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Al
participar de las programaciones de tu iglesias, se reverente, pues
al Dios que adoramos es un Dios Santo. La reverencia, aburrida como
puede parecer, es el medio ideado por Dios para enseñarnos que Él es
un Dios sublime, que debemos adorarlo en perfecto orden.
Recuerda que la Iglesia es la casa de Dios y que las conversaciones
comunes deben dejarse para otra ocasión.
Dijo
el profeta: “Así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad,
y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y
con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el
espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los
quebrantados” (Isa. 57: 15).
Dale pues, a Dios tu corazón. |