La Justificación y la Santificación por la Fe 

   
  Por: Jack Sequeira
   
 
Hoy día hay algo de confusión concerniente a estos dos aspectos de la justicia por fe que necesitan ser aclarados para que podamos tener un claro entendimiento sobre esta importante doctrina.
Hay dos hechos acerca de la doctrina de Justificación por Fe que debemos aclarar: 1) Tanto la justificación como la santificación están fundadas o edificadas sobre el Evangelio objetivo, es decir, sobre lo que Cristo ya ha preparado y provisto para la raza caída en Su santa historia. 2) Ambas son recibidas o experimentadas en la vida del creyente solamente a través de la fe.
Ahora debemos preguntarnos, ¿qué es lo que realmente significa y está involucrado en la Justificación y la Santificación por la Fe, y en qué difieren las dos? Teniendo en mente que las dos están fundadas sobre los hechos objetivos del Evangelio, podemos describir la Justificación por la Fe como la justicia de Cristo, que es imputada a nosotros como consecuencia natural de aceptar a o estar unidos a Cristo por la fe; y la Santificación por la Fe es la justicia de Cristo siéndonos  impartida como un resultado de vivir por la fe.
La justificación legal efectuada en la cruz [por Jesús para todos los hombres] no es algo que nosotros experimentamos, sino algo que nosotros recibimos o “creemos”, como un regalo gratuito por fe, mientras que la santificación es algo que experimentamos personalmente mientras andamos por fe. Y ese “algo” que recibimos y experimentamos es la justicia de Cristo. Por lo tanto, la justificación, es el regalo del Evangelio que legalmente declara al pecador justo ante Dios, mientras que santificación es la provisión del Evangelio que actualmente produce justicia en él. La justificación lo califica para el Cielo, y la santificación lo hace idóneo para vivir allí. Así el Evangelio satisface completamente la necesidad del hombre.
            La Justificación por la Fe es simplemente el Evangelio objetivo [lo que Cristo ha hecho por nosotros] aplicado al creyente que se ha “vestido” de Cristo por la fe. Esto quiere decir, que cuando una persona acepta el Evangelio y por fe se ha unido a Cristo, llegando a ser uno con El, todo lo que Cristo ha preparado para nosotros como nuestro Sustituto y seguridad es hecho efectivo inmediatamente, de manera, que la historia de Cristo pasa a ser legalmente la historia del creyente.
Por consiguiente, tal persona ya no está más bajo condenación, sino que ha pasado de muerte a vida (Juan 5:24; Rom. 8:1). Dios lo mira como si hubiera satisfecho todas  las demandas necesarias para calificar para el Cielo y para la vida eterna. Por lo tanto, la Justificación por la Fe puede describirse como la obra de un momento, una respuesta de corazón a lo que Cristo realizó.
Por otra parte, la santificación es una experiencia de cada hora, cada día y de toda la vida, realizada  en un creyente justificado que continúa caminando por la fe. El Evangelio no solo nos da la justicia de Cristo gratuitamente para que podamos ser liberados de la condenación de la Ley, sino que también nos da la justicia de Cristo como una experiencia personal para que podamos reflejar el carácter de Cristo. Por lo tanto, cualquier persona que piense que puede detenerse en la Justificación por Fe, y haberlo logrado todo, ha recibido solamente la mitad del Evangelio, aunque a través de la historia, esta ha calificado a los creyentes para el Cielo.
Dios no sólo mandó a su Hijo al mundo para liberarnos legalmente del pecado de-clarándonos justos, también [lo envió] para que Él pudiera liberarnos de la prisión del pecado, y así restaurar la imagen de Dios en nosotros. Esta obra de restauración que incluye la santificación es parte del conjunto de las Buenas Nuevas del Evangelio, aunque no será realizada completamente hasta el cierre de prueba cuando Su pueblo sea finalmente sellado (Rom. 8:23; Efe. 2:7; Apoc. 7:1-4; 14:1-5).
El propósito de Dios es que Su Hijo sea manifestado en la comunidad de creyentes ahora, en este presente mundo, para que Su pueblo muestre el carácter de Cristo completamente a un mundo que perece... Solo así puede Dios mostrar el poder del Evangelio a un mundo perdido, y un poder que ya se demostró superior al pecado en Cristo Jesús.
 
Diferencias entre la Justificación y la Santificación
            1) La Justificación por la Fe hace efectiva nuestra posición legal o forense ante Dios, mientras que la santificación por la fe tiene que ver con nuestra experiencia personal diaria como cristianos.
            2) La Justificación por la Fe es meritoria, califica al creyente para el Cielo, ahora y en el juicio, mientras que la Santificación por la Fe  es demostrativa, es decir, manifiesta lo que ya tenemos en Cristo progresivamente por la Justificación por la Fe.
            3) La Justificación por la Fe es la obra de un momento, aunque permanece efectiva toda la vida del creyente, mientras que la Santificación por la Fe es obra de toda la vida y tiene que ser experimentada diaria-mente a través de la fe. Pero, aparte de estas tres diferencias, la justificación y la Santificación por la Fe están estrechamente relacionadas y no pueden ser separadas puesto que en ambas, la justicia de Cristo es el factor clave, y las dos son realizadas solo por la fe. Por esta razón, la doctrina de la Justificación por la Fe, entendida en su sentido más amplio, incluye la doctrina de santificación o la santidad de vida (Note por ejemplo, el argumento de Santiago en el cap. 2: 21-24). 
 
Algunas Consideraciones
            Antes de concluir este tema tan importante, debemos decir algunas palabras sobre ciertos malentendidos enseñados por algunos:
            El primero es el concepto erróneo de que la Justificación por la Fe se refiere únicamente al perdón de nuestros pecados pasados. Es cierto que una importante verdad sobre la Justificación por la Fe es el perdón de nuestros pecados pasados, pero mucho más que eso está envuelto en esta verdad. La justicia de Cristo... significó  más que el hecho de que Él murió por nuestros pecados. Además de satisfacer las justas demandas de la Ley a favor de todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros, Cristo también guardó o cumplió positivamente la Ley a nuestro favor. Y todo esto llega a ser nuestro en el momento que somos justificados por la fe.
            En otras palabras, la Justificación por la Fe le da al hombre toda la justicia de Cristo que El preparó y proveyó para nosotros, para que nada más sea requerido de nosotros para calificar para el Cielo. Y de esto cada cristiano debe estar absolutamente seguro; de otra forma, aún seremos víctimas del interés propio y tendremos miedo constantemente de nuestra seguridad eterna, una condición que nos impide tener una apreciación de todo corazón por la cruz de Cristo, y sin esta seguridad no podemos experimentar la genuina Santificación por Fe.
            Es verdad que el perdón es la cosa más maravillosa para nosotros los pecadores, pero tan glorioso como puede ser, el perdón es aun una cosa negativa, porque sólo cubre nuestros pecados para que seamos absueltos y declarados inocentes. Sin embargo, la Justificación por Fe es una verdad negativa, pero también positiva, porque incluye el perdón de todos nuestros pecados, pero va más allá que eso, porque nos declara positivamente justos, y cambia el corazón de ego-céntrico a Cristo-céntrico (Fil.1: 21). En la justificación, la misma justicia de Cristo es puesta en nuestra cuenta para que estemos perfectamente justos ante Dios y Su santa Ley, ahora y en el juicio. Este es el superabundante regalo del Evangelio de Cristo (Isa. 54:17; Hech. 13:39;  Rom. 10:4).
            Triste de decir, pero Satanás ha engañado a muchos para que crean que la Justificación por la Fe no los califica completamente para el Cielo, y que algo más es requerido de nosotros, como el guardar la Ley o el hacer buenas obras. Como resultado una gran cantidad de sinceros cristianos han sido atrapados en una forma sutil de legalismo y por lo tanto están viviendo en un miedo constante e inseguridad; y esta es una condición que le ha robado el poder y el verdadero gozo del servicio cristiano a la iglesia, el cual debería ser motivado por el amor.
            Otro concepto erróneo entre muchos cristianos es que cada vez que un creyente cae o comete pecado, llega a “desjustificarse”. ¡Que enseñanza tan monstruosa es esa y que no puede ser apoyada por la Palabra de Dios!
            Si, es verdad, cada vez que caemos estamos representando mal e hiriendo a Cristo, porque aun el pecado más pequeño estuvo implicado en la cruz, pero Dios no rechaza al creyente cada vez que un error es cometido. El problema anterior (caer en pecado) es provocado porque la pura motivación de fe del Nuevo Testamento: un interés por el honor de Cristo, ha sido desplazada por una motivación egocéntrica.
            Aparte de que esta enseñanza (que cada vez que pecamos somos “desjustificados”) no es bíblica, contradice completamente la verdad de la Justificación por la Fe; porque implicaría que somos justificados por nuestra obediencia, lo que Cristo está haciendo en nosotros, y no por lo que El ya realizó en Su santa historia. Esto convertiría al Evangelio en un “Buen consejo” en vez de “Buenas Nuevas incondicionales”.
            Otro concepto equivocado entre muchos es el que tiene que ver con la expresión familiar: “La santificación es obra de toda una vida”. Muchos interpretan esta expresión como que quiere decir que se toma una vida o más alcanzar la meta de la santificación.
            Esta interpretación es un gran error y otra decepción del diablo. Al contrario, los cristianos que no están viviendo una vida “llena de Cristo” están viviendo una vida “anormal”. Después de unos pocos años de haber sido convertidos del paganismo, el apóstol Pablo reprende a los cristianos de Corinto por aun permanecer como bebés en Cristo (1 Cor. 3:1-3). La vida normal que Dios ha destinado es: Cristo viviendo en mí por la fe.
            Cualquier cosa diferente a esto, no alcanza el ideal de Dios para cada creyente. Sin embargo, debido a que la carne pecaminosa está muy viva en nosotros y está constantemente tratando de levantar “su fea cabeza”, la Santificación por la Fe es posible solamente mientras estemos creyendo, velando y orando constantemente. Así como el comer es una obra de toda la vida para poder mantener la vida física, así mismo la santificación es la obra de toda una vida, si Cristo va a vivir a través y en nosotros continuamente.
“En Cristo” somos perfectos o completos en todo aspecto, en carácter, en justicia y también en naturaleza (Col. 2:10). Esto es, lo que Cristo ha obtenido para nosotros en Su vida, muerte y resurrección (Heb. 2:9), y esta es la base de nuestra justificación. Pero [lamentablemente] en la práctica, a menudo no alcanzamos la perfección. La vida cristiana de santificación es [lograr conseguir] la experiencia de llegar a ser en carácter o práctica lo que somos “en Cristo” a través de la Justificación por Fe. 
 
Véase información adicional sobre el tema de la Santificación por fe en el artículo
La Santificación por la Fe.
   
 

I N I C I O