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El sueño de Nabucodonosor de una gran imagen, y la explicación
inspirada de Daniel, ofrecen evidencia fundamental de la inspiración
de la Escritura. En 184 palabras hebreas Daniel describe el curso de
la historia desde sus días hasta el fin del mundo, y conforta al
pueblo de Dios, al asegurarle que cuando los grandes imperios del
mundo hayan cumplido su tiempo, el Mesías los derribará para
establecer el reino eterno de Dios.
Información
El capítulo se inicia con un acertijo cronológico. El versículo 1
declara que Nabucodonosor tuvo el sueño en su segundo año, mientras
que el capítulo 1 nos dice que el entrenamiento de Daniel y sus
amigos duró tres años (Daniel 1:5). Siendo que al final del capítulo
los cuatro hebreos son promovidos a posiciones de liderazgo, su
período educacional parece haber llegado a su fin. El rompecabezas
se resuelve si seguimos la sugerencia de E. J. Young, de que el
entrenamiento comenzó durante el año de la ascensión de
Nabucodonosor, contando los tres años de acuerdo al principio de
cálculo inclusivo, que considera una fracción del año como el año
completo.
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Años de entrenamiento de Daniel |
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Años de Nabucodonosor |
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Primer Año |
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Año de ascensión |
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Segundo Año |
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Primer año |
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Tercer Año |
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Segundo año |
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El idioma arameo
El segundo capítulo nos introduce a la lengua aramea, que Daniel usa
desde Daniel 2:4 hasta el final del capítulo 7. En el capítulo 8
Daniel vuelve al hebreo. Los arameos del norte de Siria y del
noroeste de Mesopotamia hablaban arameo, una lengua semítica
estrechamente relacionada con el hebreo. Aunque los estados arameos
perdieron su independencia cuando los asirios conquistaron sus
territorios en el siglo octavo antes de Cristo, la lengua aramea se
diseminó lentamente por el antiguo Cercano Oriente, reemplazando al
acadio como el idioma del comercio y la diplomacia en los imperios
persa y babilonio.
¿Por qué escribió Daniel una parte de su libro en arameo, y la otra
en hebreo? Sabemos que empezó a escribir en arameo en el momento en
que los caldeos se dirigieron al rey en ese idioma (Daniel 2:4).
Quizá continuó escribiendo en arameo hasta que terminó ese día. Más
tarde, cuando comenzó a escribir de nuevo (Daniel 8:1), retomó el
hebreo.
Sueños
Como en el mundo antiguo se consideraban los sueños como
revelaciones de los dioses, las cortes reales de Mesopotamia y
Egipto teman intérpretes profesionales de sueños. Con frecuencia la
gente dormía cerca de los templos o lugares santos, con la esperanza
de recibir un mensaje de sus dioses. Posiblemente, a causa de esta
preocupación babilónica por los sueños, Dios escogió ese medio para
comunicarse con Nabucodonosor.
Caldeos
El término se refería originalmente a un grupo de tribus de la Baja
Mesopotamia que fundaron el imperio Neobabilónico. Con el tiempo,
toda Babilonia recibió el nombre de Caldea (Jeremías 50:10; 51:24).
En el libro de Daniel, el calificativo étnico se ha convertido en el
título de los consejeros reales que ejercían como sacerdotes. "El
término caldeo, con este sentido, no sólo se encuentra en Daniel
sino también en las obras de Heródoto, Estrabón y Diodoro de Sicilia,
y en las inscripciones de Palmira".
Cuatro Metales
El simbolismo de los cuatro metales existía en el mundo antiguo
desde mucho antes de los tiempos de Daniel. El poeta griego Hesíodo
(hacia el año 800 a.C.), en su libro Los trabajos y los días,
utilizó oro, plata, bronce y hierro para representar las eras de la
historia humana. Sin embargo, existen diferencias significativas
entre el libro de Daniel y la obra de Hesíodo:
1. Hesíodo
insertó una "era de héroes" entre las eras de bronce y de hierro. Es
decir, estableció "cinco épocas entre el tiempo de la inocencia del
hombre, y sus días: oro, plata, bronce, la era de los héroes y
hierro".
2. En
la obra de Hesíodo tenemos una secuencia de cinco imperios
temporales, mientras que en Daniel 2 un quinto imperio de duración
eterna sigue a los cuatro imperios mundiales
3. Las
predicciones de Hesíodo no conducen a un final escatológico,
mientras que en Daniel 2 todo lleva a eso. Algunos intérpretes han
concluido que Daniel 2 se basa en el esquema de cuatro imperios
mundiales de Hesíodo. G. E Hasel, sin embargo, sugirió que la
correspondencia entre Hesíodo y Daniel 2 más bien refleja una
tradición común, de la que ambos (Hesíodo y Dios) "se apropiaron
cada uno a su modo".
Explicación
La crisis en el palacio de Nabucodonosor (Daniel 2:1-13)
Contemplando el futuro de su reino (versículo 29), Nabucodonosor
tuvo un sueño turbador. Al despertar mandó llamar a los magos (una
mejor traducción sería escribas o eruditos), los astrólogos
(encantadores o magos), los hechiceros (quienes practicaban la
brujería) y a los caldeos (sacerdotes o sabios), y les pidió que le
dijeran lo que había soñado. En respuesta al pedido de ellos de que
les relatara el sueño, para así poder interpretarlo, les dijo: "El
asunto lo olvidé; si no me mostráis el sueño y su interpretación,
seréis hechos pedazos" (versículo 5). Si bien esta reacción puede
sonarnos terrible, tales crueldades eran comunes en el mundo
antiguo, cuando los monarcas tenían el poder absoluto. Algunas
versiones, siguiendo la Septuaginta (la traducción al griego del
Antiguo Testamento), traducen como "el asunto se me ha ido",
entendido generalmente como que el rey había olvidado el sueño. Las
traducciones modernas, siguiendo el texto hebreo, lo traducen como
"mi decisión es firme". Sea lo que haya dicho, ambas afirmaciones
deben haber sido ciertas. Como el rey había olvidado los detalles
del sueño, usó este hecho para probar a sus consejeros. Si sólo
hubiera olvidado el sueño completamente, difícilmente le habría
preocupado. Elena G. de White da cierta luz en relación con este
asunto: "El Señor, en su providencia, tenía un sabio propósito en
mente al dar a Nabucodonosor este sueño. Y luego haciendo que
olvidara los detalles, con el propósito de que retuviera la fuerte
impresión que había hecho sobre su mente. Dios deseaba exponer las
pretensiones de los sabios de Babilonia".
Los magos, astrólogos, hechiceros y caldeos tuvieron que admitir que
sólo un poder sobrenatural podía decirle al rey lo que pedía. Al
hacerlo, prepararon el camino para que Daniel, tal como el relato lo
indica, le asegurase al rey que el Dios de Israel era el único que
podía hacerle frente al reto que proponía.
Crisis en la casa de Daniel (Daniel 2:14-23)
El hecho de que el rey no llamara a Daniel y a sus amigos indica el
rango inferior que tenían en la corte para ese entonces. Sin
embargo, el decreto de muerte también los incluía. A lo largo del
libro de Daniel la muerte amenaza repetidamente al pueblo de Dios.
Esto es de especial relevancia para los creyentes que viven en el
tiempo del fin, quienes también tendrán que enfrentar la amenaza de
muerte de Apocalipsis 13:13-18. Cuando Arioc, el ejecutor real, se
colocó frente a la puerta de Daniel, los cuatro jóvenes hebreos
enfrentaron una enorme crisis donde la muerte los miraba fijamente.
La respuesta de Daniel a Arioc es un ejemplo de cómo los hijos de
Dios deben reaccionar ante un momento de crisis. Daniel permaneció
calmado y mostró sabiduría y discreción. Además, demostró gran valor
y fe. Dios, quien había manifestado su poder al inicio de su
entrenamiento, no lo desampararía ahora.
Con la ayuda divina y sus propias capacidades diplomáticas, Daniel
logró que se pospusiera la sentencia y concertó una audiencia con el
rey. Nabucodonosor estuvo obviamente feliz de aplazar la ejecución,
pues estaba ansioso por conocer el significado del sueño que Daniel
había prometido darle (versículo 16). Después de su entrevista con
el rey, Daniel fue a casa para realizar una vigilia de oración con
sus amigos. Note cómo Daniel comienza su oración: "Sea bendito el
nombre de Dios". En el Antiguo Testamento, la gente bendecía al
Señor frecuentemente (Jueces 5:9; Nehemías 9:5; Salmo 103:1; 134:1).
Las palabras en hebreo y arameo para "bendecir" también pueden
traducirse como "alabar", siendo ése el significado de los
versículos 19 y 20. La ferviente oración de los jóvenes pidiendo
ayuda de Dios, recibió una respuesta casi inmediata. En una visión
nocturna Daniel vio, no sólo el sueño de Nabucodonosor, sino también
su significado. Antes de correr hacia el palacio, Daniel realizó una
reunión de oración y agradecimiento. En contraste con la astrología
fatalista de los caldeos, la alabanza de Daniel ponía énfasis en
que una mente divina controla la historia. "Él... quita reyes, y
pone reyes" (versículo 21).
El sueño de Nabucodonosor (Daniel 2:24-35)
Finalizado Después de la sesión de oración en su casa, el profeta
mostró primero su preocupación por los consejeros reales de
Babilonia. Pidió a Arioc que les perdonara la vida (versículo 24),
un testimonio del carácter altruista de Daniel. A pesar de que
acababa de recibir la información relativa al sueño de
Nabucodonosor, y ansioso por decírsela al rey, no estaba tan ansioso
por su propio futuro como para dejar de pensar en los demás.
Entonces, cuando estuvo frente del rey, valientemente le dijo a
Nabucodonosor que ningún ser humano podía saber lo que el rey había
soñado (versículo 27), pero que había un Dios en el cielo que podía
revelar tales secretos. Los babilonios adoraban a las estrellas del
cielo como representantes de sus dioses. Daniel explicó al rey que
el Dios de los hebreos era el Creador y Gobernante del universo, y
que él le había revelado el sueño y su interpretación. El propósito
del sueño, dijo Daniel, era informarle al rey lo que ocurriría en
los "postreros días" (versículo 28). La expresión "postreros días"
aparece de nuevo en Daniel 10:14, cuando un ángel le dice al profeta
que ha venido a hacerle entender lo que le ocurrirá a su pueblo en
los postreros días. Un estudio de esta expresión fuera del libro de
Daniel nos aclara que "postreros días" puede referirse a varios
períodos de tiempo en la historia. El primer sitio donde esta frase
aparece es en Génesis 49:1, cuando Jacob mira hacia el futuro al
final de su vida, y bajo inspiración profética, predice grandes
eventos en la historia de sus hijos y de sus descendientes.
Es decir, los "postreros días" en este texto se refieren al período
de tiempo que abarca desde la conquista de Canaán hasta la aparición
del Mesías. Moisés declara en Deuteronomio 31:29 que después de su
muerte los hijos de Israel se corromperían totalmente y que ese mal
les vendría en los "postreros días", una profecía cumplida en el
tiempo de los jueces (Jueces 2:11-16) y los reyes (Jeremías
7:28-34), cuando Israel apostató repetidamente a gran escala. Por lo
tanto, los "postreros días" en este texto se refieren al período de
los jueces y los reyes. Jeremías 23:20 y 30:23 aplican el término
"postreros días" a la caída de Jerusalén en el 586 a.C. En Jeremías
48:47 y 49:39 se refiere a la época de la restauración persa. Otros
pasajes, especialmente Isaías 2:2, Miqueas 4:1 y Oseas 3:5
consideran el tiempo del reino mesiánico como los "postreros días".
De este modo, es el contexto quien debe decidir a qué era específica
se refiere el término para cada caso. Una mejor traducción de
"postreros días" podría ser "en el futuro" o "en los días por
venir", como se ha hecho en las versiones DHH y NVI.
Por lo tanto, en Daniel 2:28, los "postreros días" se refieren al
"futuro que comenzó en el tiempo de Daniel y se extiende hasta el
tiempo de la segunda venida de Cristo, simbolizada por la piedra o
último reino". La descripción de la poderosa imagen que vio
Nabucodonosor en su sueño menciona los metales que componen cada
parte de la estatua: la cabeza de oro, el pecho y los brazos de
plata, el vientre y los muslos de bronce y las piernas de hierro con
pies de hierro y barro mezclados. Sin embargo, el énfasis está en la
piedra cortada de la montaña y su efecto en la estatua. Ésta derriba
la estatua con una fuerza increíble, convirtiéndola en polvo, y
cubriendo luego toda la tierra. Daniel describe el sueño demostrando
gran habilidad literaria y economía de palabras. "No hay una sola
palabra superfina en la descripción de Daniel. Es una obra maestra
del arte de la descripción verbal". En ningún momento Daniel se
detuvo para preguntar: "¿Estoy en lo correcto, rey Nabucodonosor?
¿Fue esto lo que usted vio?" Su voz resonó con la convicción de un
hombre que ha estado en contacto con Dios. Él había escuchado la voz
de Dios, y hablaba ahora con su autoridad.
El sueño interpretado (Daniel 2:36-45)
El rey Nabucodonosor debe haberse emocionado al escuchar a Daniel
relatar el sueño. Ahora estaba ansioso de escuchar su significado.
Al dirigirse al rey con el acostumbrado título de "rey de reyes", no
buscaba el favor del monarca. En pocas palabras, lo que le estaba
diciendo era que su posición en el trono no era a causa de su poder
o sus méritos, sino de la voluntad del Dios del cielo, quien lo
había puesto allí (versículos 37 y 38). Seguidamente procedió a
interpretar el sueño:
La Imagen de Daniel 2
1. "Tú
eres aquella cabeza de oro" (versículo 38).
Nabucodonosor representaba al Imperio Babilónico. El libro de Daniel
usa los términos reyes y reinos como intercambiables. En los días de
Nabucodonosor, Babilonia era sin duda la ciudad más grande y rica de
toda la tierra. Por eso la Escritura la llama "la ciudad codiciosa
de oro" (Isaías 14:4; ver también Jeremías 51:7; Apocalipsis 18:16).
La historia de Babilonia es la historia del gran conflicto entre
Cristo y Satanás. La primera resistencia nacional contra Dios
registrada en la Escritura vino de Babilonia (Génesis 11), y en el
último libro de la Biblia permanece Babilonia como el símbolo de la
oposición contra Cristo (Apocalipsis 14:8; 16:19; 17:5). La
Babilonia histórica era algo así como una falsificación del Jardín
del Edén. Tenía también un río fluyendo a través de ella, y sus
jardines colgantes eran considerados por los antiguos como una de
las maravillas del mundo. A la cabeza de Babilonia estaba un monarca
con poder absoluto sobre la vida y la muerte que, en contraste con
Dios, usaba su poder caprichosamente. Babilonia, construida por
Nimrod (Génesis 10:10), tuvo tres períodos de gloria:
a. Bajo
Sargón I (2300 a.C.), cuando se convirtió en el primer imperio
mundial de la historia.
b. Bajo
Hamurabi (1729-1686 a.C.), famoso por el Codex Hammurabi
c. Bajo
Nabopolasar (626-605 a.C.) y su hijo Nabucodonosor (605-562 a.C.)
quien hizo de Babilonia una de las ciudades más grandiosas del mundo
antiguo. De acuerdo a Heródoto, los constructores de Babilonia
usaron oro en abundancia para ornamentar la ciudad. "En el templo de
Babilonia hay un segundo altar más bajo, en el que una gran figura
de Bel hecha de oro se sienta en un trono dorado, sobre una base de
oro y con una mesa de oro a su lado. Se decía entre los caldeos que
para hacer todo esto se utilizaron más de 22 toneladas de oro... En
el tiempo de Ciro también había en este edificio sagrado una estatua
de oro sólido de un hombre de unos quince pies de alto —Esto según
el testimonio de los caldeos, ya que yo nunca la vi".
2. "Otro
reino inferior al tuyo..." (versículo 39).
Medo-Persia y Grecia reciben sólo un tratamiento superficial. Daniel
se concentra principalmente en el primero y el último imperios.
Medo-Persia (539-331 a.C.) no me inferior ni en tamaño ni en
duración a Babilonia, pero sí me claramente inferior en lujo,
magnificencia y en la complejidad de su civilización. La referencia
a la plata alude al hecho de que los persas usaban este metal en su
sistema tributario. Cada sátrapa pagaba sus tributos en talentos de
plata, excepto los de la satrapía hindú, los más ricos de todos, que
pagaban en oro.
3. "Un
tercer reino de bronce" (versículo 39).
El tercer reino era Grecia (331-168 a.C.). Alejandro el Grande
conquistó Medo-Persia (336-323 a.C.). Los griegos empleaban
comúnmente el bronce en los negocios (Ezequiel 27:13) y en la
guerra. Los soldados griegos se distinguían por sus armaduras de
bronce. Sus cascos, escudos y sus hachas estaban hechos de este
metal. Heródoto nos dice que Psamético I de Egipto vio en la
invasión de los piratas griegos el cumplimiento de una profecía
conocida como "Los hombres de bronce venidos del mar".
4. "El
cuarto reino será fuerte como hierro" (versículo 40).
El cuarto reino era el Imperio Romano (168 a.C. - 456 a.C.). Como
artesanos, podían usar un martillo de hierro para trabajar el oro,
la plata y el bronce. Así, como la profecía lo había predicho, el
cuarto reino sería más fuerte que todos sus predecesores.
Sabemos por la historia que las legiones de hierro de Roma
aplastaron y demolieron cualquier resistencia. Roma conquistó todos
los reinos helenísticos. La primera en caer fue Macedonia, en el 168
a.C. Ese año, el general romano Paulus derrotó a Perseo, rey de
Macedonia, en Pidna; y cuando la reina Cleopatra de Egipto se
suicidó el año 30 a.C., el último de los reinos helenísticos se
convirtió en una provincia romana. Roma gobernó más territorios que
los imperios anteriores, y en comparación a éstos, que duraron
aproximadamente 200 años cada uno, el imperio romano duró más de 600
años. Fue venciendo una parte del mundo antiguo después de otra, e
instauró en todas sus provincias un sistema de gobierno que se
convirtió en modelo para los estados europeos de los siglos
venideros.
5. "Los
pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de
hierro" (versículo 41).
La última parte de la estatua recibe la mayor atención (versículos
1-43). El simbolismo en estos versículos sugiere que Roma, el
imperio de hierro, se dividiría y deterioraría, pero que una forma
debilitada y cambiada de este cuarto imperio continuaría, uniendo
así la brecha entre el cuarto reino y el reino universal
representado por la piedra. Al estudiar la historia vemos cómo
varias fuerzas dividieron, desgastaron y transformaron al poderoso
Imperio Romano durante varios siglos. De la unidad política más
fuerte y unificada del mundo, Roma pasó a ser la más débil y
dividida. En el año 476 d.C. Odoacro, líder de los mercenarios
germánicos al servicio de Roma, depuso al último emperador romano,
Rómulo Augústulo. En los años siguientes, las tribus germánicas que
invadieron el norte, desgastaron el área occidental del Imperio.
Aunque el Imperio Romano oriental continuó por varios siglos más,
con el tiempo también fue conquistado y repartido. De las ruinas del
una vez poderoso Imperio Romano surgieron muchas de las naciones de
Europa, unas fuertes, otras débiles, repartidas desde el Mar Negro
hasta el Atlántico.
El texto nos dice que habrá intentos por unificar a esas naciones
"por medio de alianzas humanas", pero que no se unirán (versículo
43). Esta unión por medio de alianzas humanas alude a los
casamientos entre las diferentes casas gobernantes de Europa. Entre
éstas estaban los Habsburgo, famosos por el lema "Bella gerant
alií, tu felix Austria nube (Otros irán a la guerra, tú, feliz
Austria, cásate)". Ellos adquirieron muchos territorios a través de
casamientos políticos. Al principio del último siglo las casas
reales europeas estaban estrechamente relacionadas unas con otras a
través de los matrimonios. George H. Merrit escribió en 1914 que
"Europa en guerra puede catalogarse como un pleito entre una gran
familia. Las casas reales, especialmente las de los países más
involucrados con la guerra, son prácticamente todas de la misma
estirpe germánica y casi de una misma sangre. Ha habido tantos
casamientos entre estas casas, que la sangre germánica domina cada
trono europeo, a excepción de los pequeños reinos de Serbia y
Montenegro".
A pesar de los matrimonios y tratados políticos, nada ha podido unir
de nuevo a Europa exitosamente ni permanentemente desde los días del
Imperio Romano, aunque muchos lo han intentado, como Carlomagno,
Carlos V de España, Napoleón y Hitler. Todos fracasaron. ¿Podrá el
Mercado Común Europeo y el concepto de moneda única negar este
cuadro? ¡No! Por muchos acuerdos que firmen estas naciones para
facilitar el comercio y los negocios, permanecerán siempre separadas
como entidades culturales, lingüísticas y territoriales
individuales. La pluma inspirada nos dice que "No necesitamos y no
podemos esperar unión entre las naciones del mundo. Nuestra posición
en la imagen de Nabucodonosor está representada por los dedos de los
pies, en estado de división y de un material deleznable que no puede
mantener su cohesión".
El elemento final de la visión de Nabucodonosor es la piedra "no
cortada con mano" (versículo 45). De acuerdo con la Escritura, la
piedra representa a Jesucristo (1 Corintios 10:4; Isaías 28:16;
Lucas 20:17,18), y el hecho de que golpee los pies y los dedos de la
imagen y no la cabeza, el cuerpo o las piernas, se debe a que el
impacto representa el segundo advenimiento de Cristo. "En los días
de estos reyes" (versículo 44) se refiere a las naciones europeas
que surgirían del Imperio Romano y que aún existen hoy en día. El
quinto reino de la visión es el último reino de la tierra: "que no
será jamás destruido... y... permanecerá para siempre" (versículo
44).
La respuesta del rey (Daniel 2:46-49)
Al final de su explicación, Daniel había convencido al rey que el
sueño tema origen en una fuente sobrenatural. Nabucodonosor
reconoció al Dios de Daniel como el gobernante del universo. Además,
el rey vio su propio lugar en la historia del mundo y entendió que
su autoridad estaba bajo el control del Dios que se la había dado
(versículos 37 y 47). El texto nos dice que el rey convirtió a
Daniel en un hombre prominente (versículo 48). Sin embargo, en su
hora de triunfo, Daniel no olvidó a aquellos que se habían unido con
él en oración. Tan pronto como se decidió su posición, pidió al rey
que colocara a sus tres amigos como administradores de los asuntos
de la provincia en la que Nabucodonosor lo había puesto como
gobernador. A simple vista este pedido podría parecer simple, pero
debemos considerar que es muy probable que varios nativos de
Babilonia tuvieran que abandonar sus posiciones para cedérselas a
unos judíos desconocidos. En la providencia de Dios, los compañeros
de oración de Daniel ahora compartían su promoción. A diferencia del
jefe de los coperos en la historia de José (Génesis 40:23), Daniel
no olvidó a sus amigos.
Aplicación
Daniel 2 nos revela mucho acerca de la función de Dios en la
historia del mundo, y contiene varias lecciones espirituales para
hoy
1. El poder de la oración en grupo
Cuando Daniel regresó a casa de su visita al palacio real, habiendo
obtenido un indulto temporal, invitó a sus amigos a unírsele en
oración. Muchas manos juntas no sólo son buenas cuando se trata de
algún trabajo físico, sino también al orar. "Si dos de vosotros se
pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que
pidieren" dijo Jesús, "les será hecho por mi Padre que está en los
cielos" (Mateo 18:19). "Cristo muestra aquí que debe haber unión con
los demás, incluso en nuestros deseos por alcanzar un objetivo
determinado. Se da gran importancia a la oración unánime, a la unión
de propósito".
A través de toda la Escritura descubrimos la verdad de estas
palabras. Ester pidió a sus sirvientes y a todos los judíos en Susa
que ayunaran y oraran con ella antes de ir a ver al rey (Ester
4:16). Jesús pidió a sus discípulos velar y orar con él en el Jardín
de Getsemaní" (Mateo 26:41). Antes del derramamiento del Espíritu
Santo, los discípulos se encontraban unidos en oración (Hechos
1:14), y la liberación de Pedro de la prisión se dio como respuesta
a las oraciones unidas de la iglesia primitiva (Hechos 12:5).
2. El poder de la oración ferviente
La oración de los jóvenes hebreos involucraba asuntos de vida o
muerte y era ofrecida con fe (Santiago 1:6), en sumisión a la
voluntad de Dios y por un motivo justo. Ellos pidieron a Dios el
perdón de vidas humanas y que su nombre fuera glorificado. Dios
escuchó y contestó su oración porque "la oración eficaz del justo
puede mucho" (Santiago 5:16).
3. Las bendiciones de la oración
La oración de los cuatro jóvenes hebreos no sólo salvó sus propias
vidas, sino también la de los magos, los astrólogos, los hechiceros
y los caldeos en Babilonia. Además, produjo paz mental en el
perturbado rey Las oraciones y la presencia de personas piadosas a
menudo traen bendiciones a otros, incluso a los no creyentes. Por
ejemplo, Dios bendijo la casa de Potifar a causa de la presencia de
José en ella (Génesis 39:5), y cuando una feroz tormenta hizo
naufragar a una embarcación romana en la costa de Malta, nadie
pereció, debido a que el apóstol Pablo se encontraba a bordo (Hechos
27:24).
4. El valor de la profecía
Daniel 2 es una de las grandes profecías de la Biblia. Además de
predecir el futuro, la profecía procura edificar y confortar a los
creyentes (1 Corintios 14:3). La profecía divina demuestra que
nuestro mundo es una nave bajo control, en vez de un iceberg a la
deriva. Nos asegura que no estamos solos en un universo sin sentido
y que hay un Dios en el cielo que provee para cada persona. Daniel 2
también nos enseña que cada cosa y cada ser humano en esta tierra en
algún momento perecerá, a menos que se vincule con Dios. Todos vamos
camino hacia la nada eterna a menos que nos aferremos de la mano de
Dios |