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Capítulo
6
Antes de descifrar el
capítulo 9 de Daniel, recuerde que Daniel 2 consistió en un sueño
profético y una explicación completa de ese sueño, que Daniel 7
consistió en una visión profética y una explicación completa de esa
visión; y que Daniel 8 consistió en una visión, pero con sólo una
explicación parcial de esa visión. Se explicó muy bien lo
concerniente al carnero, el macho cabrío y el cuerno pequeño. Lo
único que no se explicó fue la visión de las 2.300 tardes y mañanas
relacionadas con la purificación del santuario.
Daniel 9, sin embargo, no
contiene una visión, sino sólo una explicación que se da al final
del capítulo.
Así que tenemos a Daniel
2: sueño, explicación completa. Daniel 7: visión, explicación
completa. Daniel 8: visión, explicación parcial. Daniel 9: sólo una
explicación.
¿Qué es
lo que Daniel 9 explica?
La mayor parte de Daniel
9 consiste en la oración de Daniel en favor de la liberación de
Israel. Esta oración incluye confesión, arrepentimiento y un pedido
de perdón. "Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que
guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus
mandamientos; hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho
impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus
mandamientos y de tus ordenanzas" (versículos 4-5). Esta oración es
un ruego dirigido hacia Dios: "Apártese ahora tu ira y tu furor de
sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte" (versículo 16).
El detalle importante en
esta oración es que Daniel nunca pide una explicación. En ningún
momento le pregunta a Dios por qué sucedió esto, o por qué sucedió
aquello. Daniel sabe la causa de todo lo que ha sucedido: "A causa
de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y
tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro" (versículo
16).
El no hizo preguntas en
su oración. No buscó explicaciones. La última vez que vimos que
Daniel no entiende algo fue al final del capítulo 8, concerniente a
la visión de la purificación del santuario.
¿Qué sucede entonces?
"Aún estaba hablando en
oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión
al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del
sacrificio de la tarde" (versículo 21).
¿Quién
viene?
Gabriel. La última vez
que vimos a Gabriel fue en el capítulo 8. Más aún, Daniel se refiere
a la visión en la que vio a Gabriel, a quien se le dijo: "Enseña a
éste la visión" (Daniel 8:16). Sin embargo, Gabriel no terminó de
explicar su visión en Daniel 8.
En este momento es
inmensamente útil dar un vistazo al idioma original de Daniel. En el
hebreo de Daniel 8 y 9 se utilizan dos palabras diferentes para la
palabra traducida como visión.
"En el año tercero del
reinado del rey Belsasar me apareció una visión [hazon] a mí"
(Daniel 8:1). El próximo versículo dice: "Vi en visión [hazon]". La
palabra hazon se refiere a toda la visión de Daniel 8.
Pero cuando Daniel se
refirió específicamente a la parte concerniente a los 2.300 días y
la purificación del santuario, se utiliza otra palabra para visión.
"La visión [marah] de las
tardes y mañanas que se ha referido es verdadera... Pero estaba
espantado a causa de la visión [marah], y no la entendía"
(versículos 26-27).
La palabra marah viene de
la raíz hebrea ra'ah, la que significa "ver". A veces se traduce
como apariencia.
De todas formas, aparecen
dos palabras diferentes para visión en Daniel 84 hazon, referente a
la visión completa del capítulo; y marah, referente específicamente
a los 2.300 días. Estas dos palabras también aparecen en Daniel 9.
"Aún estaba hablando en
oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión [hazon]
al principio... me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel,
ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento" (versículos
21-22).
Aquí Daniel se refiere
nuevamente a Gabriel, el ángel que había visto en la hazon, o la
visión total del capítulo previo. Recuerde también, que en ninguna
parte de la oración de Daniel, éste rogó que se le concediera
"sabiduría y entendimiento". La última vez que necesitó
entendimiento fue en relación con los 2.300 días de Daniel 8, y en
Daniel 9 ahora Gabriel le promete dar "sabiduría y entendimiento".
Ahora note la parte
específica de la visión de Daniel 8 que señala Gabriel en este
versículo. "Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he
venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues,
la orden, y entiende la visión [marah]" (versículo 23).
¿Cuál marah? Obviamente,
la marah de los 2.300 días que no entendió en el capítulo anterior.
Esto no puede ser otra cosa sino una referencia a la marah de los
2.300 días.
Tenemos al mismo
intérprete angélico de la visión de Daniel 8, según el mismo Daniel
lo indica cuando aparece Gabriel. Gabriel entonces promete darle a
Daniel entendimiento, y el único asunto sobre el cual Daniel no
tenía entendimiento era el concerniente a la marah de los 2.300
días. Entonces el ángel específicamente le señala nuevamente la
marah y le dice a Daniel que "la entienda".
Claramente, Gabriel ha
venido para dar la explicación de los 2.300 días, que no fue dada en
el capítulo anterior.
Además, ¿qué tipo de
profecía era la marah de Daniel 8:14? "Hasta dos mil trescientas
tardes y mañanas; luego el santuario será purificado". Era una
profecía de tiempo.
En Daniel 9, después que
Gabriel le señala a Daniel la profecía de los 2.300 días, ¿qué es la
próxima cosa que dice?
"Setenta semanas están
determinadas sobre tu pueblo" (Daniel 9:24). ¿Setenta semanas? ¿Qué
tipo de profecía es esa?
Desde luego, tal como la
marah a la que se refiere, también es una profecía de tiempo.
Existen aún más
conexiones entre los dos capítulos, y nos referiremos a ellas en la
segunda parte del libro. El punto crucial ahora está en ver que la
explicación de Daniel 9 se trata en realidad de una explicación de
los 2.300 días: la marah de Daniel 8 que Gabriel no había explicado
anteriormente.
Observemos ahora la
explicación en sí misma. La primera línea comienza: "Setenta semanas
están determinadas sobre tu pueblo". Aquellos que se oponen a
nuestro mensaje argumentan que la traducción es correcta: Que las
setenta semanas son "determinadas". Los adventistas afirman que el
significado literal de la palabra aquí utilizada, chatak, significa
"cortar," y por lo tanto las setenta semanas son cortadas de los
2.300 días.
¿Qué
traducción es la más exacta?
Desafortunadamente, la
palabra chatak no se utiliza en ningún otro lugar en la Biblia, así
que no podemos comparar usos. Sin embargo, existen otras palabras
más comunes para decretar o determinar; no obstante, Daniel no las
usó, sino que escogió esta palabra más oscura.
Aunque chatak no aparece
en alguna otra parte de la Biblia, la palabra aparece en muchas
ocasiones en la Mishnah, un comentario bíblico judío compilado en
los primeros siglos. Aunque no es idéntico al hebreo bíblico, el
hebreo de la Mishnah es similar, y de las 12 veces que se utiliza el
verbo chatak, diez veces se refiere a cortar partes de los animales
de acuerdo con las leyes de nutrición. De las 19 veces que se
utiliza en la forma de sustantivo, sólo una vez se usa para dar la
idea de un decreto. Las otras 18 veces significa "aquello que ha
sido cortado".
La Concordancia de Strong
declara que su raíz es "cortar". La traducción de Whiting (en
inglés) la traduce como "cortada". Gesenius, el lexicógrafo de
hebreo, la define como "cortar". El diccionario Caldeo-Rabínico de
Stocius la define como "cortar, cortar en pedazos, cortar o grabar,
cortar para arrancar". La versión más antigua de la Vulgata y la
Septuaginta define el verbo como "cortar". La versión griega de
Daniel por Teodocio, la presenta como "cortada".
Hay más versiones que
utilizan la traducción "cortada", pero ya es suficiente: la
traducción exacta es "cortadas" en vez de "determinadas".
El tiempo profetice de
las setenta semanas ha sido cortado, o sea, ha sido separado de
algo, y el único algo posible debe ser la profecía más abarcante de
los 2.300 días de la visión previa, la que Gabriel presenta
nuevamente a Daniel.
Echemos un vistazo rápido
a la profecía de las setenta semanas. Se ha escrito mucho sobre esto
dentro del adventismo. Todos debiéramos estar familiarizados con
esto.
"Setenta semanas están
determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar
la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para
traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y
ungir al Santo de los santos" (versículo 24).
La explicación comienza
con un período de setenta semanas que se da a Israel para que
alcance ciertos objetivos. Aquí también aplicamos el principio de
día por año. En la próxima sección mostraré por qué este principio
debe ser aplicado aquí, porque de otra manera la profecía no tendría
sentido. Aplicando el principio mencionado, las setenta semanas se
convierten en 490 días o años. Así que se les dio a los judíos 490
años para ponerse en armonía con Dios. Vea el diagrama que está
debajo. |