|
"El tema del santuario debiera ser cuidadosamente examinado, puesto que
en él descansa el fundamento de nuestra fe y nuestra esperanza" -
Cristo en su Santuario, p. 12 -.
Actualmente resulta difícil e incluso paradójico para algunos
estudiantes de las Escrituras creer en la existencia de un santuario en
el cielo. No pueden concebir la idea de un edificio como la morada de
Dios. Opinan que el Santuario celestial (referido en las Escrituras)
debe ser considerado como una "metáfora o símbolo de la presencia de
Dios". Otros no pudiendo ignorar la evidencia directa de algunos pasajes
de las Escrituras (que hablan con claridad meridiana del Santuario del
cielo) sostienen que ese Santuario es Cristo mismo.
Pero, lo más importante no es lo que los hombres piensan, sino lo que la
Palabra de Dios dice. Y a ella nos volvemos ahora para ver lo que
sostiene en cuanto a este tema de vital importancia. También
consideraremos algunas citas del Espíritu de Profecía relacionadas con
tema.
Como Adventistas del 7mo. Día estamos comprometidos con el mensaje de la
"Verdad Presente" para nuestra presente sociedad. Y bajo ninguna
circunstancias debemos negar o aminorar este sagrado cometido. Hacerlo
sería una traición al gobierno divino y una deshonra para la causa de
Dios. La "Verdad Presente" para este tiempo incluye de manera especial
la doctrina del Santuario tal y como nos fue dada a través de los
pioneros de este movimiento profético.
No debe desanimarnos que el mundo cristiano que no comparte nuestra fe
sobre esta doctrina, nos critiquen o ridiculicen. Debemos seguir hacia
delante en la proclamación de esta enseñanza, investigando cada día
nuestra posición al respecto y compartirla sabiamente con los demás que
estén dispuesto a escucharnos y a recibir la Palabra.
No debemos olvidar que siempre hay mayores destellos de luz que esperan
por nosotros en la Palabra de Dios para llevarnos a profundizar nuestras
actuales creencias. Por lo que debemos ir constantemente a Dios en busca
de una comprensión cada vez mayor de las Escrituras. El Camino a
Cristo dice en la p. 110: "Hay muchas cosas aparentemente difíciles
u obscuras (en la Biblia) que Dios hará claras y sencillas para los que...
[con] humildad procuren entenderlas".
El
Santuario Terrenal
Éxodo 25:8,9,40.
"Me harán un santuario para mi, y habitaré en medio de ellos. Conforme a
todo lo que yo te muestre, el diseño del Tabernáculo, y el diseño de
todos sus utensilios así lo haréis... Mira hazlos conforme al modelo que
te ha sido mostrado en el monte”.
Hebreos 8:5.
"...Como se le advirtió a Moisés cuando iba a levantar el Tabernáculo,
diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme la modelo que se te ha
mostrado en el monte".
Hebreos 9:23,24.
En estos pasajes se le llama al santuario del desierto "figura de las
cosas celestiales", " santuario hecho de mano, figura del verdadero".
El santuario y su Servicio,
p. 28.
"Dios mismo le dio a Moisés el plano con instrucciones detalladas acerca
del tamaño y la forma, así como de los materiales que debían emplearse y
de todos los objetos y muebles que había de contener. Los dos lugares
santos hechos a mano, debían ser 'figuras del verdadero', 'figuras de
las cosas celestiales' (Heb. 9:24,23), es decir, una representación, en
miniatura, del templo celestial donde Cristo, nuestro gran Sumo
Sacerdote,... intercede en favor de los pecadores".
Patriarcas y Profetas,
p. 336.
"Dios presentó ante Moisés una visión del santuario celestial, y
le ordenó que hiciera todas las cosas de acuerdo con el modelo que se le
había mostrado. Todas estas instrucciones fueron escritas cuidadosamente
por Moisés...".
Nota:
Algunos sugieren que lo que Moisés vio en el monte realmente fue una
“maqueta” del santuario celestial, no una visión del mismo. Pero pasa
por alto las citas que acabamos de leer. En la primera descubrimos que
la expresión “representación, en miniatura” no es lo que Moisés vio en
la visión, sino una referencia al santuario terrenal. Nótese como dice
la cita: “Los dos lugares santos hechos a mano, debían ser 'figuras del
verdadero', 'figuras de las cosas celestiales' (Heb. 9:24,23), es decir,
una representación, en miniatura, del Templo celestial donde Cristo,
nuestro gran Sumo Sacerdote,... intercede en favor de los pecadores".
La idea de que Moisés vio en el monte una “maqueta” del Santuario
celestial parece no tener apoyo después de considerar la cita del libro
Patriarcas y Profetas, p. 336. Lo que Moisés vio realmente fue
una “visión del santuario celestial”, no una maqueta del mismo. Lo que
sí debe tomarse en cuenta es que, aparte de la visión, “Dios mismo le
dio a Moisés el plano con instrucciones detalladas acerca del tamaño y
la forma” que debían tener el Santuario y su mobiliario.
El Conflicto de los Siglos,
p. 466.
"El Santuario celestial, en el cual Jesús ministra, es el gran modelo,
del cual el Santuario edificado por Moisés no era más que un trasunto".
Ibíd.,
"Los lugares santos del Santuario celestial estaban representados por
los dos departamentos del Santuario terrenal".
Ibíd.,
"El esplendor incomparable del Tabernáculo terrenal reflejaba a la vista
humana la gloria de aquel templo celestial donde Cristo nuestro
precursor ministra por nosotros ante el trono de Dios".
Ibíd.,
"La morada del rey de reyes,... ese templo, lleno de gloria del trono
eterno,... no podía encontrar en la más grandiosa construcción que jamás
edificaran manos humanas, más que un pálido reflejo de su inmensidad y
gloria. Con todo, el Santuario terrenal y sus servicios revelaban
importantes verdades relativas al Santuario celestial y a la gran obra
que se llevaba allí a cabo para la redención del hombre".
El
Santuario Celestial
Salmos 11:4.
"Jehová está en su santo Templo; Jehová tiene en el Cielo su trono..."
Miqueas 1:2.
"...Y Jehová el Señor, el Señor sea testigo contra vosotros desde su
santo Templo".
Salmos 102:19.
"Porque [Dios] miró desde lo alto de su Santuario; Jehová miró desde
los cielos a la Tierra".
Isaías 6:1-5.
En esta visión Isaías ve a Dios sentado en el Santuario Celestial. Vea
lo que dice el Espíritu de Profecía:
Nota:
"En el año que murió el rey Uzías se le permitió a Isaías que mirara en
visión dentro del Lugar Santo y dentro del Lugar Santísimo del Santuario
celestial. Fueron abiertas las cortinas del compartimiento interior del
santuario, y pudo contemplar la revelación de un trono alto y sublime
que se alzaba, por así decirlo, hasta los mismo cielos" (Comentario
Bíblico Adventista, 7 - A, p. 149).
Hebreos 8:2.
"[Cristo es] ministro del Santuario, y de aquel verdadero
Santuario que levantó el Señor, y no el hombre".
Nota:
Se reconoce que el adjetivo “verdadero” usado por el escritor bíblico en
este pasaje (y en Heb. 9:24) subraya aun más la realidad del Santuario
celestial. En el idioma griego existen dos adjetivos para “verdadero”:
1) alethinos y 2) alethes. El primer adjetivo se refiere
al algo “verdadero” contrapuesto a lo que es “aparente”. El segundo
adjetivo se refiere a lo que es “verdadero” en oposición a lo “falso”.
En Heb. 8:2 el escritor bíblico usa alethinos. “Como el Santuario
celestial se haya asociado con la realidad de Dios, por ello mismo es
tan real como Dios es real” (Hasel, El Ministerio Expiatorio de
Cristo en el Cielo, Minstry, enero del año 1976, p.
21, Citado en Creencias Fundamentales, pp. 373, 374).
Hebreos 9:24.
"Porque no entró Cristo en el Santuario hecho de mano, figura del
verdadero, sino en el Cielo mismo para presentarse ahora por nosotros
ante Dios".
Apocalipsis 1:12,13.
"Me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete
candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante
al hijo del Hombre..."
Nota:
En esta visión Juan vio el lugar santo del Santuario celestial, pues en
el Santuario terrenal las lámparas o candelabro estaba en el lugar
santo.
Apocalipsis 11:19.
"El Templo de Dios fue abierto en el Cielo, y el arca de su pacto se
veía en su Templo".
Apocalipsis 15:5.
"...miré y vi abrirse en el Cielo el Santuario, la tienda del pacto"
(Versión Dios Habla Hoy).
Apocalipsis 8:2.
En este pasaje se menciona el "altar del incienso".
Después del gran chasco del año 1844, los pioneros adventistas se
volvieron al estudio de la doctrina del Santuario tal y como se expresa
en las Escrituras.
Elena de White dijo:
"La compresión de que Cristo había entrado en el Lugar santísimo del
Santuario celestial para comenzar la etapa final de su ministerio en
nuestro favor,... suscitó solemnes sentimientos en los corazones de
nuestros pioneros adventistas. Las verdades eran tan claras, tan
grandiosas, tan vitales, que les costaba creer que sobre ellos
descansaba la responsabilidad de impartir esta luz a otros" (Cristo y
su Santuario, pp. 11-12).
También dijo:
“Hemos de afirmarnos en la fe, en la luz de la verdad que nos fue dada
en nuestra primera experiencia... Al ser así delineados los puntos de
nuestra fe, nuestros pies se asentaron sobre un fundamento sólido.
Aceptamos la verdad punto por punto, bajo la dirección del Espíritu
Santo... Se me dieron ilustraciones de las cosas celestiales, y del
Santuario, de manera que fuimos ubicados donde la luz resplandecía sobre
nosotros con rayos claros y definidos.
"Se que la cuestión del Santuario, tal cual la hemos sostenidos durante
tantos años, se basa en la justicia y la verdad... Muchos hermanos no
comprenden cuán firmemente han sido establecidos los fundamentos de
nuestra fe" (Ibíd. pp. 12,10).
Nota:
El entendimiento de esta importante doctrina se logró gracias a "noches
enteras" de fervorosa oración y "escudriñamiento de las Escrituras" por
parte de los pioneros. Y ahora se antojan algunos de decir que ellos
estuvieron equivocados porque no eran teólogos como ellos en la
actualidad.
"El asunto del Santuario fue la clave que aclaró el misterio del engaño
de 1844. Reveló todo un sistema de verdades, que formaban un conjunto
armonioso y demostraba que la mano de Dios haba dirigido el gran
movimiento adventista... Como pueblo,... no debemos descansar hasta
entender claramente el tema del Santuario, que ha sido presentado en la
visiones de Daniel y de Juan. Este asunto arroja gran luz sobre nuestra
posición y nuestra obra actual, y nos da una prueba irrefutable de que
Dios nos ha dirigido en nuestra experiencia pasada.
"Los grandes hitos por lo cuales hemos pasado son inconmovibles. Aun
cuando las huestes del infierno intenten derribarlos de sus fundamentos,
y triunfar en el pensamiento de que han tenido éxito, no alcanzarán su
objetivo. Estos pilares permanecen tan incólumes como las montañas
eternas, sin ser conmovidos por todos los esfuerzos de los hombres
combinados con los de Satanás".
"A medida que se presentaban los grandes pilares de la fe, el Espíritu
Santo les prestaba su testimonio, y especialmente esto es cierto con
respecto a las verdades del santuario. Muy repetidamente el Espíritu
Santo ha respaldado de manera notable la predicación de esta doctrina" (El
Evangelismo, pp. 166,167).
"Cuando el poder de Dios testifica en cuanto a lo que es verdad, esa
verdad debe mantenerse para siempre. No se debe dar cabida a ninguna
suposición posterior contraria a la luz que Dios nos ha dado... Al mismo
tiempo que las Escrituras son la Palabra de Dios y deben ser respetadas,
constituye un gran error su aplicación, si ésta mueve un puntal del
fundamento que Dios ha sostenido durante estos cincuenta años (esto se
dijo en 1905)... La presentación del tema del Santuario se dio bajo la
dirección del Espíritu Santo. Los que no participaron en la gestación de
nuestra fe serán elocuentes si guarda silencio. Dios nunca se contradice"
(Ibíd., p. 18).
El Espíritu de Profecía es claro cuando dice que los adventistas "no
deben inducir a nadie a dudar" de la doctrina del " Santuario y su
servicio, por medio de sus palabras y sus hechos... Dios prohíbe que la
charla que procede de labios humanos cercene la creencia de nuestros
hermanos en la verdad de que hay un Santuario en el Cielo, y que un
modelo de ese Santuario se construyó una vez en esta tierra" (Ibíd.,
pág. 16).
La Realidad del Santuario Celestial y sus Enseres
Confirmados por el Espíritu de Profecía
"Vi un ángel que con presteza volaba hacia mí. Me llevó rápidamente
desde la tierra a la Santa Ciudad, donde vi un Templo en el que entré.
Antes de llegar al primer velo, pasé una puerta. Ese velo se levantó,
entré en el lugar santo, donde vi el altar del incienso, el candelabro
con siete lámparas y la mesa con los panes de la proposición (presencia).
Después de ver la gloria del lugar santo, Jesús levantó el segundo velo
y pasé al Lugar Santísimo.
"En él vi un arca,... En cada extremo había un hermoso querubín con las
alas extendidas sobre el arca... Entre los dos ángeles había un
incensario de oro, y sobre el arca, donde estaban los ángeles, un
resplandor sumamente luminoso que se asemejaba a un trono donde moraba
Dios. Junto al arca estaba Jesús..."(Ibíd., p. 13).
En los escritos de Elena G. White se encuentran declaraciones "acerca de
la realidad del Santuario celestial, su moblaje y su servicio" (Ibíd.,
p. 19).
Hablando de los "dos lugares santos" del santuario terrenal dijo que "fueron
figuras de las cosas celestiales". Y dijo también:
"Así como en el santuario terrenal había dos compartimientos, el santo y
el santísimo, hay dos lugares santos en el Santuario celestial. Y el
arca que contiene la Ley de Dios, el altar del incienso, y otros
instrumentos de servicio que se encontraban en el santuario terrenal,
tienen también su contraparte en el Santuario de arriba" (Spirit of
Propfecy, tomo 4, pp. 260,261).
"También se me mostró en la Tierra un Santuario con dos departamentos.
Se parecía al del cielo, y se me dijo que era una figura del celestial.
Los enseres del primer departamento del santuario terrestre eran como
los del primer departamento del celestial. El velo estaba levantado;
miré el interior del Lugar Santísimo del santuario celestial" (Primeros
Escritos, p. 252).
De la Ley de Dios ella nos dice que es "tal como Dios las escribió en el
templo del Cielo. El hombre puede hollar su copia terrenal, pero el
original se conserva en el arca de Dios en el Cielo... Jesús está allí
mismo, delante de esa arca para mediar por el hombre" (Comentarios de
Elena de White, Comentario Bíblico Adventista, tomo I, pág. 1123).
Los Engaños de los Últimos Días
Incluye negación
de
la
realidad
del Santuario
celestial
"Tendremos que enfrentar a... falsos profetas... Muchos pasajes de las
Escrituras serán mal aplicados de tal manera que en apariencia esas
teoría engañosas estarán basadas en las palabras que Dios ha hablado. Se
apropiarán de la preciosa verdad para sostener y establecer el error...
Y aun algunos a quienes en tiempos pasados el Señor honró, se apartarán
tanto de la verdad que defenderán teorías erróneas concernientes a
muchos aspectos de la verdad, incluso la cuestión del Santuario " (Cristo
en su santuario, p. 22).
"En el futuro surgirán engaños de toda clase, y necesitamos terreno
sólido para nuestros pies. Necesitamos sólidos pilares para el edificio.
No ha de quitarse ni un solo ápice de aquello que el Señor ha
establecido. El enemigo presentará falsas doctrinas, tales como la
doctrina de que no existe Santuario. Este es uno de los puntos en los
cuales algunos se apartarán de la fe" (Review and Herald,
25-5-1905).
"Satanás está luchando continuamente para sugerir suposiciones
fantásticas con respecto al santuario, degradando las maravillosas
imágenes de Dios y el ministerio de Cristo por nuestra salvación, a fin
de convertirlas en algo que cuadre con nuestra mente carnal... Así
quisiera él despojarnos de nuestra fe en el mismo mensaje que nos ha
convertido en un pueblo separado, y que ha dado carácter y poder a
nuestra obra" (El Evangelismo, p. 167).
“Dice el gran engañador: ‘Debemos vigilar a los que están llamando la
atención del pueblo al sábado de Jehovah; ellos inducirán a muchos a ver
las exigencias de la Ley de Dios; y la misma luz que revela el verdadero
sábado revela también la ministración de Cristo en el santuario
celestial, y muestra que la última obra para la salvación del hombre se
está realizando ahora. Mantened la mente de la gente en tinieblas hasta
que esa obra termine, y aseguraremos el mundo y también la iglesia’ ” (CMC,
p. 160).
“En una escena que pasó ante mi, vi cierta obra hecha por los médico
misioneros. Nuestros hermanos dirigentes la contemplaban, observando lo
que se hacía, pero no parecían comprenderla. El fundamento de nuestra fe,
que fue establecido con tanta oración, con tanto escudriñamiento de las
Escrituras, estaba siendo demolido columna tras columna. Nuestra fe iba
a quedar sin fundamento sobre el cual apoyarse; se eliminó el Santuario,
se eliminó la expiación” (Alza Tus Ojos, p. 150).
Nota:
Por el tenor de esta cita pareciera como que nos dirigimos o estamos ya
en una extraña y terrible apostasía irreversible, pero Dios se propone
hacer una obra que será “ejecutada sobre la tierra con justicia y
prontitud... [Porque] si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado
descendencia (el remanente fiel), como Sodoma habríamos venido a ser, y
a Gomorra seríamos semejantes” (Rom. 9:28,29).
El Señor tendrá finalmente con un pueblo en la tierra que aprendió las
lecciones de la verdadera fe y el renunciamiento propio, una iglesia
arrepentida y abatida en el polvo, una comunidad de creyentes que
estarán de pie esperando a su Amado, el esposo celestial (Apoc.
19:7-9).
La
siguiente
cita es esperanzadora: “En medio de la intensificación de la infidelidad
y la
apostasía, en medio de una luz fingida que es la más ciega presunción y
engaño, la luz del Santuario celestial brillará sobre el pueblo de Dios.
Su verdad triunfará” (Alza tus Ojos, p. 261). Si, hay razones
para confiar y no perder la fe en esta época tan solemne.
Razones del Ataque a la Doctrina del Santuario
"La correcta interpretación del ministerio del Santuario celestial es el
fundamento de nuestra fe" (Carta, 208, 1906).
"El pueblo de Dios debería comprender claramente el asunto del Santuario
y del Juicio Investigador. Todos necesitan conocer por sí mismos el
ministerio y la obra de su gran Sumo Sacerdote. De otro modo, les será
imposible ejercitar la fe tan esencial en nuestros tiempos, o desempeñar
el puesto al que Dios los llama".
"El Santuario en el Cielo es el centro mismo de la obra de Cristo en
favor de los hombres. Concierne a toda alma que vive en la tierra. Nos
revela el plan de la redención, nos conduce hasta el fin mismo del
tiempo y anuncia el triunfo final de la lucha entre la justicia y el
pecado. Es de gran importancia que todos investiguen a fondo estos
asuntos, y que estén siempre prontos a dar respuesta a todo a aquel que
les pidiere razón de la esperanza que hay en ellos" (El Conflicto de
los Siglos, pp. 542-543).
"La intercesión de Cristo por el hombre en el Santuario celestial es tan
esencial para el Plan de la Salvación como lo fue su muerte en la cruz.
Con su muerte dio principio a aquella obra para cuya conclusión ascendió
al Cielo después de su muerte" (Ibíd.).
Nótese que esta cita no dice que la "intercesión de Cristo" es "casi tan
esencial" como su muerte en la cruz. Pero, sí dice que es "tan esencial
para el plan de la Salvación como lo fue su muerte en la cruz.
Que Dios nos ayude en este tiempo de patética indiferencia a la verdad
del Santuario a comprenderla y vivir en armonía con ella.
Véase
el
detallado artículo
La Doctrina de la
Expiación
y el Santuario.
En el se presenta un estudio detallado sobre la realidad del Santuario
celestial en el contexto del libro de Apocalipsis. |