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Recuerdo una ocasión en la que había decidido cambiar mi vehículo.
Lo puse en venta para comprar otro en mejores condiciones. Pronto me
di cuenta que los interesados me ofrecían menos dinero por mi carro
que el que debían ofrecerme, al tiempo que se empeñaban en
encontrarle faltas por todas partes. Eso me frustraba bastante. Para
colmo, cada vez que preguntaba por el automóvil que quería comprar,
me pedían más dinero del que realmente valía. Me dije molesto: “Mi
carro no vale nada porque está en mis manos, pero el que deseo
adquirir sí vale mucho, claro que vale mucho porque está en las
manos de otro”.
Casos como estos se reflejan en todas las áreas de la vida. Hasta en
la teología.
Por eso, este incidente, me hace pensar en algo parecido en relación
con el entendimiento que tenemos como adventistas de la doctrina del
Santuario. Observo con interés a los teólogos y maestros de otras
denominaciones religiosas (¡ncluyendo algunos adventistas!)
empeñados en desacreditar por todo los medios posibles la singular
doctrina del santuario y el ministerio sumosacerdotal de Cristo en
el cielo. Muchos llegan hasta decir cosas absurdas con tal de
ridiculizar nuestra comprensión de esta gloriosa verdad. Incluso,
gastan fortunas y sus capacidades de investigación promoviendo y
explicando doctrinas totalmente desacertadas y desacreditadas. ¡Y a
eso le llaman “verdad”! Pero, estoy seguro de algo: aquí sucede lo
mismo que ocurrió con la venta de mi carro. La doctrina del
santuario que sostenemos no “vale nada” porque está en nuestras
manos, pero si estuviera en la de ellos, constara “mucho
dinero”. Fuera su mayor gloria. Y los cuatros vientos no darían para
gritarlo.
En
nuestra presente actualización ponemos a disposición de nuestros
lectores, todo un arsenal de información bien documentada, y
sólidamente bíblica por demás. Al hacerlo, nos embarga una profunda
emoción, pues estos materiales pueden satisfacer la necesidad aún de
la mente más culta y erudita.
La
doctrina del santuario y su punto central (el Cordero de Dios y su
ministerio sumosacerdotal) es parte de nuestra vida espiritual como
adventistas. En ella encontramos orientación evangélica y
escatológica. Es una potente luz que guía nuestros pasos por las
sendas oscuras de este mundo. Puede ser comprendida, sostenida con
las Escrituras y pronto, muy pronto la veremos triunfar. Junto con
ella triunfarán todos aquellos (que sin importar la religión a la
que pertenezcan) logren apreciarla y recibirla por la fe en sus
vidas.
Dejamos pues, a su consideración estas sólidas informaciones. |