La Profecía de los 1,260 Días

   
  Por: Héctor A. Delgado 
   
 

¿Cómo puede saber que los 1,260 días” de Apoc. 12:6 constituye el mismo período de tiempo llamado “42 meses” en otras partes o “tiempos, tiempo y la mitad de un tiempo”? Además: ¿Cómo se prueba que los 42 meses son meses de 30 días cada uno?

   
 

Estas inquietudes son muy importantes y oportunas. Es indispensable comprender los períodos de tiempo cuando se estudia la profecía bíblica. Procuraremos dar una repuesta satisfactoria a ambas preguntas y para eso veamos primero uno de los pasajes que contiene esta referencia de tiempo profético.

Examinemos lo que dice Apoc. 12:6: “Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten durante 1.260 días”. Esta declaración es interrumpida por la descripción de la batalla en el cielo entre Miguel y sus ángeles y el dragón y sus ángeles (vers. 7-9). Esta delineación pretende aclarar que la batalla que se viene desarrollando entre las fuerzas de bien y del mal, encarnadas en este capítulo en el ataque del dragón al “hijo varón” de la mujer, no es nueva, es muy antigua. De hecho la declaración “serpiente antigua” del verso 9 subraya esto. El ataque del dragón contra la mujer registrado en el verso 6, no es más que la continuación de dicha confrontación milenial. Los versos 13-16, constituyen el desarrollo de la declaración del versículo 6.

Apocalipsis 12 es la mayor evidencia de que el método más adecuado para la interpretación de la profecías es el historicismo. Esta sección profética considera acontecimientos que tienen relación con Cristo, desde el nacimiento hasta su ascensión (vers. 4 y 5), con los resultados de su triunfo sobre las fuerzas del mal (vers. 10-12), con la iglesia en una época posterior (vers. 6,13-17), y el pueblo remanente del tiempo del fin (vers. 17). Hace además un recorrido por el pasado remoto, cuando se originó la gran controversia (vers. 7-9). En consecuencia, esta profecía tiene un sentido lineal, desde los días del profeta hasta la crisis final. Esto es historicismo en su más pura esencia.

No debe asombrar entonces la referencia a un lapso de tiempo: 1,260 días (vers. 6) o “tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo” (vers. 14). Este hecho remarca la realidad de que lo que trata la profecía está enmarcado en el tiempo, en el contexto de la historia humana. Pero, ¿cómo podemos probar que ambas referencia de tiempo hacen alusión al mismo período y no a dos distintos o varios – como proponen algunos intérpretes? Bien, no es difícil cuando tomamos en cuenta algunos detalles.

Primero. El verso 6 solo dice que “la mujer huyó al desierto, donde tiene una lugar preparado por Dios”, pero no dice de quien y por qué huyó. Esto se nos refiere en el verso 13: “Cuando el dragón vio que él había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al varón”. Aquí se revela quién persiguió a la mujer y el por qué se nos reseña en el verso 12. Cronológicamente, la mujer huyó al desierto después que finalizó el ataque del dragón contra el hijo que ella tuvo (esto es lo que señala el verso 6). Lo mismo se ve en el verso 13. Su “gran ira” (vers. 12) se debe a su derrota en el Calvario.

Segundo. el lapso de tiempo denominado “1,260 días” en el vers. 6 corresponde a la referencia de tiempo del versículo 14. La siguiente comparación nos ayudará a entenderlo: 

  Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten durante 1.260 días   La mujer… [huyó] de la presencia de la serpiente, al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, tiempos, y medio tiempo.  

 Esta doble designación del período de tiempo involucrado en la persecución no es casual. Responde más bien a una intención deliberada del autor para ayudarnos a entender a que tiempo está haciendo referencia. Esto ya lo veremos más adelante. Entonces, “1,260 días” es lo mismo que “tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo”. Este marco temporal es una referencia a al período de predominio de anticristo mencionado por el profeta Daniel y el apóstol Pablo en su segunda carta a los Tesalonicenses. Pero de los dos escritores inspirados, solo Daniel nos refiere el tiempo de dominación del Anticristo: y precisamente usa la misma designación que usó Juan el vers. 14: “Tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo” (Dan. 7:25b; 12:7). Así, este período no es nuevo en la literatura apocalíptica. Antes de avanzar, necesitamos ver dos cosas en relación con esta referencia temporal. 1) Las diferentes menciones del mismo, y 2) el contexto de su uso. 

 

El Tiempo 

 

La Referencia

 
         
 

“Tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo”.

 

Daniel 7:25 y 12:7.

 
  “1,260 días”.  

Apoc. 11:3; 12:6

 
  “Cuarenta y dos meses”.  

Apoc. 11:2; 13:5

 
         
         
 

El Tiempo

 

Su Contexto

 
         
      Hablará palabra contra el Altísimo, y a los santos quebrantará…, serán entregados en sus manos por… (Daniel 7:25).   
         
  “Tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo”.   Cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo… (cap. 12:7).   
         
      La mujer… [huyó] de la presencia de la serpiente, al desierto, a su lugar, donde es sustentada por… (Apoc. 12:14).  
   “1,260 días”.      
      Daré mis dos testigos que profeticen vestidos de cilicio por… (Apoc. 11:3).   
         
     

La mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por… (cap. 12:6).

 
         
 

 “Cuarenta y dos meses”.

  El patio que está fuera del Templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles y ellos hollarán la ciudad santa por…. (Apoc. 11:2).   
         
     

Se le permitió hacer guerra contra los santos y vencerlos,… y se le dio autoridad para actuar por… (cap. 13:5).

 

Como se puede apreciar, siempre que aparece este lapso de tiempo está en un contexto de persecución y crisis sin precedentes. Por consiguiente, no importa el nombre que se le de a este lapso temporal, siempre que aparece es uno y el mismo. La siguiente comparación nos permitirá ver como el profeta enlaza deliberadamente los hechos y los 1,260 días para decirnos que está hablando de lo mismo.  

 

La Referencia 

 

El Enlace

 
         
  A los santos del Altísimo quebrantará... serán entregados en su mano hasta tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo (Daniel 7:25).    Juró por el que vive por los siglos: Será por un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe de quebrantar el poder del pueblo santo, todo esto se cumplirá (cap. 12:7).   
       
    Le fueron dadas a la mujer dos alas de una gran águila, para que volara de la presencia de la serpiente, al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, tiempos, y medio tiempo (Apoc. 12:14).  
         
 

Y daré poder a mis dos testigos, que profetizarán vestidos de saco durante 1.260 días (Apoc. 11:3).

 

Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten durante 1.260 días (Apoc. 12:6).

 
         
 

Pero deja sin medir el patio exterior del Santuario, porque es dado a los gentiles, que pisotearán la ciudad santa durante 42 meses (Apoc. 11:2).

 

Y le fue dada autoridad de obrar durante 42 meses… para blasfemar… de su Santuario… Y se le permitió combatir a los santos, y vencerlos.  (Apoc. 13:5-7).

 

En Apoc. 11, Juan juega con el marco temporal de la misma forma que en el cap. 12. Primero lo llama “cuarenta y dos meses” y luego “1,260 días”. En el capítulo 12 primero señala los “1,260 días” y luego lo nombra “tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo”. Es evidentemente intencional, y es Juan precisamente quien introduce nuevas designaciones para denominar al mismo período. Esto enriquece el símbolo y lo hace más comprensible. 

 

La Referencia 

 

Nueva designación

 
 

Pero deja sin medir el patio exterior del Santuario, porque es dado a los gentiles, que pisotearán la ciudad santa durante 42 meses (Apoc. 11:2).  

 

Y daré poder a mis dos testigos, que profetizarán vestidos de saco durante 1.260 días (Apoc. 11:3).

 
         
 

Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten durante 1.260 días (Apoc. 12:6).

 

La mujer… [huyó] de la presencia de la serpiente, al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, tiempos, y medio tiempo (Apoc. 12:14).

 

Ahora podemos concentrarnos en la última segunda inquietud que plantea la necesidad de saber cómo se determinar que los 42 meses equivalen a meses de 30 días cada uno. Muy fácil, ya que hemos resuelto lo más difícil. Si el lapso de 42 meses corresponde a los 1,260 días, su calculadora le dirá que 42 x 30 = a 1,260. Adicionalmente podemos decir lo mismo de “tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo”. Cuando comprendemos que la palabra “tiempos” se usa en la profecía como el equivalente de “años” (Dan. 7:15,23,25,32). La versión griega de las Escrituras (la Septuaginta) traduce “siete años”. Así mismo lo entendió el historiador Judío Josefo (Antigüedades, x. 10.6), y una amplia lista de eruditos antiguos y modernos. Como la profecía considera los 1,260 días como el equivalente de “tiempo [1 años], tiempos [dos años] y medio tiempo [1/2 años]”, es decir, 3 ½ años, nuestra calculadora nos ayudará nuevamente al decirnos que 3 ½ x 12= 42, y 42 x 30= 1,260.

Esta comparación nos revela un detalle adicional, el ataque del dragón a la mujer referido en Apocalipsis 12 realmente es realizado por la bestia multifacética del cap. 13. Esto queda establecido por el lapso de tiempo (1,260 días y 42 meses, comp. Apoc. 12:6,14 con 13:5) y por la actitud hostil y perseguidora de ambos monstruo. Además, las siete cabezas y los diez cuernos revelan que el poder representado por la primera bestia es corregente de Satanás, el Anticristo. La historia revela que después que Cristo ascendió al cielo, Satanás desató toda su furia contra la iglesia, y aunque la azotó con crueles persecuciones por medio del Imperio Romano pagano y los judíos apostatas, ninguna crisis se compara con la que ocasionó el Imperio Romano papal. Y precisamente, el tiempo de predominio del Anticristo romano fue de 1,260 días proféticos o años literales.

Por consiguiente, en armonía con el cuadro completo que nos presenta la profecía, nos encaminamos a la etapa descrita en el vers. 17: “Entonces el dragón se airó contra la mujer, y fue a combatir al resto de sus hijos, los que guardan los Mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús”. Este ataque final, será realizado por medio de la segunda bestia del cap. 13, la que emerge de la tierra y que tiene “cuernos semejantes a los de un cordero” pero que “habla como dragón”. Esta será la última gran confrontación entre las fuerzas de la luz y las tinieblas, y no estará, como en épocas pasadas, marcada por un tiempo definido (como los 1,260 años). Será un breve período de prueba terrible, pero la victoria está asegurada: “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran Príncipe que protege a tu pueblo. Y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces. Pero en ese tiempo será librado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro” (Dan. 12:1).

El levantamiento de Miguel coincide con la segunda venida de Cristo en las nubes de los cielos descripta en Apoc. 14:14-20, que está descripta precisamente en el contexto de la crisis final y precedida por la proclamación del triple mensaje angélico (vers. 6-12). Preparemos, porque ya casi hemos llegado al hogar.  

   
 

I N I C I O