mayoría de la gente sabe que
no son perfectos. Desde una perspectiva científica, Dembski argumenta
que precisamente porque la naturaleza no parece ser perfecta, eso no
significa que el diseño no pueda ser detectado. La teología nos dice que
el mal entró en este mundo y lo que vemos ahora no es lo que Dios creó
al principio, de manera que esperaríamos ver una creación que muestre
evidencias de un buen diseñador, pero también evidencias de haber sido
pervertida por el mal.
Conclusión
Entonces, ¿qué nos enseñan los desarrollos
recientes del argumento de diseño? Para muchos observadores, una hermosa
puesta de sol, un arroyo entre rocas, o el vuelo de un ave, serán
suficiente evidencia de que Dios existe. Para nosotros, nuestro estudio
de biología continúa inspirándonos un gran asombro ante la
extraordinaria complejidad y hermosura de la vida. Estamos de acuerdo
con el autor de Romanos de que Dios es revelado adecuadamente en la
naturaleza. Pero, aunque los cristianos están convencidos de que el
diseño en la naturaleza señala a un Creador, las científicos en general
no han sido persuadidos. Tal vez una cantidad mayor de estudios
científicamente respetables sobre el diseño inteligente, de la clase
hecha por Behe y Dembski, animarán a los científicos evolucionistas a
mirar más allá de los mecanismos puramente naturalistas para explicar la
complejidad y el sentido de la vida. Si los científicos evolucionistas
están convencidos de que el naturalismo es limitado en su poder
explicativo y que hay evidencias de una inteligencia detrás del universo,
tal vez entonces estarán dispuestos a considerar que esa inteligencia es
el Dios del universo que anhela tener una relación profunda y personal
con su máxima obra maestra creada: el ser humano.
Ewan Ward (Ph.D., New South Wales
University) y Marty Hancock (Ph.D., Gri-ffith University) son profesores
titulares en la Facultad de Ciencias y Matemáticas de Avondale College,
Cooranbong, NSW, Australia. E-mail: ewan.ward@avondale.edu.au
Notas y
referencias:
1. W. Paley,
Natural Theology
(New York: American Tract Society, 1928), pp. 9, 10.
2. M. J. Behe.
La caja negra de Darwin: El reto de la bioquímica a la evolución
(Barcelona: Editorial Andrés Bello, 1999), pp. 63-65.
3. Íd.,
pp. 60-61.
4.
Íd
., capítulos 4-7.
5. S. L. Miller y L. E. Orgel,
The Origins of Life on
Earth (Upper Saddle River,
N. J.: Prentice-Hall, 1974); Miller, "Which Organic Compounds
Could Have Occurred on the Pre-Biotic Earth?" Cold Spring
Harbour Symp. Quant. Biol. 52 (1987): 17-27.
6. Behe,
Opus cit.,
pp. 209-213; S. C. Meyer, "The Explanatory Power of Design: DNA
and the Origin of Information", en W. A. Dembski (ed.),
Mere Creation: Science, Faith and
Intelligent Design
(Downers Grove, Il.: InterVarsity Press, 1998), pp. 116-119; W.
L. Bradley y C. B. Thaxton, "Information and the Origin of
Life", en J. P. Moreland (ed.),
The Creation Hypothesis
(Downers Grove, Il.: InterVarsity Press, 1994), pp. 173-196.
7. K. Dose, "The Origin of
Life: More Questions Than Answers".
Interdisciplinary Science Reviews
13 (1988): 348-356.
8. Behe,
Opus cit.,
p. 220.
9. C. Darwin,
Origin of Species,
publicado por primera vez en 1872; 6 a ed. (New York: New York
University Press, 1988), p. 154.
10. R. Dawkins,
The Blind Watchmaker
(London: W. W. Norton, 1985), pp. 1, 21.
11. W. A. Dembski (ed.),
Mere Creation: Science,
Faith and Intelligent Design
(Downers Grove, Il.: InterVarsity Press, 1998), pp. 98-108.
12. Charles
Darwin, citado en W. A. Dembski, "Intelligent Design Is Not
Optimal Design" 2000. Discovery Institute internet site:
http://www.discovery.org.
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