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Introducción
En
nuestro desarrollo de este tema necesitamos seguir un esquema muy
claro, pues la menor confusión podría conducimos a oscurecer la
totalidad de lo que queremos presentar, lo cual podría arrastramos a
algunos de los tantos errores que suelen someterse al tratar un tema
como éste.
Por
lo tanto, esta introducción tiene dos partes bien definidas: la
primera se ocupa de darnos cuatro datos previos, indispensables para
el desarrollo del tema, y la segunda nos ofrece el bosquejo del
mismo, luego de plantear el problema sobre el cual queremos trabajar
en esta exposición.
Datos
previos indispensables
No se
puede desarrollar el tema sin que, primero, definamos lo que
entendemos por "juicio investigador", luego indiquemos la necesidad
de conocerlo, después su importancia y por último la fecha
cuando se realiza.
1. Definición.
La
definición que damos a continuación la extraemos de la SDA
Enciclopedia:
"Es
un término adventista para la fase preliminar del gran juicio final,
por el cual Dios intervendrá en los asuntos humanos para terminar
con el reinado del pecado e inaugurar el eterno reino de justicia de
Cristo".
Esta
definición no quedaría completa si no decimos en qué consiste y
cuál es el propósito del juicio investigador. "Consiste
en un examen de los registros de la vida de los que alguna vez han
profesado aceptar la salvación en Cristo y que por lo tanto sus
nombres han sido inscriptos en el 'libro de la vida del Cordero'".
Su
propósito es verificar si éstos están en condiciones de ser
ciudadanos del eterno reino de Dios.
2. La
necesidad de conocer el juicio investigador.
Esta
necesidad está claramente expresada en el siguiente párrafo: "El
pueblo de Dios debería comprender claramente el asunto del Santuario
y del juicio investigador. Todos necesitan conocer por sí mismos el
ministerio y la obra de su gran Sumo Sacerdote. De otro modo, les
será imposible ejercitar la fe tan esencial en nuestros tiempos, o
desempeñar el puesto al que Dios los llama".
Las
dos primeras declaraciones del párrafo citado no son más que dos
formas de decir lo mismo. Destacamos la fuerza enfática de los
verbos utilizados: "debería" y "necesitan". Es un deber y una
necesidad conocer el juicio investigador o el ministerio y la obra
de nuestro gran Sumo Sacerdote. Es una necesidad y un deber porque
este conocimiento es uno de los pilares fundamentales de la vida del
cristiano verdadero. Uno está vinculado a su relación personal con
Dios: la capacidad de ejercer fe en él cuando todo parece oponerse a
la fe; y el otro está vinculado a su relación con el prójimo ya que
"el puesto al cual Dios nos llama" estará siempre relacionado con,
la salvación de nuestros prójimos por ser éste el supremo interés de
Dios sobre la tierra.
El
ser mismo del cristiano es un ser de fe y de acción que se
fundamenta en Dios. La acción es acción evangélica de proclamación,
contenido vivo del Evangelio: Cristo Jesús. Todo lo que un cristiano
es depende de su relación por la fe con Cristo y con la misión dada
por Cristo. Si tanto la fe como el cumplimiento de la misión son
afectados por el conocimiento del juicio investigador, este
conocimiento ciertamente se convierte en una necesidad y un deber
cristiano en esta hora de crisis en la que nos toca vivir.
3.
Importancia del juicio investigador. Sólo
un
breve párrafo de El Conflicto de los Siglos nos aclarará la
tremenda importancia de esta parte de la obra de Cristo: "La
intercesión de Cristo por el hombre en el santuario celestial es tan
esencial para el plan de la salvación como lo fue su muerte en la
cruz".
El
resto del párrafo dice lo siguiente: "Con su muerte dio principio a
aquella obra para cuya conclusión ascendió al cielo después de su
resurrección. Por la fe debemos entrar velo adentro, 'donde entró
por nosotros como precursor Jesús' (Hebreos 6: 20). Allí se refleja
la luz de la cruz del Calvario; y allí podemos obtener una
comprensión más clara de los misterios de la redención. La salvación
del hombre se cumple a un precio infinito para el cielo; el
sacrificio hecho corresponde a las más amplias exigencias de la ley
de Dios quebrantada. Jesús abrió el camino que lleva al trono del
Padre, y por su mediación pueden ser presentados ante Dios los
deseos sinceros de todos los que a él se allegan con fe".
4. Fecha
del juicio Investigador.
No
nos corresponde aquí analizar todos los detalles en cuanto a la
fecha del juicio investigador, sino simplemente declarar que se
realiza en el tiempo que media entre 1844 y la segunda venida
de Cristo.
Problemas a estudiar y bosquejos de su desarrollo
El
propósito de nuestro estudio es simplemente determinar la obra que
Cristo está cumpliendo en el juicio investigador, a quiénes y cómo
les afecta. Para lograr este objetivo analizaremos primero los
servicios del Santuario y el juicio investigador, luego la obra de
Cristo desde su ascensión y daremos finalmente una síntesis de lo
que la Iglesia Adventista cree acerca del juicio investigador.
LOS
SERVICIOS DEL SANTUARIO Y EL JUICIO INVESTIGADOR
La
doctrina del juicio investigador está relacionada con la doctrina
del Santuario, por lo tanto no podemos estudiar el juicio
investigador sin considerar primero el ministerio del Santuario.
En el
ministerio del Santuario había dos servicios y tres clases de
ofrendas relacionadas con ellos. Uno era el servicio diario.
Se realizaba en el atrio y en el Lugar Santo cada día del
año (Hebreos 9:6). Se presentaban los sacrificios de la mañana y
de la tarde -el continuo- y los sacrificios que los pecadores
presentaban como ofrenda por sus pecados individuales. El segundo
era el servicio anual, realizado en el Lugar Santísimo
una vez al año (Hebreos 9:7), cuando se presentaban ofrendas de
sacrificios especiales. Este recibía el nombre de día de la
expiación.
Los
sacrificios
Era
la actividad más importante que se realizaba en el Santuario. Fueron
el "elemento dominante de la religión hebrea" desde "los tiempos más
antiguos hasta la destrucción del segundo templo en el año 70 DC".
1. El
continuo (Tamid) sacrificio.
Este
sacrificio consistía en un animal (cordero) que se ofrecía entero
junto con una ofrenda de cereal y una libación (Cf. Éxodo 29:38-42;
Levítico 6:13; 24:3, 4, 8; Números 28:3, 6; 1 Reyes 18: 29-36; 2
Reyes 25:29, 30; 2 Crónicas 2:3; 24:14; Esdras 3:5; 9: 4; Ezequiel
39:14; 46:13-15). Su nombre en hebreo, Tamid, significa
continuidad, perpetuidad; es decir que debía ser hecho
continuamente. Por lo tanto, cada día del año, en la mañana y en la
tarde, se ofrecían estos sacrificios que eran para beneficio de todo
el pueblo. Así se proveía expiación para todos. Dondequiera que un
israelita viviera, podía levantar su corazón a Dios, dirigir su
rostro a Jerusalén, confesar sus pecados y apoderarse de la gratuita
provisión de esta expiación (1 Reyes 8:37, 39, 44, 45, 48, 49).
2. Ofrendas individuales.
Los
individuos también ofrecían sus propios sacrificios a medida que la
oportunidad lo hacía posible. Estos eran una expresión de su
gratitud, de su fe y de su aceptación de la provisión divina hecha
para salvarlos del pecado. No todas las ofrendas de esta clase eran
sacrificios de animales (las primicias, por ejemplo), pero sí lo
eran las ofrendas expiatorias -pues "sin derramamiento de sangre no
se hace remisión" (Hebreos 9:22)como la ofrenda por el pecado y la
ofrenda por la culpa (Éxodo 29:10, 19; Levítico 1:4; 3:2, 8, 13;
4:4, 24, 29, 33; 16:21; 24:14; Números 27:18; Levítico 5:16, 19;
7:1-7, 14; Números 5:7, 8; 6: 12;18:9; 2 Reyes 12: 17; Esdras 10:
19).
3. Ofrendas especiales del día de la expiación.
Este día, llamado en hebreo lom Cafarim, significa día de
protección, día de expiación, día de refugio. La expiación es,
entonces, "refugio por medio de representación". Un refugio siempre
implica la existencia de un peligro: en este caso el peligro era ser
"cortado de su pueblo" (Levítico 23:19). El refugio provisto no era
un lugar dónde protegerse sino un sustituto, un representante: el
sacrificio ofrecido. Tres eran las ceremonias principales del ritual
del día de la expiación: En primer lugar estaban los sacrificios que
el sumo sacerdote ofrecía por sí mismo y por su casa. En segundo
lugar se ofrecía el sacrificio más importante de toda la ceremonia,
es decir, el macho cabrío para Jehová, que proveía la sangre
expiatoria o purificadora. Y en tercer lugar venía la ceremonia
sobre el macho cabrío para Azazel, cuya sangre no era derramada pues
había solamente una sangre expiatoria, la del macho cabrío para
Jehová. Los ritos de este día, el único día de ayuno prescripto en
la ley mosaica, están registrados en Levítico 16, completado por los
relatos de Levítico 23: 26-32 y Números 29: 7-11.
Registro de los pecados
¿Cómo
se producía la contaminación del pecado? Un estudio cuidadoso de
todo el sistema de sacrificios del Santuario muestra claramente que
había un registro de pecados. Este registro se producía por
transferencia: el pecado se transfería del pecador culpable a la
víctima que era sacrificada, luego al sacerdote que comía la carne y
por último al altar y al Santuario donde la sangre era
derramada y asperjada.
En
Jeremías 17: 1 se lee: "El pecado de Judá escrito está... en los
cuernos de sus altares". En Levítico 10:17, reprendiendo a Eleazar e
ltamar por no haber comido la carne del sacrificio, Moisés dice:
"¿Por qué no comisteis la expiación en lugar santo? Pues es muy
santa y la dio él a vosotros para llevar la iniquidad de la
congregación para que sean reconciliados delante de Jehová".
(La cursiva es nuestra.) También en Levítico 4:17 leemos: "Mojará el
sacerdote su dedo en la misma sangre y rociará siete veces delante
de Jehová hacia el velo". "Con esta ceremonia y en un sentido
simbólico, el pecado era trasladado al Santuario por medio de la
sangre".
La
obra del sacrificio diario era una obra de reconciliación en
favor del hombre pecador. Su pecado era perdonado. El transgresor
era librado de su iniquidad pero quedaba un sangriento registro del
pecado en el Santuario. En este sentido el sacrificio diario cumplía
una función doble: era un sustituto que obtenía el perdón para el
pecador y un medio para registrar el pecado en el Santuario.
El perdón del pecado no elimina la obra del juicio final, sino que
garantiza la liberación del pecador, por cuanto el registro de ese
pecado se ha hecho por la sangre del sustituto que, por el acto del
sacrificio, se ha transformado en el auténtico poseedor de la culpa.
En el
Santuario celestial, el "verdadero tabernáculo" (Hebreos 8:2), del
cual el Santuario terrenal era sólo una "figura y sombra"
(Hebreos 8:5), también se guardan registros de la conducta de los
hombres. Tanto Daniel como Juan -en sus descripciones del juicio-
nos hablan de una escena en la que "los libros fueron abiertos"
(Daniel 7:10; Apocalipsis 20:12). Estos libros no son códigos de
leyes, sino registros de conducta.
La
Sagrada Escritura nos habla de dos libros, o clases de
libros: el libro de la vida (Éxodo 32:32; Salmo 69: 28; Éxodo 32:33;
Lucas 10:20; Filipenses 4:3; Hebreos 12:13; Apocalipsis 3:5;
20:12, 15) y el libro de memorias (Malaquías 3:16, 17). En el
libro de la vida se registran "los nombres de todos los que
entraron alguna vez en el servicio de Dios". En el libro de
memorias, las obras buenas y también las malas. Sobre
el registro de buenas obras, Elena G. de White dice: "Quedan
consignadas las buenas obras de los 'que temen a Jehová'... En el
libro de memoria de Dios, todo acto de justicia está inmortalizado.
Toda tentación resistida, todo pecado vencido, toda palabra de
tierna compasión, están fielmente consignados, y apuntados
también todo acto de sacrificio, todo padecimiento y todo pesar
sufridos por causa de Cristo". 10 Acerca del registro de las obras
malas afirma: "Los pecados que no hayan inspirado arrepentimiento y
que no hayan sido abandonados, no serán perdonados ni borrados de
los libros de memoria, sino que permanecerán como testimonio contra
el pecador en el día de Dios"." Hay varios textos bíblicos que
aluden a un registro de los pecados de los hombres. (Véanse, por
ejemplo, Eclesiastés 12:14; Mateo 12:36, 37; 1 Corintios 4: 5;
Isaías 65: 6, 7).
Queda
claro, entonces, que el servicio diario expiaba el pecado y
lo registraba en el Tabernáculo hasta el día de la expiación, cuando
se limpiaba todo el pecado acumulado allí durante todo el año.
Limpieza de los registros
"Con
el traslado de los pecados de Israel al Santuario, los lugares
santos quedaban manchados, y se hacía necesaria una obra
especial para quitar de allí los pecados". Dios había ordenado que
se hiciera limpieza de cada una de las partes del sagrado Santuario,
lo mismo que del altar. "Lo limpiará, y lo santificará de las
inmundicias de los hijos de Israel" (Levítico 16:19; 16).
El
objetivo
de la
ceremonia principal del día de la expiación era limpiar los
registros del pecado de Israel que se habían acumulado durante todo
el año. Para ello, el sumo sacerdote entraba al Lugar Santísimo con
la sangre del macho cabrío de Jehová. Sin embargo, no era únicamente
limpieza y juicio lo que se hacía en el Santuario durante el
día de la expiación, pues el sacrificio continuo no cesaba en este
día, con lo cual se indicaba que la salvación del pecador por medio
de la administración del perdón continuaba.
La
sangre del macho cabrío de Jehová era para beneficio del pueblo
(Hebreos 7:27; Levítico 16:30, 33) y para expiación "por
todos los pecados de Israel" (Levítico 16:34). Esa misma sangre
limpiaba el Lugar Santísimo, el Lugar Santo, el altar y todo
el Tabernáculo.
Cuando la expiación por el pueblo y la limpieza del Santuario
se habían realizado, y cuando todos los que querían ser
reconciliados ya habían sido reconciliados, entonces, y sólo
entonces, entraba en escena el macho cabrío para Azazel (Levítico
16:20). El sumo sacerdote colocaba sobre él los pecados acumulados
en el Santuario y luego, por mano de un hombre, el macho
cabrío era enviado al desierto para que muriera (Levítico 16: 21,
22). Este macho cabrío no era sacrificado, pues no era él la
expiación por el pecado, sino que era condenado a una muerte de
hambre y sed en el desierto.
El
macho cabrío para Azazel era símbolo de Satanás. Por esto no podía
ser sacrificado por el pecado siendo que solamente Cristo es la
propiciación por nuestros pecados" (1 Juan 2:2; 4:10).
Cristo es Sumo Sacerdote en el Santuario celestial (Hebreos 8:1, 2).
Allí administra los méritos de su sacrificio a los
pecadores arrepentidos (Hebreos 9:12-15). El Santuario celestial
también necesita ser purificado como lo era el Santuario
terrenal, figura de aquél. Hebreos 9:23 dice que "las cosas
celestiales mismas" serían purificadas "con mejores sacrificios".
Daniel profetizó diciendo: "El Santuario será purificado" (Daniel
8:14). El registro del pecado que Dios tiene en el cielo
parece ser lo que da impureza al Santuario celestial.
Dado
que el día de la expiación del Santuario terrenal era un servicio de
limpieza de los registros del pecado de todo el año y de todo el
pueblo de Dios, el día de la expiación final o juicio investigador
tiene que estar relacionado con una obra semejante. Con esta
conclusión estamos listos para entrar a nuestro siguiente punto.
LA
OBRA DE CRISTO DESDE SU ASCENSIÓN
La
obra de Cristo desde su ascensión comprende dos actividades que
corresponden a dos períodos definidos: el primero va desde su
ascensión hasta 1844 y el segundo, desde 1844 hasta su segunda
venida en gloria. La idea de dos actividades distintas en la obra de
Cristo desde su ascensión queda claramente expresada en el siguiente
párrafo:
"Después de su ascensión, nuestro Salvador iba a principiar su obra
como Sumo Sacerdote... Como el ministerio de Cristo iba a consistir
en dos grandes divisiones, ocupando cada una su período de tiempo y
teniendo un sitio distinto en el Santuario celestial, asimismo el
culto simbólico consistía en el servicio diario y el anual, y a cada
uno de ellos se dedicaba una sección del Tabernáculo".
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