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El presente artículo es parte de un documento no publicado, titulado:
Mirada Retrospectiva al Mensaje de 1888 (un comentario al libro del Dr.
Waggoner Cristo y Su Justicia). Publicamos este estrato porque lo
consideramos de vital importancia ya que generalmente no se entiende el
concepto de Justificación por la Fe contenido en el “preciosísimo mensaje”
de 1888.
La Justicia de Dios
Lo primero que el hombre debe asegurarse - dice Waggoner - es el reino de
Dios y su Justicia. Y a continuación cita 1 Cor. 1:30 donde dice que
Cristo fue “hecho sabiduría, justificación, santificación y redención” a
favor de cada uno de nosotros. Entonces dice que “es evidente que la
justificación que El fue hecho por nosotros e s la justificación de
Dios”.1
Luego el Dr. Waggoner procede a demostrar que la “justicia de Dios es su
Ley, y esto lo hace citando textos tales como Sal. 119:172 e Isa. 51:6,7.
Combinando los textos de 1 Juan 3:4 y 5:17 establece que el “pecado y la
injusticia son idénticos”. Y a partir de ese razonamiento su conclusión es
que “la justicia” y la “obediencia a la Ley” son la misma cosa. “La Ley de
los Diez Mandamientos, entonces, -dice - es la medida de la justicia de
Dios. Desde que es la Ley de Dios, y es justicia, debe ser la justicia de
Dios. No hay en verdad otra justicia”.2
Después de comentar sobre la “anchura”, “profundidad” y “espiritualidad”
de la Ley se detiene a considerar la declaración paulina: “Los hacedores
de la Ley serán justificado” de Rom. 2:13 y dice: “justificar significa
hacer recto, o mostrar a uno recto”.3
El sentido que Waggoner le da a la expresión “hacer recto” lo veremos más
adelante.
Comentando más sobre Rom. 2:13 expresa: “para uno ser considerado un
‘hacedor de la Ley’ sería necesario que hubiese guardado la Ley en cada
momento de su vida. Si no alcanza esto, no se puede decir que ha hecho
(guardado) la Ley. El no puede ser un hacedor de la Ley si lo ha hecho
solo en parte. Por lo tanto, es un hecho triste, que no hay en [toda] la
raza humana (a parte de Cristo) un hacedor de la Ley (se cita Rom.
3:9-12,19,23).
“Por lo tanto, aunque ‘los hacedores de la Ley serán justificados’, es
también evidente que por ‘las obras de la Ley ninguno es justificado
delante de Dios; porque por las obras de la Ley se alcanza el conocimiento
del pecado’ (Rom. 3:20). La Ley siendo ‘santa, justa y buena’ no puede
justificar al pecador”.4
El reconoce que la Ley es “justa y buena” al no justificar al pecador.
¿Por qué? Porque la Ley “no dirá que los hombres son la han guardado...
Está forzada a declarar que nadie de la raza de Adán (excepto Cristo) ha
llenado sus requerimientos”. Por esto el salmista reconoce que la Ley de
Dios es “la verdad” (Sal. 119:142). La Ley, en verdad, no miento.
Y al reconocer la “amplitud” de los requerimientos de la Ley Waggoner
comenta: “Los requerimientos de cada precepto de la ley son tan amplios -
toda la Ley es tan espiritual -, que (aun) un ángel no podría dar más que
simple obediencia”.5
Y en cuanto a la condición espiritual del hombre dice: “La maldad mora por
dentro del ser... (Y) puesto que la maldad es parte del hombre, siendo
heredada por cada individuo de la larga línea de antepasados pecadores, es
evidente que cualquier justicia que proceda de él debe ser solamente como
‘trapos de inmundicia’ (Isa. 64:6), comparada con el manto inmaculado de
la justicia de Dios...”.6
“El Señor Nuestra Justicia”
La pregunta que absorbe la atención de Waggoner bajo este nuevo título es:
“¿Cómo puede ser obtenida la justicia necesaria para entrar en la Ciudad
celestial de Dios?” Es de vital importancia encontrar respuesta a esta
interrogante, pues ya se demostró que aunque la Ley de Dios es su
justicia, por las “obras de la Ley” nadie será justificado.
Para responder a esta pregunta Waggoner recurre al texto de Luc. 18:9-14
donde se registra la parábola del Fariseo y el Publicano. Entonces
comenta: “Esto fue dado para mostrar como no debemos y como sí debemos,
alcanzar la justicia”.7 Y después de comentar la actitud del Publicano
dijo: “Cristo dice que se fue justificado, esto es, hecho recto”. Luego
demuestra como “se concede la justicia” citando a Rom. 3:24,26 y resalta
la expresión “son justificados gratuitamente”. “Es evidente que la única
manera que (la justicia) le puede llegar (al hombre) es como un regalo”.
Luego cita Rom. 5:17 y comenta: “Es porque la justicia es un regalo, que
la vida eterna que es la recompensa de la justicia, es el regalo de Dios a
través de Cristo...”8
Algo peculiar y distintivo del mensaje de 1888 es su enfoque diferente de
la Justificación por la Fe y el perdón de Dios. Algo que
desafortunadamente no aparece en la mayoría de los libros actuales de
los escritores de la iglesia.
Esta es la razón por la que Waggoner puede comentar que el perdón de Dios
consiste “simplemente en la declaración de su justicia” en el creyente.
Pero también puede decir: “El perdón de los pecados es una realidad; es
algo tangible, algo que afecta vitalmente al individuo. Realmente lo
absuelve de culpabilidad; y si es absuelto de culpa, ha pasad por un
cambio radical. Es en verdad otra persona... Y por lo tanto, el perdón de
los pecados, completo y gratuito lleva consigo ese cambio maravilloso y
milagroso conocido como nuevo nacimiento”.9 (se cita 2 Cor. 5:17).
“Ser Hecho Recto”
Cuando Waggoner habla de ser” hecho recto”o “justo” no está sosteniendo la
herejía siempre presente del catolicismo, según la cual Dios tiene que
hacer primero justo al hombre antes de declararlo justo, o imputarle su
justicia.
Otras citas del mismo Waggoner nos ayudarán a entender el uso que él le da
a la expresión “hecho justo”. Veamos:
“El perdón de los pecados no es solamente una transacción comercial, un
cancelamiento de cuentas pasadas. Antes el tiene una relación con el
individuo. No es una obra temporaria. Cristo da su justicia, quita el
pecado y deja su justicia. Esto es lo que hace una transformación radical
en el hombre”.10
“Justificación es la Ley encarnada en Cristo, puesta en el hombre, siendo
encarnada en el hombre”.11
“Justificados, pues, por la fe, quiere decir habiendo sido hecho en
conformidad con la Ley por la fe”. 12
Ser “hecho justo” o “recto” en los escritos de Waggoner es lo mismo que
ser hecho “en conformidad con la Ley por la fe”. Y esto no sucede en un
proceso que se toma toda la vida (aunque esta “conformidad” se profundiza
cada vez más a medida que el tiempo pasa en el proceso de la
santificación), sino que es un “cambio maravilloso y milagroso” que ocurre
en el momento en que el hombre se rinde a la obra del Espíritu Santo y se
entrega en los brazos de Cristo. Esta entrega es la evidencia de que la
vida de “enemistad” en contra de Dios y Su santa Ley ha terminado y tiene
inicio una “nueva vida” de obediencia y amistad con Dios.
Todo este proceso es necesario, pues el hombre, por naturaleza y
comportamiento está enemistado con Dios (Rom. 8:7; 7:14). Pero cuando el
ser humano ha experimentado el nuevo nacimiento el lenguaje del alma para
a ser: “Oh cuanto amo tu Ley, todo el día es mi meditación”. En realidad,
tal hombre ha sido “hecho justo”, ha sido hecho “en conformidad con la Ley
por
la fe”.
Y como perdón y justificación “son la misma cosa” nos vemos obligados a
creer y confesar que en verdad, en el “precioso mensaje” de 1888
Justificación por la Fe es mucho más que ser declarado justo.
Referencia:
1) Waggoner, Cristo y Su Justicia, p. 44.
2)
------,
Ibíd., p. 43.
3)
------,
Ibíd., p. 48.
4)
------,
Ibíd., pp.
48,49.
5) ------, Ibíd.,
6) ------, Ibíd., p. 51.
7) ------, Ibíd., p. 54.
8) ------, Ibíd., p. 51.
9) ------, Ibíd., pp. 61,62; Carta a los Romanos, Cap. 5:2.
10) ------, Ibíd., Cap. 5:1.
11) ------, Ibíd.,
12) ------, Ibíd., Caps. 7:1; 7:2.
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