|
Cuando
hagas cualquier cosa en la iglesia, o en cualquier otro lugar, hazlo todo
con moderación, no buscando ser visto por los demás. No tenga más alto
concepto de ti que el que debes tener. Procura ser humilde en toda
ocasión. La verdadera grandeza consiste en saber ser humilde de corazón.
No
siempre las cosas que se hacen bajo grandes manifestaciones de poder, son
las que mejor resultado proporcionan. No te preocupes por los aplausos del
mundo, sino la aprobación de Dios.
Haz
siempre tu parte, pero no procurando se visto y alabado por los demás,
pues tu servicio es para Dios. El te recompensará con el mayor de todos
los dones: La vida eterna. |