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Cuando las naciones van a la guerra suele estar implicada de una u otra
forma la afirmación o bien la negación de la libertad de conciencia. La
lucha por la libertad de conciencia es el tema principal en Daniel 10 y
11. En el estudio de la historia de las naciones destaca un hecho
particular: por tanto tiempo como la nación garantice a sus súbditos la
libertad de conciencia como un derecho, y no meramente como un privilegio,
esa nación permanece. Por otra parte, cuando una nación comprende, pero
rechaza finalmente y condena la libertad de conciencia, esa nación cae. Es
posible trazar la afirmación o negación de ese principio a lo largo de la
historia de los grandes imperios en la profecía, desde el antiguo Egipto
hasta los tiempos modernos.
El asunto adquiere una relevancia cada vez mayor día a día.
Toda guerra en esta tierra es un reflejo de la guerra que comenzó en el
cielo, y que tuvo que ver con la libertad de conciencia. Los dos grandes
principios que contendían, entonces y ahora, son la libertad de una
parte, y la fuerza de la otra. Es imperativo que lo comprendamos
hoy claramente, pues nos encontramos en la encrucijada de afirmar, o bien
de negar el gran principio de la libertad de conciencia. La lección se
aplica por igual a las iglesias y a las naciones, y por descontado a las
personas individualmente.
Daniel 10 nos presenta una vislumbre del interés del cielo en los asuntos
de la tierra. La razón por la que tanto Gabriel como Miguel vinieron a la
tierra, fue para defender el derecho a la libertad de conciencia decretada
por el cielo, tanto en favor del pueblo de Dios, como de Ciro -rey de
Persia-, a quien Satanás estaba procurando arrastrar, a fin de evitar el
cumplimiento de la palabra de Dios relativa a su pueblo. El diablo luchaba
a fin de anular el gran principio de la libertad de conciencia y elección.
En el primer versículo de este capítulo, Daniel declara que "comprendió la
palabra y tuvo inteligencia en la visión". La palabra hebrea empleada aquí
para "visión" es mare, la misma que se usó en la visión
concerniente a la profecía de los 2300 años proféticos (ver 9:23; 8:26 y
27). Daniel 10 y 11 abarca todos los períodos registrados en el libro: los
490 años (Dan. 9:24-27); los 2300 años (Dan. 8:14); y los 1260, 1290 y
1335 años (7:25; 12:7, 11 y 12).
Consideremos el esquema de la historia con relevancia desde el punto de
vista profético, tal como la presenta el capítulo 11 de Daniel, teniendo
in mente el principio de la libertad de conciencia. Si bien Persia
y Grecia no son los protagonistas en el capítulo, introducen a Roma en sus
dos temibles fases: la pagana y la papal. El tema principal del capítulo
es la lucha por la libertad de conciencia, especialmente en lo que
concierne a Roma y al pueblo de Dios. A continuación doy un esquema
(expandido de forma ocasional) que puede ser de ayuda en la comprensión
del capítulo:
I. Historia profética de Medo-Persia
(11:1 y 2)
A. Tres reyes
1. Con toda probabilidad, Cambises, Smerdis y Darío el persa.
B. El cuarto rey: Artajerjes (Asuero en el libro de Esther). Completó -el
año 457- el decreto que había iniciado Ciro acerca de la reedificación de
Jerusalem y del templo (Esdras 6:14). Según Daniel 9:25-27, ese decreto
había de alcanzar hasta el primer movimiento adventista [relativo a la
primera venida] y la crucifixión de Cristo el año 31 de nuestra era. El
segundo movimiento adventista -de 1840-1844- y el comienzo de la obra
final de expiación protagonizada por Cristo en el santuario celestial,
también había de ocurrir en relación cronológica con el mismo decreto de
Daniel 9:20-23; 8:14. El principio en juego, en el tiempo de Artajerjes y
la ley persa, era la libertad de conciencia, tal como expone con toda
claridad el libro de Esther (recuérdese el papel de Mardoqueo, de la
propia Esther y de Amán, quien negó ese principio). De haber prevalecido
la ley de Persia tal como Amán la quería, Artajerjes habría negado la
libertad de conciencia a los judíos, los habría ejecutado y no habría
podido progresar aquel tercer decreto que propició la orden divina de
restauración de Jerusalem y del templo, tal como registra Esdras 6:14. Se
trataba de la misma lucha sostenida con anterioridad durante el reinado de
Ciro, tal como relata el capítulo 10.
C. Dando un salto hasta el versículo 31 del capítulo 11, y comparando el
lenguaje y los elementos adicionales de tiempo proporcionados en el
capítulo 12, con el 11:31 relativos a ser quitado el "continuo" y
establecida la "abominación desoladora", encontramos un marco de tiempo
adecuado para ese versículo y para los siguientes en Daniel 11. La
historia señala, como año que encaja para la actividad predicha en Dan.
11:31, el 508 de nuestra era, año en el que el rey franco Clodoveo vino a
ser el gran defensor de la iglesia de Roma, quitando el "continuo", o
primera fase (pagana) de Roma, así como el 538, año en el que la
"abominación desoladora", o segunda fase (el papado) fue establecido en
Roma. Ese último año, el papa, según una ley romana, asumió el control de
la cristiandad basándose en el decreto imperial de Justiniano.
II. Historia profética de Grecia
(11:3-15)
A. Alejandro Magno (vers. 3 y 4)
1. "Quebrantado" (muerto), en el 323 A. de C. Su reino se dividió entre
sus cuatro generales: Casandro, Lisímaco, Ptolomeo y Seleuco. Los dos
últimos vinieron a alcanzar mayor prominencia.
B. Las guerras Sirio-Egipcias (vers. 5-15)
1. "Rey del sur": Ptolomeo.
a. "hija del rey": Berenice. Una alianza matrimonial entre los dos reinos,
que resultó en fracaso. La lucha se prolongó durante unos 10 años.
Palestina fue frecuentemente campo de batalla de esas guerras.
2. "Rey del norte": Seleuco. Su capital estaba en Babilonia.
3. "muchos millares" (vers. 12): Ptolomeo Filópator asesinó a 40.000
judíos el año 213 A. de C.
a. "pero no prevalecerá": Esa matanza señaló la desintegración del imperio
de Ptolomeo. El asunto en liza: la libertad de conciencia.
b. La familia macabea llevó a Israel a luchar por su independencia, el año
168 A. de C., pero sin éxito (vers. 14).
III. Historia profética de la Roma pagana
(11:16-28)
A. "una hija por mujer" (vers. 17): Es una expresión hebrea para señalar
la belleza de la esposa, empleada aquí en referencia al pueblo de Dios (Jer.
6:2). En el 161 A. de C., los judíos y los romanos acordaron un "convenio"
de amistad y protección, que llevó a los judíos a ser dominados por Roma.
B. "un príncipe" (vers. 18 y 19): la esposa de Julio César, y el asesinato
perpetrado por un grupo de "amigos" de la república liderados por Cassius
y Brutus en el año 44 A. de C. Temían que Julio César estableciera una
monarquía regida por él mismo, dado que los ciudadanos de Roma le habían
concedido en el 45 un mandato vitalicio de dictadura.
C. "cobrador de tributos" (vers. 20): Augusto César. Dios empleó a Augusto
César para hacer que María fuera a Belem. El César lo hizo con fines
censales y recaudatorios, pero el propósito divino era que Jesús naciera
allí (Luc. 2:1-3; Miq. 5:23). Augusto César murió plácidamente en la cama,
desenlace más bien extraño para los mandatarios de la época.
D. "un hombre despreciable" (vers. 21): Tiberio César.
1. "Príncipe del pacto" (vers. 22): Cristo (Dan. 8:25; 9:27; Mal. 3:1).
Cristo fue "quebrantado" (crucificado) bajo falsa acusación. Tiene aquí
lugar el rechazo más flagrante de la libertad de conciencia, precisamente
en contra del Autor de la libertad de conciencia.
E. Escena retrospectiva: Roma ascendió al poder político y militar
mediante el engaño (vers. 23 y 24).
F. Conflicto de Roma con Egipto (vers. 25-27).
1. Dos reyes inclinados al mal (vers. 27): Tras la muerte de Julio César,
Octavio y Marco Antonio se repartieron el imperio. Eran cuñados que se
profesaban gran amistad, mientras tramaban la guerra el uno contra el
otro. Octavio derrotó a Marco Antonio el año 31 A. de C. El vencedor tomó
entonces el título de César Augusto, quedando todo el mundo civilizado
unido bajo su mando.
G. Rápido avance: Roma entra en guerra con la iglesia cristiana (vers.
28).
1. Desde los días de Nerón, y durante unos 250 años, el diablo, mediante
Roma, intentó destruir la fe cristiana, y con ello la libertad de
conciencia. Fueron martirizados unos tres millones de cristianos, pero la
iglesia se mantuvo en relativa pureza y continuó creciendo, tanto de forma
numérica como en espiritualidad.
2. "Volverá a su tierra" (vers. 28): Significa un cese en las hostilidades
contra el rey del sur.
3. "Pondrá su corazón contra el pacto santo": El evangelio de Cristo es
objeto de ataque.
IV. Historia profética del papado
A. Unión de iglesia y estado (vers. 29-31)
1. "Se enojará contra el pacto santo" (vers. 30): Compromiso y deserción.
Como consecuencia, cesó la persecución. La iglesia resultó muy favorecida,
y también muy corrompida. En su búsqueda del honor mundano olvidó a Cristo
y al evangelio. Comenzó abandonando la enseñanza de la justificación por
la fe al acoger doctrinas paganas traídas por los así llamados "padres de
la iglesia". Continuó desechando el evangelio y el sábado, bajo la ley
dominical de Constantino. La enseñanza del sábado representa la
justificación por la fe, y su consecuencia necesaria: la libertad de
conciencia. A medida que fue avanzando la historia de la Edad Media, esas
tres enseñanzas fueron objeto de rechazo, cuando no de abandono casi
total.
2. Se quita el "continuo" (vers. 31): Roma pagana.
3. La "abominación desoladora" (vers. 31): Roma papal tomó el lugar de
Roma pagana. Eso sucedió en el 538, y duró 1260 años, finalizando en 1798,
que significa el principio del "tiempo del fin" (11:35 y 40; 12:4).
Durante ese tiempo, la gran batalla tuvo que ver con la libertad de
conciencia. Por toda apariencia había dejado de existir, o estaba
seriamente amenazada, la libertad de conciencia.
B. La Edad Media, la hora más oscura para el mundo, fue el esplendor del
mediodía para el papado (vers. 32-39). La libertad religiosa fue objeto de
repetidos y crueles ataques.
V. El pueblo de Dios
A. "el pueblo que conoce a su Dios" (11:32 y 33): Reformadores tales como
los Valdenses, Hugonotes, Wycleff, Huss, Jerónimo, Lutero, Wesley, Roger
Williams, etc. El tema común proclamado por todos ellos, junto a otros
grupos protestantes fieles, fue y es: la fe en Cristo, y la esencia de la
fe: la libertad de conciencia.
B. Durante siglos el pueblo de Dios testificó, incluso al costo de sus
vidas, del poder de la palabra de Dios.
C. "ayudados con un pequeño socorro" (vers. 34). El Nuevo Mundo entró en
escena (1492-1620) y muchos de los perseguidos emigraron de Europa a
América. Ver Apoc. 12:16: "la tierra ayudó a la mujer". Dios preparó para
la "mujer", la iglesia, un lugar en donde ella y todos los demás gozaran
de libertad para adorar al Creador y Redentor de acuerdo con los dictados
de su conciencia, O BIEN PARA NO ADORARLO EN ABSOLUTO. Cuando una nación o
una iglesia niega a los infieles el derecho que Dios les ha dado de la
libertad de elección, esa nación o iglesia niega la fe de Jesús, la
libertad de conciencia, el gobierno del cielo y a Dios mismo.
VI. El tiempo del fin... y la libertad de conciencia
A. El tiempo del fin (11:35): 1798.
B. Exaltación del "yo" (11:36-39). Relaciónese con Dan. 7:8 y 25; 8:25;
Apoc. 13:5 y 6. En 2 Tes. 2:3 y 4, Pablo declara con rotundidad que el
"hombre de pecado", el papado, continuará hasta la segunda venida. Si bien
perdió el poder político del estado en 1798, continuó proclamando
jactanciosamente decretos como si el papa fuese una especie de dios (11:36
y 37). De hecho, la actitud el papa consistía en negar su cautividad y la
herida mortal que había recibido, en lo relativo a su poder político. En
1866 el papa Pío IX, en su encíclica Quanta Cura, publicó una lista
de errores, entre los cuales situó a las sociedades bíblicas, y decretó
que "las pestes de esa clase se han de destruir por todo medio posible".
C. Con anterioridad, ese mismo papa había escrito otra carta encíclica el
15 de agosto del 1854: "Las absurdas y erróneas doctrinas o desvaríos en
defensa de la libertad de conciencia son un error por demás pestilencial,
una peste que el estado debe temer más que a ninguna otra". En su carta
encíclica del 8 de diciembre del 1864, pronunció una maldición sobre
"aquellos que defienden la libertad de conciencia y adoración religiosa".
El papado logra más fácilmente suprimir la libertad de conciencia en las
dictaduras que en las formas democráticas de gobierno.
D. En las democracias en las que la libertad de conciencia es
salvaguerdada como un tesoro sagrado, el papado sabe que no puede
controlar las masas.
E. La justificación por la fe es la base de la libertad de conciencia.
Lutero enseñó con verdad que "la libertad es la esencia misma de la fe" (citado
en El conflicto de los siglos, p. 200).
F. La libertad de conciencia es un principio fundamental gubernativo en la
Constitución y Carta de derechos de Estados Unidos.
G. El mensaje de 1888 incluía la libertad de conciencia (ver especialmente
los artículos de Jones y Waggoner en la publicación especializada en
libertad religiosa de la época: The American Sentinel). Tras la
desastrosa experiencia de los dirigentes de la iglesia en Minneapolis,
Dios envió a Jones a Washington para evitar el restablecimiento del
"papado", cosa que habría sucedido rápidamente de haberse aprobado la ley
dominical que ya habían respaldado los comités del brazo legislativo del
gobierno. Como consecuencia de esa ley, la libertad de conciencia habría
resultado rotundamente negada mediante una acción legislativa.
H. El mensaje y experiencia de la justificación por la fe en el marco del
tiempo del fin, que significa la "lluvia tardía", proporcionan la adecuada
preparación al pueblo de Dios para afrontar leyes que atenten contra la
libertad de conciencia. Dios no permitió que progresara aquella ley
opresora de la libertad de conciencia, debido a que sabía que su pueblo no
habría podido tenerse en pie ante la horrenda acometida de los últimos
días, tras haber rechazado el mensaje de Minneapolis.
I. Antes que llegue el tiempo en que la libertad de conciencia sea
mundialmente rechazada, el "fuerte pregón" del mensaje de Minneapolis ha
de ir en aumento, desde su comienzo en 1888 hasta la experiencia final de
la "lluvia tardía".
J. Va a llegar un tiempo en el que la libertad de conciencia será objeto
de acoso universal, incluso de parte de la mayoría de los así llamados
cristianos. Podemos hoy analizar evidencias, a la luz de las lecciones que
nos da la historia y la profecía.
K. La justificación por la fe será atacada, como sucedió en el pasado.
L. La libertad de conciencia será negada de nuevo cuando el mundo
occidental recorra el camino inverso, abandonando las leyes "comunes" para
regresar a las leyes "canónicas" de carácter papal, y a los principios de
la Inquisición.
M. Entonces, "en aquel tiempo" en el que el "fuerte pregón" del tercer
ángel alcance la grandeza a la que Dios lo ha llamado, podemos estar
seguros de que el mensaje de la justificación por la fe, junto a su
enseñanza necesariamente acompañante de la libertad de conciencia, serán
atacadas con la ferocidad de las bestias salvajes que en la profecía
representan a las naciones airadas guerreando en la tierra. "En aquel
tiempo se levantará Miguel" (Dan. 12:1). Eso sucederá inmediatamente antes
del tiempo en el que "noticias del oriente y del norte" llenarán de alarma
a los prelados, gobernantes, y a la gente de la tierra. Los que estuvieron
antes enemistados, se coligarán entonces para destruir y aniquilar si les
fuera posible a los fieles de Dios. Los grandes temas en juego serán
entonces la justificación por la fe y la libertad de conciencia
representados en el sábado. Esas enseñanzas serán atacadas con la fuerza
del principio pagano de la salvación por las obras y su consecuencia
inevitable: el rechazo a la libertad de conciencia. Las enseñanzas y
prácticas citadas serán declaradas ilegales mediante edictos, en todas las
naciones de la tierra.
N. La elección entre la libertad y la fuerza está en el
fundamento mismo del gran conflicto de los siglos entre Cristo y Satanás.
La última batalla para lograr la supremacía en el mundo tendrá por fin
lugar. Los reyes irán a la guerra contra el Cordero de Dios, el Rey Jesús,
representado en su pueblo remanente (Apoc. 17:12-14). Será ese el momento
en que "se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los
hijos de tu pueblo", y vencerá a las naciones en pie de guerra,
restableciendo la libertad de conciencia. Esa libertad de conciencia
durará por siempre, puesto que es un principio eterno del gobierno de Dios
con sede en los cielos.
¡Maranata! |