|
|
|||||
|
R E F L E X I O N No. 42 |
|||||
|
Atrapados por la Maldición |
|||||
|
Por: Héctor A. Delgado |
|||||
|
El drama de sufrimiento y desesperación que viven los seres humanos le rompe el corazón a cualquiera que tenga siquiera una pizca de sensibilidad. Un caso para comprobarlo. Jovanny, un joven de Santo Domingo, vive solo y en constante conflicto con todas las personas. Se embriaga continuamente y cada fin de semana se transforma en otra persona. Durante los días regulares de la semana trabaja arduamente en motor (“me la busco” según sus propias palabras), pero sólo para destruirlo todo en el fin de semana. Durante un tiempo fue difícil tolerarlo por sus continuas ridiculeces. Pero el tiempo sirvió para revelar algunos detalles importantes de su vida. “Delgado venga a acá” – dijo un día –, “venga, quiero hablar con usted”. Confesamos que fue difícil acercarnos a él porque ese día estaba bajo los efectos del alcohol, y en esa condición el habla mucho y no razona las ideas. Pero fuimos. Comenzó a contarnos la historia de su vida. Jovanny nos dice que no llegó a conocer a su madre, pues murió en el parto. Luego, su padre, cuando tenía 17 años murió en un accidente de motor. Pero la mayor prueba de su vida ahora le tocaría a él directamente, pues ya no le quedaban seres queridos cercanos para afectarlos. Por motivos de herencia, su abuelo lo traiciona acusándolo de asesinar a un familiar suyo y cae preso. ¡Y todo por quedarse con la pequeña herencia de sus padres! Jovanny va a la cárcel, y mirándome con los ojos llenos de lágrimas, comienza a removerse sus ropas y zapatos, nos enseña una serie de horribles quemaduras: “Esto me sucedió mientras estuve en la cárcel”. Está marcado para siempre. Lleno de rabia y de odio por todo lo que le ha ocurrido actúa de la forma que lo hace. Está lleno de rebelión contra todo. Luego toma una pequeña Biblia que tiene en su cuarto desarreglado y me dice que le busque un pasaje que él puede citar pero que no recuerda donde está: “Malditos sois con maldición”. Le digo que está en Malaquías 3:9 y me dice que le explique, y cuando trato de hacerlo, no me deja hablar llorando. Esto hace que uno se sienta impotente pues, ¿cuáles son las palabras que traerán consuelo a un alma así? Sólo Dios puede traerla a nuestra mente y ponerla en nuestros labios. Jovanny se cree un ser sobre quien ha caído una gran maldición, una maldición que parece no tener término. Ese día no pude decir nada, sólo lo escuché, pero llegué a mi casa, y analicé bien el texto para volver a hablar con él. Pero tengo otros textos para leerle. La Biblia nos dice que Dios hizo un mundo perfecto, “bueno en gran manera” (Gén. 1:31). Nos dice además que la desobediencia de nuestros primeros padres trajo “la maldición sobre la tierra” (Gén. 3:14-17). Pero lo que sucedió en la tierra, no tomó por sorpresa a Dios. El había ideado un Plan: “Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en Cristo nos bendijo con toda bendición espiritual en los cielos. Dios nos eligió en él desde antes de la creación del mundo, para que fuésemos santos y sin culpa ante él en amor” (Efe. 1:2,3). Este es el texto que quiero leerle a Jovanny, y me parece que contiene las buenas noticias más emocionantes que jamás hemos escuchado. ¿Qué le parece a usted? La próxima semana hablaremos un poco más de Jovanny. |
|||||
|
|