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R E F L E X I O N No. 19 |
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Confiad - III |
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Por: Héctor A. Delgado |
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En las dos ultimas dos entrega hablamos sobre la importancia de tener un criterio claro acerca de qué dice la Escritura. Lo cierto es que muchas cosas que se han dicho de la Palabra de Dios con el paso del tiempo han venido ser meras especulaciones, basadas sobre la columna de la ignorancia humana. Si bien es cierto que resulta tranquilizante y esperanzador ver como la arqueología puede confirmar algunas declaraciones de la Biblia, la fe de los hombres y mujeres no puede espera a que la ciencia moderna verifique las declaraciones de la Palabra de Dios. No debemos juzgar el contenido de las Escrituras por lo que dice la ciencia, es esta la que debe ser juzgada por lo que dice la Palabra de nuestro Dios. Veamos algunas cosas más que debemos tener en cuenta al estudiar las Escrituras. 1- Cuando nos encontramos con algún pasaje de difícil interpretación, no debemos descartarlo de primer plano. Si somos sinceros en la búsqueda de la verdad, lucharemos con las Escrituras hasta comprenderlo. Claro, esto puede tomarse algún tiempo. Pero al fin se obtiene la respuesta. Con situaciones como estas Dios prueba nuestra sinceridad y deseo de conocimiento. Es su voluntar la que ha determinado que semejantes situaciones se den en las Escrituras (2 Pedro 3:16). En lugar de confundir al investigador sincero de la verdad, le dan nuevas fuerzas para seguir. 2- No debemos adoptar la aptitud de que sólo la mente erudita está capacitada para comprender el significado de la Biblia. Muy a pesar de lo que algunos creen, la Biblia fue destinada a la gente común y puede ser comprendida fácilmente por los sencillos de espíritu. Basta querer conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas, y de inmediato somos puesto en el lugar correcto por el Espíritu de Dios (Lucas 24:25-32). 3- Debe tenerse sumo cuidado al tratar de entender un pasaje determinado de la Escritura. El contexto inmediato al pasaje debe tomarse en cuenta, pues sirve para resolver los malos entendidos (Juan 5:39). Para comprender correctamente la Escritura debemos tener fe en Ella como lo que es: “la Palabra de Dios en verdad” (1 Tes. 2:13). 4- El poder de la Palabra de Dios es sumamente grande (Salmos 33:6). Este poder estaba presente en la palabra de Cristo. Vez tras vez encontramos esta premisa: “De inmediato se levantó” (Lucas 5:17-25). “Enseguida ella se levantó” (Lucas 4:38,39). “Al instante se levantó” (Lucas 49-55). “Al instante recobró la vista” (Marcos 10:46-52). “De inmediato recobraron la vista” (Mateo 20:29-34). El gran incrédulo Voltaire en una expresión de odio hacia la Palabra de Dios dijo: “Estoy cansado de oír de continuo que doce hombres establecieron la religión cristiana. Yo he probar que un solo hombre basta para destruirla”. Pero, ¿qué logro este pobre hombre? Las palabras que siguen responden correctamente las pretensiones de Voltaire: “La Biblia es un yunque sobre el cual se han gastado muchos martillos”. Y aun gastará a muchos más y al final cual Coloso inmortal e invencible se levantará en justicia y vencerá toda oposición (Isaías 40:5-8). |
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