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Unas Palabras...

 
 

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Nuestros Lectores Opinan

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R E F L E X I O N   D E   E S T A   S E M A N A - No. 114

 

Mal Comprendido -II

 

Por: Héctor A. Delgado

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¿Tiene importancia comprender el carácter de Dios? Si, por una razón fundamental: como seres humanos tenemos inclinaciones espirituales profundamente arraigadas. Los psicólogos han explorado este hecho y han reconocido que tenemos tendencias inherentes hacia la adoración de Alguien o de cosas. Incluso, somos capaces de adorarnos hasta nosotros mismos. Pero, para que nuestra adoración sea correcta tiene que tener al Dios verdadero como centro, y para que sea una adoración espiritual debe estar basada en un conocimiento real de su carácter divino.
Las palabras de Cristo son inconfundibles: “Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mateo 4:10). Estas palabras fueron dichas al autor de toda la confusión que existe en este mundo. Satanás se ha encargado de imputar al carácter de Dios los mismos atributos de los que él está dotado. Nada sirve más a sus malévolos planes que la humanidad ignore sus maquinaciones de manera que quede atrapada en sus deformadas acusaciones contra el carácter de Dios. El consejo bíblico es claro: “[…] que Satanás no se aproveche de nosotros, pues conocemos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).
Esto nos lleva a la reflexión de la semana pasada. En ella citamos dos pasajes bíblicos que dejamos para comentar esta semana: Génesis 15:13-16 y 18:17-21. El primero contiene la profecía divina dada al patriarca Abrahán de que él y su descendencia recibirían la tierra de Canaán por herencia “perpetua” (Génesis 13:15). Pero habían dos cosas que impedían que esa promesa tuviera cumplimiento inmediato: 1) La descendencia de Abrahán sería “peregrina en tierra ajena (Egipto), y serían esclavos y oprimidos durante” muchos años. 2) “La maldad” de las tribus que habitaban la tierra de Canaán “aún no había llegado al colmo”. Al analizar esta ultima declaración, el Comentario Bíblico Adventista nos dice: “Hay un grado de iniquidad señalado más allá del cual no pueden ir las naciones sin enfrentarse con los castigos de Dios”.
El segundo pasaje, Génesis 18:17-21 contiene el dialogo de Dios con Abrahán sobre la destrucción de Sodoma y Gomorra. La conversación es impresionante y nos da una amplia vislumbre del carácter de Dios. “¿Encubriré yo [Dios] a Abraham lo que voy a hacer [en Sodoma], habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?”. Es maravilloso saber que Dios (quien no tiene que revelar sus acciones al ser humano si así lo deseara), ha decidido comunicar a sus siervos la naturaleza real de sus hechos en este mundo. Y con un objetivo definido: “Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehovah, haciendo justicia y juicio, [note el elemento condicional] para que Jehová haga venir sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él”.
De estas últimas palabras se deduce que Dios no le garantizaba la permanencia de sus promesas a la descendencia de Abrahán, si no seguía las pisadas de fe y obediencia de su antepasado. Sobre Abrahán, Dios dijo claramente: “Yo sé que [él] mandará a sus hijos y a su casa después de sí”. La nefasta suerte que corrieron los amorreos y las demás tribus cananeas (al ser desplazadas del la tierra de Canaán), así como Sodoma, Gomorra y las ciudades vecinas, revela patentemente cual será el fin de los pueblos que en la actualidad arrojan el temor de Dios al olvido (lea Apocalipsis 11:15-18).
Estos relatos inspirados revelan algo fundamental del carácter de Dios: Él es leal, fiel, cumplidor de su palabra y amoroso. Pero también es absolutamente justo y santo, lo que implica que tolerará el pecado, pero hasta ciertos límites establecidos.
¿Ha cambiado Dios? ¡Ciertamente no! Por consiguiente, debemos dejar que Dios transforme nuestras mentes a nos ponga en armonía con su divino carácter y su santa Ley (los 10 Mandamientos). Los resultados de resistir esta obra transformadora son predecibles. ¡Solemne verdad!
   
 

Lista Completa de Reflexiones

   
 

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