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R E F L E X I O N No. 5 |
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Escudriñad las Escrituras -I |
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Por: Héctor A. Delgado |
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Emilio era el tipo de persona que no se interesaba de manera especial por una religión específica, pero no dejaba de tener cierto interés por una en particular. “Si un día me decido lo haré en esa” - eran sus palabras. Su hija mayor, por algún tiempo se unió a cierta denominación cristiana y estuvo a punto de integrarse a ella, pero un giro de 180% la colocó en las manos del Budismo. Un día, Emilio empezó a asistir a una campaña evangelística cerca de su casa y terminó integrándose a la iglesia que siempre deseó. Después de esto la vida de Emilio no duraría mucho. Enfermó gravemente y en pocos meses murió. Aun en vida, su hija hizo grandes esfuerzo por convencer a su padre de las ideas del Budismo, pero Emilio había sellado su vida con Cristo. Murió en paz con Dios y consigo mismo. Él se aferró a la esperanza de la resurrección para unirse a su Salvador para siempre. Cuando Emilio murió muchas personas visitaron su hogar para dar consuelo a su esposa e hijos. Personas con diferentes tipos de creencias religiosas fueron a su hogar y “conforme a su costumbre” sugerían hacer diferentes ceremonias para asegurar la llegada del alma de Emilio al más allá. La esposa agradecida de todos, no les impidió la entrada a ninguno y escuchó confundida todas las sugerencias. ¿Qué haría? Dejaría que la despedida de su amado esposo fuera al estilo Budista, en armonía con las creencias tradicionales. No sabía que hacer. Pensamos que si la esposa de Emilio hubiese tenido un conocimiento bien fundado sobre lo que enseña la Palabra de Dios sobre el estado de los muertos, se habría ahorrado mucha confusión y sufrimiento. En un momento tan triste como ese, lo menos que se necesitan son desacuerdos religiosos. En las Escrituras se encuentra un incidente que al estudiarlo nos puede dar algunas lecciones importantes. Después de enfrentar a los saduceos, Jesús dirigió una penetrante pregunta a los fariseos (que se decían conocedores de las Escrituras): “¿Qué pensáis del Cristo?, ¿De quién es hijo? Ellos le respondieron: de David. Entonces Cristo les dijo: ¿Cómo entonces David le llama en el Espíritu Señor, diciendo: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? Si David le llama Señor, ¿cómo pues es su hijo?” (Mateo 22:41-45). El vers. 46 añade: “Y nadie le podía responder palabra; ni alguno se le ocurrió desde aquel día preguntarle más”. ¿Te das cuenta de la importancia de conocer las Escrituras? Esta pregunta reveló a los Fariseos que ellos no conocían el mensaje bíblico tan bien como suponían (o que se negaban a reconocerlo tan bien como decían), razón por la cual caían en tantos errores en lo referente a la persona y la misión de Cristo. Y por cerrar lo ojos a esta verdad de las Escrituras, los fariseos rechazaban al Hijo de Dios como “blasfemo” cada vez que le daba una revelación de su divinidad (Juan 10:30-33). Finalmente, lo rechazaron como el Mesías que había de redimirlo de la esclavitud del pecado. ¡Y todo por ignorar y mal entender la Palabra de Dios! Como puedes ver, es muy importante conocer las Escrituras a fondo, esto puede librarnos rápidamente del error y ayudarnos a tomar decisiones correctas en los momentos de necesidad. No importa cuan religiosa pueda parecer y ser una actividad, sino está de acuerdo con la verdad de la Palabra de Dios, en primer lugar es un mero pasatiempo, y en segundo lugar, una pérdida de tiempo. Te animamos a que desde hoy procure ser un estudiante sincero y dedicado de la Sagradas Escrituras. Ellas “te pueden hacer sabio para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15). Nunca será defraudada una persona que deposite toda su confianza en la Infalible Palabra de Dios. Que Dios te bendiga. |
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