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En el presente capítulo, consideraremos otra clase de
objeciones, que desafían las fechas de las profecías de Daniel y
ponen en grave duda su credibilidad básica. En los tribunales, si no
se puede responder a las objeciones de una persona, se puede ganar
el caso si se muestra que la persona no es confiable, o que la
persona ni siquiera es quien dice ser.
Una
teoría erudita muy difundida sostiene que las profecías de Daniel
con respecto al poder del cuerno pequeño y su equivalente en Daniel
7 al 12 fueron realmente escritas en respuesta a la crisis que
provocó, entre los judíos, el rey seléucida Antíoco IV Epífanes (reinó
desde 175 a.C. a 164/3 a.C.). Esta teoría dice que alguien, que no
fue Daniel, escribió el libro que lleva su nombre después que
ocurrieron los eventos "profetizados" en él. Si este enfoque es
correcto, las 2.300 tardes y mañanas fueron cumplidas en el pasado
distante, de modo que no hay un juicio preadvenimiento en estos
momentos.
La
mayoría de los eruditos hoy aceptan y enseñan la teoría que acabo de
describir, como se puede ver fácilmente mirando los comentarios
sobre Daniel. En la mayoría de estos comentarios, Antíoco está
presente y da forma a todo el marco de la interpretación profética.
Una cantidad de eruditos ha perdido de vista el hecho de que la
teoría es una teoría; la tratan como si fuera un hecho o un dogma
fijo que está más allá de la crítica.
[1]
Los orígenes de las interpretaciones
¿Dónde
comenzó la interpretación que identifica al cuerno pequeño con
Antíoco Epífanes?
La
aplicación profética, hoy frecuente, del cuarto reino de Daniel 2 y
7 al período helenístico, y por consiguiente del cuerno pequeño de
Daniel 7 a Antíoco Epífanes, generalmente se remonta a Porfirio (233-c.
304 d.C.), neoplatónico y defensor del paganismo. Alarmado por la
difusión creciente del cristianismo, y comprendiendo que la
profecía ocupaba un puesto clave en el pensamiento de los cristianos
primitivos, Porfirio trató de contrarrestar la fuerza de la profecía
de Daniel argumentando que el libro no era una profecía escrita por
Daniel en el siglo VI a.C., sino un bosquejo histórico engañoso,
redactado por un autor posterior al tiempo de los Macabeos. Porfirio
afirmaba que el libro había sido fraguado después que los sucesos
históricos tuvieron lugar, pero que habían sido puestos en tiempo
futuro como una predicción.
[2]
Este
libro apoya el enfoque histórico de la interpretación de las
profecías de Daniel. Los no cristianos encuentran que este enfoque
los amenaza porque identifica a Jesús como el Mesías por la fecha de
su primera venida (ver Daniel 9:24-27).
La Iglesia de Roma lo encuentra amenazador porque da un perfil
de este poder como el enemigo de Dios, el cuerno pequeño. Muchos
cristianos protestantes siguen inclinándose ante la autoridad
tradicional romana al adorar en el domingo romano, y desean
legitimizar a
la Iglesia de Roma y unirse con ella aún más, de modo que no les
gusta el enfoque histórico.
Además, para la mayoría de los cristianos – católicos y protestantes,
incluyendo los evangélicos – seguir la exactitud histórica de las
profecías de Daniel hasta su conclusión lógica de que un juicio
previo al advenimiento comenzó en 1844 d.C. es inaceptable. No les
gusta esta interpretación, que sostienen sólo los Adventistas del
Séptimo Día, porque está asociada con la desacreditada predicción de
Guillermo Miller de que la segunda venida de Cristo ocurriría en
1844. Muchos cristianos piensan que la Iglesia Adventista del
Séptimo Día, que surgió del movimiento millerita del siglo XIX,
inventó la idea del juicio previo al advenimiento para salvar las
apariencias al retener la fecha de 1844 pero cambiando el evento a
uno celestial, que está más allá de la posibilidad humana de refutar.
[3]
Pero,
por supuesto, no se puede refutar una interpretación de la Biblia ya
sea señalando su origen o su relación con una idea desacreditada.
Si ese fuera el caso, la consistencia sugeriría que los eruditos
cristianos debieran abandonar la teoría de que Antíoco fue el cuerno
pequeño solamente porque la originó Porfirio, que era pagano y
polemista anticristiano. Deberíamos juzgar las interpretaciones de
la Biblia por su consistencia con los principios de interpretación
que surgen de
la Biblia misma.
Las
profecías de largo alcance del libro de Daniel, de una sucesión de
imperios mundiales que alcanza mucho más allá del tiempo de Daniel,
aun más allá del tiempo de Antíoco IV Epífanes (ver los capítulos 2,
7 y 8), y las predicciones del libro acerca del Mesías (Daniel
9:24-27) han resultado exactas. Y los Adventistas del Séptimo Día
consideran que la profecía de las 2.300 tardes y mañanas es
consistente con la interpretación de estas otras profecías. ¿No
deberían estos hechos ser razón suficiente para creer en un evento
celestial de juicio previo al advenimiento?
Por qué Antíoco IV Epífanes no es el cuerno pequeño
Aquí
hay algunos problemas serios que eliminan la posibilidad de
identificar a Antíoco IV Epífanes con el cuerno pequeño:
[4]
En
Daniel 7, el cuerno pequeño surge del cuarto imperio, que es Roma.
[5] El rey seléucida del siglo II a.C., Antíoco
IV Epífanes, fue un gobernante de una de las cuatro divisiones del
Imperio Griego, que fue antes de Roma. De modo que Antíoco no puede
ser el "cuerno pequeño". Apareció en la escena algunos siglos
demasiado temprano.
Un
sábado de tarde cuando mi hermano y yo éramos jóvenes, nuestros
padres jugaron un juego bíblico de "veinte preguntas" con nosotros.
Mi hermano nos sorprendió a todos con un personaje bíblico que
ninguno pudo adivinar, así que nos dimos por vencidos. ¡Nos informó
entonces que el personaje era Abrahán Lincoln! Mi hermano sabía que
había un Abrahán en la Biblia, que en los tiempos bíblicos los
hombres usaban barba, y que Abrahán Lincoln parecía anciano y usaba
barba. Pero aunque Lincoln amaba
la Biblia y usó lenguaje bíblico en sus discursos,
la Biblia no lo menciona a él. Ponerlo allí era un anacronismo.
Identificar el Antíoco del siglo segundo a.C. como el cuerno pequeño
de la profecía de Daniel, cuando Daniel dijo que el cuerno surgiría
del Imperio Romano, es también un anacronismo.
Para
sobreponerse a esta dificultad de que el cuerno pequeño surgió del
cuarto imperio, los eruditos preteristas dividen a Media y Persia,
diciendo que los cuatro imperios fueron: Babilonia, Media, Persia y
Grecia. Esto hace que Grecia sea el cuarto imperio y así Antíoco
puede ser el cuerno pequeño, que surgió del cuarto imperio.
Es
un buen esfuerzo, pero vayamos despacio. Media y Persia ya estaban
combinados en un solo imperio cuando realizaron la conquista de
Babilonia, y el libro de Daniel habla de un reino de Medos y Persas,
que compartían un sistema de leyes (ver Daniel 5:28; 6:8, 12, 15;
8:20: comparar con Ester 1:3, 14, 18, 19; 10:2). Además, la "profecía
dinástica" de los babilonios enumera los imperios que gobernaron
Babilonia antes de Macedonia/Grecia como Asiría, Babilonia y Elam
(Persia). Esta lista, babilónica, no incluía a una Media separada.
[6] ¿No cree usted que los babilonios
recordarían quién los había gobernado?
Note
la importante diferencia entre la forma en que los eruditos
preteristas y los historicistas leen el libro de Daniel para
identificar el cuerno pequeño. Muchos preteristas comienzan con
Daniel 11, explicando una gran parte de este capítulo al identificar
al malvado "rey del norte" (el "hombre despreciable" del versículo
21 y siguiente) con Antíoco. Dicen que Antíoco es el gran hombre
malo aquí, que elimina la adoración regular (que dicen que es el
sacrificio regular en Jerusalén) y establece la abominación
desoladora (11:31). Luego leen la identificación hacia atrás, a
Daniel 7 y 8, donde es el cuerno pequeño el que hace esas cosas. El
resultado lógico es afirmar que Antíoco cumple el símbolo del cuerno
pequeño. Sin embargo, hacerlo así tuerce lo que dice Daniel 7 y 8.
Concedemos que Daniel 11 debe ayudar a explicar las profecías
anteriores, ¡pero una explicación debiera concordar con lo que
explica!
El
enfoque historicista que contiene este libro, por otro lado, lee a
Daniel hacia adelante, permitiendo que los capítulos anteriores (2,
7 y 8) desarrollen la secuencia de poderes en forma natural,
formando un marco claro dentro del cual se puede interpretar Daniel
11.
"Siendo
que Daniel 2 es la profecía más sencilla, y que Daniel 7 añade
detalles y es más compleja, parece natural y lógico comenzar con la
profecía más sencilla y avanzar en el libro hasta las más complejas,
añadiendo los detalles presentados por cada profecía sucesiva".
[7]
El
resultado no ignora ni tuerce a Daniel 11. Más bien, pone al
capítulo en la perspectiva establecida por el libro de Daniel mismo.
[8]
Antíoco fue sólo uno de los reyes en medio de una sucesión de
gobernantes seléucidas. Y aunque él persiguió a los judíos por un
tiempo, sus correrías a Egipto, Palestina y otras partes pronto
terminaron en fracasos. Aunque gozó de algún éxito inicial en Egipto,
dejó el país y retiró su ejército sencillamente porque el embajador
romano, C. Popilius Laenas, le dijo que el Senado Romano quería que
saliera.[9]
El temía a Roma porque este poder, que estaba surgiendo, había
derrotado decisivamente a su padre, Antíoco III, que había sido
mucho más fuerte que él mismo. Y en vez de conquistar Palestina,
Antíoco IV la perdió ante los judíos bajo el liderazgo de los
macabeos. El murió mientras peleaba en el este. El resultado final
es que Antíoco fue un perdedor total. Difícilmente se ajusta al
perfil del gran cuerno pequeño en Daniel 7 y 8 que surge "al fin
del reinado" de los reinos helenísticos (8:23) y sobrepasa a todos
ellos.
Desde su perspectiva en el primer siglo d.C. (ver Mateo 24:15, 16),
Jesús interpretó la "abominación desoladora", o "el sacrilegio
desolador/pasmoso" – un objeto o práctica religioso que Daniel dijo
que el poder del cuerno pequeño establecería (Daniel 8:12, 13; 9:27;
11:31; 12:11)
–como
algo todavía futuro. El libro del Apocalipsis también mira hacia el
futuro cuando habla de un período de dominio por un poder malvado
que está simbolizado en Daniel por el cuerno pequeño.
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Daniel 7:25 |
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Apoc. 12:6 |
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Apoc. 12:14 |
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Apoc. 13:5 |
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3 1/2 tiempos |
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1.260 días (3 1/2 años) |
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3 1/2 tiempos |
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42 meses (3 1/2 años) |
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En
el Apocalipsis, este período viene después de la vida de Cristo
sobre la tierra:
"Y
ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas
las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y
la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios,
para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días" (Apocalipsis
12:5, 6).
Es
claro que Cristo y el Nuevo Testamento no consideraban al anterior
rey Antíoco como el que cumplió la profecía del cuerno pequeño, aun
cuando el libro apócrifo de 1 Macabeos describe algo que Antíoco
puso sobre el altar del templo de Jerusalén como la "abominación de
la desolación" (1:54). ¿Podemos aceptar la interpretación de 1
Macabeos y argumentar que aunque en el esquema mayor de las cosas,
Antíoco fue un perdedor, él cumplió el símbolo del cuerno pequeño de
Daniel porque se lo veía grande en el horizonte de los judíos que
eran el centro de la preocupación de Daniel? No. Daniel presenta el
cuadro grande en el cual el "cuerno pequeño" es un sucesor de los
poderes mundiales más bien que un mero bravucón para los judíos.
Un
ejemplar reciente del Journal of Bíblical Literature contiene un
artículo fascinante e importante de Steven Weitzman titulado:
"Plotting Antiochus's Persecution" [Tramando la persecución de
Antíoco]. Aunque Weitzman sigue aceptando el dogma preterista de
que Antíoco IV es el cuerno pequeño de Daniel, él lo socava apoyando
fuertemente la idea de que los libros de los Macabeos son propaganda
que se ajusta bien a una larga tradición literaria del antiguo
Cercano Oriente. Pinta los actos de Antíoco en colores especialmente
oscuros en su intento de mostrar a los macabeos como los salvadores
de la religión judía.
[10]
Algunos dicen que Antíoco sencillamente fue el primero de múltiples
cumplimientos del cuerno pequeño, y que Jesús habló de uno de los
otros cumplimientos. Pero los puntos 1 y 2 arriba citados eliminan a
Antíoco de cualquier clase de cumplimiento, aun de uno de los
menores.
[11] El vivió en la época equivocada, y su
carrera no se ajusta a las especificaciones. Sin duda, Antíoco era
malvado y opuesto a Dios, y ciertamente hizo algunas cosas que dijo
que haría el cuerno pequeño. Pero eso no lo hace el cuerno pequeño.
Antíoco persiguió a los judíos durante 1.080 días. Este período no
se ajusta a ninguno de los períodos de tiempo profetice dados en
Daniel. Los eruditos tratan de ajustar este período con las 2.300
tardes y mañanas de Daniel 8:14, dividiéndolos en dos mitades. Dicen
que este versículo se refiere a 2.300 holocaustos sacrificados "regularmente"
(comparar los versículos 11 al 13) mañana y tarde (comparar Números
28:4) en el templo de Jerusalén en 1.150 días literales, dos
sacrificios por día.
Aunque muchas de las traducciones suponen que Daniel 8:11 al 13
habla del "sacrificio regular o continuo", el texto original hebreo
de estos versículos se refiere sólo a la "regularidad" (es decir, la
adoración que ocurre regularmente, el así llamado "continuo"). No
hay un término hebreo para "sacrificio" en este contexto. Aun si "la
regularidad" pudiera mostrarse que representa los holocaustos
matutino y vespertino en el templo de Jerusalén, estos eran mañanas
y tardes, no tardes y mañanas como en Daniel 8:14. Además, los dos
sacrificios abarcaban una unidad (ver Números 28:1-8). Más todavía,
en Daniel 8:14, "2.300 tardes y mañanas" aparecen como una
abreviación de "2.300 tardes y 2.300 mañanas", como lo muestra la
comparación con el versículo 26: "las tardes y mañanas", es decir,
las 2.300 tardes y las 2.300 mañanas, refiriéndose a los 2.300 días
completos (comparar con Deuteronomio 9:25, "cuarenta días y cuarenta
noches").
[12]
Como
señalamos en el capítulo 9, las "2.300 tardes y mañanas"
[13] es una unidad de tiempo poco común, como
son otras unidades simbólicas en las profecías de tiempo de Daniel.
Una combinación similar de tardes y mañanas en este orden aparece en
las fórmulas para las unidades diarias de la semana de
la Creación: "Y fue la tarde y la mañana un día" (Génesis 1:5;
ver también los versículos 8, 13, 19, etc.).
[14] Note que la tarde seguida por la mañana se
refiere al ciclo de un día, no dos medios días. De modo que no hay
justificación para dividir los 2.300 días por la mitad, para hacer
1.150 días, que estaría más cerca de la duración de la persecución
realizada por Antíoco.
La
tarde seguida por la mañana también aparece en Éxodo 27:20, 21:
"Y
mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de
olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder
continuamente las lámparas. En el tabernáculo de la reunión,
afuera del velo que está delante del testimonio, las pondrá en
orden Aarón y sus hijos para que ardan delante de Jehová desde la
tarde hasta la mañana, como estatuto perpetuo de los hijos de
Israel por sus generaciones".
Este
pasaje contiene varios paralelos a Daniel 8: La lámpara está
ardiendo continuamente / regularmente (comparar con "regularidad"/"continuo"
en Daniel 8:11-13) en el santuario (ver palabras para "santuario" en
Daniel 8:11, 13, 14) desde la tarde hasta la mañana (comparar con
Daniel 8:14, 26). Al proveer luz durante la noche en el "palacio"
del Rey divino, mostraba que él estaba despierto. La lámpara
recordaba al pueblo de Dios que "no se adormecerá ni dormirá el que
guarda a Israel" (Salmo 121:4).
La conexión con el ciclo de la lámpara del santuario implica que
las 2.300 tardes y mañanas se refieren a 2.300 noches, es decir,
la porción oscura de 2.300 días (refiriéndose a "días" como
períodos simbólicos de veinticuatro horas). Hay un ciclo continuo
de tarde y mañana para cada ciclo de veinticuatro horas, de modo
que otra vez, no hay apoyo para dividir las 2.300 tardes y mañanas
en mitades de días. La idea de que Dios vigila durante la noche es
destacada en Daniel 6, donde Dios protegió al profeta mientras
pasó la noche en el foso de los leones. En Daniel 8, el pueblo de
Dios experimenta un período "oscuro" de opresión por una sucesión
de poderes durante los 2.300 días/años, pero Dios guarda a los
suyos durante todo el tiempo.
Notas y Referencias:
Un ejemplo extremo es Louis F. Harman y Alexander A. Di Lella,
The Book of Daniel,
Anchor Bible 23 (Carden City, Nueva York: Doubleday, 1978).
Comentario bíblico adventista, tomo 4, p. 45.
Ver, por ejemplo, Tremper Longman III, Daniel NIV Application
Commentary
(Grand Rapids, Zondervan, 1999), p. 231.
Ver además William H Shea,
Selected Studies on Prophetic Interpretation, pp. 31-66
("Why
Antiochus Is Not the Little Hora of Daniel 8"); comparar con
Desmond Ford, Daniel, pp. 164, 188, 191.
Hersh Goldwurm expresa la
interpretación tradicional judía de Daniel 7: "El cuarto reino,
representado aquí por una bestia temible no especificada,
diferente de todas las otras
bestias, es el del Imperio Romano con todas sus metamorfosis.
Esto es el pensamiento de casi todos los comentadores y
claramente el de nuestros Sabios en el Talmud y numerosos
midrashim". Daniel: A New Translation, p. 199. De acuerdo con
esto, las identificaciones tradicionales
judías del cuerno pequeño que sale de la cuarta bestia en
Daniel 7 han sido Tito (Rashi),
la institución del papado (Abarbanel, Malbim), Islam (Malbim), o una
nación que se convertiría al Islam (Ibn Ezra), todas
las cuales nos llegan del período romano o más tarde (Goldwurm,
pp. 202, 203). La identificación del cuerno pequeño en Daniel
8 no es la misma: el reino seléucida en general (Ibn Ezra),
Antíoco IV (Malbim y Mayenei HaYeshuah), y el gobierno
de Tito (y Vespasiano) sobre
el Imperio Romano (Rashi) (Goldwurm, pp. 221, 222).
Roy Gane, Altar Call, p. 299; A. K. Grayson, Babylonian
Historical-Literary Texts
(Toronto: University of Toronto Fres, 1975), pp. 24-37.
William H. Shea, Daniel 1-7: Prophecy as History, The Abundant
Life Bible Amplifier
(Nampa, Idaho: Pacific Press, 1996), p. 132.
Para este enfoque de la explicación de las fronteras de Daniel
11, ver William H.
Shea, Selected Studies, pp. 53-63; ver también William H. Shea,
Daniel 7-12: Prophecies of the
End Time, pp. 178-213.
Ver, por ejemplo, C. Mervyn Maxwell, El misterio del futuro
revelado, tomo 1, p. 165.
Steven Weitzman, "Plotting Antiochus's Persecution", Journal
of Biblical Literature
123 (2004), pp. 219-234.
Contra Desmond Ford, Daniel, pp. 172, 186, 187.
Literalmente, "tarde-mañana", pero con números grandes en
hebreo se usa la forma
singular, de modo que el sentido es "tardes-mañanas".
Ver Siegfried J. Schwantes, "Ereb Boquer de Daniel 8:14
Re-examined", en Symposium
on Daniel, Daniel and Revelation Committee Series 2, Frank H.
Holbrook, ed. (Silver Spring, Md.: Biblical Research
Institute, 1986), pp. 463, 472-474.
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