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Hoy día hay algo de confusión concerniente a estos dos
aspectos de la justicia por fe que necesitan ser aclarados para que
podamos tener un claro entendimiento sobre esta importante doctrina.
Hay dos hechos acerca de la doctrina de Justificación por
Fe que debemos aclarar: 1) Tanto la justificación como la santificación
están fundadas o edificadas sobre el Evangelio objetivo, es decir, sobre
lo que Cristo ya ha preparado y provisto para la raza caída en Su santa
historia. 2) Ambas son recibidas o experimentadas en la vida del
creyente solamente a través de la fe.
Ahora debemos preguntarnos, ¿qué es lo que realmente
significa y está involucrado en la Justificación y la Santificación por
la Fe, y en qué difieren las dos? Teniendo en mente que las dos están
fundadas sobre los hechos objetivos del Evangelio, podemos describir la
Justificación por la Fe como la justicia de Cristo, que es imputada a
nosotros como consecuencia natural de aceptar a o estar unidos a Cristo
por la fe; y la Santificación por la Fe es la justicia de Cristo
siéndonos impartida como un resultado de vivir por la fe.
La justificación legal efectuada en la cruz [por Jesús
para todos los hombres] no es algo que nosotros experimentamos, sino
algo que nosotros recibimos o “creemos”, como un regalo gratuito por fe,
mientras que la santificación es algo que experimentamos personalmente
mientras andamos por fe. Y ese “algo” que recibimos y experimentamos es
la justicia de Cristo. Por lo tanto, la justificación, es el regalo del
Evangelio que legalmente declara al pecador justo ante Dios, mientras
que santificación es la provisión del Evangelio que actualmente produce
justicia en él. La justificación lo califica para el Cielo, y la
santificación lo hace idóneo para vivir allí. Así el Evangelio satisface
completamente la necesidad del hombre.
La Justificación por la Fe es simplemente el
Evangelio objetivo [lo que Cristo ha hecho por nosotros] aplicado al
creyente que se ha “vestido” de Cristo por la fe. Esto quiere decir, que
cuando una persona acepta el Evangelio y por fe se ha unido a Cristo,
llegando a ser uno con El, todo lo que Cristo ha preparado para nosotros
como nuestro Sustituto y seguridad es hecho efectivo inmediatamente, de
manera, que la historia de Cristo pasa a ser legalmente la historia del
creyente.
Por consiguiente, tal persona ya no está más bajo
condenación, sino que ha pasado de muerte a vida (Juan 5:24; Rom. 8:1).
Dios lo mira como si hubiera satisfecho todas las demandas necesarias
para calificar para el Cielo y para la vida eterna. Por lo tanto, la
Justificación por la Fe puede describirse como la obra de un momento,
una respuesta de corazón a lo que Cristo realizó.
Por otra parte, la santificación es una experiencia de
cada hora, cada día y de toda la vida, realizada en un creyente
justificado que continúa caminando por la fe. El Evangelio no solo nos
da la justicia de Cristo gratuitamente para que podamos ser liberados de
la condenación de la Ley, sino que también nos da la justicia de Cristo
como una experiencia personal para que podamos reflejar el carácter de
Cristo. Por lo tanto, cualquier persona que piense que puede detenerse
en la Justificación por Fe, y haberlo logrado todo, ha recibido
solamente la mitad del Evangelio, aunque a través de la historia, esta
ha calificado a los creyentes para el Cielo.
Dios no sólo mandó a su Hijo al mundo para liberarnos
legalmente del pecado de-clarándonos justos, también [lo envió] para que
Él pudiera liberarnos de la prisión del pecado, y así restaurar la
imagen de Dios en nosotros. Esta obra de restauración que incluye la
santificación es parte del conjunto de las Buenas Nuevas del Evangelio,
aunque no será realizada completamente hasta el cierre de prueba cuando
Su pueblo sea finalmente sellado (Rom. 8:23; Efe. 2:7; Apoc. 7:1-4;
14:1-5).
El propósito de Dios es que Su Hijo sea manifestado en la
comunidad de creyentes ahora, en este presente mundo, para que Su pueblo
muestre el carácter de Cristo completamente a un mundo que perece...
Solo así puede Dios mostrar el poder del Evangelio a un mundo perdido, y
un poder que ya se demostró superior al pecado en Cristo Jesús.
Diferencias entre la Justificación y la Santificación
1) La Justificación por la Fe hace efectiva
nuestra posición legal o forense ante Dios, mientras que la
santificación por la fe tiene que ver con nuestra experiencia personal
diaria como cristianos.
2) La Justificación por la Fe es meritoria,
califica al creyente para el Cielo, ahora y en el juicio, mientras que
la Santificación por la Fe es demostrativa, es decir, manifiesta lo que
ya tenemos en Cristo progresivamente por la Justificación por la Fe.
3) La Justificación por la Fe es la obra de
un momento, aunque permanece efectiva toda la vida del creyente,
mientras que la Santificación por la Fe es obra de toda la vida y tiene
que ser experimentada diaria-mente a través de la fe. Pero, aparte de
estas tres diferencias, la justificación y la Santificación por la Fe
están estrechamente relacionadas y no pueden ser separadas puesto que en
ambas, la justicia de Cristo es el factor clave, y las dos son
realizadas solo por la fe. Por esta razón, la doctrina de la
Justificación por la Fe, entendida en su sentido más amplio, incluye la
doctrina de santificación o la santidad de vida (Note por ejemplo, el
argumento de Santiago en el cap. 2: 21-24).
Algunas Consideraciones
Antes de concluir este tema tan importante,
debemos decir algunas palabras sobre ciertos malentendidos enseñados por
algunos:
El primero es el concepto erróneo de que la
Justificación por la Fe se refiere únicamente al perdón de nuestros
pecados pasados. Es cierto que una importante verdad sobre la
Justificación por la Fe es el perdón de nuestros pecados pasados, pero
mucho más que eso está envuelto en esta verdad. La justicia de Cristo...
significó más que el hecho de que Él murió por nuestros pecados. Además
de satisfacer las justas demandas de la Ley a favor de todos nuestros
pecados pasados, presentes y futuros, Cristo también guardó o cumplió
positivamente la Ley a nuestro favor. Y todo esto llega a ser nuestro en
el momento que somos justificados por la fe.
En otras palabras, la Justificación por la Fe
le da al hombre toda la justicia de Cristo que El preparó y proveyó para
nosotros, para que nada más sea requerido de nosotros para calificar
para el Cielo. Y de esto cada cristiano debe estar absolutamente seguro;
de otra forma, aún seremos víctimas del interés propio y tendremos miedo
constantemente de nuestra seguridad eterna, una condición que nos impide
tener una apreciación de todo corazón por la cruz de Cristo, y sin esta
seguridad no podemos experimentar la genuina Santificación por Fe.
Es verdad que el perdón es la cosa más
maravillosa para nosotros los pecadores, pero tan glorioso como puede
ser, el perdón es aun una cosa negativa, porque sólo cubre nuestros
pecados para que seamos absueltos y declarados inocentes. Sin embargo,
la Justificación por Fe es una verdad negativa, pero también positiva,
porque incluye el perdón de todos nuestros pecados, pero va más allá que
eso, porque nos declara positivamente justos, y cambia el corazón de
ego-céntrico a Cristo-céntrico (Fil.1: 21). En la justificación, la
misma justicia de Cristo es puesta en nuestra cuenta para que estemos
perfectamente justos ante Dios y Su santa Ley, ahora y en el juicio.
Este es el superabundante regalo del Evangelio de Cristo (Isa. 54:17;
Hech. 13:39; Rom. 10:4).
Triste de decir, pero Satanás ha engañado a
muchos para que crean que la Justificación por la Fe no los califica
completamente para el Cielo, y que algo más es requerido de nosotros,
como el guardar la Ley o el hacer buenas obras. Como resultado una gran
cantidad de sinceros cristianos han sido atrapados en una forma sutil de
legalismo y por lo tanto están viviendo en un miedo constante e
inseguridad; y esta es una condición que le ha robado el poder y el
verdadero gozo del servicio cristiano a la iglesia, el cual debería ser
motivado por el amor.
Otro concepto erróneo entre muchos cristianos
es que cada vez que un creyente cae o comete pecado, llega a “desjustificarse”.
¡Que enseñanza tan monstruosa es esa y que no puede ser apoyada por la
Palabra de Dios!
Si, es verdad, cada vez que caemos estamos
representando mal e hiriendo a Cristo, porque aun el pecado más pequeño
estuvo implicado en la cruz, pero Dios no rechaza al creyente cada vez
que un error es cometido. El problema anterior (caer en pecado) es
provocado porque la pura motivación de fe del Nuevo Testamento: un
interés por el honor de Cristo, ha sido desplazada por una motivación
egocéntrica.
Aparte de que esta enseñanza (que cada vez
que pecamos somos “desjustificados”) no es bíblica, contradice
completamente la verdad de la Justificación por la Fe; porque implicaría
que somos justificados por nuestra obediencia, lo que Cristo está
haciendo en nosotros, y no por lo que El ya realizó en Su santa
historia. Esto convertiría al Evangelio en un “Buen consejo” en vez de
“Buenas Nuevas incondicionales”.
Otro concepto equivocado entre muchos es el
que tiene que ver con la expresión familiar: “La santificación es obra
de toda una vida”. Muchos interpretan esta expresión como que quiere
decir que se toma una vida o más alcanzar la meta de la santificación.
Esta interpretación es un gran error y otra
decepción del diablo. Al contrario, los cristianos que no están viviendo
una vida “llena de Cristo” están viviendo una vida “anormal”. Después de
unos pocos años de haber sido convertidos del paganismo, el apóstol
Pablo reprende a los cristianos de Corinto por aun permanecer como bebés
en Cristo (1 Cor. 3:1-3). La vida normal que Dios ha destinado es:
Cristo viviendo en mí por la fe.
Cualquier cosa diferente a esto, no alcanza
el ideal de Dios para cada creyente. Sin embargo, debido a que la carne
pecaminosa está muy viva en nosotros y está constantemente tratando de
levantar “su fea cabeza”, la Santificación por la Fe es posible
solamente mientras estemos creyendo, velando y orando constantemente.
Así como el comer es una obra de toda la vida para poder mantener la
vida física, así mismo la santificación es la obra de toda una vida, si
Cristo va a vivir a través y en nosotros continuamente.
“En Cristo” somos perfectos o completos en todo aspecto,
en carácter, en justicia y también en naturaleza (Col. 2:10). Esto es,
lo que Cristo ha obtenido para nosotros en Su vida, muerte y
resurrección (Heb. 2:9), y esta es la base de nuestra justificación.
Pero [lamentablemente] en la práctica, a menudo no alcanzamos la
perfección. La vida cristiana de santificación es [lograr conseguir] la
experiencia de llegar a ser en carácter o práctica lo que somos “en
Cristo” a través de la Justificación por Fe.
Véase información adicional sobre el tema de la
Santificación por fe en el artículo
La Santificación por la Fe.
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