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¿Has estado alguna vez en un lugar, como decir en
una tienda o en la esquina de una calle cuando repentinamente escuchaste música?
No sólo música, sino música con golpes estruendosos. Es posible que nunca
antes hayas escuchado esa pieza en tu vida. Y que ni siquiera conozcas la
letra, pero antes que te dieras cuenta, tu pie repentinamente se mueve o tu
cuerpo se balancea con la música. ¡Estás bailando!
Para esto, ya todos sabemos que los cristianos
Adventistas del Séptimo Día no bailan. No se mueven con el ritmo. Y
tampoco comienzan a contorsionarse en ninguna forma, manera o estilo.
Pero, ¿sabes por qué? Si piensas que es porque todo lo que es baile está
mal tendrás que volver a pensar. Bailar, es decir, moverse rítmicamente
con la música, no es algo inherentemente malo.
Algunos personajes de la Biblia bailaron.
Bailaron. El baile no siempre fue algo malo. ¿Qué es aquello que
hace que el baile sea unas veces bueno y otras veces malo? Para responder
a esta pregunta, comencemos con David, porque David fue en definitiva un
bailarín.
Llenas de entusiasmo, las muchedumbres se
agolpaban para ver la procesión que pronto pasaría ante ellos. Podían
escuchar el sonido de la trompetas y de los tamborines. Cánticos y
alabanzas a Jehová hacían eco a lo largo del campo. El Arca del Pacto
estaba llegando a Jerusalén. Habían pasado muchos años para que el arca
estuviera en su justo lugar de honor. Eso llevaría a un cambio.
A medida que la procesión se acercaba, una figura
se hacía cada vez más clara a los observadores que festejaban. David, el
rey de Israel, no estaba con sus ropas reales. Bailaba delante del arca
con un efod de lino blanco. David estaba haciendo notoria una situación.
En aquellos días, cuando un ejército capturaba a las tropas enemigas, era
costumbre forzar a uno o más de los cautivos para bailar alegremente delante del
rey victorioso. Esto simbolizaba la sujeción y humildad del cautivo en
presencia del rey. Mientras David bailaba delante del arca, quería
que todo Israel reconociera que él era un cautivo de Dios. Estaba
mostrando su humildad y sujeción al Rey del Universo.
¿Piensas que el pueblo quedó espantado al verlo
bailar? No. ¿Crees que la muchedumbre entendió el mensaje que David
estaba demostrando? Con toda seguridad. ¡Y qué gran mensaje era
aquel!
La Biblia sólo tiene 27 versículos, que mencionan
directamente el baile. A partir de ellos podemos deducir qué elementos y
actitudes debe incluir el baile a fin de ser aceptable ante Dios, y a la vez,
apropiada para nosotros. En el Salmo 150: 3-5, leemos: “Alabadle a son de
bocina; alabadle con salterio y arpa. Alabadle con pandero y danza;
alabadle con cuerdas y flautas. Alabadle con címbalos resonantes; Alabadle
con címbalos de júbilo”.
Es obvio que este versículo habla sobre el uso del
baile como un medio de adoración a Dios. Es importante comprender el
significado hebreo del baile en este texto. De lo que se está hablando
aquí es en relación al baile o ronda. No se trata de una danza individual
o de una pareja, como muchas de los bailes seculares de hoy. No hay nada
que sugiera aquello. Consiste de movimientos como saltos y vueltas.
Otros versículos hablan sobre el baile como un
medio para expresar gozo entre una comunidad de personas. Por lo general,
eso se debía a que habían obtenido la victoria en la batalla sobre el enemigo.
(Ejemplos incluyen Exo. 15:20; Jueces 11:34; 1 Sam. 21:11; Jer. 31:4 y Luc.
15:25). Estos temas nos muestran que el baile ante Dios, como una forma de
adoración, sujeción y reverencia, es apropiado para el cristiano.
Si estás pensando que, “después de todo, bailar
está bien”, ten en mente que hay otras cosas que considerar, a parte de su
aceptabilidad como una forma de adoración. Si pasaras por el pasillo del
medio de tu iglesia saltando y bailando este sábado, imitando a David, no
esperes una bienvenida gozosa como la que él recibió. Todo tiene su tiempo
y su lugar. El tiempo y el lugar para bailar en adoración a Dios no es
aquel que resultará ofensivo para otros, sin interesar cuan bíblico sea.
Como con cualquier otra actividad, es importante recordar la amonestación de
Pablo a los Corintios: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo
todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles,
ni a la iglesia de Dios” (1 Cor. 10:31-32).
Por supuesto que Satanás trabaja arduamente para
pervertir cualquier cosa buena que Dios nos ha dado. Ha hecho lo mismo con
el baile, torciéndolo hasta que no sólo no hay nada bueno en el baile secular,
sino que está tan lleno de intenciones malvadas que los cristianos procuran
evitarlo totalmente. Y existen algunas forma de baile que se deben
evitar.
Cuando los israelitas estaban reunidos al pie del
Monte Sinaí, Dios dio la orden de que no tuvieran otros dioses delante de él.
Hoy, reconocemos que esa orden es parte de los Diez Mandamientos. Unos
pocos capítulos después, en Exodo 32, los mismos israelitas estaban bailando y
adorando al becerro de oro.
Si nuestro baile es para adorar a Dios, entonces
tenemos que estar seguros que no es una forma de adoración a otro dios. En
algunas partes del mundo, los bailes folclóricos se usan para adorar a los
dioses de la fertilidad, a los espíritus de los muertos, o para una pacificación
a Buda, o algún otro dios.
En Mateo 14, la historia de Salomé – la hija de
Herodías - que bailó ante Herodes, añade otra dimensión a la degradación
del baile. La historia implica que la actuación de Salomé fue de
naturaleza muy sexual. Viéndose acosado sexualmente, Herodes locamente
prometió a Salomé cualquier cosa que pidiera. Debido a que Herodes
permitía que esas emociones lo controlaran, Juan el Bautista perdió la cabeza –
literalmente.
Antes de que los israelitas cruzaran el río
Jordán, muchos de los hombres se dejaron seducir por las mujeres moabitas (Mira
Números 25). Como parte de su involucramiento, los hombres participaron de
actos desenfrenados que incluían el baile. El baile promovió la excitación
sexual inapropiada. La Biblia dice: “Y el furor de Jehová se
encendió contra Israel” (Núm. 25:3). Dios dio instrucciones a Moisés para
que aquellos que habían participado en esos eventos murieran. Cuando todo
terminó, veinticuatro mil israelitas murieron. ¿Los mató Dios porque
bailaron? No; fue por el tipo de conducta inapropiada que los llevó a
acciones repugnantes e inaceptables delante de Dios.
Como podemos ver en estas historias, hay algunos
tipos de bailes que siempre son inaceptables:
-
Los bailes que adoran, en cualquiera de sus
formas, a cualquier otro dios fuera del Dios del universo.
-
El baile que busca excitar sexualmente a los
participantes.
-
El baile en el que no podemos invitar a Dios a
participar y observar con nosotros.
El baile secular, aparte de ser sugestivo, por lo
general, se realiza en un ambiente que es poco deseable. Las pistas de
baile están ubicadas en salones aglomerados, llenos del humo de cigarrillos y
donde se usa alcohol y otras drogas. Inclusive los que no fuman están
expuestos a las peligrosas concentraciones del humo de segunda mano. Los
parlantes están con tanto volumen que se puede sentir las vibraciones dentro del
cuerpo. Con frecuencia los bailarines experimentan por días tinnitus,
un sonido en los oídos causado por los ruidos fuertes, después de una noche de
baile. Del mismo modo, la letra de la música secular que se elige para
bailar es objetable para el cristiano.
Considerando esto, ¿puedes decir con honestidad
que tu participación en el baile secular demostraría a otros el carácter de un
cristiano? ¿O estarías comprometiendo tu testimonio? Ya que es a eso a lo
que lleva, ese es el fondo. En toda decisión que hacemos estamos
decidiendo estar de parte de Dios, o en su contra. Asegúrate de saber a
quien eliges. Eso lo que hace la gran diferencia del mundo.
PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN
-
¿Qué harías si te invitaran a una fiesta con
algunos amigos cristianos y comienzan a tocar música mundana y a bailar?
¿Qué dirías si te dijeran que te les unieras?
-
¿Por qué en la Biblia fue aceptable el baile
de David, pero no lo es para nosotros hoy? ¿Cuál es la diferencia?
¿Qué es lo que hace que el baile sea aceptable o no? ¿Es el
baile hoy siempre apropiado?
-
¿Cómo responderías a un amigo que te pregunta
el por qué los Adventistas no bailan?
-
¿Qué es lo malo del baile secular? ¿Por
qué Dios no lo aprueba? ¿Puedes apoyar tu respuesta con textos
bíblicos? Si es así, ¿con cuáles?
Referencias:
-
Strong, James, Strong´s Exhaustive Concordance of the Bible,
Nashville TN: Crusade Bible Publishers, Inc. p. (Concordancia principal) 232
(Diccionario Hebreo y Caldeo) 64, (Diccionario Hebreo y Caledo) 37.
-
Blanco, Jack, The Clear Word,
Hagerstown, MD: Review and Herald Publishing Assoc., 1994, p. 382.
ARTÍCULOS INTERESANTES -
VARIOS
Van Pelt,
Nancy L. (1999).
El noviazgo: Preparación para un matrimonio
exitoso.
Diálogo,
11(2), 20-23
Bacchiocchi, Samuele. (2000).
El baile en la Biblia.
Diálogo,
12(3), 25.
Van Pelt,
Nancy L. (2001).
Hablemos francamente de la pureza sexual.
Diálogo,
13(2), 12-14, 25.
Klingbeil, Chantal J. (2002).
Casamientos mixtos entre adventistas.
Diálogo,
14(2), 12-14.
Dudley, Roger
y Peggy. (2002).
Cómo comunicarte con quien tú amas.
Diálogo,
14(3), 5-8.
Van Pelt,
Nancy L. (2003)
¿Límites para las relaciones íntimas?
Diálogo,
15(1), 13-15.
Williams,
DeWitt S. (2003)
El factor amistad.
Diálogo,
15(2), 15-17.
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