R E F L E X I O N   No. 29

 
   

Abre tus Ojos

 
   

Por: Héctor A. Delgado

 
       
   

El día de ayer (domingo 28) uno de los diarios de la República Dominicana comentó la noticia del terremoto de 6.3 grados que azotó a Indonesia (en la isla de Java) con un saldo a la fecha, de 4,600 víctimas. Este diario permite a sus lectores emitir sus opiniones, y era interesante observar como las noticias políticas estaban repletas de notas mientras que esta tenía sólo una. El autor decía: “Veo, que en este tipo de temas nadie opina, todos se muerden la lengua, mientras las columnas políticas aparecen repletas de comentarios”, entonces hacía un llamado a la reflexión y al autoanálisis. Compartimos con él esta inquietud.

¿Saben que es lo más patético de todo? Que hasta la mayoría de los líderes religiosos cuando aparecen en la prensa o la TV sólo opinan sobre asuntos sociales y políticos. Tienen a toda una población esclava de los vicios y la inmoralidad, sumidos en la desesperanza y la incertidumbre provocada por la corrupción política, y no tiene ni una “migaja” de consuelo para ellos. Nos recuerdan las palabras que la Mujer cananea le dijera a Cristo: “Aun los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos” (Mat. 15:27). En esa forma ver las cosas (y procurar solucionarla) tiene la Sociedad Humana miles de años y cada vez más está hundida en la miseria.

Todo en este mundo está en convulsión, y lo peor de todo es que nos sabemos cuanto nos tocará a nosotros. Todos, en algún momento sentimos angustia, temor. Pero, hay palabras de esperanza para este mundo en crisis. Así como existen tragedias que trascienden la capacidad humana para evitarla, existe un poder que está por sobre todas las cosas, al cual podemos acudir en busca de seguridad: “Dios es nuestro amparo y fortaleza... Por eso, no temeremos, aunque la tierra sea removida, aunque se traspasen los montes al corazón del mar, aunque bramen y se agiten sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su furia” (Sal. 46:1-3).

No podemos explicarte las razones por la que sufren los inocentes, pero sí podemos asegurarte que Dios no es el causante. Debemos mirar en otra dirección. La Biblia nos presenta la realidad de un Gran Conflicto milenial entre en bien y el mal, siendo las fuerzas del mal, las verdaderas causantes de todas las tragedias. Súmele a esto la responsabilidad humana por cuanto sabe lo que tiene que hacer y no lo hace, una humanidad que se ha alejado de Dios, exiliándolo de su vida, siendo rebelde y pecadora; hundiéndose cada vez más en los placeres temporales de esta vida.

Por experiencia sabemos algo muy importante: Cuando nos azota la tempestad, es mejor confiar en Dios que cuestionarlo. Su Palabra nos dice: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice el Señor. Como es más alto el cielo que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isa. 55:8,9). El tiempo en el cual vivimos es muy “peligroso” (2 Tim. 3:1), no debemos ignorarlo, por lo tanto, no es el momento para perder la fe, sino para cimentarla más. “Cuando estas cosas empiecen a suceder, cobrad ánimo, y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Luc. 21:28). ¿No te parece que son buenas noticias?

 
       
   

Reflexión de la Semana