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Pocos Adventistas del
Séptimo Día han conocido sus Biblias mejor que Urías
Smith. Fue un hombre tranquilo, reservado, que
impresionaba a la gente por su erudición y apariencia.
Hombre de semblante noble, imponía respeto.
En diciembre de 1852,
aceptó la luz del mensaje enseñado por los adventistas
guardadores del sábado. El siguiente año se asoció con
los intereses de publicaciones de la "Manada Pequeña" de
creyentes en Rochester. Por cerca de medio siglo fue el
editor o parte del personal editorial de la revista de
la iglesia, Review & Herald. Urias Smith fue el primer
secretario de la Asociación General, aceptando este
cargo cuando la Asociación General fue organizada en la
primavera del año de 1863.
Es mejor conocido por su
libro, The Prophecies of Daniel and the Revelation, (Las
Profecías de Daniel y Revelación) que ha tenido una
circulación de muchos miles de copias. Fue el primer
maestro de Biblia del colegio de Battle Creek.
Urías Smith nació en una
casa de buen aspecto en el pueblecito de West Wilton,
New Hampshire. Fue de carácter tan sólido como
cualquiera de los hombres de Nueva Inglaterra,
verdaderamente el estado de "Firme como el granito". El
lugar de nacimiento de Urías y su hermana Annie aún
permanece en pie en este pueblecito de Nueva Inglaterra.
Ahora se le llama la Casa del Aguilar y los turistas
interesados pueden visitarla.
Poco tiempo antes de su
muerte, el edificio principal de la Review & Herald se
quemó. Fue una tragedia grave. El corazón y alma de
Urías Smith estaba ligado a esa institución. Su vida
entera había estado dedicada a su desarrollo.
Todavía viven algunas
personas que recuerdan al Pastor Smith, caminando por
las calles de Battle Creek con su bastón, cojeando con
su pierna artificial, como resultado de haber sufrido
una amputación cuando era aún un adolescente. Su genio
inventivo le hizo crear una pierna artificial, la que
usó la mayor parte de su vida. Era versátil e
inteligente, como lo fueron la mayoría de los pioneros.
Los primeros obreros eran personas de gran capacidad.
Dios escogió lo mejor que pudo encontrar para hacer la
obra más importante encomendada a los hombres en estos
últimos días.
Ver:
Footprints of the Pioneers, págs.
123, 129; Pioneer Stories
Retold, págs. 178-181.
Una Historia Acerca de Urias Smith
Cuando Urías tenía sólo
catorce años de edad, una infección local contraída por
una enfermedad, requirió la amputación de su pierna
izquierda por encima de la rodilla. Su lucha valerosa
contra el dolor y el impacto, formó en su estructura de
arcilla las vigas de hierro que lo hicieron el hombre
fuerte que fue.
Pensemos en lo que
significaba perder una pierna en esos días. No había
cirujanos de vestidura blanca, ni enfermeras para
ministrar a los pacientes, ni anestesia misericordiosa,
ni cuidado hospitalario competente. Un notable cirujano,
cerca de Keene, Dr. Amos Twitchell, le amputó la pierna
y la vendó en veinte minutos. Su madre le sostenía las
manos. Luego ella y su cariñosa hermana, lo cuidaron.
Esta lesión en sus años
jóvenes trajo en su vida futura limitaciones al pastor
Smith. No estaba en condiciones de salir y trasladarse
como los otros ministros. El sencillamente no podía.
Entonces ¿qué hizo? ¿Dedicarse al desánimo? No. Esa
lesión fue una bendición para él, porque desarrolló su
genio inventivo. Por un tiempo usó la tosca pierna
artificial que le habían provisto, con un pie macizo,
pero que no le gustó. Se puso a trabajar e inventó un
pie flexible, consiguió patentarlo y con el dinero que
recibió de la venta compró su primera casa en Battle
Creek.
W. A. Spicer nos da sus
impresiones de Urías Smith: "Cuando era muchacho siempre
pasé por el cuarto editorial del Pastor Smith en la
vieja oficina de la Review and Herald, en Battle Creek,
con cierta reverencia, porque había este letrero en la
puerta, en tinta color púrpura oscuro y con grandes
letras:
"Cuarto Editorial.
¿Ocupados? Si, siempre.
Si usted tiene negocios,
atiéndalos, y déjenos atender los nuestros".
Pioneer Days of the Advent Movement, págs. 245, 246.
Sí, Smith era un hombre
que estaba en la marcha. Estaba ocupado con los negocios
del Señor y quería que los demás se ocuparan de los
suyos, pero era un hombre lleno de gracia y compasivo.
Si no lo creen así lean los jóvenes el último capítulo
de su libro, The Prophecies of Daniel and the
Revelation. Les conmoverá. Está tan lleno de añoranzas
por la tierra nueva, nuestro eterno hogar. |