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Aproximadamente 10 años habían pasado desde que Daniel había
recibido la visión de las 2.300 tardes y mañanas registradas en el
capítulo 8. Aunque un ángel le dijo: "Tú guarda la visión porque es
para muchos días" (Daniel 8:26), él ansiaba conocer el significado
del largo período de las 2.300 tardes y mañanas. De acuerdo con la
profecía de Jeremías (Jeremías 29:10) el tiempo para el retorno de
los judíos a Jerusalén en 539 a.C. estaba cerca. Sin embargo, en su
última visión el ángel le había dicho que pasarían 2.300 días
proféticos antes que el santuario fuera restaurado. Daniel, sin duda
alguna, temía que Dios intentara de algún modo prolongar el período
de la cautividad. En respuesta a estas preocupaciones el Señor envió
a Gabriel para asegurarle que ése no era el caso. Los primeros 490
de los 2,300 años, le dijo, tenían un significado especial para los
judíos, porque hacia el fin de ese período el Mesías prometido
vendría.
Información
Una
disputa pactual
Para captar el significado del discurso de Esteban en el año 34 d.C.
como el fin del período de los 490 años, es importante comprender el
concepto de pleito de Yahweh del Antiguo Testamento (Hebreo
rib). Un rib se refiere a una disputa, una
controversia, que requiere un juez para definirla. Particularmente
en la literatura profética, un rib es un pleito a causa del
pacto entre Israel y Yahweh. Cuando los profetas actuaban
como, reformadores y llamaban a Israel para que volviera a la
relación de pacto del Sinaí, lo hacían a través de un pleito o
controversia pactual, en el cual el profeta convocaba al pueblo a
escuchar los cargos que Yahweh tenía contra ellos.
Un
ejemplo de un pleito tal aparece en Miqueas 6:6-8. Los versículos 1
y 2 en los cuales la palabra rib ocurre tres veces, invita a
las montañas a servir como testigos. Con su conocimiento de
generaciones de transgresiones humanas y de las relaciones de Dios
con Israel, se les convoca a escuchar los cargos que Yahweh
tiene contra su pueblo. En vez de acusarlos de deslealtad, Dios
pregunta a su pueblo qué les ha hecho para que lo hayan abandonado.
"Pueblo mío, ¿qué te he hecho?", dice. ¿Por qué habían dejado de
obedecerle? Para mostrarles que no tenían razón para un
comportamiento tal, los profetas citan los poderosos actos de Dios
en favor de su pueblo en el pasado (Miqueas 6:3-5). Él los libró de
Egipto y los llevó con seguridad a través del desierto a Canaán. Su
relación de los hechos nos recuerda la fidelidad de Dios a la
promesa de su pacto.
En
los versículos 6-7 Miqueas expresa ahora la respuesta del pueblo. Si
Yahweh no se agrada de nosotros, ¿qué haremos? Preguntan. ¿Vendremos
a él con becerros de un año —con ofrendas escogidas? O ¿le daremos
un millar de carneros y ríos de aceite? ¿Es la cantidad la que
cuenta? "La serie de preguntas hipotéticas se elevan a un histérico
y espantoso crescendo hasta llegar a la ofrenda máxima y final de un
hijo como sacrificio".
La respuesta implícita a todas estas preguntas es que Dios no
requiere ninguna de estas cosas —lo importante no es lo que tenemos
en nuestras manos sino lo que hay en nuestros corazones. El
sacrificio sin una relación apropiada con Dios y con nuestro prójimo
no tiene valor. El versículo 8 resume los elementos esenciales del
pacto de Dios con Israel —hacer justicia, amar misericordia, y
caminar humildemente con él.
El
mandato de restaurar y edificar Jerusalén
El
ángel Gabriel dijo a Daniel que el punto de partida de la profecía
de los 490 años era el mandato para restaurar y edificar a Jerusalén.
Los libros de Esdras y Nehemías registran cuatro decretos
relacionados con Jerusalén y su templo. Ciro promulgó el primero en
538 a.C. (Esdras 1:2-4), Darío uno en 519 a.C. (Esdras 6:1-12),
Artajerjes otro en 457 a.C. (Esdras 7:12-26), y la autorización que
se le dio a Nehemías de reconstruir la muralla de Jerusalén en 444
a.C. (Nehemías 2). ¿Cuál de ellos es el decreto mencionado por
Gabriel?
1. El
decreto de Ciro el Grande en 538 a.C.:
Esdras 1:2-4 contiene el texto del edicto de Ciro que autoriza (1)
el regreso de los exiliados a Jerusalén, (2) la reconstrucción del
templo; y (3) las provisiones para la reconstrucción del templo. Si
bien los que regresaron celebraron gozosamente el establecimiento de
los fundamentos del templo (Esdras 3:10-13), su celo pronto se
disipó cuando surgió la oposición (Esdras 4:1-4) y suspendieron el
programa de construcción (versículo 24). El punto importante que
debe notarse es que el decreto de Ciro no se refiere a la
reconstrucción de la ciudad, sino sólo del templo. Siendo que Daniel
9:25 especificaba claramente la reconstrucción de la ciudad de
Jerusalén el decreto de Ciro obviamente no califica como el punto de
partida para la profecía de los 490 años.
2. El
decreto de Darío I en 519 a.C.:
De acuerdo con Esdras 5:1, 2. Zorobabel y Josué, bajo la influencia
de los profetas Hageo y Zacarías, reinicia-ron el proyecto de
restaurar el templo varios años después que se había detenido. Sin
embargo, cuando Tatnai, el gobernador de la región, vio lo que los
judíos estaban haciendo, escribió a Darío, pidiéndole que verificara
la información que había recibido de los dirigentes judíos (versículos
3-5). Después de investigar el asunto, que sacó a luz el decreto de
Ciro, Darío emitió otro documento confirmando el decreto de Ciro (Esdras
6:3-12). El decreto de Darío es, básicamente, el mismo que el edicto
de Ciro. De acuerdo con Esdras 6:15 el pueblo de Jerusalén completó
el templo en marzo del año 515 a.C. De nuevo, es importante notar
que el decreto de Darío se refería únicamente a la reconstrucción
del templo y no a la de la ciudad de Jerusalén.
3. El
decreto de Artajerjes I en 457 a.C.:
El decreto de Artajerjes incluía varios elementos importantes: 1.
Concedía permiso a los exiliados que quisieran regresar a Judea, que
lo hicieran. 2. Esdras debía investigar la condición espiritual del
pueblo de Judá, con el propósito de poner sus vidas en armonía con
la ley de Moisés. 3. El dinero recibido del rey y sus consejeros
junto con otros fondos sería para apoyar el templo de Jerusalén y
para suplir cualquier otra necesidad que hubiera. 4. El templo y su
personal estaban excluidos del pago de impuestos. 5. Esdras debía
establecer un sistema judicial y civil basado en la Torah. El último
punto implicaba que el rey restauraría la autoridad de los judíos
para gobernarse a ellos mismos sobre la base de la ley de Dios. Sin
embargo, el documento no dice nada directamente acerca de la
reconstrucción de la ciudad.
Sin
embargo, muchos intérpretes creen que el decreto de Artajerjes,
registrado en Esdras 7, era lo suficientemente amplio para permitir
la reconstrucción de Jerusalén. El texto de una carta registrada en
Esdras 4 indica que los judíos, bajo el liderazgo de Esdras,
reconstruyeron, de hecho, la ciudad. Esdras 4:7-23 declara que un
grupo de oficiales persas escribieron una carta a Artajerjes para
expresar su oposición a la reconstrucción de Jerusalén por los
judíos. "Sea notorio al rey, que los judíos que subieron de ti a
nosotros vinieron a Jerusalén; y edifican la ciudad rebelde y mala,
y levantan los muros y reparan los fundamentos" (versículo 12). Esto
indica claramente que Esdras debe haber comprendido que su autoridad
incluía la restauración de Jerusalén.
La
respuesta del rey a la carta sugiere que Artajerjes había autorizado
a los judíos a reconstruir la ciudad. Si la reconstrucción de la
ciudad no hubiera sido autorizada, las cartas enviadas a Artajerjes
y su respuesta, registradas en Esdras 4, habrían mencionado, si no
enfatizado, la ilegitimidad del proyecto. "El tema de la queja no es
que la reconstrucción de Jerusalén y sus muros fuera contraria a la
ley, sino que el Emperador y el Imperio serían perjudicados si la
ciudad y sus murallas fueran completamente restauradas. La comunidad
judía se describe como potencialmente rebelde. No es la
reconstrucción en sí misma la que se describe como una rebelión. Se
le aconseja al rey que la ciudad ya reconstruida se rebelaría y
dejaría de pagar el tributo, los derechos de aduanas y el peaje".
La
respuesta de Artajerjes, por lo tanto, no dice que la reconstrucción
es ilegal. Dice sencillamente que ha revisado la historia de
Jerusalén y que confirmó que la ciudad ha sido en realidad rebelde,
y basado en ese hallazgo, ha ordenado que el proyecto sea detenido (versículo
19). La reconstrucción debía posponerse para un tiempo en el futuro
que sería determinado por el rey En 444 a.C. el mismo dio permiso a
Nehemías para terminar la reconstrucción de la ciudad (Nehemías 2).
4. El
decreto de Artajerjes I en 444 a.C.:
En el año 444 a.C. Nehemías, que era copero del rey Artajerjes 1,
recibió un informe de la situación de Jerusalén que lo afectó
profundamente (Nehemías 1:3, 4). Solicitó y obtuvo permiso del rey
para ir a Jerusalén a completar la reconstrucción de la ciudad y sus
murallas que, como vimos, Esdras había comenzado en 457 a.C. Al
llegar a Jerusalén se las arregló para terminar la muralla en 52
días (Nehemías 6:15), una indicación más de que mucha de la obra de
reconstrucción de los muros había ocurrido en el tiempo de Esdras en
457 a.C.
Si
tomamos 444 a.C. como el punto de partida de la profecía de las 70
semanas, el fin de la semana 69 (483 años 12 más tarde) situaría al
Mesías en el año 3 9 d.C., una fecha muchos años después de Cristo.
Si, por otra parte, consideramos el año 457 a.C. como el principio
de las 70 semanas, el Mesías aparece el año 27 d.C. (el bautismo de
Jesús) y él es cortado (crucificado) 3 años y medio más tarde.
Consecuentemente, el 457 a.C. provee el mejor punto de partida para
las 70 semanas y la profecía de las 2.300 tardes y mañanas.
Explicación
Grandes cambios se habían producido desde la última visión de Daniel
en el capítulo 8. Babilonia ya no existía como imperio mundial, Medo-Persia
gobernaba el mundo ahora, y Darío el Medo se sentaba en el trono de
Babilonia. Daniel, aunque ocupado con los asuntos de Estado, se
preguntaba: ¿Qué en cuanto a la cautividad de mi pueblo? ¿Cuándo
lograrán volver a Jerusalén?
La
oración de Daniel (Daniel 9:1-19)
A
través de la oración y la súplica pidiendo perdón, Daniel trató de
convencer a Dios de que permitiera la inmediata liberación de su
pueblo de la cautividad y la restauración del santuario en Jerusalén.
La respuesta a su oración llegó rápidamente en la forma del ángel
Gabriel (versículo 21), aunque lo que escuchó no era la respuesta
que esperaba.
Dios todavía contesta las oraciones en muchas y variadas formas.
Ellas pueden incluir la sanidad de una enfermedad, el retorno de un
hijo o una hija perdidos, o un aumento de sueldo en el momento menos
esperado. Y él escucha las oraciones no sólo de sinceros cristianos,
sino también de no cristianos sinceros y fervientes. Ranjit Singh
era un hindú del norte de la India. Él y su esposa habían sembrado
2.500 plantas de repollo en su huerta, pero sin lluvias, la continua
sequía amenazaba destruir su cosecha. Los Singh habían perdido su fe
en los 300.000 dioses del hinduismo a los cuales habían invocado
durante toda su vida, pero ¿a dónde podía ir en busca de ayuda?
"Entonces
el Sr. Singh recordó haber escuchado a alguien decir que el Dios de
los cristianos era todopoderoso. Habló de eso con su esposa, y
decidieron orar al Dios invisible pidiendo lluvia. 'Si el Dios de
los cristianos escucha nuestra oración y contesta, sabremos que él
es el verdadero Dios', dijo el Sr. Singh a su esposa. Por primera
vez en su vida la pareja derramó su alma en oración pidiendo ayuda a
Dios. Esa noche llovió. Al siguiente día la pareja se quedó muda de
asombro cuando se dio cuenta que sólo había llovido en su terreno
plantado de repollos, y en ninguna otra parte de la aldea".
Con el tiempo el Sr. Singh y su esposa aceptaron a Jesucristo como
su Salvador y fueron miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo
Día.
Un
visitante celestial
A
medida que estudiamos la profecía de Daniel 9 es importante que
recordemos los nexos entre éste y el capítulo previo: 1. El mismo
ángel visitó a Daniel (versículo 21). 2. Daniel recordó la visión
anterior (versículo 21). 3. Daniel 9:23 repite el mandato a Gabriel
en Daniel 8:16 para dar al profeta comprensión de la visión. 4. El
elemento de tiempo no explicado en Daniel 8 es ahora el tema en
Daniel 9 (Daniel 9:24).
Daniel 8 emplea dos palabras para "visión". Una es chazon (versículos
1, 2, 15, 15, 17, 26), y la otra es mareh (versículos 16, 26,
27). La primera palabra se refiere a la visión como un todo, la
segunda se enfoca en el elemento de tiempo de las 2.300 tardes y
mañanas. El ángel había explicado el simbolismo de los animales y el
cuerno pequeño en el capítulo 8. Lo que el profeta no comprendió fue
el significado de la "visión (mareh) de las tardes y mañanas"
(Daniel 8:26). "Pero la visión (mareh) me dejó pasmado, pues
no lograba comprenderla". Por lo tanto, cuando Gabriel dice en
Daniel 9:23: "Presta, pues, atención a mis palabras, para que
entiendas la visión", no usa la palabra chazon que se refiere
a la visión como un todo, sino que emplea mareh.
Éste es un importante nexo entre los
capítulos 8 y 9 que muchos no han reconocido. Uno que sí lo
discierne es el comentarista judío Rabbi Hersh Goldwurm quien,
después de citar las palabras de Gabriel en Daniel 9:23: "Entiende
la visión", explica correctamente que "esto se refiere a la visión
de Daniel en el capítulo 8 en el cual la parte que le perturbaba
tanto (versículo 14) se caracteriza en los versículos 16-26 como una
mareh".
Daniel 9, por lo tanto, es una parte integral de Daniel 8. En el
capítulo 9 Gabriel dirige al profeta hacia atrás, hacia la parte
inexplicada del capítulo 8, la profecía de tiempo de las 2.300
tardes y mañanas, i.e. días. El nexo entre estos dos capítulos se
subraya cuando Gabriel, después de referirse a la visión mareh
(los 2.300 días), le dice a Daniel que 70 semanas están "cortadas"
para su pueblo. ¿Cortadas de qué? Obviamente, de los 2.300 días a
los cuales Gabriel se había estado refiriendo cuando mencionó la
visión mareh de Daniel 9:23.
Si
bien las versiones de la Biblia por lo general traducen el pasaje
como "setenta semanas están determinadas para tu pueblo", los
eruditos bíblicos reconocen que el significado de la raíz del
término hebreo chatak, que aquí se traduce como "determinado",
es "cortar" o "dividir". El significado extendido es "determinar" o
"conceder". La palabra sólo aparece en Daniel 9:24 en
la
Biblia hebrea, aunque ocurre en otros escritos judíos tardíos
predominantemente como "cortar". Las 70 semanas son cortadas de los
2.300 años de Daniel 8:14 como un período "asignado a los judíos con
respecto a su papel como pueblo escogido de Dios".
70
semanas (Daniel 9:24)
Una
nota de pie de página en Daniel 9:24 en la RSV se refiere a "setenta
semanas de años, o 490 años (es decir, 70 x 7 años), después de los
cuales el reino mesiánico vendría". El hecho de que Jesús, el Mesías,
apareció después de los 490 años muestra que deberíamos comprender
las 70 semanas de acuerdo con el principio día por año.
El
pasaje enumera seis puntos en tres pares que debían ocurrir durante
los 490 años.
a. "Terminar
la prevaricación", y "poner fin al pecado". Algunos creen que esto
significa que Dios dio a los judíos 490 años para decidir si querían
servirle a él o a ellos mismos.
Otros lo ven como una referencia a la cruz donde Jesús, a través de
su sacrificio, puso fin a las relaciones rotas (transgresión y
pecado) entre Dios y la humanidad y nos reconcilió con Dios (2
Corintios 5:19).
b. "Expiar
la iniquidad" y "traer la justicia perdurable". El sacrificio
expiatorio de Cristo logró esto en la cruz.
c. "Sellar
la visión y la profecía" y "ungir al santo de los santos". Para los
judíos la visión y la profecía terminaron a la conclusión de las 70
semanas con el apedreamiento de Esteban (Hechos 6:12-7:60). Indicaba
el fin de su posición especial como nación.
¿Por
qué fue tan significativo el apedreamiento de Esteban? ¿Por qué fue
su martirio más importante que el de otros en ese tiempo? El
discurso de Esteban en Hechos 7 es paralelo al discurso profetice de
la "disputa sobre el pacto". Cuando el Espíritu Santo vino sobre él,
recibió una visión del cielo. De modo que, por definición, Esteban
llegó a ser un profeta en ese momento. Al ver su discurso a través
de los ojos de los profetas del Antiguo Testamento, se convierte en
otro ejemplo en el cual un profeta divino trae un pleito pactual
contra los representantes de la comunidad del pacto de Dios.
Su
muerte, por lo tanto, no es simplemente la muerte de otro mártir.
Esteban es el último de los profetas del Antiguo Testamento que
habla al pueblo judío como el pueblo elegido de Dios. Pero al
apedrearlo también silenciaron la voz profética que se les dirigió.
"Los profetas que siguieron a Esteban fueron profetas de la iglesia
cristiana, no de la nación de Israel".
"Para ungir al santo de los santos"
Los
templos eran ungidos para inaugurar sus servicios (cf. Éxodo 40:9).
El ungimiento del santuario celestial predicho en este verso señala
la inauguración del ministerio sacerdotal de Cristo en el santuario
celestial después de su ascensión (Hebreos 9:21).
El
Mesías príncipe (Daniel 9:25-27)
De
nuestro estudio hemos aprendido que el punto de partida de las 70
semanas o 490 años, y por lo tanto también de los 2.300 días
profetices o años literales, fue el año 457 a.C. "Hasta el Mesías
príncipe", explicó Gabriel, "habrá siete semanas y 62 semanas"
(Daniel 9:25). Este período de tiempo tiene dos secciones porque
durante las primeras siete semanas, o 49 años, (457-408 a.C. la
ciudad de Jerusalén seria restaurada. Sabemos que Nehemías terminó
la construcción del muro en 444 a.C., pero como no tenemos registros
históricos con respecto a Jerusalén desde fines del quinto siglo a.C.
no podemos verificar si la construcción del muro terminó en 408 a.C.
Sin embargo, no tenemos razones para dudar que el número de años
asignados en la profecía para la tarea sea correcto.
Las
siguientes 62 semanas, o 434 años (408 a.C.-27 d.C., nos lleva hasta
el año en el cual Jesús, después de ser bautizado, llegó a ser el
Ungido. En ese tiempo, "Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder
a Jesús de Nazaret" (Hechos 10:38). Fue entonces, y no antes, que
llegó a ser oficialmente el Mesías. Después de su bautismo Jesús
comenzó a predicar el evangelio del reino de Dios (Marcos 1:15) y
confirmó el pacto como Daniel 9:27 predijo. "Cuando examinamos los
primeros días del ministerio de Cristo en busca de un evento para
hacer o fortalecer un pacto, la presentación del Sermón del Monte se
destaca. Jesús tomó una selección de mandamientos del antiguo pacto
y los amplificó y los fortaleció, no los hizo a un lado (Mateo
5:21-48). Luego les añadió su nuevo mandamiento (Mateo 6:19-7:29)".
A
mediados de la última de las 70 semanas (27-34 d.C.), exactamente
como Gabriel le había dicho a Daniel, el Mesías fue "cortado" o
muerto, y el ritual o sacrificio diario y la ofrenda perdió su
significado (Daniel27), tipo se encontró con el antitipo [es decir,
el símbolo se encontró con la realidad simbolizada]. Otros tres años
y medio más tarde, con el apedreamiento de Esteban en el año 34 d.C.,
las 70 semanas llegaron a su conclusión.
"Así,
con estas fechas terminales establecidas, cada fecha intermedia cae
en su lugar correcto como los dientes de una rueda bien diseñada
encajan uno en el otro, así las predicciones y los eventos armonizan
perfectamente. Todo esto es una prueba de inspiración, y prueba
también la condición mesiánica de Jesús de Nazaret".
Al
cerrar esta sección debemos mencionar que la aplicación de la semana
número setenta al futuro, como hacen los dispensacionalistas, es
claramente imposible. Gabriel dice claramente que el Mesías sería "cortado"
durante la última semana. De hecho, lo precisa, diciendo "a la mitad
de la semana". Una consecuencia de la muerte del Mesías sería que
"el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el
santuario" (Daniel 9:26). En el año 70 d.C. las legiones romanas,
bajo el mando de Tito, cumplieron esta profecía.
Aplicación
Algunos han llamado a este capítulo la columna vertebral y joya de
la corona de la profecía. Desde la oración de Daniel hasta la
confirmación de la profecía en Daniel 9:27, el capítulo rebosa de
lecciones prácticas. Desafortunadamente, debido a la limitación del
espacio sólo podemos considerar una o dos:
1. Su
vida de oración
Daniel, el hombre de todas las épocas, fue primero y principalmente
una persona de oración. Ni su obra como estadista ni la "buena vida"
en la lujosa corte de Babilonia lograron distraerlo de su comunión
diaria con Dios. ¿Somos así de fieles? La oración de Daniel incluía
aspectos de devoción, adoración (versículo 4), confesión (versículo
5), acción de gracias (versículo 15), y peticiones (versículos
16-19).
La
mayor parte de su oración consiste en confesión de pecados. Si bien
Daniel vivió una vida ejemplar, se identificó libremente con su
pueblo y el estigma de sus pecados: "Hemos pecado, hemos cometido
iniquidad, hemos hecho impíamente y hemos sido rebeldes" (versículo
5); "tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro"
(versículo 7); y "no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios" (versículo
10). También reconoció que Dios estaba actuando justamente al
castigarlos (versículo 14). La oración alcanza su crescendo en el
versículo 19: "Oye, Señor, oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y
hazlo". Y Dios escuchó la oración y actuó enviando al ángel
Gabriel.
2. El
Mesías
El
foco de la profecía en Daniel 9:24,27 es el Mesías, el tiempo de su
aparición, su vida y su obra así como su muerte. Sin embargo,
ninguna cantidad de conocimiento intelectual de esta profecía nos
beneficiará a menos que aceptemos a Jesús como nuestro Salvador
personal. Este pasaje revela una salvación, no sólo de las
consecuencias del pecado, sino del pecado mismo, y, de acuerdo con
el Nuevo Testamento, Dios lo ofrece gratuitamente a la humanidad.
Sin embargo, no podemos comprar una salvación tan grande, sólo
podemos experimentarla a través de una entrega a Jesús, quien dijo:
"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré
descansar" (Mateo 11:28) (Daniel,
Vidente
de Babilonia,
capítulo 10,
2004).
Referencias:
Leslie C. Allen Joel, Obadiah. Jonah, and
Micah, NICOT (Grand Rapids: W. M. Eerdmans, 1976), p. 370.
Arthur Ferch, "Commencement Date for the
Seventy Week Prophecy", en 70 Weeks, Leviticus, Nature of
Prophecy, ed, Frank B. Holbrook (Washington, D. C.: Biblical
Research Institute, 1986), p. 71.)
J. H. Zachary, "The God Who Sends Rain", en
Great Prayers and Prayers of the Bible, Guia de Estudio de la
Biblia para adultos, enero-Marzo, 2001, p. 13.
Hersh Goldwurn. Daniel (Brookiyn, N. Y.:
Mesorah Publications, 1979), p. 258.
Comentario bíblico adventista (Washington, D.
C.: Review and Herald Pub. Assn., 1955), tomo 4, pp. 876, 877.
W. H. Shea, Daniel 7-12, p. 57.
Ángel Manuel Rodríguez, Fulgores de gloria (Bogotá;
Asociación Publicadora Interamericana, 2002), p. 60.
Shea, Daniel 7-12, p. 59.
W. H. Shea, "The Prophecy of Daniel 9:24-27",
en 70 Weeks, Leviticus, Nature of Prophecy, E B. Holbrook ed.
(Washington, D. C.: Biblical Research Institute, 1986), pp.
95, 96.
George McCready Price, The Greatest of the
Prophets (Mountain View, Calif.: Pacific Press Pub. Assn.,
1955), p. 257.
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