R E F L E X I O N   No. 12

 
   

Nuevo Nacimiento

 
   

Por: Héctor A. Delgado

 
       
   

Rita Tyson es un milagro viviente. Ella recibió 2 trasplantes de corazón en el intervalo de 23 horas. Después de 2 horas de haber recibido el primer corazón transplantado, el cuerpo de Rita lo rechazó... Gracias a la rapidez de las comunicaciones y a los avances técnicos de la cirugía, el segundo corazón transplantado empezó a palpitar exitosamente 3 horas y 20 minutos después que había sido extraído del donante. Rita agradece a Dios cada día por este milagro.”

¡Cuán importante es tener un buen corazón! No solo en el aspecto físico, también en el ámbito espiritual. Ya lo expresó el Señor: “Oh, si tuviesen tal corazón que me temiesen y guardasen todos mis Mandamientos todos los días, para que les valla bien a ellos y a sus hijos” (Deuteronomio 5:29).

En el capítulo 3 del Evangelio de Juan, se registra uno de los relatos bíblicos más trascendentales. Uno de “los principales príncipes de Israel”, Nicodemo (Juan 3:1), vino a Jesús “de noche” (vers. 2) y le dijo: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como Maestro; pues nadie puede hacer estas señales que tú haces si Dios no está con él”. “Has hecho una buena observación” - pudo contestar Cristo. Sin embargo, le respondió: “El que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios” (vers. 3). Esta respuesta dejó perplejo a Nicodemo y contestó lleno de ironía: “¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?” (vers. 4). Cristo entonces fue más certero, pues le dijo esta vez: “El que no naciere de agua y de espíritu no puede ver el reino de Dios” (vers. 5) Jesús no le estaba hablando del nacimiento natural, sino del nacimiento espiritual en los caminos del Señor.

¿Por qué es Necesario Nacer de Nuevo? La Biblia revela que el hombre es por naturaleza enemigo de Dios. No puede encontrar paz ni gozo en la compañía de un Dios santo. “La intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la Ley [de los 10 Mandamientos] de Dios ni tampoco puede [por sí misma]... la Ley es espiritual, más yo soy carnal, vendido a la sujeción del pecado” (Romanos 8:7; 7:14).

¿Qué es el Nuevo Nacimiento? Cristo estaba hablando de la gran verdad de la conversión. Esto era lo que implicaba su declaración: “lo que nace del Espíritu, espíritu es” (vers. 6). En la experiencia del nuevo nacimiento originada por el Espíritu Santo (vers. 3, 5, 8), se produce una muerte espiritual de la antigua vida de pecado y rebelión contra Dios y se produce una resurrección espiritual a una nueva vida. Ahora, la Ley de los 10 Mandamientos que resultaba tan penosa y difícil de cumplir, está entronizada en el corazón (Romanos 6:17, 18, 22; Salmos 40:8).

¿Cómo se Produce el Nuevo Nacimiento? Cristo le dijo a Nicodemo que era “necesario” que Él fuera “levantado” en la cruz para morir “Para que todo aquel que crea en Él no se pierda más tenga la vida eterna” (vers. 14, 15). Y aunque esta atracción puede ser resistida, sino es resistida los hombres y mujeres que respondan serán ganados por Cristo, serán salvados.

Contempla a Cristo amigo y amiga en toda su hermosura, contémplale en el Getsemaní, sufriendo por ti, y síguele hasta el Calvario, donde te demostró que verdaderamente te amó hasta el fin. Te aseguro que si lo contemplas como es tu privilegio hacerlo, tu corazón será quebrantado y experimentarás lo que el mismo Cristo llamó nacer “del Espíritu” (Juan 3:8).

El cambio de corazón de Rita es sólo un pálido reflejo de lo que Dios quiere hacer en nosotros: “Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu recto dentro de vosotros. Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os pondré un corazón de carne. Pondré mi Espíritu dentro de vosotros y haré que andéis según mis leyes, que guardéis mis decretos y que los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26,27). Este pasaje revela que cuando Dios pone su Espíritu en nuestro ser interior es que se produce el cambio. Dejemos entonces, que Dios practique esta cirugía espiritual en nuestros corazones.

 
       
   

Reflexión de la Semana