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Capítulo
8
Otro
argumento que se opone a nuestra comprensión del juicio investigador
es que la traducción "purificado" en Daniel 8:14 no es exacta.
"Purificado", según se dice, no es la traducción correcta, y la
palabra para "purificado" ("limpiado" en la Versión King James en
inglés), tsadaq, no está relacionada con la raíz de la palabra que
se traduce "limpiar" en Levítico 16, taher. Por lo tanto, ellos
afirman que Daniel 8 no está hablando acerca de la purificación del
santuario, y que no tiene nada que ver con algún tipo de juicio
divino tal como el que se simboliza en Levítico.
Aunque
la mayoría de las traducciones modernas se han apartado de la
palabra "purificado" o "limpiado" en Daniel 8:14, a favor de
traducciones tales como "será justificado", la palabra "purificado"
se ha utilizado históricamente para traducir la palabra tsadaq en
Daniel 8:14. En español se utiliza la palabra "purificado" en la
Versión Reina-Valera, en la Versión Moderna y en la Versión
Nácar-Colunga. La Biblia de Jerusalén la traduce "reivindicado".
El Dr.
Hasel cita a un teólogo no adventista que argumenta a favor de la
palabra purificado en Daniel 8:14 porque "será justificado" o algo
similar, "difícilmente puede decirse del santuario". De hecho, en el
contexto del servicio del santuario, él cual es el contexto de
Daniel 8, el santuario en sí mismo nunca es "justificado". Es
purificado. Vea Levítico 16.
También, las palabras con la raíz tsdq se utilizan en construcciones
paralelas con palabras que claramente significan "purificado",
incluyendo a taher.
Imagine un poema que dice: "Tengo una casa / la casa es mi hogar".
Casa y hogar se relacionan, no por su sonido (no riman) sino por su
significado, es decir, semánticamente. Se corresponden entre sí
porque sus significados son similares.
La
poesía hebrea usa este tipo de relación, una relación semántica, de
significados, y en numerosos lugares las palabras que tienen la raíz
tsdq aparecen en forma paralela con palabras que claramente
significan "limpiar" o "purificar". Varios eruditos, incluso no
adventistas, han notado estas conexiones. En Job 4:17, por ejemplo,
vemos taher y tsadaq en construcciones paralelas:
¿Será el hombre más justo (tsadaq) que Dios?
¿Será el varón más limpio (taher) que el que lo hizo?
Tal
como casa y hogar se relacionan, podemos ver cómo las palabras justo
y limpio se relacionan en forma paralela una a la otra en estos
versos: no por su sonido, sino por su significado.
Muchas
traducciones antiguas de la Biblia tradujeron Daniel 8:14
"purificado/limpiado". La Septuaginta la rinde "limpiado". La
Vulgata latina la traduce "purificado/limpiado". La Peshito siríaca
la traduce "purificado/limpiado". La Biblia Copta la traduce
"purificado/limpiado".
También en la Septuaginta la primera traducción griega de la Biblia
hebrea la misma raíz utilizada para "purificado" (katarizo) en
Daniel 8:14 se utilizó para "limpiar" en su traducción de Levítico
16. Claramente, los traductores de la Septuaginta vieron una
relación entre taher y tsadaq.
Y la
misma raíz griega se utiliza en Hebreos, cuando se habla de la
necesidad de limpiar el santuario celestial: "Fue, pues, necesario
que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas (katarizo)
así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que
estos" (Hebreos 9:23).
La
Concordancia de Strong presenta "limpiar" como uno de los
significados de tsadaq.
El Dr.
Hasel explica que la raíz tsadaq se utiliza a menudo en el Antiguo
Testamento en el contexto de un juicio. La palabra en este caso se
ha traducido "justificar" o "vindicar", a menudo refiriéndose a
personas. Varios derivados de la raíz tsadaq se han utilizado en- el
contexto de cortes o tribunales y procedimientos legales. Por esta
razón, Hasel especula que Daniel "escogió el término nisdaq [la
forma pasiva de tsadaq], una palabra proveniente de una raíz con
connotaciones ricas y amplias, utilizada a menudo en el contexto de
juicios y procedimientos legales, para comunicar efectivamente los
aspectos interrelacionados de 'la purificación' del santuario
celestial en el contexto cósmico del juicio final" (Comité de Daniel
y Apocalipsis, tomo 2, pp. 453-454).
En
otras palabras, él utilizó específicamente ese vocablo para expresar
la idea de juicio, a la vez que para referirse a la purificación del
santuario.
En el
contexto de Daniel 8, "será purificado" es la mejor traducción de
tsadaq, que tiene conexiones poderosas con taher en Levítico 16.
Otro
argumento señala la actividad del cuerno pequeño en Daniel 8.
Algunos afirman que la purificación del santuario en el versículo 14
viene sólo debido a que el cuerno pequeño "echó por tierra" el
santuario. Ver versículos 11-13. Por lo tanto, Daniel 8 trata sólo
acerca del acto de echar por tierra el santuario y no tiene nada que
ver con el juicio del pueblo de Dios.
La
clave para entender esto está en que Daniel 8 es una expansión de
Daniel 7. Daniel 8 complementa o añade otra dimensión a Daniel 7.
Vimos como la purificación del santuario en el capítulo 8 describe
la gran escena del juicio del capítulo 7, donde el pueblo de Dios
fue juzgado favorablemente y se le dio el dominio. Daniel 8, sin
embargo, introduce la idea del santuario, el sacerdocio y un
ministerio celestial: ideas que no se mencionan en Daniel 7. Ambos
capítulos tratan del mismo tema, pero desde perspectivas diferentes.
Ambos
capítulos (Daniel 7:21, 25; Daniel 8:24) se refieren también al
pueblo de Dios, que es perseguido por un sistema religioso apóstata.
Daniel 7 concluye con la extinción de ese poder apóstata cuando se
le da el dominio a "los santos del Altísimo". Un énfasis que se
encuentra en Daniel 7 y no en Daniel 8, es la idea de un reino y
dominio que se da al pueblo de Dios. Ver Daniel 7:26-27. Este
dominio es el resultado del juicio, que pone fin al poder blasfemo y
perseguidor del cuerno pequeño.
Lo que
se destaca en Daniel 8 sobre el papado no es tanto su acto de
persecución como su apostasía. El cuerno pequeño ha iniciado un
sacerdocio, una mediación y un plan de salvación falsos. También en
Daniel 8 el cuerno pequeño encuentra su derrota: será "quebrantado,
aunque no por mano humana" (Daniel 8:25). Y aunque no se menciona en
Daniel 8, el pueblo de Dios finalmente recibirá el reino que se
menciona en la visión paralela de Daniel 7. En Daniel 8, el
resultado de la purificación del santuario es lo que por último
produce la destrucción del cuerno pequeño. En Daniel 7 fue el juicio
celestial lo que trajo el fin al cuerno pequeño.
Obviamente, la actividad del cuerno pequeño estaba relacionada con
la purificación del santuario porque, como sucede en el juicio en
Daniel 7, el resultado de esa purificación finalmente conducirá a la
destrucción del cuerno pequeño. Daniel 7 y 8 concluyen con la
salvación y vindicación del pueblo de Dios, al igual que con la
erradicación del cuerno pequeño. Esta destrucción es el resultado
del juicio y de la purificación del santuario. En este sentido, por
lo tanto, la actividad del cuerno pequeño se relaciona con la
purificación del santuario, aunque la purificación involucra más que
sólo la actividad apóstata del cuerno pequeño: una perspectiva que
sólo aparece en este capítulo.
El
cuerno pequeño también aseveró ser un poder cristiano. Por cerca de
un milenio, casi todo el cristianismo siguió al cuerno pequeño. Dios
tenía a millones que profesaban su nombre y aseveraban seguirlo:
personas cuyos nombres fueron escritos en los libros del cielo en el
santuario. Muchos, sin embargo, aunque profesaban seguir a Jesús, no
eran sus seguidores; es más, a menudo eran sus enemigos. Sus nombres
serán borrados en el juicio, cuando el santuario sea purificado. Ver
Apocalipsis 3:5. La determinación de quién era o no era fiel, no
viene sino hasta la purificación del santuario, cuando los registros
de los pecados de los que profesan seguir a Jesús son borrados, o
sus propios nombres son borrados de los libros. En ese sentido, el
cuerno pequeño también "contaminó" el santuario porque el registro
de los pecados de sus seguidores fueron registrados en el mismo.
Otro
aspecto posible, aunque ciertamente no primordial, es que el cuerno
pequeño echó por tierra el lugar del santuario, no físicamente, sino
al ocultar la verdad concerniente al mismo. Algunos sugieren que un
cumplimiento de la purificación del santuario podría ser que la
verdad referente al mismo fue finalmente revelada después de haber
estado perdida por tanto tiempo. También en ese sentido el santuario
fue purificado de la actividad del cuerno pequeño.
El
punto importante es que la purificación del santuario involucró más
que la actividad del cuerno pequeño, más que una vindicación de la
verdad. Gracias a Daniel 7, y al símbolo terrenal, entendemos que la
purificación del santuario involucró un juicio de personas que
profesan servir a Dios (que incluyó a aquellos que eran parte del
cuerno pequeño), un juicio que finalmente separaría el trigo de la
paja, y que produciría la destrucción de la maldad en el mundo y el
establecimiento del reino de Dios.
Debido
a que Daniel 8:14 dice literalmente: "Hasta dos mil trescientas
tardes y mañanas; luego el santuario será purificado", se ha
argumentado que los 2.300 días no son en verdad 2.300 días, sino
1.150 días. ¿Por qué? Porque tarde y mañana supuestamente
representan los dos sacrificios que se ofrecían cada día. Por lo
tanto, dos sacrificios diarios serían equivalentes a 2.300
sacrificios de "tarde y mañana" ofrecidos en el transcurso de 1.150
días enteros. La versión en inglés Today's English lo traduce así.
Si esta interpretación fuera correcta, entonces el santuario habría
sido purificado no en 1844 d.C., sino en el 694 d.C.
¿Representan las 2.300 tardes y mañanas sólo 1.150 días? Se han
provisto numerosos argumentos, incluso por no adventistas, que
prueban que no es así. En primer lugar, la secuencia "tarde y
mañana" en Daniel 8:14 es lo opuesto a la secuencia utilizada en la
Biblia para referirse a los dos sacrificios diarios. Las ofrendas
quemadas de la mañana y tarde es la secuencia que la Biblia usa en
forma firme y regular. Ver Éxodo 29:39; Números 28:4. Nunca es
"tarde y mañana", como se lo encuentra en Daniel 8:14. "Tarde y
mañana" no tiene nada que ver con los sacrificios.
Más
bien, la secuencia de tarde y mañana de Daniel se encuentra en
Génesis 1, que la utiliza para referirse a un día completo. Cuando
los judíos deseaban referirse al día y la noche en forma separada,
mencionaban el número de ambos, como sucede en la frase "cuarenta
días y cuarenta noches". Ver Génesis 7:4,12. Pero incluso allí, la
expresión "cuarenta días y cuarenta noches" significó cuarenta días
completos, no veinte.
La
razón por la que algunos tratan de convertir los 2.300 días en 1.150
es para hacer que Antíoco Epífanes, un rey seléucida que persiguió a
los judíos en el siglo II antes de nuestra era, sea el objeto de la
descripción del cuerno pequeño en Daniel 8. Si Antíoco quien profanó
el templo de Jerusalén era el cuerno pequeño, entonces las profecías
de Daniel 8 habrían sido cumplidas incluso antes del nacimiento de
Jesús, anulando el significado de 1844.
Pero
la profanación del templo por Antíoco Epífanes duró sólo 1.080 días.
Así que si los 2.300 días fueron sólo 1.150 días literales, todavía
él estaría fallando por 70 días, y mucho más si se trata de 2.300
días. Esta interpretación es bastante inexacta.
Existen otras razones por las cuales Antíoco no puede ser el cuerno
pequeño. Vimos anteriormente que el carnero de Medo-Persia se hizo
"grande" (Daniel 8:4) y que el macho cabrío griego llegó a ser "muy
grande" (versículo 8). Sin embargo, el cuerno pequeño que los
siguió, fue mayor que ambos: "Creció mucho al sur, y al oriente, y
hacia la tierra gloriosa" (versículo 9). Antíoco, por lo tanto,
debió haber sido mayor que los Imperios Medo-Persa y Griego.
Obviamente, eso no fue así. Más bien gobernó sobre sólo una porción
del Imperio Griego, tuvo poco éxito y por poco tiempo solamente.
El
surgimiento del cuerno pequeño fue fechado en relación con los
cuatro reinos que surgieron del desmenuzamiento del imperio de
Alejandro Magno. Habría de venir "al fin del reinado de éstos"
(Daniel 8:23). Uno de esos cuatro reinos: la dinastía seléucida, de
la cual surgió Antíoco, consistió de más de veinte reyes que
reinaron desde el 311 al 65 a. C. Antíoco fue el octavo de éstos,
reinando desde el 175 al 164 a. C. Es claro que, debido a que doce
reyes le siguieron, y sólo siete lo precedieron, él no surgió en el
"fin del reinado de éstos".
Daniel
8 habla acerca del "tiempo del fin". Vea el versículo 17. Es obvio
que la muerte de Antíoco más de 150 años antes de Jesús no lo
califica para ser colocado dentro de esa profecía de tiempo.
Además, el cuerno pequeño quitó el "continuo", o sea, el ministerio
diario dentro del primer departamento. Antíoco, quien prohibió los
sacrificios del templo, quitó más que sólo el "continuo". Les
prohibió ofrecer el sacrificio anual también. Aunque la profecía
especifica que el cuerno pequeño sólo quitaría el ministerio dentro
del primer departamento, Antíoco quitó más que eso. En esto, tampoco
Antíoco se ajusta a la profecía.
Muchos
otros argumentos indican que Antíoco no es el cumplimiento de Daniel
8. En el tomo 1 de la serie producida por el Comité de Daniel y
Apocalipsis, el Dr. Shea tiene un capítulo titulado "Por qué Antíoco
IV no es el cuerno pequeño de Daniel 8", que demuele la
interpretación de Antíoco.
Finalmente, ninguna exposición sobre las críticas contra 1844
estaría completa sin discutir Hebreos. Los oponentes aseguran que
Hebreos coloca a Cristo directamente en el segundo departamento del
santuario: el Lugar Santísimo, después de su ascensión. Usando la
New International Versión en inglés y también la Reina-Valera en
español, con versículos tales como Hebreos 9:12 ("Y no por sangre de
machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una
vez para siempre en el Lugar Santísimo"), aseveran que Cristo ha
estado en el segundo departamento desde el año 31 d. C., anulando la
creencia de que entró en el segundo departamento en 1844. ¿Es válido
este argumento?
Hebreos es un estudio de la superioridad de Jesucristo en
comparación con cualquier sistema anterior al suyo. Enseña que Jesús
inició una era nueva y mejor, y un orden religioso nuevo y mejor.
En
efecto, Hebreos es un estudio de los contrastes entre lo antiguo y
lo nuevo, entre una era y otra. Hebreos contrasta el Antiguo Pacto
con el Nuevo. Vea Hebreos 7:22; 8:6-8; 12:24. Contrasta el
sacerdocio terrenal levítico con el sacerdocio nuevo y mejor de
Jesús. Ver Hebreos 8:4-5; 7:11-15. Contrasta la sangre de animales
del antiguo sistema con la mejor sangre de Jesús. Ver Hebreos
9:13-14. Contrasta la antigua mediación terrenal con la mediación
celestial nueva y mejor de Cristo. Ver Hebreos 8:1. Contrasta el
antiguo santuario terrenal con el nuevo y mejor santuario en el
cielo: "Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los
bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no
hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de
machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una
vez para siempre en el Lugar Santísimo [santuario, según la Biblia
de Jerusalén, la de Bover-Cantera, Nácar-Colunga y la Reina-Valera
antigua], habiendo obtenido eterna redención" (Hebreos 9:11-12).
La
frase en griego que se traduce "Lugar Santísimo" es ta hagia, que
literalmente significa "lo santo". Este libro no trata acerca de en
cuál apartamento entró Jesús en el santuario celestial. Lo
importante es que él está intercediendo allí por nosotros, un mejor
mediador de un mejor pacto con mejor sangre, efectuando un mejor
ministerio, en un mejor santuario [Para
los que desean hacer un estudio mas detallado sobre el termino
"ta hagia"
en la epístola a los Hebreos, véase el articulo
"Lugar
Santísimo"].
La
única vez que Hebreos habla del segundo departamento solo es en
Hebreos 9:3. Al describir el sistema terrenal dice: "Tras el segundo
velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo".
Aquí, sin lugar a dudas, el autor está hablando acerca del segundo
departamento solamente y utiliza las palabras en plural hagia hagion.
En
ningún otro lugar en Hebreos se utiliza esta frase específica al
describir dónde está Cristo en el cielo. Se utilizan diferentes
palabras en plural, pero nunca hagia hagion, la fórmula que hace
referencia al segundo departamento exclusivamente. Si entró en el
hagia hagion, ¿por qué el libro de Hebreos no lo dice, ni una vez?
Si el
escritor de Hebreos quería especificar que Cristo estaba en el
segundo departamento, ¿por qué no usó hagia hagion, por ejemplo, en
Hebreos 9:8, que dice: "Dando el Espíritu Santo a entender con esto
que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre
tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie"? (Note
el contraste entre lo terrenal y lo celestial.) La Reina-Valera
erróneamente traduce como Lugar Santísimo la frase griega ton hagion,
la que se refiere, según Hebreos 8:2, al santuario celestial entero:
"Ministro del santuario [ton hagion], y de aquel verdadero
tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre". Aquí no se
utilizó hagia hagion, y en ningún otro lugar, al discutir el lugar
donde se encuentra Jesús en el santuario celestial.
El
único versículo que pareciera contradecir este punto es Hebreos 9:25
que dice: "Y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo
sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena". Aquí la
palabra para "Lugar Santísimo" no es hagia hagion, sino otra palabra
plural, ta hagia, aunque el texto parece referirse al segundo
departamento porque menciona un acto anual. Aparentemente se alude
al Día de la Expiación.
¿Acaso
este versículo entonces contradice mi tesis concerniente al uso de
hagia hagion? ¡No! El sumo sacerdote aplicaba sangre en ambos
departamentos en el Día de la Expiación, por lo cual Hebreos no
utiliza hagia hagion, una frase que se refiere al segundo
departamento exclusivamente. En vez de aquella, el escritor utiliza
una palabra que se traduce "santuario", porque una vez al año el
sumo sacerdote entraba en ambos departamentos, todo el santuario,
donde ministraba con sangre. Ver Éxodo 30:10.
Si
Hebreos quisiera especificar que Jesús estaba en el segundo
departamento, en algún momento lo habría colocado en el hagia hagion.
No lo hace, ni una sola vez.
Decir
que Hebreos coloca a Cristo en el segundo departamento es como decir
que la frase de Juan en Apocalipsis: "Yo estaba en el Espíritu en el
día del Señor" (Apocalipsis 1:10), prueba que Jesús cambió la
observancia del sábado al domingo. Eso sería añadirle al texto algo
que no contiene.
Más
bien, el tema en Hebreos no es a cuál apartamento Jesús entró, sino
que él está allí intercediendo por nosotros con su sangre derramada
en nuestro favor. |