R E F L E X I O N   No. 18

 
   

Confiad - II

 
   

Por: Héctor A. Delgado

 
       
   

En nuestra presente reflexión termináremos de dar algunas pautas claves para tener un beneficio real a la hora de estudiar las Sagradas Escrituras.

Los siguientes consejos están extraídos del registro sagrado, por lo tanto sirven como principios guiadores que nos ayudan a tener un mejor acercamiento a la Biblia. 

1-      El testimonio de la Escritura sobre sí misma es: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la corrección, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en la justicia” (2 Timoteo 3:16). Esto marca la diferencia entre la Biblia y los demás libros. Mientras estos últimos pueden ser muy buenos e inspiradores, la Biblia es un Libro inspirado divinamente.

2-      Es cierto que fue escrita por hombres, pero esta declaración es sólo media verdad. Mire como dice la misma Biblia: “Por que jamás fue traída la profecía por voluntad humana; al contrario, los hombres hablaron de parte de Dios siendo inspirado por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21). Si, los hombres escribieron, pero no lo que su imaginación le dictó (como el que escribe una novela o un cuento), ellos hablaron lo que el Espíritu Santo le inspiró en su mente. De ahí que sea correcto decir que toda la Escritura es inspirada por Dios”.

3-      Siendo que el origen de las Escrituras es divino, debemos adoptar una actitud de reverencia ante Ella. No es posible comprender el mensaje bíblico correctamente mientras se adopta una actitud irreverente ante su mensaje. Cristo es nuestro mejor ejemplo en esta dirección. Cuando sus oponentes le cuestionaban sobre algún tema en particular, su respuesta fue: ¿Cómo está escrito...? ¿Qué dice la Escritura...? ¿Qué dice la ley...? ¿Cómo lees...? Esta fue la base sobre la que Cristo decidió toda situación difícil. A Él le funcionó, ¿no cree usted que nos funcionará a nosotros también?

4-      Para no correr el riesgo de mal interpretar las Escrituras, antes de abrirla para estudiarla, haga una oración y pida la iluminación de quien la inspiró: el espíritu santo. La Biblia dice que Jehovah ilumina “a los sencillos” y humildes (Salmos 19:7). Los arrogantes y sabelotodos no tienen parte con la sabiduría del cielo. Sólo con la necedad. 

Por favor, amigo y amiga que lees esta reflexión, no deje que la duda robe de tu corazón la bendición de la verdad. No podemos evadirla por mucho tiempo, pues somos temporales y pasajeros. La Necesidad Siempre Presente es conocer a Dios como es nuestro privilegio conocerle. Y a Él le ha placido revelársenos en su Palabra escrita: la Biblia. Acéptala y serás dichoso: “Mucha paz tiene los que aman sus Ley, y no hay para ellos tropiezo” (Salmos 119:165).

La próxima semana volveremos a hablar de este interesante tema.

 
       
   

Reflexión de la Semana