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Procura crear gusto por la buena música, aquella que da paz a tu
corazón. Esa música te ayuda a adorar a Dios correctamente. También
permitirá que todas tus facultades morales y espirituales se
desarrollen en perfectamente.
Y si
te gusta cantar en la iglesia, no te hagas esclavo del sonido, sino
de la verdadera adoración. Recuerdas que el canto no es para que el
ser humano sea alabado, ni se convierta en el centro de todo, sino
para que el Dios verdadero sea honrado. Por lo tanto, canta con el
entendimiento, siendo humilde y no procurando llama la atención de
los adoradores hacia ti.
Llama su atención hacia Cristo. |