R E F L E X I O N   No. 2

 
   

Triste Celebración

 
   

Por: Héctor A. Delgado

 
       
   

El pasado 11 de septiembre se celebró en EEUU un aniversario más de la tragedia del World Trade Center. Muchas lágrimas se derramaron y profusos discursos emotivos se expresaron al paso que la gigante nación, con fuerzas y ánimos renovados, se comprometió una vez más a combatir sin tregua alguna toda clase de terrorismo.

Nosotros nos preguntamos, ¿Logrará EEUU eliminar el terrorismo, el fanatismo y el prejuicio religioso? ¿Logrará la seguridad norteamericana (conocida como la mejor del mundo) proteger a los hombres, mujeres y niños de su nación? ¿Qué decir del fatídico 11 de septiembre? ¿Qué sucedió con esa gran seguridad? Y estas preguntas son todavía más preocupantes: ¿Cuan completamente logrará EEUU (si es que lo logra) garantizar que el terrorismo no levantará su fea cabeza otra vez en el futuro? ¿Cuántas personas inocentes más tendrán que morir para garantizar esto? ¿Resultará el remedio peor que la enfermedad?

No queremos ser pesimistas, pero todos sabemos cuan frágiles pueden ser las soluciones humanas para los problemas que nos acosan a diario. Por momentos, nos sobrecoge el terror y la inseguridad. Es como si presintiéramos que algo terrible está por ocurrir a nuestro derredor. Es como si pudiéramos ver las incontables legiones de las fuerzas del mal se ciernen sobre nosotros.

El verano anterior a la tragedia del 11 de septiembre, Isaac (un estudiante de la Universidad de Andrews) visitó el Pentágono, pero notó que su madre estaba preocupada por su seguridad personal a pesar de que estaban en ese famoso complejo militar. Su madre le preguntó a un oficial que si el lugar era completamente seguro. El guía militar miró fijamente a la señora y respondió: “¡Señora, usted está en el lugar más seguro del mundo!”. Pero quien podría siquiera imaginarse que algo tan trágico pasaría después. ¿Qué pensaría este oficial el 11 septiembre al recordar que había dicho estas palabras?

Lo cierto es que hemos llegado a un tiempo de nuestra existencia en que ni en el lugar “más seguro del mundo” podemos estar confiados. Por esto, el personal de Givig Hope ora fervientemente al Dios Altísimo ayude a la presente sociedad a entender que es únicamente en Él que puede tener un eterno y seguro refugio.

 “Si Dios existe – dijo alguien desesperado – debe hacer algo”. Y ciertamente Dios hará algo. Y más pronto de lo que nos imaginamos. Mira como dice su Palabra: “Porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la Tierra con justicia y prontitud” (Romanos 9:29). Y es que no encontraremos la paz verdadera bebiendo de las “cisternas rotas” de este mundo (Jeremías 2:13). El que bebe de esta agua vuelve a tener sed, pero el que bebe del agua que Cristo da, no tendrá sed jamás, porque Él es una fuente de agua que salta para vida eterna (Juan 4:10-14).

Queremos dejarte la siguiente inspiradora promesa de la Palabra de Dios: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por lo tanto, no temeremos aunque la Tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza... Estad quietos, y conoced que soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la Tierra. Jehovah de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob” (Salmos 46:1-3, 10, 11).

Si puedes creer esta promesa divina, ya nada será demasiado grande como para agobiarte o robarte la esperanza de una mejor vida. Y si en esta vida no pudiéramos concretizar nuestros sueños y anhelos, asegurados están en la Patria venidera.
 
       
   

Reflexión de la Semana