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Desde Heb. 8:2 en adelante, se emplea nueve veces una expresión plural,
ta hágia, para referirse al santuario celestial (cap. 8:2;
9:2-3,8,12,24-25; 10:19; 13:11). En algunos casos la RVR la ha traducido
como "santuario" (cap. 8:2; 9:24; 13:11); en otros, "Lugar Santo" (cap.
9: 2) o "Lugar Santísimo" (cap. 9:3,8,12,25; 10:19). La traducción -
mejor dicho, la interpretación - se ha hecho en base al contexto, pues el
griego siempre usa el adjetivo hágia.
La frase
ta hágia es un adjetivo plural neutro, con su
correspondiente artículo definido. El neutro singular es
to hágion,
"lo santo"; suele referirse a una cosa, "lo santo", o acaso a un lugar,
"lugar santo". El neutro plural se usa en forma intercambiable con el
neutro singular, por lo cual to
hágion, "lo santo" y
ta
hágia, "las cosas santas", tienen aproximadamente el mismo sentido.
Tan común es este intercambio que puede usarse el adjetivo (o sustantivo)
plural neutro con un verbo singular.
La razón del uso de esta frase para designar al santuario celestial no se
encuentra en el sentido de la frase, sino en el uso que le da la LXX. En
el Antiguo Testamento griego se emplea el adjetivo sustantivado neutro
hágion, tanto en el singular como en el plural
hágia, unas 170
veces para referirse al tabernáculo o al templo. De estos usos, 142 casos
se refieren al tabernáculo, santuario o templo en general. En los otros
casos se hace referencia a partes específicas del conjunto, a veces al
lugar santo o al lugar santísimo. En 45 de los 142 casos se emplea el
singular y en 97, el plural. De las 142 veces que se usa
hágion o
hágia para designar al santuario, sólo cuatro no tienen artículo.
Por lo tanto, el uso de ta hágia, neutro plural, "las cosas santas"
o "los lugares santos", para designar al santuario entero, está bien
establecido en el AT.
En fuentes extrabíblicas se emplea la frase to hágion
para significar templo o santuario. Así se ve en una inscripción de
Tolomeo III, del 239 a. C. Filón la usa con este sentido. También lo hace
Josefo, quien así designa al templo de Jerusalén (Antigüedades,
3.6.4), el santuario interior (Guerra I.7.6) y el santuario con el
atrio y los muros del templo (Guerra IV. 3.10; VI. 2.1;
Antigüedades XII. 10.6).
Se ha interpretado que los judíos usaban el término to hágion o
ta hágia para referirse al templo a fin de no usar la palabra
hierón, que tenía matices demasiado paganos. En todo caso, el uso de
esta designación no es nueva para el autor de Hebreos, quien debía
entender que ta hágia era un nombre apropiado para el santuario de
Dios, ya fuera en la tierra o en el cielo.
Para nosotros, a fines del siglo XX, esta ambigüedad que una
misma palabra pudiera usarse con distintos significados causa
molestia. Queremos precisión. Nos resulta difícil comprender que en el
ambiente mediterráneo del siglo I la precisión del método científico, del
cual tanto alarde hacemos hoy, no tenía mayor importancia.
En la RVA, todas las veces que aparece ta hágia, se traduce
"santuario", excepto en el cap. 9:3, donde dice "Lugar Santísimo". Cuando
apareció la RVR, con sus tres diferentes interpretaciones de la frase, más
de uno se quejó de lo que parecía un error de traducción. Sobre todo en
relación con Heb. 9:12, la afirmación de que Jesús entró en el "Lugar
Santísimo" molestó a quienes suponían que era un intento de desacreditar
la doctrina adventista del juicio celestial. Sin embargo, debe enseñares
que el problema no radica en mala voluntad, ni en falta de honestidad,
sino más bien en la interpretación individual de una frase ambigua,
empleada por judíos y cristianos helenistas en el primer siglo, para
referirse al santuario entero o a parte del mismo. (CBA, tomo VII,
p. 462).
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