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Los Adventistas del
Séptimo Día nunca han conocido a un ejecutivo y
dirigente misionero más talentoso y capaz que Jaime
White. Fue también un poderoso evangelista público. No
solo participó con William Miller y José Bates y tantos
otros predicadores en la proclamación del advenimiento
de nuestro Señor cerca de 1840, sino que sobrevivió al
movimiento millerita para llegar a ser el primer gran
apóstol de la causa Adventista del Séptimo Día.
La palabra "el primero" se
aplica a Jaime White como a ningún otro ministro en la
iglesia. Fue el publicador del primer periódico editado
por los Adventistas del Séptimo Día, La Verdad Presente,
(1849). Fue el primer editor de la Review and Herald
(1850), del Youth's Instructor (1852), y también del
Signs of the Times (1874). Podría haber sido el primer
presidente de la Asociación General, pero rechazó el
honor ofrecido por la mayoría de sus hermanos porque
había sido jefe defensor de la Organización de la
Iglesia. No quería que la gente pensara que estaba
elaborando un puesto para sí mismo. Sin embargo, fue
presidente de la Asociación General entre 1865-1867,
1868-1871 y 1874-1880.
La contribución de Jaime
White a la iglesia fue tanto en el campo de
publicaciones como en el de liderazgo y administración
de la iglesia. Si hubo un fundador de la Review and
Herald Publishing Association fueron él y su esposa,
Elena G. de White. Lo mismo podría decirse de la Pacific
Press Publishing Association. Jaime White fue el
patrocinador y promotor de estas dos grandes
instituciones.
Murió el 6 de agosto de
l881, cuando tenía solamente sesenta años. Literalmente
se mató a sí mismo trabajando. Se elevó a tal estatura
que fue difícil persuadir a otros hombres a encargarse
del trabajo, pues ellos pensaban que él estaba
calificado para hacerlo mucho mejor. Su esposa le
aconsejó que compartiera sus responsabilidades. Trató de
hacer esto, pero Jaime White era una figura grandiosa,
un excelente financista y administrador, escritor,
evangelista y ejecutivo. Los hermanos se apoyaron tanto
en él que la imponente figura cayó. Sus sesenta años de
vida fueron gastados generosa y sacrificadamente. Ningún
otro ministro adventista del séptimo día hizo más que él
para construir altos principios y eficiencia dentro de
la vida de nuestras iglesias e instituciones.
Ver:
Captains of the Host, págs. 45-59,
Footprints of the Pioners, págs.
117-122, Pioneer Stories Retsed, págs.
59-76.
Una Historia Sobre Jaime White
Jaime White nació en
Palmyra, Maine, el 4 de agosto de 1821. Era descendiente
de uno de los peregrinos que vinieron en el "Mayflower"
en 1620. El hecho de que creció en una granja montañosa
en Maine y vivió en un hogar humilde únicamente añade
interés a la historia de su vida.
En su juventud fue un
maestro de escuela. Llegó a ser un ministro de la
denominación cristiana de Maine. Aceptó los puntos de
vista de Miller sobre la segunda venida y tuvo éxito en
la predicación de la doctrina de la pronta venida del
Salvador.
En enero de 1843, a
mediados de un frío invierno de Maine, fue a más de 100
millas de distancia a lomo de caballo, escasamente
cubierto y sin dinero, para trabajar entre extranjeros.
En una ocasión un grupo, instigados por no creyentes, se
juntaron alrededor de la casa de reuniones y quitaron
las ventanas. Cuando el joven ministro empezó a orar,
una bola de nieve silbó a través de la ventana y salpicó
el techo. Este fue el comienzo de un fusilamiento de
bolas de nieve que se estrellaban en el techo y lo
mojaban a él y a la Biblia. Cerrando su Biblia, empezó a
mostrar los terribles sucesos del día de Dios. Fue
inspirado para dar esta clase de sermón como nunca había
sido capaz de hacerlo antes. Rápidamente, bajo el curso
de su elocuencia, el alborotador de la gente se calmó.
Al hablar, sacó un clavo de su bolsa, el cual le había
sido arrojado y le había pegado en la frente la noche
anterior. Sosteniendo el clavo dijo:
"Algún pobre pecador me
lanzó este clavo anoche. Dios se apiade de él. El peor
deseo que tengo para él es que en este momento esté tan
feliz como lo estoy yo. ¿Por qué debía resentirme por
este insulto cuando a mi Maestro se los pusieron a
través de sus manos?
"En ese momento levantó
sus brazos y colocó sus manos sobre la pared detrás de
él, en la posición de Cristo en la cruz. Con lágrimas
corriendo por sus mejillas, el joven ministro llamó a
los pecadores al arrepentimiento. El efecto fue poderoso.
Más de cien estaban llorando y muchos de ellos se
levantaron para orar".
"Terminando la reunión, el
joven trató de salir a través de la multitud. Alguien lo
tomó del brazo, lo guió y ayudó a través del gentío. El
no conocía a esta persona, sin embargo, le parecía
singularmente familiar. Cuando el Sr. White pasó a
través de la multitud, perdió a su compañero y nunca
supo sobre la identidad de ese protector enviado del
cielo. Sus pláticas continuaron en ese lugar por tres o
cuatro noches sin la menor oposición, y esto dio como
resultado un reavivamiento general". Pioneer Stories
Retold, págs. 64-65.
En un lugar el joven Jaime
White celebró reuniones públicas y doscientos conversos
se unieron a la iglesia. |