| |
La educación eficaz es el resultado de varios siglos de
investigación y análisis del pensamiento humano en sentido general. Con el
paso de los siglos hemos heredado todo un conjunto de teorías que nos han
permitido desarrollar métodos y técnicas altamente efectivas en el proceso
educativo y formativo de nuestros hijos. Educadores, psicólogos, médicos y
líderes religiosos nos han establecido la sólida base sobre la cual
construir.
Dos Aspectos Fundamentales
En la actualidad, la educación formal, desde muy temprana edad está en
manos de hombres y mujeres que se preparan profesionalmente para dicho
fin. Sin embargo, como lo resaltó en sus Cartas Sobre Educación Infantil,
el educador suizo Johann Heinrich Pestalozzi, precursor de la pedagogía
contemporánea, hace énfasis en el papel trascendental que desempeña la
madre en la formación de la personalidad y la educación elemental del
niño. Obra que data desde el 1818-1819, y escrita en forma epistolar;
presenta un total de 34 cartas dirigidas a su amigo inglés James Pierpoint
Greaves, gran admirador de sus teorías educativas.
En ese mismo orden de ideas, Elena White declaró que el
verdadero objetivo de la educación era devolver la imagen perdida de Dios
al hombre, y que esto era responsabilidad directa de los padres.
De manera que una propuesta que pretenda formar líderes para el mañana
debe hacer un sincretismo sabio, y rescatar algunos elementos que son
vitales para el desarrollo armonioso de las facultades de los seres
humanos. Para educar en el máximo nivel es indispensable que como padres
asumamos el papel que realmente nos corresponde en el delicado proceso de
formar líderes para el mañana.
Es una realidad científica, los resultados que se pueden obtener cuando se
anticipa el juicio y se practica deliberadamente la estimulación a los
niños, incluso antes de nacer. De modo que, la ENTREGA PATERNA en la
formación de los hijos cobra un nuevo valor si queremos formar líderes que
saquen este mundo a una mejor estación.
La implicación de esto es que una educación de esta naturaleza no es un
asunto que se pueda establecer como una filosofía institucional o técnicas
pedagógicas, sino como un “ESTILO DE VIDA” en donde convergen la familia,
la religión y centros educativos. Esta tríada permitirá establecer los
patrones de acción que lograrán alcanzar los objetivos de vida en los
niños y niñas.
Hay un segundo aspecto que debemos tener en cuenta en la educación eficaz
y me refiero a la tecnología y la familiarización del niño y niña con la
misma. El mundo se inclina ante la computación, y todas las disciplinas
hoy le rinden honor, a tal punto que usted puede hacer cualquier
transacción comercial desde su casa o hacer estudios superiores por
Internet, o estar al día con investigaciones actualizadas, etc. Por lo que
es imperante que los niños y niñas se familiaricen con la tecnología lo
más posible, a fin de que su crecimiento sea correspondiente con la
sociedad en términos de nuestros tiempos.
En este sentido, la mayoría de los padres tienden a ser demasiado
cuidadosos y difícilmente toman tiempo para enseñarles cómo manejar el
control remoto del televisor, el radio, el computador u otros equipos por
considerarlos muy costosos. Esta actitud de extremo cuidado limita el
conocimiento de nuestros hijos que ante el desafío tecnológico se ven
avergonzados frente a sus compañeros o maestro por su inexperiencia en
este sentido, en una época cuando las personas hasta se casan por Internet
a través de un computador. Quisiera sugerirle a los amigos lectores que
integren en su estilo de vida el sabio y popular proverbio que dice: “Las
personas son más importantes que los objetos”. Podríamos decir que “el
mundo depende de una tecla”.
En otro orden de ideas, en la educación moderna se ven parámetros
dualistas que afectan a la mayoría de las personas en cualquier parte del
mundo. Una escuela para pobres donde los niños están desprovistos de los
materiales didácticos indispensables para el desarrollo armonioso de las
facultades físicas, mentales y espirituales. Por otro lado, una escuela
donde van los ricos con todos los elementos necesarios para lograr los
objetivos. Lo dicho es la realidad que agobia a padres y madres que ven la
vida distribuida injusta y caprichosamente. La pregunta que cabe en el
momento es ¿qué hacer con lo que tenemos a mano? Esto me trae a la mente
un incidente que relata la Biblia, en el libro de Éxodo, en el capítulo
cuatro y versículos uno al tres. En Ella, Dios llama a Moisés a realizar
una obra de rescate sin ningún equipo de primeros auxilio o algo que se le
pareciera, a tal punto que Moisés se sintió abrumado ante esta disyuntiva
de realizar una obra de tal envergadura sin los “recursos” necesarios para
alcanzar los objetivos que se le habían planteado. En ese momento la
pregunta que le formularon al asustado líder fue ¿qué tienes en tus manos?
La respuesta no se dejó esperar “una vara”, un simple objeto de madera,
si, un palo para cuidar las ovejas. ¿Te das cuenta? Con esto no se asusta
ni siquiera un soldado recién ingresado a la milicia. El resto de aquella
historia finaliza con una vara que fue el instrumento visible para la
realización de una labor que quedó registrada en la historia sagrada como
uno de los grandes hitos de la fe hebrea. Volviendo al punto anterior, la
educación en el máximo nivel y sobre todo la que proponemos en este
material está basada en un proceso integral de acción conjunta que nos
permita usar la “vara” para realizar esta labor. Es decir, poner el
énfasis en lo que es realmente de valor en todo el proceso de formación de
nuestros hijos, convirtiendo dicho proceso en un verdadero aprendizaje
significativo. Lo dicho anteriormente busca sacarnos de nuestras
limitaciones reales o inventadas y colocarnos en el verdadero principio en
la construcción de los lideres del mañana: “mi gran responsabilidad como
padre”. Una prolífera escritora cristiana declaró:
“Sobre los padres descansa una gran responsabilidad: pues se reciben en la
tierna niñez la educación y la preparación que dan forma al destino eterno
de los niños y jóvenes. La obra de los padres es sembrar la buena semilla
diligente e incansablemente en el corazón de sus hijos, ocupando sus
corazones con una semilla que dará una cosecha de hábitos correctos, de
veracidad y obediencia voluntaria. Los hábitos correctos y virtuosos que
se forman en la juventud generalmente señalan el curso del individuo a
través de la vida”.1
Esta declaración nos impulsan a pensar y subrayar el hecho de que la
educación que procura un desarrollo optimo, no es de exclusividad para los
que poseen el dinero; pues, sin importar la cantidad de dinero que se
posea; todos podemos transmitir los valores que son la base fundamental
para el desarrollo integral de los niños y niñas, implicando un compromiso
y una dedicación que no tienen precio pues se requiere de los padres
priorizar, objetivisar, poner la familia en una verdadera perspectiva de
vida como lo describe Thomas (1995) al decir:
“Los padres o tutores ejercen los efectos
más poderosos sobre la mayor parte del desarrollo social de los niños.
Para bien o para mal, actúan como modelos, articulan actitudes y
creencias, y comunican y aplican demandas conductuales”2
Mas adelante agrega:
“Los niños aprenden muchas de sus actitudes
y valores más penetrantes, incluyendo las creencias religiosas y
políticas, por medio del modelamiento y socialización con los padres”.3
El punto, es cambiar algunos patrones de conducta y dar a
César lo que es de César, a Dios lo que es de Dios, a la familia lo que es
de la familia y al compromiso de educar lo que es realmente educar. En una
ocasión una maestra pidió a sus alumnos que escribieran en una hoja de
papel su deseo más intenso para Dios. Hubo una carta que conmovió a todas
las personas y más tarde fue publicada en el diario de aquella ciudad. La
carta decía lo siguiente:
“Señor, tú que eres bueno y proteges a
todos los niños de la tierra, quiero pedirte un favor: Transfórmame en un
televisor... para que mis padres me cuiden como lo cuidan a él, para que
me miren con el mismo interés con que mi madre mira su telenovela
favorita, o papá el noticiero. Quiero hablar como algunos animadores, que
cuando lo hacen, toda la familia se calla para escucharlo con toda la
atención y sin interrupciones. Quiero sentir que mis padres se preocupan
por mí, tanto como lo hacen cuando el televisor se descompone y
rápidamente llaman al técnico. Quiero ser un televisor para ser el mejor
amigo de mis padres y su héroe favorito. Señor por favor aunque sea por un
día... Déjame ser un televisor”.4
Este es el grito desesperado y silente de muchos niños que han
perdido el sentido de importancia por la forma invertida que la sociedad
esta entretejiendo los valores y las prioridades. Yo espero que este no
sea el deseo de tu hijo o hija.
Por otro lado, al dar un vistazo al salón de clase, encontramos a un grupo
de chicos con un deseo extraordinario de aprender, pero al mismo tiempo
vemos un maestro o maestra que desempeñan esa función con el concepto de
“pasajeros cortos”. Una expresión que escuchaba frecuentemente en los días
cuando cursaba la licenciatura en teología viajando desde Santo Domingo
hasta Sonador Bonao. Y se aplicaba a aquellos pasajeros que viajaban a
corta distancia por lo que el ayudante le decía al chofer “no te detengas
es un pasajero corto”; que por lo general, según ellos era una pérdida de
tiempo montarlo en la guagua (autobús), pues no daban beneficios. Los
profesionales de la pedagogía con este concepto solo pasan por los salones
de clases como una catapulta, o simplemente hasta que aparezca otra cosa
mejor pagada y menos complicada. Esto nos supone un individuo con una
entrega a media o a cuarta, condición desfavorable para dar la motivación
necesaria al aprendiz o simplemente para cumplir los requisitos a plenitud
y con dignidad. Por lo tanto necesitamos un cuerpo de docentes
comprometido con la misión de enseñar en el nivel máximo. John Paul en su
obra maravillosa Amor Incondicional declara:
“Para amar incondicionalmente a alguien
debemos saber primero si hay una persona o una causa por la que daríamos
la vida, pues es imposible amar de otra manera”.5
Esto representa una responsabilidad “extra”, pues la falta de integración
existente entre padres o tutores con relación a la escuela o calidad de la
enseñanza debe desaparecer rotundamente en los responsables de crear
líderes para el mañana. No te niegues el placer de darlo todo pues la
recompensa podría sorprendente.
Cuenta la historia que en una ocasión se encontraba un pobre ciego
mendigando algunas monedas para su sustento. Escuchó a la distancia que
venia el rey y pasaría por allí, de manera que extendió su mano y pidió
una monedita, pensando que el rey le daría mucho más. Para su sorpresa el
rey le dijo: “Yo soy tu rey y por ende debes darme algo por ser tu rey, de
manera que busca y ve que me puedes dar”. Sorprendido el mendigo, le dijo
al rey que el no tenía nada que le pudiera dar. A lo que el rey replicó:
“Busca, busca, que algo encontrarás para darme”. El mendigo desilusionado
y enfadado entró las manos en su bolsa que tenía llena de diferentes
cosas, tocó un pedazo de pan, pero era muy grande, luego una naranja, no,
muy grande, y finalmente encontró habichuelas y sacó cinco granos de
habichuelas, y extendió la mano de mala voluntad. El rey tomó los cinco
granos de habichuelas y llamó a su ayudante y le dijo: “Dale por cada uno
de los granos de habichuela una moneda de oro”. El ciego exclamó que
tenía muchos granos más pero el rey le respondió que recibió conforme a lo
que dio de corazón aunque de mala voluntad.
La anécdota es suficiente para hacernos entender que como padres,
educadores o pastores: Debemos darlo todo, complemente todo. Pues usted y
yo; independientemente del credo religioso que profesemos, no creemos en
algo así como evolución intelectual y sin lugar a dudas cosechamos lo que
con esfuerzo sembremos.
Notas y Referencias:
1- Tomado del libro lecturas matinales A Fin de Conocerle, pág. 43.
2- Tomado de libro de Psicología Educativa de Thomas L. Good y Jere
Brophy, en capítulo Desarrollo Moral y Social, en la p. 82, bajo el
titulo “Influencia Familiares”.
3- ______, Ibíd.
4- Esta carta fue tomada del libro Dirigente del Mundo Futuro de Carlos
C. Sánchez en la pág. 28. El autor del mismo no da la fuente de donde
fue escrita dicha carta por lo que hasta el momento se considera de
producción anónima. No obstante la misma refleja la gran necesidad de
nuestros niños hoy cuando pareciera que se escucha de mil manera el
grito de un niño pidiendo un poco de atención.
5- Tomado del libro Amor Incondicional o Amor sin Límites, p. 12.
|