R E F L E X I O N   No. 30

 
   

Cosas Esenciales

 
   

Por: Héctor A. Delgado

 
       
   

El matrimonio, la mayor institución humana, está sumido en la peor crisis que jamás haya existido. Nada sufre más las investidas de la descomposición moral en forma tan marcada. Los hogares parecen convertirse en un campo de batalla peor que el que se vive en Oriente Medio.

La importancia de las normas que deben regir la vida misma del matrimonio no ejerce hoy la más mínima presión sobre los que asumen este compromiso (con raras excepciones). Los hombres y mujeres se casan y divorcian con una facilidad asombrosa, pues el matrimonio se asume con irresponsabilidad sorprendente. No importa si un corazón queda hechos pedazos, nuestros hijos devastados o si Dios resulta deshonrado. Pero aún permanece la solemne verdad de que el matrimonio es una institución divina (Gén. 2:21-24).

¿Eres casado? ¿Tienes problema con tu pareja? ¿Entiendes que ya agotaste todos los recursos de los cuales disponía para resolver tus diferencias con él/ella? ¿No encuentras remedio para sanar las heridas emocionales que se han abierto? Te recomendamos lo que, por experiencia propia sabemos que es lo más difícil: comienzas pidiendo perdón. Es difícil, pero es lo más maravilloso que existe. Sanará tu alma y también tu matrimonio.

 

Algunos consejitos claves

Recientemente se publicó un libro de lecturas devocionales titulado “Cada día más Sano”. Los temas tratados en este libro fueron escritos por más de 175 prestigiosos autores. En la pág. 223, se dan siete consejos que pueden sanar la “anemia emocional” que afecta a muchos de nuestros hogares hoy. Aquí están:

1) Haga comentarios de aprecio por las cosas que el otro diga o haga en el día. 2) Felicítense cada día por las cosas buenas que hacen. 3) Abrazos diarios, prolongados o breves, pero repletos de significado; no un simple abrazo al salir o al llegar de trabajar. Rompa la rutina del aburrimiento personal. Decídase a ser diferente incluso a sus propios padres, y cambie los patrones equivocados que pudo aprender en su hogar. 4) Besos. Aquí la variedad es lo que dará vida. Puede ser un beso al encontrarse, un beso al pasar, una sucesión rápida de besitos en los labios, un beso largo y significativo, o un beso apasionado de esos que quitan la respiración. 5) Compartan juntos cosas o experiencias hermosas que hayan marcado profundamente sus vidas. ¡El amor puede ser eterno! 6) Recordar los momentos agradables. Cuando se conocieron, se casaron o alguna ocasión especial que marcó un rumbo diferente en su relación. 7) Participar juntos en momentos especiales. La lectura de un libro o un paseo por el parque o por su propio “Jardín del Edén”. Se sabe que cuando los esposos oran juntos y en voz alta usando sus nombres personales, es una de las cosas que más fortalece la unión matrimonial.

Es probable que sea mortificador para ti el “para siempre” que gravita sobre todo matrimonio (Mat. 19:5,6), pero si los detalles que acabamos de mencionar son puestos en práctica, será gratificante saber que es “para siempre”. “Honroso es a todos el matrimonio, y el lecho conyugal sea sin mancilla” (Heb. 13:4). Pide a Dios que renueve tus fuerzas para seguir hacia delante, y descubre que la vida en familia constituyen también, “buenas nuevas”.

 
       
   

Reflexión de la Semana