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La Morada de Dios:
 
La Realidad del Santuario Celestial
   
  Por: Héctor A. Delgado
   
 

"El tema del santuario debiera ser cuidadosamente examinado, puesto que en él descansa el fundamento de nuestra fe y nuestra esperanza" - Cristo en su Santuario, p. 12 -. 

Actualmente resulta difícil e incluso paradójico para algunos estudiantes de las Escrituras creer en la existencia de un santuario en el cielo. No pueden concebir la idea de un edificio como la morada de Dios. Opinan que el Santuario celestial (referido en las Escrituras) debe ser considerado como una "metáfora o símbolo de la presencia de Dios". Otros no pudiendo ignorar la evidencia directa de algunos pasajes de las Escrituras (que hablan con claridad meridiana del Santuario del cielo) sostienen que ese Santuario es Cristo mismo.

Pero, lo más importante no es lo que los hombres piensan, sino lo que la Palabra de Dios dice. Y a ella nos volvemos ahora para ver lo que sostiene en cuanto a este tema de vital importancia. También consideraremos algunas citas del Espíritu de Profecía  relacionadas con tema.

          Como Adventistas del 7mo. Día estamos comprometidos con el mensaje de la "Verdad Presente" para nuestra presente sociedad. Y bajo ninguna circunstancias debemos negar o aminorar este sagrado cometido. Hacerlo sería una traición al gobierno divino y una deshonra para la causa de Dios. La "Verdad Presente" para este tiempo incluye de manera especial la doctrina del Santuario tal y como nos fue dada a través de los pioneros de este movimiento profético.

No debe desanimarnos que el mundo cristiano que no comparte nuestra fe sobre esta doctrina, nos critiquen o ridiculicen. Debemos seguir hacia delante en la proclamación de esta enseñanza, investigando cada día nuestra posición al respecto y compartirla sabiamente con los demás que estén dispuesto a escucharnos y a recibir la Palabra.

No debemos olvidar que siempre hay mayores destellos de luz que esperan por nosotros en la Palabra de Dios para llevarnos a profundizar nuestras actuales creencias. Por lo que debemos ir constantemente a Dios en busca de una comprensión cada vez mayor de las Escrituras. El Camino a Cristo dice en la p. 110: "Hay muchas cosas aparentemente difíciles u obscuras (en la Biblia) que Dios hará claras y sencillas para los que... [con] humildad procuren entenderlas".

El Santuario Terrenal

Éxodo 25:8,9,40. "Me harán un santuario para mi, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del Tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios así lo haréis... Mira hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte”. 

Hebreos 8:5. "...Como se le advirtió a Moisés cuando iba a levantar el Tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme la modelo que se te ha mostrado en el monte". 

Hebreos 9:23,24. En estos pasajes se le llama al santuario del desierto "figura de las cosas celestiales", " santuario hecho de mano, figura del verdadero". 

El santuario y su Servicio, p. 28. "Dios mismo le dio a Moisés el plano con instrucciones detalladas acerca del tamaño y la forma, así como de los materiales que debían emplearse y de todos los objetos y muebles que había de contener. Los dos lugares santos hechos a mano, debían ser 'figuras del verdadero', 'figuras de las cosas celestiales' (Heb. 9:24,23), es decir, una representación, en miniatura, del templo celestial donde Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote,... intercede en favor de los pecadores". 

Patriarcas y Profetas, p. 336. "Dios presentó ante Moisés una visión del santuario celestial, y le ordenó que hiciera todas las cosas de acuerdo con el modelo que se le había mostrado. Todas estas instrucciones fueron escritas cuidadosamente por Moisés...". 

Nota: Algunos sugieren que lo que Moisés vio en el monte realmente fue una “maqueta” del santuario celestial, no una visión del mismo. Pero pasa por alto las citas que acabamos de leer. En la primera descubrimos que la expresión “representación, en miniatura” no es lo que Moisés vio en la visión, sino una referencia al santuario terrenal. Nótese como dice la cita: “Los dos lugares santos hechos a mano, debían ser 'figuras del verdadero', 'figuras de las cosas celestiales' (Heb. 9:24,23), es decir, una representación, en miniatura, del Templo celestial donde Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote,... intercede en favor de los pecadores".

La idea de que Moisés vio en el monte una “maqueta” del Santuario celestial parece no tener apoyo después de considerar la cita del libro Patriarcas y Profetas, p. 336. Lo que Moisés vio realmente fue una “visión del santuario celestial”, no una maqueta del mismo. Lo que sí debe tomarse en cuenta es que, aparte de la visión, “Dios mismo le dio a Moisés el plano con instrucciones detalladas acerca del tamaño y la forma” que debían tener el Santuario y su mobiliario.  

El Conflicto de los Siglos, p. 466. "El Santuario celestial, en el cual Jesús ministra, es el gran modelo, del cual el Santuario edificado por Moisés no era más que un trasunto".  

Ibíd., "Los lugares santos del Santuario celestial estaban representados por los dos departamentos del Santuario terrenal".  

Ibíd., "El esplendor incomparable del Tabernáculo terrenal reflejaba a la vista humana la gloria de aquel templo celestial donde Cristo nuestro precursor ministra por nosotros ante el trono de Dios". 

Ibíd., "La morada del rey de reyes,... ese templo, lleno de gloria del trono eterno,... no podía encontrar en la más grandiosa construcción que jamás edificaran manos humanas, más que un pálido reflejo de su inmensidad y gloria. Con todo, el Santuario terrenal y sus servicios revelaban importantes verdades relativas al Santuario celestial y a la gran obra que se llevaba allí a cabo para la redención del hombre".

El Santuario Celestial

Salmos 11:4. "Jehová está en su santo Templo; Jehová tiene en el Cielo su trono..."

 

Miqueas 1:2. "...Y Jehová el Señor, el Señor sea testigo contra vosotros desde su santo Templo". 

Salmos 102:19. "Porque [Dios]  miró desde lo alto de su Santuario; Jehová miró desde los cielos a la Tierra". 

Isaías 6:1-5. En esta visión Isaías ve a Dios sentado en el Santuario Celestial. Vea lo que dice el Espíritu de Profecía:  

Nota: "En el año que murió el rey Uzías se le permitió a Isaías que mirara en visión dentro del Lugar Santo y dentro del Lugar Santísimo del Santuario celestial. Fueron abiertas las cortinas del compartimiento interior del santuario, y pudo contemplar la revelación de un trono alto y sublime que se alzaba, por así decirlo, hasta los mismo cielos"  (Comentario Bíblico Adventista, 7 - A,  p. 149).  

Hebreos 8:2. "[Cristo es] ministro del Santuario, y de aquel verdadero Santuario que levantó el Señor, y no el hombre". 

Nota: Se reconoce que el adjetivo “verdadero” usado por el escritor bíblico en este pasaje (y en Heb. 9:24) subraya aun más la realidad del Santuario celestial. En el idioma griego existen dos adjetivos para “verdadero”: 1) alethinos y 2) alethes. El primer adjetivo se refiere al algo “verdadero” contrapuesto a lo que es “aparente”. El segundo adjetivo se refiere a lo que es “verdadero” en oposición a lo “falso”. En Heb. 8:2 el escritor bíblico usa alethinos. “Como el Santuario celestial se haya asociado con la realidad de Dios, por ello mismo es tan real como Dios es real” (Hasel, El Ministerio Expiatorio de Cristo en el Cielo, Minstry, enero del año 1976, p. 21, Citado en Creencias Fundamentales, pp. 373, 374). 

Hebreos 9:24. "Porque no entró Cristo en el Santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el Cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios". 

Apocalipsis 1:12,13. "Me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al hijo del Hombre..."  

Nota: En esta visión Juan vio el lugar santo del Santuario celestial, pues en el Santuario terrenal las lámparas o candelabro estaba en el lugar santo. 

Apocalipsis 11:19. "El Templo de Dios fue abierto en el Cielo, y el arca de su pacto se veía en su Templo".  

Apocalipsis 15:5. "...miré y vi abrirse en el Cielo el Santuario, la tienda del pacto" (Versión Dios Habla Hoy). 

Apocalipsis 8:2. En este pasaje se menciona el "altar del incienso".  

Después del gran chasco del año 1844, los pioneros adventistas se volvieron al estudio de la doctrina del Santuario tal y como se expresa en las Escrituras.  

Elena de White dijo: 

"La compresión de que Cristo había entrado en el Lugar santísimo del Santuario celestial para comenzar la etapa final de su ministerio en nuestro favor,... suscitó solemnes sentimientos en los corazones de nuestros pioneros adventistas. Las verdades eran tan claras, tan grandiosas, tan vitales, que les costaba creer que sobre ellos descansaba la responsabilidad de impartir esta luz a otros" (Cristo y su Santuario, pp. 11-12). 

También dijo:  

“Hemos de afirmarnos en la fe, en la luz de la verdad que nos fue dada en nuestra primera experiencia... Al ser así delineados los puntos de nuestra fe, nuestros pies se asentaron sobre un fundamento sólido. Aceptamos la verdad punto por punto, bajo la dirección del Espíritu Santo... Se me dieron ilustraciones de las cosas celestiales, y del Santuario, de manera que fuimos ubicados donde la luz resplandecía sobre nosotros con rayos claros y definidos. 

"Se que la cuestión del Santuario, tal cual la hemos sostenidos durante tantos años, se basa en la justicia y la verdad... Muchos hermanos no comprenden cuán firmemente han sido establecidos los fundamentos de nuestra fe" (Ibíd. pp. 12,10). 

Nota: El entendimiento de esta importante doctrina se logró gracias a "noches enteras" de fervorosa oración y "escudriñamiento de las Escrituras" por parte de los pioneros. Y ahora se antojan algunos de decir que ellos estuvieron equivocados porque no eran teólogos como ellos en la actualidad.  

"El asunto del Santuario fue la clave que aclaró el misterio del engaño de 1844. Reveló todo un sistema de verdades, que formaban un conjunto armonioso y demostraba que la mano de Dios haba dirigido el gran movimiento adventista... Como pueblo,... no debemos descansar hasta entender claramente el tema del Santuario, que ha sido presentado en la visiones de Daniel y de Juan. Este asunto arroja gran luz sobre nuestra posición y nuestra obra actual, y nos da una prueba irrefutable de que Dios nos ha dirigido en nuestra experiencia pasada. 

"Los grandes hitos por lo cuales hemos pasado son inconmovibles. Aun cuando las huestes del infierno intenten derribarlos de sus fundamentos, y triunfar en el pensamiento de que han tenido éxito, no alcanzarán su objetivo. Estos pilares permanecen tan incólumes como las montañas eternas, sin ser conmovidos por todos los esfuerzos de los hombres combinados con los de Satanás". 

"A medida que se presentaban los grandes pilares de la fe, el Espíritu Santo les prestaba su testimonio, y especialmente esto es cierto con respecto a las verdades del santuario. Muy repetidamente el Espíritu Santo ha respaldado de manera notable la predicación de esta doctrina" (El Evangelismo, pp. 166,167). 

"Cuando el poder de Dios testifica en cuanto a lo que es verdad, esa verdad debe mantenerse para siempre. No se debe dar cabida a ninguna suposición posterior contraria a la luz que Dios nos ha dado... Al mismo tiempo que las Escrituras son la Palabra de Dios y deben ser respetadas, constituye un gran error su aplicación, si ésta mueve un puntal del fundamento que Dios ha sostenido durante estos cincuenta años (esto se dijo en 1905)... La presentación del tema del Santuario se dio bajo la dirección del Espíritu Santo. Los que no participaron en la gestación de nuestra fe serán elocuentes si guarda silencio. Dios nunca se contradice" (Ibíd., p. 18). 

El Espíritu de Profecía es claro cuando dice que los adventistas "no deben inducir a nadie a dudar" de la doctrina del " Santuario y su servicio, por medio de sus palabras y sus hechos... Dios prohíbe que la charla que procede de labios humanos cercene la creencia de nuestros hermanos en la verdad de que hay un Santuario en el Cielo, y que un modelo de ese Santuario se construyó una vez en esta tierra" (Ibíd., pág. 16). 

La Realidad del Santuario Celestial y sus Enseres

Confirmados por el Espíritu de Profecía 

"Vi un ángel que con presteza volaba hacia mí. Me llevó rápidamente desde la tierra a la Santa Ciudad, donde vi un Templo en el que entré. Antes de llegar al primer velo, pasé una puerta. Ese velo se levantó, entré en el lugar santo, donde vi el altar del incienso, el candelabro con siete lámparas y la mesa con los panes de la proposición (presencia). Después de ver la gloria del lugar santo, Jesús levantó el segundo velo y pasé al Lugar Santísimo. 

"En él vi un arca,... En cada extremo había un hermoso querubín con las alas extendidas sobre el arca... Entre los dos ángeles había un incensario de oro, y sobre el arca, donde estaban los ángeles, un resplandor sumamente luminoso que se asemejaba a un trono donde moraba Dios. Junto al arca estaba Jesús..."(Ibíd., p. 13). 

En los escritos de Elena G. White se encuentran declaraciones "acerca de la realidad del Santuario celestial, su moblaje y su servicio" (Ibíd., p. 19). 

Hablando de los "dos lugares santos" del santuario terrenal dijo que "fueron figuras de las cosas celestiales". Y dijo también:  

"Así como en el santuario terrenal había dos compartimientos, el santo y el santísimo, hay dos lugares santos en el Santuario celestial. Y el arca que contiene la Ley de Dios, el altar del incienso, y otros instrumentos de servicio que se encontraban en el santuario terrenal, tienen también su contraparte en el Santuario de arriba" (Spirit of Propfecy, tomo 4, pp. 260,261). 

"También se me mostró en la Tierra un Santuario con dos departamentos. Se parecía al del cielo, y se me dijo que era una figura del celestial. Los enseres del primer departamento del santuario terrestre eran como los del primer departamento del celestial. El velo estaba levantado; miré el interior del Lugar Santísimo del santuario celestial" (Primeros Escritos, p. 252). 

De la Ley de Dios ella nos dice que es "tal como Dios las escribió en el templo del Cielo. El hombre puede hollar su copia terrenal, pero el original se conserva en el arca de Dios en el Cielo... Jesús está allí mismo, delante de esa arca para mediar por el hombre" (Comentarios de Elena de White, Comentario Bíblico Adventista, tomo I, pág. 1123). 

Los Engaños de los Últimos Días

Incluye negación de la realidad del Santuario celestial

"Tendremos que enfrentar a... falsos profetas... Muchos pasajes de las Escrituras serán mal aplicados de tal manera que en apariencia esas teoría engañosas estarán basadas en las palabras que Dios ha hablado. Se apropiarán de la preciosa verdad para sostener y establecer el error... Y aun algunos a quienes en tiempos pasados el Señor honró, se apartarán tanto de la verdad que defenderán teorías erróneas concernientes a muchos aspectos de la verdad, incluso la cuestión del Santuario " (Cristo en su santuario, p. 22).  

"En el futuro surgirán engaños de toda clase, y necesitamos terreno sólido para nuestros pies. Necesitamos sólidos pilares para el edificio. No ha de quitarse ni un solo ápice de aquello que el Señor ha establecido. El enemigo presentará falsas doctrinas, tales como la doctrina de que no existe Santuario. Este es uno de los puntos en los cuales algunos se apartarán de la fe" (Review and Herald, 25-5-1905). 

"Satanás está luchando continuamente para sugerir suposiciones fantásticas con respecto al santuario, degradando las maravillosas imágenes de Dios y el ministerio de Cristo por nuestra salvación, a fin de convertirlas en algo que cuadre con nuestra  mente carnal... Así quisiera él despojarnos de  nuestra fe en el mismo mensaje que nos ha convertido en un pueblo separado, y que ha dado carácter y poder a nuestra obra" (El Evangelismo, p. 167). 

“Dice el gran engañador: ‘Debemos vigilar a los que están llamando la atención del pueblo al sábado de Jehovah; ellos inducirán a muchos a ver las exigencias de la Ley de Dios; y la misma luz que revela el verdadero sábado revela también la ministración de Cristo en el santuario celestial, y muestra que la última obra para la salvación del hombre se está realizando ahora. Mantened la mente de la gente en tinieblas hasta que esa obra termine, y aseguraremos el mundo y también la iglesia’ ” (CMC, p. 160). 

“En una escena que pasó ante mi, vi cierta obra hecha por los médico misioneros. Nuestros hermanos dirigentes la contemplaban, observando lo que se hacía, pero no parecían comprenderla. El fundamento de nuestra fe, que fue establecido con tanta oración, con tanto escudriñamiento de las Escrituras, estaba siendo demolido columna tras columna. Nuestra fe iba a quedar sin fundamento sobre el cual apoyarse; se eliminó el Santuario, se eliminó la expiación” (Alza Tus Ojos, p. 150). 

Nota: Por el tenor de esta cita pareciera como que nos dirigimos o estamos ya en una extraña y terrible apostasía irreversible, pero Dios se propone hacer una obra que será “ejecutada sobre la tierra con justicia y prontitud... [Porque] si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia (el remanente fiel), como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes” (Rom. 9:28,29).

El Señor tendrá finalmente con un pueblo en la tierra que aprendió las lecciones de la verdadera fe y el renunciamiento propio, una iglesia arrepentida y abatida en el polvo, una comunidad de creyentes que estarán de pie esperando a su Amado, el esposo celestial (Apoc. 19:7-9). 

La siguiente cita es esperanzadora: “En medio de la intensificación de la infidelidad y la apostasía, en medio de una luz fingida que es la más ciega presunción y engaño, la luz del Santuario celestial brillará sobre el pueblo de Dios. Su verdad triunfará” (Alza tus Ojos, p. 261). Si, hay razones para confiar y no perder la fe en esta época tan solemne.

Razones del Ataque a la Doctrina del Santuario 

"La correcta interpretación del ministerio del Santuario celestial es el fundamento de nuestra fe" (Carta, 208, 1906). 

"El pueblo de Dios debería comprender claramente el asunto del Santuario y del Juicio Investigador. Todos necesitan conocer por sí mismos el ministerio y la obra de su gran Sumo Sacerdote. De otro modo, les será imposible ejercitar la fe tan esencial en nuestros tiempos, o desempeñar el puesto  al que Dios los llama". 

"El Santuario en el Cielo es el centro mismo de la obra de Cristo en favor de los hombres. Concierne a toda alma que vive en la tierra. Nos revela el plan de la redención, nos conduce hasta el fin mismo del tiempo y anuncia el triunfo final de la lucha entre la justicia y el pecado. Es de gran importancia que todos investiguen a fondo estos asuntos, y que estén siempre prontos a dar respuesta a todo a aquel que les pidiere razón de la esperanza que hay en ellos" (El Conflicto de los Siglos, pp. 542-543). 

"La intercesión de Cristo por el hombre en el Santuario celestial es tan esencial para el Plan de la Salvación como lo fue su muerte en la cruz. Con su muerte dio principio a aquella obra para cuya conclusión ascendió al Cielo después de su muerte" (Ibíd.).   

Nótese que esta cita no dice que la "intercesión de Cristo" es "casi tan esencial" como su muerte en la cruz. Pero, sí dice que es "tan esencial para el plan de la Salvación como lo fue su muerte en la cruz.

Que Dios nos ayude en este tiempo de patética indiferencia a la verdad del Santuario a comprenderla y vivir en armonía con ella.

Véase el detallado artículo La Doctrina de la Expiación y el Santuario. En el se presenta un estudio detallado sobre la realidad del Santuario celestial en el contexto del libro de Apocalipsis.