La Cruz de Cristo -III
 
Lo Que Dios le Hizo a la Raza Humana en la Cruz: La Reconciliación
   
  Por: Héctor A. Delgado
   
 
Ya vimos en el tema II lo que Dios tuvo que hacerle a Cristo en la cruz para poder realizar la expiación por nuestro pecados. Ahora veremos lo que Dios le hizo a toda la humanidad en Cristo para poder reconciliarla con Él. Para apreciar esta verdad debemos volvernos al estudio de algunas declaraciones de las Escrituras que contienen una verdad maravillosa sobre la reconciliación de la raza humana. Estos pesajes no siempre son apreciados correctamente y su contenido han dado origen a diversas creencias dentro del cristianismo. Nos referiremos también a Romanos capítulo 5. Allí el apóstol Pablo expone la enseñanza de los dos Adanes. De hecho veamos primero este pasaje.
Se reconoce que "la verdad de los dos Adanes es una de las doctrinas bíblicas más descuidadas y malentendidas de las Escrituras".1 Se admite además que el capítulo 5 de la carta a los Romanos "es un pasaje difícil".2  Pero del mismo modo se acepta que es una sección de "profundo contenido teológico",3 y que es "una de las  enseñanzas más importantes de la Palabra perteneciente a la salvación de la raza humana. Esto es, porque el destino eterno de la humanidad está envuelto en estos dos hombres, Adán y Cristo (el segundo Adán)".4 Lea por favor este interesante capítulo, pues aquí solo citaremos los versos que consideramos necesarios.
La última parte del vers. 12 dice que "la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron". Y esta expresión "todos pecaron" ha sido interpretada como si dijera que todos los hombres mueren porque pecan como Adán pecó. Pero según el contexto del pasaje es favorable entender esta expresión con sentido de que todos mueren porque pecaron en Adán.5 ¿Cómo así? Es que el apóstol Pablo, al exponer esta importante doctrina tiene en mente un concepto bíblico que se conoce como identidad  o solidaridad corporal. Un concepto difícil de entender para el pensamiento occidental.
Pero esto se comprende mejor cuando descubrimos que según las Escrituras Dios  creo a todos los hombres en un hombre representante, el primer Adán (Gén. 2:7; Hech. 17:26). Y aunque Satanás arruinó a toda la humanidad en  Adán (Rom. 5:12,18a), Dios, por un acto de bondad incorporó nuevamente a toda la raza humana en el segundo Adán (Cristo) y la redimió de la ruina en la que se encontraba (1 Cor. 1: 30; Efe. 1:3; 2:5,6). A través del milagro de la encarnación Dios unió a la naturaleza divina de Cristo sin pecado nuestra naturaleza humana corporal que necesitaba ser redimida (Juan 1:14; 2 Cor. 5:21). Así la humanidad disfruta de un nuevo estatus en Cristo, su segundo Representante.
Satanás provocó la ruina de la raza humana en Adán y sin la ayuda de un Salvador cada hijo e hija de Adán nace en la fila de los sentenciados a muerte.6  Lo único que Adán pudo transmitir a sus descendientes fue la muerte eterna. En Adán tenemos una vida que ha pecado y que está condenada. "La paga del pecado es la muerte" eterna (Rom. 6:23), el adiós a la vida para siempre.
Pero las Buenas Noticias son que en Cristo Dios ha cambiado la suerte de la humanidad, pues al incorporarla en El, la ha redimido y posee un nuevo estatus: condenada antes, redimida después. Adeudada y esclava antes, perdonada y libertada después.7
Debemos saber que cuando Cristo vino a nuestro mundo no lo hizo para "cambiar la sentencia de muerte que confrontaba la raza humana, sino que El vino para cumplir esa sentencia de muerte y hacer una vía de escape para la humanidad perdida".8
"En la cruz no sólo Cristo murió la segunda muerte, sino que mucho más, también nosotros (que estábamos incorporados en El) morimos con El. Y así fuimos librados para siempre de nuestra posición en Adán y de este mundo sentenciado".9
Aunque no creemos en la doctrina que enseña que finalmente todos los hombres se salvarán, sí creemos lo que enseña la Biblia: que "la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres, se manifestó" (Tito 2:11 énfasis es nuestro).
Y el juicio del día final dejará ver que a cada hombre le fue dada plena y completa salvación, y que aquellos que se perderán arrojaron fuera de sí toda una vida la posesión de tal herencia. Entonces será silenciado todo labio.10
El hombre tiene que creer para poder experimentar en lo personal lo que ya es verdadero de él en Cristo. De hecho, el bautismo es una demostración de que el creyente se ha sometido por la fe a la verdad como es en Jesús (Rom. 6:3-6; Gál. 2:20).
Observemos ahora como toda la humanidad incorporada en Cristo fue redimida.
Morimos en Cristo. "El amor de Cristo nos constriñe pensando en esto: que si uno murió, luego todos murieron". (2 Cor. 5:14). "Con Cristo estoy juntamente crucificado"(Gál. 2:20). "Ustedes han muerto con Cristo, y ya no están sujetos a los poderes que dominan este mundo" (Col. 2:20 Dios Habla Hoy). "Si hemos muertos con El, también viviremos con El" (2 Tim. 2:11 Dios habla Hoy).
Resucitamos en Cristo. "Aun cuando estábamos muertos en pecados nos dio vida juntamente con El... Y con El nos resucitó y nos sentó en el cielo con Cristo Jesús" (Efe. 2:5,6). "Fuisteis resucitado con El" (Col. 2:12). "Os dio vida juntamente con El" (v. 13).
Esta es la razón por lo que las Escrituras nos dicen que Cristo "nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención" (1 Cor. 1:30). Y mucho más, nos dice que en Cristo "estamos completo" (Col. 2:10).
Es evidente que la humanidad murió en Cristo, pero también fue resucitada en El. Esta verdad es lo que constituye las Buenas Nuevas incondicionales del Evangelio de salvación. Y esta verdad es la que cada ser humano debe recibir por la fe en su corazón. De no hacerlo, esta preciosa enseñanza permanece sólo como una teoría que no le beneficia más que en el aspecto físico, proveyéndole vida, una vida que tarde o temprano terminará y con ella la oportunidad de recibirla.
Pero, preguntará usted ¿por qué tuvo Dios que incluir a toda la humanidad en Cristo? "¿No fue suficiente que Cristo llevara los pecados del mundo entero?"
Hay dos razones bíblicas para responder a esta pregunta. 1) Era necesario que fuéramos incorporados en Cristo porque necesitábamos ser librados de nuestra posición o condición en Adán la cual nos mantenía bajo condenación (Rom. 5:12-21).12 Esto significa que el sacrificio de Cristo en la cruz, es más que una provisión condicional que espera beneficiar a los hombres cuando estos crean en él. "En realidad - dice Wilson -cancela la condenación que cayó sobre la familia humana por causa del pecado de Adán, y provee justificación legal para el mundo entero".13
Esta "justificación legal para el mundo entero" se hace efectiva en la vida del creyente por medio de la experiencia de la Justificación por la Fe. De esta justificación universal habla el apóstol Pablo en las siguientes palabras: "Por la justicia de uno solo (Jesucristo), vino a todos los hombres la justificación que da vida" (Rom. 5:18 up).
2) "Fue necesario para Dios incluir a todos los hombres en la muerte de Cristo porque era la única manera de librarnos del poder del pecado (Rom. 6:7). Para poder entender esto, tenemos que comprender claramente el doble problema del pecado".14        La Biblia no sólo presenta el pecado como un acto - transgresión de la Ley - (1 Juan 3:4), también lo presenta como un amo o poder que esclaviza al hombre (Rom. 7:14-24).  "No importa cuanto pueda uno determinar que va a producir justicia por uno mismo, esto es imposible por el principio del pecado que domina nuestras vidas. Jesús lo dijo claramente a Nicodemo: "Lo que nace de la carne, carne es" (Juan 3:6). Con esto El quiso decir que la naturaleza de la carne no se puede cambiar... como cristianos apreciamos el glorioso hecho de que Cristo murió por nuestros pecados en la cruz, para que podamos obtener perdón. Pero usted ha descubierto, estoy seguro, que el perdón, tan maravilloso como puede ser, no es suficiente. Usted quiere libertad del pecado también; porque de otra forma, su vida será un círculo vicioso de pecar, ser perdonado, y pecar otra vez; y lo menos que se llega a decir es que esto llega  a ser muy frustrante. Los actos pecaminosos pueden ser perdonados y borrados por la sangre de Cristo, pero la pecaminosidad en sí no se puede perdonar, tiene que llegar  a un fin. Por ejemplo, Dios puede perdonar nuestros actos egoístas o el enojarnos, pero el egoísmo en sí o esa disposición que tenemos de enojarnos tiene irse, o para ser más especifico, tiene que ser crucificada, y esta es la razón por la que Dios nos incluyó en la cruz de Cristo".15 
Evidentemente "la vida pecaminosa de la carne está más allá de todo arreglo". Pero nuestra muerte en Cristo al mundo y al pecado nos dice que debemos y podemos morir diariamente al mundo y a nuestro yo pecaminoso por el poder de Dios habitando en nosotros. Esto era lo que Cristo tenía en mente cuando dijo: "El que no toma su cruz cada día y me sigue, no puede ser mi discípulo".
"A diferencia de cualquier religión no cristiana, el cristianismo no le ofrece al hombre pecador una vida cambiada, pero [si] una vida intercambiada".16 Cristo mató en la cruz nuestra vida condenada y nos dio Su vida bendita y libre de condenación.
"El descubrimiento más grande que un incrédulo puede hacer es que Cristo murió por él, mientras que el descubrimiento más grande que un cristiano puede hacer es: que por un lado él está crucificado con Cristo, y por otro lado, ahora su vida está escondida en Cristo (Col.3:3). Tal descubrimiento traerá el fin a todos los esfuerzos [de amor] propio en la vida del creyente, y en vez de eso 'vivirá en la fe del Hijo de Dios, el cual lo amó, y se entregó a Sí mismo por él' (Gál. 2:20)". 17
Mientras "la sangre de Cristo es la solución de Dios para tratar con nuestros pecados", "la cruz de Cristo es Su remedio para librarnos de la misma fuente u origen del pecado. Lo primero, es el medio de nuestra justificación [Rom. 5:9], mientras que el segundo es el medio de nuestra santificación [Juan 3:14,15; 2 Cor. 5:14]. Y así como no podemos obtener perdón de nuestros pecados a menos que veamos a Cristo llevando todos nuestros pecados en la cruz, asimismo no podemos conocer la libertad del pecado a menos que veamos a Cristo llevándonos a nosotros en la cruz".18
Esta es la gloriosa verdad de lo que Dios le hizo a la raza humana en la cruz y lo que esta provee para el creyente. "!Oh humanidad bendita, ya es tuyo el porvenir!".
 
Notas y Referencias:
1) Sequeira, La Dinámica del Evangelio Eterno, p. 22.
2) Dupertuis, El Carpintero Divino, p. 69.
3) En Paz con Dios, p. 97.
4) La Dinámica del Evangelio Eterno, p. 22.
5) Atilio R. Dupertuis reconoce: "Con frecuencia el vers, 12 se ha mal entendido, se le ha interpretado como que dijera que Adán pecó y murió, y que igualmente los hombres mueren como consecuencia de su propio pecar. El tiempo del verbo indica que se refiere al pecado de Adán" (El Carpintero Divino, p. 69).
Comentando sobre este mismo versículo dice el pastor y escritor adventista Jack Sequeira: "Si insistimos en que todos los hombres mueren porque 'todos han pecado' como Adán pecó, para hacer que esta analogía se adapte a Cristo, tendríamos que enseñan que todos los hombres viven o están justificados porque han obedecido como Cristo [obedeció]. Esto convertiría a la justificación por fe en legalismo o salvación por obras; que es totalmente lo opuesto a la enseñanza de Pablo en [la carta a los] Romanos" (La Dinámica del Evangelio Eterno, p. 23). Debe notarse que Pablo usa al primera Adán solamente con el fin de presentarlo como un "tipo" o "patrón" de Cristo (Rom. 5:14 up).
Este mismo escritor adventista al comentar sobre el verbo "pecaron" del versículo 12, dice que "está en el tiempo 'aoristo'; en [el] griego este tiempo normalmente se refiere a un acto que sucedió en el pasado una vez y por toda" (Ibíd.).
6) Pablo dice: "Por la transgresión de aquel uno (adán) muchos murieron... el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación... por la transgresión de uno reinó la muerte... por la transgresión de uno vino a todos la condenación a todos los hombres... por la desobediencia de un hombre muchos fueron constituidos pecadores" (Rom. 5:15-19 Reina-Valera 1995).
7) Pablo también dice: "La gracia y el don de Dios  abundaron para muchos por la gracia de un solo hombre, Jesucristo... por la justicia de un hombre vino a todos la justificación que produce vida" (Rom. 5:15,18 Reina-Valera 1995).
8) La Dinámica del Evangelio Eterno, p. 41.
9) Ibíd.
10) Buenas Nuevas, El Evangelio en Gálatas, p.17.
11) Aunque Pablo está hablando a creyente les dice en tiempo pasado "ustedes han muerto". Esta es una muerte corporal "en Cristo" en un tiempo cuando aun no eran cristianos. Esta muerte corporal "en Cristo" es la base para la muerte del yo pecaminoso en la experiencia del nuevo nacimiento o regeneración.
12) La Dinámica del Evangelio Eterno, p. 70.
13) Revista Adventista, p. 3, año 1988.
14) La Dinámica del Evangelio Eterno, p. 70.
15) Ibíd.
16) Ibíd.
17) Ibíd., p. 71.
18) Ibíd.
   
 
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