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Pregunta:
Al leer Éxodo 25:9 y 40 uno percibe que Moisés recibió la orden de parte
de Dios de construir el santuario del desierto conforme al “modelo” del
celestial. ¿Revela esto la existencia de un Santuario/edificio en el
cielo? ¿No son todas las cosas “espirituales” en el cielo?
Respuesta:
Esto indica que aunque la artesanía era humana, el plan era divino. Dios
siempre ha contado con la cooperación de instrumentos humanos para la
construcción de su casa. En esta obra, cada individuo pudo tener la
satisfacción de participar.
En el monte, Moisés vio "una representación en miniatura" del santuario
celestial (Hech. 7:44; Heb. 8:5), del "verdadero tabernáculo" (Heb. 8:2).
Se dice que el santuario terrenal era "figura" de las cosas celestiales" (Heb.
9:23,24), porque fue hecho "conforme al modelo" que le fue mostrado a
Moisés (Heb. 8:5). Era una "copia" del gran "original" del cielo. En
visión, Juan entró en el santuario celestial (Apoc. 15:5), donde vio el
arca (Apoc. 11:19), el altar del incienso (Apoc. 8:3-5), y posiblemente el
candelero (Apoc. 1:12; 11:4). Por lo tanto, tenemos "pruebas indiscutibles
de la existencia de un santuario en los cielos" donde el Rey del universo
tiene su trono y donde Cristo ministra como nuestro gran Sumo Sacerdote (Heb.
8:1,2).
Sin embargo es inútil especular en cuanto a las dimensiones, la apariencia
exacta o la disposición precisa del santuario celestial, porque "ningún
edificio terrenal podría representar la grandeza ni la gloria de ese
templo". El hombre fue hecho "a la imagen de Dios" (Gén. 1:27), pero sólo
Cristo es "la imagen misma de su sustancia" (Heb. 1:3). Lo finito apenas
si puede asemejarse a lo infinito. A Moisés no se le mostró el santuario
celestial mismo, sino una representación de él. El santuario terrenal fue
trazado según el modelo celestial, puesto que constituía una vívida
representación de los diversos aspectos del ministerio de Cristo en favor
del hombre caído. Debiéramos centrar nuestra atención en lo que allí está
haciendo por nosotros, como lo hace Pablo en Hebreos (Heb. 3:1;
10:12,19-22; etc.).
Al igual que el santuario terrenal, el santuario celestial fue establecido
para hacer frente al problema del pecado. Cristo comenzó su obra mediadora
luego de su resurrección y antes de que ascendiera 40 días más tarde.
Estaba preparado para asumir su ministerio sacerdotal por haber obtenido
la redención para nosotros mediante su sangre (Heb. 9:12).
Salomón sabía que aunque su templo era más grande y más hermoso que el
tabernáculo del desierto, no podría contener a Dios (1 Rey, 8:27). Y sin
embargo Dios lo reconoció como su casa (Isa. 56:7), como también lo hizo
más tarde con el templo de Herodes (Mat. 21:13). Dios, que habita "en la
altura y en la santidad", también está dispuesto a morar "con el
quebrantado y humilde de espíritu" (Isa. 57:15). (1CBA: 649). |