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Capítulo
7
A esta
altura de nuestras consideraciones, si usted ha leído y releído el
material, usted deberá ser capaz de dar un estudio sobre 1844. Tarde
o temprano, sin embargo, encontrará ciertos argumentos contra el
juicio investigador de 1844. Esta sección analiza los más
importantes.
Un
argumento contra la manera en que los adventistas comprenden a
Daniel 8:14 involucra la relación entre el capítulo 8 y el santuario
levítico. Algunos opinan que no debiéramos relacionar Daniel 8 al
servicio del santuario, ni tampoco debiéramos ver la purificación
del santuario de Daniel 8 como el cumplimiento de la purificación
típica del santuario en Levítico.
¿Es válido este argumento, o realmente existen lazos entre Daniel 8
y el santuario levítico?
Daniel
7 se refiere a un león, un oso, un leopardo y también a una cuarta
bestia: todos ellos animales inmundos. ¿Qué tipo de animales hay en
Daniel 8? Un carnero y un macho cabrío. No son sólo animales
limpios, también son animales utilizados en el santuario. ¡Y no sólo
eso, son animales utilizados en el servicio del día de la expiación!
Vea Levítico 16.
Aunque
este hecho no prueba que Daniel 8 se refiere a Levítico, parece
indicar una conexión.
La
relación crucial entre Daniel 8 y Levítico se encuentra en el
lenguaje de Daniel 8, que contiene palabras que se relacionan con el
culto del santuario.
Daniel
8:11, por ejemplo, tiene imágenes propias del santuario. "Aun se
engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue
quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue
echado por tierra".
La
palabra hebrea para lugar, makon (también traducida como
fundamento), se utiliza en el Antiguo Testamento diecisiete veces,
catorce de las cuales se relacionan directamente con el santuario.
En dos de las otras tres, se relaciona con el trono de Dios,
sugiriendo un enlace con el santuario. Vea Éxodo 15:17; 1 Reyes
8:13; 2 Crónicas 6:2; Isaías 18:4.
¡También tomemos en cuenta la palabra santuario en sí misma! Ese
término por sí sólo relaciona este capítulo con Levítico. En el
versículo 11 la palabra se traduce de miqdash, un vocablo común para
el santuario terrenal a lo largo del Antiguo Testamento. En algunos
pasajes, se refiere también a la morada celestial de Dios. Vea
Salmos 68:35; 96:6.
En
Daniel 8:14 "Hasta 2.300 tardes y mañanas; luego el santuario será
purificado" la palabra para santuario, qodesh, también relaciona al
capítulo con el culto levítico. Esa palabra puede referirse al
santuario total, al lugar santo, o al lugar santísimo. Qodesh se
utiliza a través de Levítico 16, donde el qodesh, el santuario, ha
de ser purificado.
Ejército, que se encuentra en los versículos 11 y 12, proviene de
tsaba, vocablo que en el contexto del santuario se ha utilizado en
relación con el trabajo de los levitas, aquellos que servían en el
santuario terrenal. Vea Números 4:3, 23, 30; 8:24.
La
palabra para diario en el versículo 11, tamid, tiene una poderosa
conexión con el santuario. La mayoría de las traducciones la
traducen "el continuo sacrificio" porque la palabra tamid, en
referencia al servicio del santuario, se utiliza para el sacrificio
diario (aunque la palabra sacrificio no está en el texto original),
el cual se ofrecía cada mañana y cada tarde. Vea Éxodo 29:38, 42. A
veces se traduce continuo o siempre. Una sección del Talmud se llama
Tamid, y trata de "todos los reglamentos sobre el ofrecimiento de
los sacrificios regulares diarios".
La
palabra tamid se utiliza en relación con el pan diario de la
proposición (vea Éxodo 25:30) en el primer apartamento del
santuario. Se la utiliza en referencia a las lámparas del primer
apartamento, las que ardían (tamid) siempre delante del Señor. Vea
Éxodo 27:20.
Tamid
se refiere al uso del incienso en el primer apartamento. Vea Éxodo
30:8. En Levítico 6:13, tamid se refiere al fuego en el altar de las
ofrendas quemadas: un fuego que debía arder continuamente sobre el
altar y nunca apagarse.
Claramente, la palabra tamid tiene conexiones con el santuario. No
obstante, note que la palabra sólo se utiliza en relación con el
ministerio dentro del primer apartamento. Nunca se utiliza en
relación con el segundo apartamento, donde ocurre el juicio. Tamid
habla sólo del primer apartamento. El significado de esto se verá
prontamente.
La
palabra para "quitado" en el versículo 11, de la raíz rum, se
utiliza en conexión con el santuario. Aunque por sí misma, rum, como
raíz, significa "levantar", en el contexto del santuario,
especialmente cuando se utiliza en la forma verbal causativa (como
sucede en Daniel 8:11), significa "quitar". En algunos lugares en
Levítico, rum, a menudo en la forma causativa, se traduce, "quitado"
al igual que se lo hace en Daniel 8:11. Vea Levítico 2:9; 4:8, 10,
19. Se utiliza con referencia a "quitar" los cadáveres de los
animales durante las ceremonias de los sacrificios.
Hasta
ahora, hemos probado que lingüísticamente, Daniel 8 puede conectarse
con el culto del santuario. Pero si observamos exactamente lo que
sucede en alguno de estos versículos, podemos establecer lazos aún
más poderosos.
Anteriormente vimos que Daniel 8 trataba sobre Medo-Persia y Grecia.
El poder del cuerno pequeño, que aparece en el versículo 9, comienza
como Roma pagana, "que creció mucho al sur, y al oriente, y hacia la
tierra gloriosa". Aquí vemos una expansión horizontal sobre la
tierra, lo cual hizo la Roma pagana, cumpliendo así perfectamente la
profecía.
En los
versículos 10 al 12, las acciones del cuerno pequeño se mueven hacia
arriba y toman un carácter religioso. Se engrandece a sí mismo hacia
"el príncipe de los ejércitos", quita el "continuo", echa por tierra
"la verdad", incluso echa por tierra "el lugar de su santuario".
Aquí se habla de la fase papal del cuerno pequeño y de su ataque
contra el Evangelio.
¿Pero
cómo, por ejemplo, pudo el papado "echar por tierra" el lugar, o
fundamento, del santuario celestial (y debe referirse al celestial
porque el papado no existió en los días del santuario terrenal)?
Obviamente, el papado no subió al cielo ni atacó físicamente el
santuario. En vez de eso, por medio de su sistema de la misa, el
sacerdocio, la confesión, la mediación, etc. que constituye una
falsificación de la vida, muerte y ministerio sumo sacerdotal de
Jesús (el príncipe de los ejércitos) se perdió el fundamento de la
obra de Cristo en el cielo, o en cierto sentido, fue "echado por
tierra".
Imagine que la Radio Libre Europea transmita el programa religioso
"La Voz de la Esperanza" a los países comunistas. Las ondas de radio
viajan a través del aire, pero antes de llegar a los
radiorreceptores, los gobiernos envían señales obstaculizantes que
bloquean la transmisión. Las personas objeto del programa no reciben
nada, no escuchan nada, ni saben nada de las verdades que éste
tenía. En cierto sentido, el fundamento la esencia del mensaje se
pierde, es quitado, echado por tierra. Este mismo principio se
aplica a la interferencia papal con el ministerio sumo sacerdotal de
Cristo.
Obviamente estamos tratando con acciones simbólicas porque la
"verdad" no puede ser literalmente echada por tierra. De la misma
manera en que el papado no podía "echar por tierra" el santuario
físicamente, tampoco podía físicamente "echar por tierra la verdad"
(versículo 12). Pero por medio de su intercesión y mediación falsas,
el papado fue capaz de destruir la verdad acerca de la obra de
Cristo en el santuario, por lo tanto "la echó por tierra".
El
versículo 10 dice que el papado "se engrandeció hasta el ejército
del cielo" y que "parte del ejército y de las estrellas echó por
tierra". ¿A quiénes se refiere la expresión "ejército del cielo"? A
los ángeles, por supuesto. Apocalipsis 13:6, hablando acerca del
mismo ataque religioso hecho por el papado, dice que "abrió su boca
en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su
tabernáculo, y de los que moran en el cielo". ¿Quiénes moran en el
cielo? Los ángeles, el ejército del cielo. Apocalipsis 12:4 habla
acerca de la caída de Lucifer y los ángeles, a los que se les llama
"las estrellas del cielo". En el versículo 10, el papado echó por
tierra a algunos del ejército de "estrellas" que estaban en el
cielo.
Nuevamente no nos referimos a un echar por tierra físico, sino
espiritual. Por medio de aseveraciones y prerrogativas papales, tal
como la de reclamar superioridad sobre los ángeles, aseverando tener
control sobre ellos, o por medio de cualquier otra manera en la que
históricamente se ha blasfemado a los que "moran en el cielo", el
papado fue capaz de engrandecerse "hasta el ejército del cielo" y de
echarlos por tierra, tal como espiritualmente echó por tierra la
verdad.
Vea el
versículo 11 y su descripción del poder del cuerno pequeño. Una
Biblia judía lo traduce: "Sí, se magnificó a sí mismo, hasta el
príncipe del ejército; y quitó de él el holocausto continuo [el
tamid], y el lugar de su santuario echó por tierra".
El
hebreo literalmente dice "de él", esto es, del príncipe del
ejército, se quitó el "diario" o "continuo". El "príncipe del
ejército" obviamente se refiere a Jesús: "el Mesías Príncipe"
(Daniel 9:25); "en aquel tiempo se levantará Miguel, el gran
príncipe" (Daniel 12:1). El libro de Hebreos también se refiere a
Jesús como nuestro sumo sacerdote en el santuario celestial.
El
cuerno pequeño el papado se ensoberbece aun contra Jesús. Cualquiera
que reclama para sí las funciones de la divinidad, tal como lo han
hecho los papas, se está engrandeciendo contra Dios. La abolición
del "diario", o sea, del ministerio de Cristo en el santuario,
proviene del sistema apóstata de mediación, intercesión, etc.,
prerrogativas que pertenecen a Cristo en el santuario en el cielo,
pero que fueron usurpadas por el papado. En este sentido, la
"verdad" acerca del "lugar de su santuario fue echada por tierra".
El
versículo 12 de Daniel 8, hablando acerca del cuerno pequeño, dice
que "a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto
con el continuo sacrificio".
¿Quién
es este "ejército" entregado al cuerno pequeño, un ejército
relacionado con el continuo sacrificio, "a causa de la
prevaricación"? El Dr. Hasel escribe que "podría referirse al
clero". De hecho, la obra del sacerdocio papal a través de su
transgresión de la verdad de Dios usurpó "el ministerio mediatorio
del príncipe celestial de los ejércitos. La intercesión, mediación y
otros beneficios asociados con el tamid están bajo el control del
'ejército' del cuerno pequeño" (Comité de Daniel y Apocalipsis, tomo
2, pp. 416-417).
El
sacrificio de la misa, la confesión ante sacerdotes, la mediación de
los sacerdotes, el orar a los santos, todo el sistema papal usurpó
la verdad del santuario hasta que ésta se perdió, fue echada por
tierra y "fue quitada".
Hemos
llegado a un asunto crucial. ¿Por qué sólo se quitó el diario (el
tamid)? Lea el versículo 11. Tamid se refiere solamente al
ministerio dentro del primer departamento del santuario. ¿Por qué el
papado sólo quitó lo relacionado con el primer departamento? ¿Por
qué sólo el "diario"? ¿Por qué no la obra del segundo departamento?
¡Porque el ministerio dentro del segundo departamento, el anual, que
ocurría cuando se purificaba el santuario, todavía no operaba!
¡No
fue sino hasta el fin de los 2.300 días, en 1844, que comenzó el
ministerio dentro del segundo departamento! No podía ser quitado
durante el reinado del cuerno pequeño porque no estaba funcionando
en ese tiempo. "Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el
santuario será purificado". ¡Hasta 2.300 días, luego comenzará el
servicio anual!
En
Daniel 8, tenemos ambas fases del ministerio sumo sacerdotal de
Cristo en el cielo: el diario, que recibe el ataque del papado, y el
anual, el ministerio dentro del segundo departamento, que comienza
al fin de las 2.300 "tardes y mañanas", cuando el santuario es
purificado.
¿Puede ver cómo se relaciona todo con el santuario?
De
hecho, usted no puede comenzar a comprender la esencia de Daniel 8
sin relacionarlo con Levítico.
También vemos a Jesús en Daniel 7, 8 y 9. Daniel 9 señala su papel
de cordero, presentando específicamente a Cristo como el sacrificio
cuando menciona que "se quitará la vida al Mesías, mas no por sí"
(versículo 26). Daniel 9, como el 8, también usa el idioma del
santuario. Habla acerca del santuario, los sacrificios, la expiación
por el pecado, todo lo cual establece otro lazo entre ambos
capítulos. Daniel 9, sin embargo, presenta a Jesús como el cordero,
un énfasis que no se encuentra en los dos capítulos previos.
En
Daniel 8, vemos a Jesús como el sumo sacerdote: "el príncipe de los
ejércitos". Su papel es el de mediador en el santuario celestial, un
énfasis que no se encuentra en los capítulos 7 y 9. "Tenemos tal
sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la
Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero
tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre" (Hebreos 8:1-2).
En Daniel 8, Jesús cumple este papel de sumo sacerdote.
En
Daniel 7 se encuentra otro énfasis: el de un reino. Numerosas veces
habla acerca del "reino": "los santos recibieron el reino"
(versículo 22); "los santos... poseerán el reino" (versículo 18);
"el reino, y el dominio y la majestad de los reinos" (versículo 27).
Aquí vemos a Jesús como la cabeza de ese reino. El es Rey, una
función que no se menciona en los capítulos 8 y 9.
Podemos abundar aún más. Daniel 9 habla acerca de ungir "al Santo de
los santos". Las palabras hebreas utilizadas para el "Santo de los
santos" pueden referirse solamente al santuario. ¿Pero qué santuario
habría de ungirse dentro del período de tiempo de la profecía de las
setenta semanas, 457 a. C. a 34 d. C.? No el santuario del desierto,
que fue ungido más de 1.000 años antes. El "Santo de los santos" no
puede ser el templo de Salomón, que fue ungido en el siglo X a. C.
El segundo templo fue ungido en 516 a. C., casi sesenta años antes
del comienzo del período de las setenta semanas. El único otro
"Santo de los santos" de importancia es el lugar santísimo en el
cielo, el "verdadero tabernáculo" donde Jesús actualmente oficia.
Según
Daniel 9 Jesús derrama su sangre, y entonces se utiliza esa sangre
para ungir el "Santo de los santos", el santuario celestial. En
Daniel 8, vemos a Jesús inicialmente en su ministerio dentro del
primer departamento, el diario, y luego en su ministerio dentro del
segundo departamento, cuando el santuario es purificado. Finalmente,
Daniel 7 consuma la secuencia con el establecimiento del reino de
Cristo y su función de rey.
En
estos capítulos existe la misma secuencia del servicio en el
santuario terrenal: sacrificio, ungimiento (Daniel 9); ministerio
dentro del primer departamento, ministerio dentro del segundo
departamento (Daniel 8); y finalmente el fin del mundo (Daniel 7),
todo esto con Jesús como su centro.
¿Por
qué, entonces, esta secuencia está al revés? El Dr. Shea explica que
la mente de los antiguos hebreos trabajaba de efecto a causa, en vez
de causa a efecto, que es la forma en que analiza la mente del
hombre occidental moderno. Era por lo tanto natural comenzar esta
secuencia con el efecto: el establecimiento del reino, y terminar
con la causa: el sacrificio de Jesús.
"Por
lo tanto", escribe Shea (tomo 2, p. 239), "estas tres profecías en
Daniel forman una cadena interrelacionada de explicaciones sobre la
obra de esta figura que es común para todos ellos. En el capítulo 9,
él es el sacrificio. En el capítulo 8, él es el sacerdote. En el
capítulo 7, él es el rey. Debido a que estas fases diferentes de la
obra [de Cristo] están unidas por una hebra común, la figura que se
destaca en todas ellas debiera identificarse como la misma. Las
primeras dos fases han sido cumplidas en Jesucristo, y esperamos la
conclusión de la tercera cuando los santos serán conducidos al reino
eterno de Dios".
Por
cierto, no sólo vemos más eslabones entre Daniel 7, 8 y 9, sino que
podemos ver cómo estos capítulos, particularmente el 8 y el 9, se
relacionan con el culto del santuario: un enlace que los adventistas
hemos proclamado desde 1844. |