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El
29% de los padres reconoce que no les preocupa qué hacen sus hijos
en Internet. Sólo el 17% les prohibió navegar cuando no están en
casa. Los chicos de clase media pasan 2,5 horas diarias en la Red.
Un informe de la consultora de tecnología de la información, Prince
& Cooke: Control de menores en el
uso de Internet", realizada con base a una muestra de 264
padres de niños de 7 a 14 años del Area Metropolitana de Buenos
Aires, en febrero de 2006, revela
que el 83% de sus hijos accede a Internet sin el control de sus
padres.
En tanto, sólo el 7% necesita que uno de ellos le proporcione la
clave de acceso para ingresar a la web. La misma fuente señaló que
los chicos pasan frente a la PC un promedio de 2,5 horas. "Internet
es sólo un medio de comunicación, no es el ´cuco´. Pero es
importante conocer los hábitos de los hijos y elegir un lugar
público para la PC", puntualizó Federico Cooke, vicepresidente de la
firma. Al respecto el informe de P&C afirma que
el 29% de los hogares tiene una
computadora en la habitación infantil (hay 1,5 PC por hogar).
Aunque el 57% de los hogares tiene la PC en el escritorio. Sólo el
20% en el living, y un 8% en el cuarto paterno.
Todos estos datos se acompañan con las conclusiones obtenidas por la
consultora de mercado Cazoll, a través de grupos focalizados que se
hicieron con 100 madres y padres de niños de 6 a 12 años, y 50
chicos de entre 8 y 12 años, a principios de 2006. Todos de clase
media. "Los padres tienen una visión ´beatificada´ de sus hijos.
Sólo se menciona superficialmente el temor al ´tecnoautismo´, y en
menor grado a la pornografía; pero se deja sin mención de sospecha
la pedofilia o la exposición excesiva a publicidades maliciosas",
advierten.
En el mismo sentido el estudio de P&C destaca que para el 29% de los
padres "no es una preocupación familiar lo que los menores de entre
7 y 14 años hagan con Internet desde el hogar". Otro 17% confesó que
no tiene una idea definida sobre el tema. Y aunque el 35% de los
padres asegura que advirtieron a sus hijos sobre los peligros de la
Red, reconoce que no tienen una ´política formal´ sobre su uso.
Apenas el 17% de los padres prohibió a sus hijos cibernavegar cuando
no están en casa. Un adulto entrevistado por Cazoll, comentó al
respecto: "Mis hijos tienen prohibido entrar a páginas raras y no
entran, pero un compañerito de mi nene de 11 curiosea y borra el
historial".
Los límites bien puestos a los chicos funcionan bien. Los chicos
entrevistados por Cazoll expresan que "no necesitan estratagemas
para evadir la mirada de sus padres"; aunque reconocen que saben
hacer desaparecer sus huellas por sitios "prohibidos". Dicen que
conocen cómo:
• Borrar el historial, archivos temporales, habilitar y deshabilitar
niveles de seguridad de la configuración de la PC.
• Borrar archivos guardados de las conversaciones por chat.
• Producir un ´ardid´ de hackeo.
Según Cazoll, los padres relajan el control sobre lo que sus hijos
hacen en la web debido al "pacto de confianza" que hay entre ellos:
"Mis hijos no tienen malos hábitos. Soy un padre, no un hacker",
expresó otro adulto.
Los chicos muchas veces participan activamente en Internet. Pero una
cosa es que demuestren interés por algo más o menos parecido a lo
que se ve en cualquier quiosco de diarios y otra, que un chico pueda
gastar el dinero de sus padres sin su autorización. "Puse los datos
de mi mamá y recibí el catálogo de música. Cuando llegó por correo
lo recibí yo y mi mamá no se enteró", confesó un jovencito.
Y aunque el informe de Cazoll dice "se detecta una calificación que
coloca a los padres en un lugar ingenuo", los psicólogos explican
que la "confianza que los padres depositan en sus hijos" y "las
mentiras" que los chicos les dicen a sus padres —a quienes califican
de "ingenuos"—, son actitudes propias y necesarias de los
preadolescentes. "Los niños alrededor de los 8 y 12 años necesitan
comprobar que sus padres no conocen sus pensamientos. Es importante
la experiencia de poder engañar a los padres o maestros, e ir
creando un espacio de privacidad", dice la psicoanalista Adriana Roa,
docente de la cátedra I de Clínica de Adultos de la Universidad de
Buenos Aires.
La psicóloga y socióloga Claudia Messing coincide y dice: "Si el
chico es capaz de contar lo que le pasa a sus padres porque confía
en ellos, la TV e Internet no se apoderan de los chicos. El problema
es cuando los hijos se desconectan de los padres". Es que cuando los
chicos temen hablar con sus padres porque les tienen miedo, o porque
hablan poco con ellos, la TV e Internet "pueden dañarlos porque no
está funcionando el escudo protector que representan sus padres como
referentes", dice Messing.
Que los chicos transgredan sin poner en riesgo su integridad
psíquica y física depende mucho de cuánto fluya la comunicación con
sus padres. A mejor comunicación, más protegidos están. A menor
comunicación, más expuestos están a los riesgos de Internet. Algo
que no sólo vale para el mundo digital sino también para el mundo
real.
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