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Era voluntad divina al permitir en surgimiento de Estados Unidos
como imperio que en el “siempre hubiera libertad para que las gentes
pudieran adorarlo de acuerdo con los imperativos de su conciencia. Era su
intención [la de Dios] que las instituciones civiles manifestaran con
expansión y desarrollo la libertad que otorgan los atributos del
evangelio”. Evidentemente el “Señor ha favorecido a los Estados Unidos más
que a cualquier otra nación”.
Pero
en la
profecía
se predice un cambio radical en su política de acción y en relación con
los grandes
principios de libertad civil y religiosa. Sólo en detrimento de estos
nobles y grandes principios de libertad, puede resurgir el espíritu hostil
e intolerante del pasado. Y en la opinión de Thomas Jefferson “el
espíritu de los tiempos puede cambiar, cambiará. Nuestros gobernantes
llegarán a ser corruptos, nuestro pueblo, descuidado, un solo fanático
puede comenzar la persecución, y los mejores hombres ser sus víctimas”.
Pero, ¿será posible que EEUU cumpla las especificaciones de la profecía?
¿Es posible que la nación “que se jacta de la libertad” llegue a
eliminarla algún día?
¿No constituye esta declaración una interpretación extremista y
desacertada de la Iglesia Adventista? Seguramente NO. En este capítulo
daremos algunas pruebas solamente, que creemos son suficientes para
demostrar que nuestro enfoque está basado en una interpretación fehaciente
de la profecía bíblica y la historia pasada y presente. De manera que el
futuro es comprensible. Bien se ha observado que, “los adventistas,
tenemos más razones que nunca para confiar en las verdades en las que nos
hemos encomendado”.
Una mirada al pasado
Lo que hemos dicho hasta ahora sobre las libertades civiles y religiosas
en los Estados Unidos, no significa que desde sus mismos comienzos todo
fue un paraíso en esta poderosa nación. “La persecución de los bautistas
en el estado de Virginia hizo que el joven James Madison le escribiera a
un amigo diciendo: ‘Ese principio diabólico de la persecución concebido
por el infierno se propaga… y a su eterna infamia el clero puede
suministrar su cuota de diablillos para tal empresa. Esto me fastidia más
que ninguna otra cosa, cualquiera que sea… Me he peleado, y siendo
amonestado fui abusado y ridiculizado durante mucho tiempo por esto, con
tan poco éxito que se me acaba la paciencia elemental. Por esto [te
recomiendo] que tengas piedad de mí y ores para que la libertad de
conciencia [reviva entre nosotros]’”. Esta fue la razón por la que los
bautista de Virginia dijeron que si en la “Convención Constitucional de
1787 no se incluían una “Declaración de Derechos que protegiera la
libertad religiosa”, ellos sencillamente “no apoyarían la ratificación”.
Cuando los bautistas de Danbury fueron objeto de persecución, Thomás
Jefferson le escribió una carta a la Asociación Bautista, diciendo:
“Creyendo con ustedes que la religión es un asunto que está solamente
entre el hombre y Dios, y que el hombre no debe dar cuentas a ningún otro
por su fe o culto, y que los poderes legislativos del gobierno alcanzan
sólo a las acciones y no a las opiniones, contemplo con reverencia
soberana ese acto de todo el pueblo americano que declaró que su
legislatura no debía ‘promulgar leyes con respecto al establecimiento de
la religión o prohibir el libre ejercicio de ella, construyendo así una
muralla de separación entre la Iglesia y el Estado’”.
Se entiende que el contexto histórico, más el sentido claro de estas
palabras, reflejan muy bien “la intención original de la Primera
Enmienda”. Es bueno saber que los fundadores de EEUU no estaban
proponiendo la existencia de una nación sin religión y sin Dios (como en
la Unión Soviética), pero sí, una “Constitución sin religión”. Y es que su
interés era sencillamente separar la Iglesia y el Estado.
Los padres fundadores buscaban crear “una nación (por primera vez en la
historia) sobre el principio de que los seres humanos tenían libertades
dadas por Dios que ningún gobierno tenía derecho de infligir”. Se
preguntarán, ¿por qué, entonces, la Constitución originalmente “no daba
protección explícita a la más básica de todas las libertades: la libertad
religiosa”? Sencillo, “la Constitución, tal y como fue escrita en 1787,
específicamente no daba ninguna garantía de libertad religiosa ni a la
separación entre la Iglesia y el Estado, porque esos principios ya eran
inherentes en el mismo documento, no por lo que decía, sino por lo que
no decía”. Al gobierno no había que prohibirle hacer “lo que nunca se
le permitió hacer desde el principio”. En este contexto se recoge la
declaración de Richard Spainght, delegado de Carolina del Norte en la
convención de Filadelfia. “No se le da poder al gobierno para interferir
con ella [la religión] en absoluto. Cualquier acto del Congreso
relacionado con este asunto sería una usurpación”.
Es por esto que se nos dice que “inherentemente, la Constitución (incluso
sin la Declaración de Derechos) promovía la separación entre la iglesia y
el Estado… La naturaleza del documento en sí mismo da fe de la devoción de
los autores por mantener al gobierno separado de la religión”. “Espero que
el Congreso – escribió John Adams – nunca se entrometa con la religión más
allá de hacer sus propias oraciones”. Y Thomas Jefferson dijo: “No se ha
delegado ningún poder al gobierno general para prescribir ninguna
ejercicio religioso, o para asumir autoridad en materia de religión”.
Pero los bautistas permanecían preocupados y no estaban en disposición de
perder su libertad en materia de religión. “O bien la Constitución poseía
una Declaración de Derechos para proteger la libertad religiosa, o ellos
no apoyarían”. Entonces, Madison consintió. Cabe destacar que en esos días
se avecinaban las elecciones del Congreso, y “los bautistas, que
anteriormente apoyaban a Madison en forma entusiasta, estaban amenazando
con respaldar para la banca a su contrincante, James Monroe, si él no
apoyaba la Declaración de Derechos”. Es increíble, pero en aquellos días
las presiones fueron ejercidas para garantizar la separación de la Iglesia
y el Estado, y hoy, es ejercida para que se elimine esa barrera. ¡Cuan
faltos de visión son los protestantes hoy! Y así nació la Primera
Enmienda, “la piedra angular de la libertad religiosa”.
“Los norteamericanos, por lo tanto, pueden agradecer a los cristianos, en
este caso a los bautistas, por la inclusión de los principios de
separación entre la Iglesia y el Estado de la Primera Enmienda en la
Declaración de Derechos”. En el próximo capítulo veremos como precisamente
una facción poderosa de los bautistas, después de ser defensores de la
libertad religiosa, han dejado solos a los adventistas es este terreno.
¡Cuánto cambian las cosas!
Rogelio Williams, quien llegó al Nuevo Mundo once años después de fundarse
la primera colonia, y a quien se le atribuye haber sido la primera persona
“del cristianismo moderno que estableció el gobierno civil de acuerdo con
la doctrina de la libertad de conciencia, y la igualdad de opiniones ante
la ley”, expresó: “El público o los magistrados pueden fallar en lo que
atañe a lo que los hombres se deben unos a otros, pero cuando tratan de
señalar a los hombres las obligaciones para con Dios, obran fuera de su
lugar y no puede haber seguridad alguna, pues resulta claro que si el
magistrado tiene tal facultad, bien puede decretar hoy una opinión y
mañana otra contraria, tal como lo hicieron en Inglaterra varios reyes y
reinas, y en la iglesia romana los papas y los concilios, a tal extremo
que la religión se ha convertido en una completa confusión”.
Esto se aprecia mejor cuando se entiende que en aquel tiempo la asistencia
a los cultos de la iglesia era obligatoria. Como el resistió aquella ley y
luchó incansablemente por la libertad religiosa, fue sentenciado al
destierro de las colonias, pero él, para evitar ser arrestado se vio
obligado a huir en medio de un crudo invierno y se refugió en las “selvas
vírgenes”. Fue sostenido milagrosamente durante catorce semanas – según
su propio testimonio – a pesar de carecer de pan y cama. El hueco de un
árbol le sirvió de albergue y los cuervos, igual que al profeta Elías, lo
alimentaron. Después de “varios meses de vida errante llegó al fin a
orillas de la bahía de Narragansett, donde echó los cimientos del primer
estado de los tiempos modernos que reconoció en el pleno sentido de la
palabra los derechos de la libertad religiosa. El principio fundamental de
la colonia de Rogelio Williams, era ‘que cada hombre debía tener libertad
para adorar a Dios según el dictado de su propia conciencia’. Su pequeño
estado, Rhode Island, vino a ser un lugar de refugio para los oprimidos, y
siguió creciendo y prosperando hasta que su principio fundamental – la
libertad civil y religiosa – llegó a ser la piedra angular de la república
americana de los Estados Unidos”.
Como se puede apreciar, muchos de los protestantes que llegaron al Nuevo
Mundo huyendo de las persecuciones que sufrieron en Europa bajo el
absolutismo papal, estaban infectados del mismo principio de intolerancia
religiosa de las que habían sido víctimas. Pero en el Nuevo Mundo, esta
grosera ideología sería puesta en jaque durante algún tiempo.
Otros detalles históricos importantes
Para poder comprender mejor la historia de intolerancia religiosa de la
que ha sido objeto el pueblo remanente de Dios, debemos considerar otros
factores importantes. La persecución religiosa no es la obra exclusiva del
romanismo, NO, la suya es sólo la puesta en práctica, en un contexto
supuestamente cristiano, de una modalidad de gobierno que ha existido en
épocas anteriores. La intolerancia y la persecución religiosa han
encontrado cabida también en el protestantismo, pero nunca con la
intensidad y extensión que en el catolicismo. “Es verdad, sin embargo, que
en cuanto a la libertad religiosa la Reforma erigió una plataforma sobre
la cual fue posible delinear un libertad más perfecta”.
Debemos reconocer antes de continuar con nuestro análisis que la posición
de Roma respecto a la persecución religiosa ha cambiado actualmente, pero
sólo porque no tiene el poder para hacer lo contrario. ¿Cómo podría Roma
papal en el contexto de los actuales derechos humanos ejercer el mismo
poder despótico de antaño? Obviamente no puede, y tampoco otro poder, por
lo menos en los países donde Estados Unidos ejerce influencia política e
ideológica. Veamos ahora algunos detalles sobre la intolerancia religiosa
en el contexto de la historia protestante.
Por ejemplo, Savonarola de Florencia (1452-1498), viendo la ciudad de San
Marcos, hundida en la más vil inmoralidad se vio motivado a proclamar a
Jesucristo como el rey de la nación y a impulsar una legislación moral.
Cabe destacar que en aquel entonces la ciudad de San Marcos se encontraba
en la cima de su fama como “asiento de la cultura”. Savonarola es
reconocido como “el predicador más importante de la Edad Media y uno de
los predicadores más notables de la justicia, desde los días de San
Pablo”.
En su afán por transformar aquella sociedad, Savonarola razonó que si
alguien desea un buen gobierno “deben devolverlo a Dios”. Se nos dice que
la pena de muerte fue exigida por él para castigar “el incesto y el
juego”; a los blasfemos debía “clavársele las lenguas a un pedazo de
madera”. Exigió además una ley dominical, según la cual el comerciante que
abriera un negocio el domingo fuera “arrastrado ante los magistrados” por
haber profanado el “día del Señor”. Tres años y medio después, la
dominación de Savonarola estaba hastiando a las personas, quienes
comenzaron a ver lo que desde un principio no pudieron vislumbrar: “su
libertad personal estaba siendo sacrificada a la conciencia de algún otro.
Los reglamentos socavaban su estilo de vida acostumbrado”. Y así, el “yugo
de ascetismo de Savonarola llegó a ser insoportable”.
Es probable que lo que se quiera legislar al principio sea completamente
razonable y que las circunstancia parezca exigirlo así, pero tarde o
temprano la verdad de alguien (aún la de un demonio) se convertirá en la
verdad obligatoria para todos, sin importan cuan disparatada sea. ¡Y por
ley!
Otro caso fue el de Juan Calvino (1509-1564) en Ginebra, quien llegó a
creer que el “cristianismo (como él lo entendió) tenía que reformar todo
en la sociedad”. Las leyes relacionadas a los sermones dominicales no se
hicieron esperar prohibiendo a los comerciantes tener sus negocios
abiertos para que pudieran escuchar los sermones. Calvino y su “cuerpo
gobernante” se reunían todos los jueves. Sus reglas fueron tan estrictas
que Calvino se ganó el título de “el Papa de Ginebra”. Uno de los
reglamentos estipulaba una prisión de tres días por reírse durante la
celebración del culto.
Otros casos similares entre los protestantes tales como el de Oliver
Cromwell (1599-1658), y el de los puritanos en Inglaterra, nos ayudan a
entender que el experimento Iglesia-Estado constituye una bomba de tiempo
con efectos devastadores. El mismo Cromwell fue uno de los que firmaron la
ejecución de Carlos I, de cuyo absolutismo no quería saber, pero terminó
siendo “casi tan absolutista” como él. En algún momento llegó a reconocer
que en ocasiones, su “Asamblea de santos” era “demasiado precipitada y
demasiado radical”. ¿Qué le parece?
Por su lado, los puritanos de la antigua Inglaterra creían que habían sido
llamados por Dios “para crear una república de acuerdo con la voluntad de
Dios”. Los puritanos recibieron su nombre a partir del deseo de purificar
a Inglaterra del catolicismo. Consideraron a Inglaterra como el “lugar de
residencia del Anticristo a través de la historia”, pero ahora se
convertiría “en el origen de una Europa purificada, liberada de la
encarnación romana del poder anticristiano”.
Pero muchos de los puritanos, aunque guiado por buenas intensiones
procuraban “una unión de Cristo con el Estado, una teocracia”, que exigía
un “magisterio cristiano para empuñar la espada temporal”.
Y en esto repetían el error de Roma. Ahora bien, lo que los puritanos
deseaban para la antigua Inglaterra (crear una “Santa Mancomunidad de
Naciones”), fue realizado en “la colonia americana de Virginia por Thomas
Dale”.
Tanto los puritanos como los padres peregrinos llegaron al Nuevo Mundo
huyendo de las “restricciones religiosas”. Los peregrinos se “separaron de
la iglesia”, pero los “puritanos deseaban reformar la iglesia desde
adentro”. Por esto, cuando algunas personas decidieron abandonar la
doctrina ortodoxa de los puritanos, “los que la sostenían fueron
corregidos rápidamente o expulsados de la colonia”. Así terminaron los
puritanos siendo intolerante en el terreno de la religión, algo que ellos
mismo habían sufrido en el Viejo Mundo. Persiguieron a otros cristianos
usando la fuerza “para imponer sus dogmas. Como consecuencia, muchos de
los habitantes de Nueva Inglaterra huyeron a regiones que más tarde
llegaron a ser los Estados de Conecticut y Rhode Island”.
Se sabe que los Bautistas del Séptimo Día pudieron guardar el sábado por
primera vez en Rhode Island. “El sábado pudo entrar en el Nuevo Mundo allí
porque la colonia adoptó la libertad religiosa, una libertad que no se
encontraba en la mayoría de las otras colonias”.
Esta realidad histórica fue reconocida por Eugenio Ma. de Hostos al
señalar que “cuando, a consecuencia de las persecuciones religiosas,
emigraron de Inglaterra a Holanda y de Holanda al Nuevo Mundo, aquellas
familias de puritanos que escogieron como asiento y asilo de su secta la
roca eternamente memorable de Plimounth, en un rincón litoral de la
América del Norte, la colonia libre que fundaron se constituyó sobre las
bases recientes del progreso jurídico de su madre patria, y fue la primera
sociedad que, aunque en pequeño, armonizó con los derechos del ciudadano
los poderes del Estado colonial. Todavía, reaccionando contra la
persecución de que había sido víctima en Europa, aquella sociedad colonial
reservó al Estado un poder de perseguir a los disidentes de la creencia
puritana, y negó al individuo el derecho de abrazar, declarar y profesar
la creencia que le dictara su conciencia… Los anglicanos, por su parte,
hacían en Virginia y en la colonia de Nueva Cork, lo que hacían en
Massachussets los puritanos, y en medio de la libertad civil y de la
organización perfectamente constitucional que daba vigorosa vida a
aquellas colonias, el derecho de creer era sañudamente perseguido en todas
partes, hasta que Lord Carteret en Nueva Jersey, Lord Liverpool en
Maryland y Penn en Pennsylvania, establecieron la libertad religiosa e
imbuyeron en la ley y la costumbre la tolerancia mutua de los credos y los
cultos”.
Debemos recordar el papel protagónico de Rogelio Williams, que aunque no
es mencionado por Hostos en su declaración anterior, ha dejado impresa su
poderosa y huella en esta titánica batalla por la Libertad religiosa. Es
interesante saber que el fundador de la colonia de Maryland (Caecilius
Calvert)
no fue protestante sino católico, y considerado como uno de los que
“primero levantaron el estandarte de la libertad de cultos”.
Caecilius
era, sin lugar a dudas, un católico comprometido con el principio de la
libertad religiosa.
Meryland se convirtió en un centro de la iglesia Católica romana entre las
primeras trece colonias de los Estados Unidos.
La protesta de los príncipes cristianos en Alemania
Antes de continuar, haremos referencia a un hecho histórico de
trascendental importancia para la causa de la Libertad Religiosa: La
protesta de los príncipes cristianos de Alemania ante la dieta de Spirna,
año 1529. Se reconoce que “el valor, la fe y la entereza de aquellos
hombres de Dios, aseguraron para las edades futuras la libertad de
pensamiento y la libertad de conciencia. Esta protesta dio a la iglesia
reformada el nombre de protestante; y sus principios son ‘la verdadera
esencia del protestantismo’”.
Aquella época era “para la causa de la Reforma un momento sombrío y
amenazante”, por lo tanto, un momento concluyente para el futuro de la
Reforma.
Para nuestro análisis del tema de la intolerancia religiosa, este hecho es
determinante porque los principios implicados en la protesta de estos
príncipes cristina “se opone a dos abusos del hombre en asuntos de fe: el
primero es la intervención del magistrado civil, y el segundo la autoridad
arbitraria de la iglesia. En lugar de estos dos abusos, el protestantismo
sobrepone la autoridad de la conciencia a la del magistrado, y
la de la Palabra de Dios a la de la iglesia visible. En primer lugar,
niega la competencia del poder civil en asuntos de religión y dice con los
profetas y apóstoles: 'Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres’. A
la corona de Carlos V sobrepone la de Jesucristo. Es más: ‘sienta el
principio de que toda enseñanza humana debe subordinarse a los oráculos de
Dios’. Los protestantes afirmaron además el derecho que les asistía para
expresar libremente sus convicciones tocantes a la verdad. Querían no
solamente creer y obedecer, sino también enseñar lo que contienen las
Santas Escrituras, y negaban el derecho del sacerdote o del magistrado
para intervenir en asuntos de conciencia. La protesta de Spirna fue un
solemne testimonio contra la intolerancia religiosa y una declaración en
favor del derecho que asiste a todos los hombres para adorar a Dios según
les dicte la conciencia”.
Conflicto mundial
Los aspectos más dramáticos de la profecía que implicará la participación
de Estados Unidos se desarrollará al fin de los tiempos. Ya dijimos que
aunque la profecía describe a esta potencia como una bestia con dos
cuernos “semejantes a los de un cordero”, termina hablando “como
dragón”. No es meramente que habla como un dragón es que habla
“como la serpiente” (BJ). Pero no solamente “habla”, también actúa
con presión devastadora sobre los “moradores de la tierra” (Apoc. 13:12).
Para forzar el cumplimiento de sus ordenanzas se vale de acciones
engañosas que procuran demostrar que el favor divino le acompaña: “hace
grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la
tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con
las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia,
mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que
tiene la herida de espada, y vivió” (vers. 13,14).
Sólo una nación, en el tiempo que nos separa del fin, puede hacer esto en
todo el mundo, y es EEUU. Esta nación posee el poder y el liderazgo
mundial para que las demás naciones le secunden en sus decisiones, además
es predominantemente religiosa. Y si algunos piensan que aún no posee
semejante poder, la profecía revela que en algún momento lo tendrá en
forma completa. Además, el mundo entero será lanzado a esta odisea
absolutista globalizada, impulsados por las tres grandes potencias que
actúan en la tierra actualmente: el dragón, la bestia que sube del mar y
la que surge de la tierra. La crisis final será originada por la
cosmovisión católica/protestante: “Las
persecuciones que sufrieron los protestantes de parte del romanismo, y por
las cuales la religión de Jesucristo casi llegó a ser aniquilada, serán
sobrepasadas cuando se unan el protestantismo y el papado”.
Se nos ha dicho más:
“Cuando
las iglesias principales de los Estados Unidos, uniéndose en puntos
comunes de doctrina, influyan sobre el estado para que imponga los
decretos y las instituciones de ellas, entonces la América protestante
habrá formado una imagen de la jerarquía romana, y la inflicción de pena
civiles contra los disidentes será el resultado inevitable.
“Las Escrituras enseñan que el papado reconquistará su perdida supremacía,
y que volverán a encenderse los fuegos de la persecución mediante las
concesiones contemporizadoras del así llamado mundo protestante. En este
tiempo de peligro podremos resistir únicamente en la medida en que
tengamos la verdad y el poder de Dios”.
Con declaraciones tan claras como estas quién puede confundirse, y con
tendencias tan profundas y evidentes como la que vemos ante nosotros en
Norteamérica, cómo podemos ser incrédulo a la voz profética. Note por
ejemplo las implicaciones de esta declaración de Robert Grand, presidente
de la organización La Voz Cristiana: “Si los cristianos nos uniéramos,
podríamos hacer cualquier cosa. Podríamos aprobar cualquier ley o
enmienda. Y esto es lo que intentamos hacer”.
No es esto lo que vemos, y no es esto precisamente lo que hemos venido
diciendo que ocurrirá. El que se niega a ver esto, no es más que un ciego
por voluntad propia.
Pat Roberson dijo en cierta ocasión: “La primera obligación de un
ciudadano del orden mundial de Dios es consigo mismo. ‘Acuérdate del día
de reposo para santificarlo’ es un mandamiento para el beneficio personal
de todos los ciudadanos […]. Las grandes civilizaciones surgen cuando los
ciudadanos pueden descansar, pensar y obtener la inspiración de Dios. Las
leyes norteamericanas que promueven un día de descanso [el domingo] han
sido anuladas como una violación del precepto que habla de la separación
entre la iglesia y el estado […] Al aceptar únicamente las leyes que
tienen propósito claramente secular, se blasfema abiertamente contra Dios
y su propósito”.
Una vez más se hace claro hacia donde se dirige todo este asunto. El
domingo como día de reposo es parte del plan de este movimiento religioso
que no se detendrá hasta lograr imponerlo por ley a todos los ciudadanos
de la nación, y así sobre todos los habitantes del mundo: “Engaña a los
habitantes de la tierra, y les manda que hagan una imagen de la bestia que
tuvo la herida de espada y vivió […]Y ordenaba que a todos, pequeños y
grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se les ponga una marca en la
mano derecha o en la frente. Y que ninguno pueda comprar ni vender, sino
el que tenga la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre”
(Apoc. 13:14,16,17).
Cuando la Biblia nos dice que la bestia que surge de la tierra “habla” y
luego “hace” o presiona a los moradores de la tierra, nos está señalando
un hecho importante. Las naciones hablan por medio de sus leyes y luego
espera que los ciudadanos cumplan dichas leyes. En caso de resistencia, se
usa cualquier recurso que sea necesario para hacer cumplir la ley. Si el
acto de “hablar” tiene que ver con la promulgación de las leyes que rigen
a una nación, el hecho de que EEUU, en algún momento “hable como dragón”,
implica que dictará alguna ley injusta y contraria a la ley de Dios y los
dictados de la consciencia de los seres humanos. Naturalmente, para llegar
a este punto, esta nación tendrá que pasar por una extraña metamorfosis.
¡Y esa transformación está sucediendo delante de nuestros ojos!
¿Pueden los Estados Unidos de Norteamérica dar un giro tan dramático en
sus principios de libertad? Claro que puede, es lo que la Biblia dice que
hará, y las evidencias históricas no ayudan a entender que el peligro de
una vuelta al pasado, con su intolerancia religiosa, no sólo constituye
una probabilidad, sino que es casi un hecho en esta nación. Además,
observamos las tendencias actuales que el mundo religioso está revelando,
algo que veremos en la próxima sección.
Penas capitales
El texto inspirado nos advierte que no sólo se legislará contra la
libertad de conciencia, sino que se apelará al brazo de la ley para hacer
cumplir esta legislación por medio de las penas más severas: “Se le
permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen
hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos,
pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una
marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar
ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el
número de su nombre” (Apoc. 13:15-17). La presión será gradual, como nos
enseñan las políticas de embargo de la actualidad. Primero se presionara
por medio del comercio (se prohíbe toda transacción comercial), luego, al
no obtener los resultados esperados, se acude al último recurso: ¡la
muerte! Es como para que nadie exprese: “No tuvimos oportunidad de
elegir”. Parece ser, que la modalidad de principios democráticos que
existirá en este tiempo no verá contradicción alguna con semejante
legislación. Personalmente no creo que para que esta profecía alcance
pleno cumplimiento tenga que abandonarse todo principio de democracia
necesariamente, pues la profecía misma deja entrever el método
“democrático” por medio del cual se procura obtener lo deseado: “engaña
a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer”
(vers. 14). “Engañar” es lo mismo que falsear, tergiversar, adulterar.
Involucra además la idea de “calumniar” y “exagerar”. Por lo tanto, las
señales que hace (desciende fuego del cielo) constituyen el medio para
persuadir a los “moradores de la tierra” para que crean, que la decisión
que se toma, es la única que resuelve la crisis nacional.
Hacemos bien en recordar que la antigua Grecia experimentó una especie de
democracia representativa, pero al mismo tiempo legislaba la religión
haciéndola obligatoria so pena de muerte a todos los ciudadanos. Así
mismo, el Senado romano fue secuestrado por los intereses ideológicos de
Cesar. Elena de White nos ha dicho algo que debemos considera
detenidamente: “La corrupción política está destruyendo el amor a la
justicia y el respeto a la verdad; y hasta en los Estados Unidos de la
libre América, se verá a los representantes del pueblo y a los
legisladores tratar de asegurarse el favor público doblegándose a las
exigencias populares por una ley que imponga la observancia [de una ley
religiosa]… La libertad de conciencia que tantos sacrificios ha costado no
será ya respetada”.
Aquí se puede apreciar que el último conflicto con las potestades de las
tinieblas no viene porque se produce necesariamente un cambio en las
actuales estructuras de poder, sino porque esas estructuras se
corromperán. La “corrupción política” constituye el fundamento mismo de
los regímenes de gobiernos de la actualidad. Esto se puede ver en los
escándalos de corrupción administrativa cada vez más groseros y
frecuentes. Además, las mismas elecciones de los actuales países se tornan
cada vez más agresivas y reñidas, producto de las amañadas maniobras de
los políticos. El mismo empobrecimiento acelerado de las masas, constituye
en sí mimo la mayor evidencia de que la “corrupción política está
destruyendo el amor a la justicia y el respeto a la verdad”. Y “hasta en
los Estados Unidos de la libre América se verá a los representantes del
pueblo y a los legisladores tratar de asegurarse el favor público
doblegándose a las exigencias populares”. Esto revela que una extraña
forma de gobierno republicano será ejercida en este tiempo. Del pueblo
(manipulado por sus líderes religiosos) saldrá el pedido (“exigencias
populares”) de una legislación que destruya “la libertad de conciencia que
tanto sacrificios ha costado”. Será la más extraña forma de
republicanismo absolutista.
Dios librará a sus hijos
Se recordará que en nuestro estudio sobre la matanza de los esclavos
hebreos, en el capítulo 3, el pueblo estuvo involucrado (Éxo. 1:22). Pero
Dios intervino a favor de sus elegidos liberándolo milagrosamente. Es
instructivo recordar que esta actitud intolerante de Faraón contra los
indefensos hebreos condujo a la poderosa nación egipcia a la ruina total
bajo los juicios de Dios, manifestados en las diez plagas (Éxo. 7:14 al
cap. 11). Así mismo, se nos ha dicho que la decisión que tomará los
Estados Unidos provocará su ruina nacional: “Cuando las iglesias
protestantes se unan con el poder secular para sostener una falsa
religión, a la cual se opusieron sus antepasados soportando la más
terrible persecución…, Habrá una apostasía nacional, que determinará tan
sólo la ruina nacional”.
“Cuando el Estado haga uso de su poder para poner en vigor los decretos y
sostener las instituciones de la iglesia, entonces la protestante
Norteamérica habrá formado una imagen del papado y habrá una apostasía
nacional que sólo concluirá en la ruina nacional”.
La ira de Dios caerá entonces sobre la tierra en forma de siete plagas que
devastarán todo el planeta (Apoc. 16). Estos juicios fragmentará la triple
unión poderes (Apoc. 16:19). Entonces, en un acto más extraordinario que
el de la liberación de Egipto, Dios liberará a su pueblo remanente de las
garras de los poderes hostiles del planeta. Habrá llegado a su fin la
desesperante historia de intolerancia religiosa que vivió la raza humana
por más de seis mil años.
Notas y Referencias:
Elena de White
¡Maranata,
el Señor Viene!,
p. 192.
Notes on Virginia,
pregunta XVII, en The Works of Thomas Jefferson, ed. Ford., 1904-05,
tomo IV, pp. 81,82.
Elena de White ha dicho: “En nuestro país que se jacta de la
libertad, se acabará la libertad religiosa” (El Evangelismo, p.
175).
Clifford Goldstein,
¿Una
Nación Bajo la Autoridad de Dios?
(ACES,
2002),
p. 6. A partir de ahora algunas ideas que aparecerán en nuestro
comentario son tomadas de este libro. Recomendamos fervientemente su
lectura.
Derek H. Davis, “What Jefferson’s Metaphor Really Jeans”, Liberty,
Enero-febrero de 1997, p. 17.
Citado en White, El Conflicto de los Siglos, p. 337. De hecho,
aunque Williams había venido al Nuevo Mundo “como
los primeros peregrinos”, para “disfrutar de libertad religiosa”, se
diferenció de ellos en un detalle fundamental: “él vio lo que pocos
de sus contemporáneos habían visto, a saber que esa libertad es
derecho inalienable de todos, cualquiera que fuere su credo” (Ibíd.,
p. 338).
V. Norskov Olsen, Supremacía Papal y Libertad Religiosa (APIA,
1992), p. 154.
Philip Schaff, History of the Christian Church (Grand Rapids:
Eeardmans, 1960), tomo V, pp. 685,686. Citado en Norman Gulley,
¡Cristo Viene! (ACES, 2003), p. 252.
---------, Ibíd., p. 255. Ver especialmente el capítulo 17.
M. M. Knappen, Tudor Puritanism: A Chapter in the History of
Idealism (Chicago: University Press, 1939), p. 401. Citado en
Galley, Ibíd.
Eugenio Ma. de Hostos, Lecciones de Derecho Constitucional (ONAP,
Santo Domingo, 1982), pp. 123-135. Las adelantadas ideas de Hostos
encontraron fuerte resistencia en Santo Domingo en la voz y la pluma
del intelectual y político arzobispo Meriño.
En este contexto fue que Hostos expresó las siguiente memorables
declaraciones: “Tres evoluciones del Estado han correspondido en la
historia a las tres fases que tiene ese primer derecho de la
conciencia: la tolerancia religiosa, la libertad de cultos, [y] la
separación de la iglesia y del Estado” (Ibíd., p. 154). Y esta
última: “El Estado no tiene conciencia, por lo tato no puede tener
religión”. El extinto Alfonso Lockwuard, relacionado las tres
evoluciones del Estado de Hostos, nos dirá: “el país (Republica
Dominicana) fue pasando, en términos constitucionales, del nivel de
tolerancia hasta llegar a la libertad de cultos en que se encuentra
hoy. También se verá que todavía el proceso de arribar al último
estadio de este desarrollo dibujado por Hostos, esto es, la
separación del la Iglesia y del Estado” (Intolerancia y Libertad de
Cultos en santo Domingo, DELE, 1993, p. 110).
-----------, Ibíd., p. 217, las cursivas son nuestras.
White,
¡Maranata,
el Señor Viene!,
p. 193.
Citado en Mark Finley, La Próxima Súper Potencia Mundial (Gema
Editores – APIA, 2006), p. 194.
The New World Order [El Nuevo Orden Mundial], p. 236, Citado en Mark
Finley, La Próxima Súper Potencia Mundial (Gema Editores – APIA,
2006), p. 194.
White, Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, p. 651.
-----------, Manuscrito 51, 1899.
-----------, Comentario
Bíblico Adventista, tomo VII, p. 987.
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