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givinghope |
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Unas Palabras... |
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Agradecemos a Dios por todos sus dones preciosos.
Giving Hope está llegando
ya a
miles
de
personas
en múltiples países, llevando
cada semana consuelo
y esperanza en medio de un mundo inseguro y con un futuro cada vez más incierto.
Le invitamos a seguir formando parte de
esta Cadena de Esperanza al reenviar estas reflexiones a
sus familiares y amigos. |
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Súmate a esta maravillosa obra de compartir
un
mensaje esperanzador para un mundo en crisis
cada semana. |
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R E F L E X I O N
D E E S T A S E M A N A - No. 114 |
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Mal Comprendido -II |
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Por:
Héctor A. Delgado |
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¿Tiene importancia comprender el carácter de Dios?
Si, por una razón fundamental: como seres humanos
tenemos inclinaciones espirituales profundamente
arraigadas. Los psicólogos han explorado este hecho
y han reconocido que tenemos tendencias inherentes
hacia la adoración de Alguien o de cosas. Incluso,
somos capaces de adorarnos hasta nosotros mismos.
Pero, para que nuestra adoración sea correcta tiene
que tener al Dios verdadero como centro, y para que
sea una adoración espiritual debe estar basada en un
conocimiento real de su carácter divino.
Las palabras de Cristo son inconfundibles: “Escrito
está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo
servirás” (Mateo 4:10). Estas palabras fueron dichas
al autor de toda la confusión que existe en este
mundo. Satanás se ha encargado de imputar al
carácter de Dios los mismos atributos de los que él
está dotado. Nada sirve más a sus malévolos planes
que la humanidad ignore sus maquinaciones de manera
que quede atrapada en sus deformadas acusaciones
contra el carácter de Dios. El consejo bíblico es
claro: “[…] que Satanás no se aproveche de nosotros,
pues conocemos sus maquinaciones” (2 Corintios
2:11).
Esto nos lleva a la reflexión de la semana pasada.
En ella citamos dos pasajes bíblicos que dejamos
para comentar esta semana: Génesis 15:13-16 y
18:17-21. El primero contiene la profecía divina
dada al patriarca Abrahán de que él y su
descendencia recibirían la tierra de Canaán por
herencia “perpetua” (Génesis 13:15). Pero habían dos
cosas que impedían que esa promesa tuviera
cumplimiento inmediato: 1) La descendencia de
Abrahán sería “peregrina en tierra ajena (Egipto), y
serían esclavos y oprimidos durante” muchos años. 2)
“La maldad” de las tribus que habitaban la tierra de
Canaán “aún no había llegado al colmo”. Al analizar
esta ultima declaración, el
Comentario Bíblico Adventista
nos dice: “Hay un grado de iniquidad señalado más
allá del cual no pueden ir las naciones sin
enfrentarse con los castigos de Dios”.
El segundo pasaje, Génesis 18:17-21 contiene el
dialogo de Dios con Abrahán sobre la destrucción de
Sodoma y Gomorra. La conversación es impresionante y
nos da una amplia vislumbre del carácter de Dios.
“¿Encubriré yo [Dios] a Abraham lo que voy a hacer
[en Sodoma], habiendo de ser Abraham una nación
grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él
todas las naciones de la tierra?”. Es maravilloso
saber que Dios (quien no tiene que revelar sus
acciones al ser humano si así lo deseara), ha
decidido comunicar a sus siervos la naturaleza real
de sus hechos en este mundo. Y con un objetivo
definido: “Porque yo sé que mandará a sus hijos y a
su casa después de sí, que guarden el camino de
Jehovah, haciendo justicia y juicio, [note el
elemento condicional] para que Jehová haga venir
sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él”.
De estas últimas palabras se deduce que Dios no le
garantizaba la permanencia de sus promesas a la
descendencia de Abrahán, si no seguía las pisadas de
fe y obediencia de su antepasado. Sobre Abrahán,
Dios dijo claramente: “Yo sé que [él] mandará a sus
hijos y a su casa después de sí”. La nefasta suerte
que corrieron los amorreos y las demás tribus
cananeas (al ser desplazadas del la tierra de
Canaán), así como Sodoma, Gomorra y las ciudades
vecinas, revela patentemente cual será el fin de los
pueblos que en la actualidad arrojan el temor de
Dios al olvido (lea Apocalipsis 11:15-18).
Estos relatos inspirados revelan algo fundamental
del carácter de Dios: Él es leal, fiel, cumplidor de
su palabra y amoroso. Pero también es absolutamente
justo y santo, lo que implica que tolerará el
pecado, pero hasta ciertos límites establecidos.
¿Ha cambiado Dios? ¡Ciertamente no! Por
consiguiente, debemos dejar que Dios transforme
nuestras mentes a nos ponga en armonía con su divino
carácter y su santa Ley (los 10 Mandamientos). Los
resultados de resistir esta obra transformadora son
predecibles. ¡Solemne verdad!
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Lista Completa de
Reflexiones |
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