La Lay y los Pactos
 

en la Historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día

   
 

(2da. Parte)

 

Por: Paul Penno

   
 

Canright tenía una visión dispensacionalista del viejo y nuevo pactos, lo mismo que Butler y sus contemporáneos. Esa concepción de los pactos fue la responsable de la errónea comprensión de Canright sobre la relación de la ley y los pactos. Se sintió compelido a abandonar la ley, a la vista del nuevo pacto.

Canright escribiría posteriormente:

"Ningún tema produce tanta perplejidad a los Adventistas como los pactos. Temen abordarlo. Han procurado explicarlo de diversas maneras, pero no son satisfactorias ni siquiera para ellos mismos. Yo he estado allí, y lo sé. La abolición del pacto Sinaítico conlleva la abolición del sábado judío de forma tan completa que no se puede encontrar legítima traza de él, de este lado de la tumba de nuestro Salvador resucitado.

El hermano Smith dice: ‘Si los diez mandamientos constituyen el viejo pacto, entonces quedan abolidos para siempre’. Por lo tanto, esa viene a ser una cuestión probatoria" (D.M. Canright, Seventh-day Adventism Renounced -New York: Fleming H. Revell Company, 1889-, p. 350).

El hermano Butler había escrito numerosas cartas a E. White –quien estaba en Europa-, sobre los problemas domésticos en relación con la ley en Gálatas. No había recibido respuesta de ella durante el año 1886. Por fin, el 18 de febrero de 1887, llegó la esperada carta. Era una amonestación a los hermanos de la costa del Este.

E. White urgió a Waggoner -y Jones- a ser cuidadosos al respecto de

"...esas conocidas diferencias publicadas en artículos aparecidos en nuestras revistas, nunca debiera haber seguido el curso que siguió, tanto en las ideas que presentó ante nuestros estudiantes en el seminario, como en Signs, donde tampoco debieran haber aparecido...

No tengo duda alguna en afirmar que ha cometido aquí un error... No es conforme a la voluntad de Dios.

...Dios ha revelado claramente que no se debiera proceder así..." (Id., p. 22 y 23).

La carta de Waggoner, en respuesta a la amonestación de E. White, estuvo caracterizada por la sumisión. Él expresó su "gratitud a Dios en vista de que su espíritu aún contiende conmigo, señalándome errores a los que estoy tan sujeto..." (Carta de E.J. Waggoner a E.G. White, -1 abril 1887-, Oakland, California. MMM, p. 71).

Waggoner tenía una motivación subyacente para reformar la enseñanza de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Su deseo era que hubiera unidad en sus filas.

"Deseo ardientemente que llegue pronto el momento en el que todo nuestro pueblo pueda ver ojo con ojo. En mi inconsciente autosuficiencia supuse que podía hacer mucho por lograr ese fin. He aprendido que Dios cumplirá su obra a su propio modo, y que los mayores esfuerzos en la buena causa son inútiles a menos que estén motivados solamente por el amor a Dios..." (Id.).

En verdad existía una rivalidad regionalista entre Review and Herald Publishing House y Pacific Press. Waggoner podía apreciarla. "Lamento verdaderamente el sentimiento que ha existido y existe entre las dos instituciones". Waggoner creía que "existía una incomprensión de parte de" los hermanos de la Review. Sin embargo, Waggoner asumía también su culpa, ya que "sé bien que aquí se ha permitido la existencia de un sentimiento de criticismo, y no pienso en nadie más que en mí mismo" (Id., p. 71 y 72).

Cuando el hermano Butler recibió la carta que E. White escribió el 18 de febrero de 1887, la consideró como una plena vindicación de su propio curso de acción. La regañó con gentileza por no haberle respondido antes. Él era bien consciente de que Waggoner y Jones habían estado enseñando durante unos "dos o tres años" en Healdsburg la postura consistente en que Gálatas se refiere a la ley moral.

En la asamblea de la Asociación General de 1886, el hermano Butler se había exasperado realmente

"...cuando el Dr. W. llegó a la Asamblea, bien pertrechado para el combate, y obtuvo tan pleno respaldo del hermano Haskell, B.L. Whitney, Wilcox y otros, de forma que él y el hermano Whitney suscitaron pequeños grupos de hermanos nuestros a fin de adoctrinar hasta donde fuera posible de forma silenciosa..." (Id.).

El hermano Butler se sintió ahora exultante, pensando que E. White estaba vindicando su posición.

"Me gozo grandemente... después de este prolongado período de tiempo, en comprobar que usted no respalda el curso de acción seguido por los dos hombres jóvenes... Su carta les causará sorpresa... Lo siento por ellos, pues siempre compadezco a quienes sufren el amargo chasco" (Carta de G.I. Butler a E.G. White, -31 marzo 1887-, Battle Creek, Michigan. MMM, p. 69).

Ella había manifestado que la posición de J.H. Waggoner [el padre] sobre la ley en Gálatas era incorrecta. Eso resultaba "muy satisfactorio" para Butler.

No obstante, lo que él estaba realmente esperando era una declaración de ella en el sentido de que

"...la ley añadida, o bien es la ley moral, o la del sistema ceremonial. Usted dice en esencia que la posición del hermano Waggoner [padre] no era correcta. La posición que él sostenía consistía en que la ley añadida era la ley moral, por lo tanto ha de ser cierto lo contrario. Si nuestro pueblo pudiera saber que usted tiene luz al respecto de que la ley moral no era la ley añadida, la cuestión podría quedar rápidamente zanjada. Eso es precisamente lo que nuestro pueblo está deseando saber ansiosamente. No le estoy urgiendo a que haga ninguna afirmación, pero estoy seguro de que después de todo el tira y afloja habido sobre esta cuestión, va a continuar la confusión hasta que se de a conocer su opinión. No me negará que va a suceder así" (Id., p. 70).

Butler sentía como si E. White sólo le hubiera dado la mitad de lo que esperaba. Naturalmente, era preferible esa mitad, a no tener nada...

E. White envió otra carta, esta vez a los hermanos Butler y Uriah Smith. Le había disgustado el artículo de Butler del 1 de marzo de 1887 en la Review, referente al "Cambio en la fe del hermano Canright", y su carta abierta de réplica a E.J. Waggoner a propósito de ‘La ley en Gálatas’. Lo señaló como trasgresor de los mismos principios que quería que otros respetasen, en lo referente a dar expresión pública a asuntos doctrinales controvertidos.

E. White le aconsejó así: "Si usted hubiera evitado aquello que me confirma haber efectuado, habría estado más de acuerdo con la luz que Dios ha tenido a bien darme" (Carta de E.G. White a G.I. Butler y U. Smith, 5 abril 1887, Basle, Switzerland, titulada "Giving Exposure to Differing Doctrinal Viewpoints; Disapproval of D.M. Canright’s Actions. MMM, p. 32-37). E. White supo que Butler había empleado la carta que ella escribiera a Waggoner y Jones [18 febrero 1887] en contra de ellos. Le escribió lo que sigue:

"No se la envié [la copia de la carta dirigida a Waggoner y Jones] para que la empleara como un arma contra los mencionados hermanos, sino con el objeto de que usted ejerciera la misma cautela y prudencia a fin de preservar la armonía, tal como usted desearía que ejercieran ellos...

No quisiera que las cartas que le he enviado fueran usadas de forma que usted dedujera que todas sus ideas son correctas, y todas las del Dr. Waggoner y el hermano Jones incorrectas" (Id.).

E. White continuó con una reprensión a Butler por su polémica carta abierta, ‘La ley en Gálatas’. "Los principios que refiere son correctos... creo que es demasiado incisivo" en su trato hacia el Dr. Waggoner.

Le habló entonces sobre "ciertos sueños impresionantes" que había estado recibiendo, referentes a Butler y al desleal Canright como navegando en la misma barca.

"...usted no está totalmente en la luz. El hermano [D.M.] Canright estaba presentando sus ideas sobre la ley, y nunca había oído una mezcla como aquella. Ninguno de ustedes parecía ver o comprender a dónde conducirían sus argumentos" (Id., p. 33).

Canright aparecía sentado entre las oscuras sombras de una "barca carcomida" que tenía "las cuadernas podridas", y Butler estaba allí con él. "...es la obra de Satanás" (Id.). E. White expresó su inequívoca desaprobación hacia "el curso de acción del hermano Canright".

Advirtió en el sentido de "que se suprimiesen sus libros, especialmente el que trata de la ley... Si esa obra es lo que yo creo que es, quemaría en el fuego cada copia impresa antes de permitir que una sola de ellas llegara a nuestro pueblo" (Id., p. 34).

El libro se había vuelto a publicar justo antes de la asamblea de la Asociación General de 1886, evidentemente con el objeto de dar soporte a la posición de Butler referente a la ley ceremonial en Gálatas.

El hermano Butler no deseaba una discusión abierta sobre la ley en Gálatas. Quería controlar el flujo de información. Pero E. White escribió: "No quiero ver fariseísmo entre nosotros. El asunto se ha presentado ahora tan plenamente ante nuestro pueblo, tanto por su parte como por parte del Dr. Waggoner, que se lo debe abordar con franqueza en una discusión abierta" (Id., p. 35).

Lejos de poner fin a toda discusión, E. White creía que la iglesia debía estar abierta a la Palabra de Dios. Cristo iba a dirigir a la Iglesia Adventista del Séptimo Día mediante la enseñanza de la Escritura.

Por su parte, el hermano Butler tuvo una reacción negativa a la correspondencia de E. White. Replicó:

"Hermana White, no he logrado ver la justicia de su carta del 5 de abril de 1887, y no espero verla nunca... Pensé en no contestar nunca esa carta, sino más bien en soportar pacientemente y en silencio aquello que me parecía injusto" (Carta de G.I. Butler a E.G. White, 1 octubre 1888, Battle Creek, Michigan. MMM, p. 82).

Continuó así:

"En su carta del 5 de abril de 1887 parecía preocuparle que yo pudiera sacar ventaja de la carta de reprensión que había escrito a los hermanos Waggoner y Jones relativa al curso de acción de estos al difundir sus puntos de vista sobre Gálatas, y también porque yo pudiera sacar la conclusión de estar sosteniendo la postura correcta sobre el tema. Permítame decirle, con relación a eso, que jamás empleé su artículo de la forma que sugiere en su carta, hasta el momento de recibir ésta, y que no tenía intención alguna de hacerlo así" (Id., p. 83).

El hermano Butler protestó en estos términos:

"...con respecto a mi propia actitud. Se me culpabiliza en los anteriores párrafos... Parece difícil sostener... que alguien ostentando la posición de presidente de la Asociación General debiera estar obligado a mantener la boca cerrada mientras que se están haciendo esfuerzos persistentes por sacar a la luz pública un punto controvertido que fue antes silenciado...

Y ahora me censura por haber escrito un pequeño folleto sobre el tema de la ley en Gálatas... Usted sostiene que he puesto en circulación mi folleto, y que es de justicia que el Dr. Waggoner tenga idéntica oportunidad de hacer lo mismo. Mi querida hermana, me perdonará si le digo que ese lenguaje me parece sumamente extraño" (Id., p. 93 y 98).

El hermano Butler lamentaba una cosa:

"...cuando esos argumentos de Waggoner conteniendo el otro punto de vista aparecieron en las lecciones del Instructor y en Signs of the Times,... que el hermano Smith y yo no los enfrentáramos con decisión, poniéndolos en evidencia por todos los medios posibles" (Id., p. 99).

Entonces expresó a E. White su argumento final:

"Pienso si en los días de la administración del hermano James White, de haberse dado un movimiento como este, si acaso a esos dos hombres jóvenes no les habrían retumbado los oídos; si en caso de haber estado él presente no los hubiese hecho estremecer, es que he olvidado la forma en que procedía. No he olvidado la forma en que manejaba los asuntos de esta índole; cómo los afrontaba en público y en privado, haciendo que lamentaran su atrevimiento" (Id.).

Eso ponía enfermo al hermano Butler. Estaba comenzando a dudar de los Testimonios. Había llegado la hora de tomar medidas contra esos "pardillos" que acababan de acceder al "sillón de redacción" (Id., p. 100 y 99). Era un son de guerra.

En los días que siguieron, Uriah Smith insistiría a través de las páginas de la Review en la forma de dispensacionalismo al que se adhería. Escribió:

"A ese pacto con Israel se lo llamó ‘el primer pacto’, y se extendió hasta la primera venida de Cristo. Habiendo llegado con dicha venida el tiempo para que fuera concedida la bendición mayor que había sido prometida mediante la descendencia de la mujer, Dios estableció un nuevo pacto con Israel y Judá" (U. Smith, "What Does God Write?" RH 64, 31 –2 agosto 1887-, p. 488).

Era la misma línea de pensamiento que había arruinado la fe de Thomas Preble, Moses Hull y Dudley M. Canright en los Diez Mandamientos y el Sábado.

El hermano Smith fue más explícito, si cabe:

"Por lo tanto, la conclusión es inequívoca: esos dos pactos representan dos grandes divisiones en la obra que el Cielo ha efectuado para la redención del hombre, y abarcan dos dispensaciones especiales dedicadas al desarrollo de la obra" (U. Smith, The Two Covenants," Bible Echo, and Signs of the Times 2, -11 noviembre 1887-, p. 162. En lo sucesivo, BE. Original sin atributo de cursivas).

El hermano Smith, como tantos otros, tomó del diccionario de Webster su definición de pacto bíblico. Se trataba de un acuerdo entre las partes, al respecto de cumplir ciertas condiciones. Smith concluyó:

"...todo pacto que Dios haga con el hombre ha de estar basado en la condición de la obediencia a su ley, por parte del hombre. La definición teológica... de Webster es, por consiguiente, correcta, al poner la obediencia como el primero de los términos bajo el que han de ser aseguradas las promesas" (U. Smith, "God’s Covenants with Men," RH 64, 37 –13 septiembre 1887-, p. 584).

Así pues, Dios hizo un pacto de obras con Adán.

E.J. Waggoner estaba de acuerdo en que la condición del pacto de Dios eran los Diez Mandamientos. No obstante, el pecador era incapaz de prestar una obediencia tal; por lo tanto, Dios prometió que Cristo sería el auténtico substituto y garante del hombre. El pacto de Dios, por consiguiente, era su promesa en Cristo. Waggoner observó:

"El Señor le hizo [a Abraham] una promesa que habría sobrecogido a la mayoría de las personas, tan grande e incomprensible parecía... Abraham dijo: ‘Creo’; y el Señor, en respuesta a esa fe sencilla, declaró perdonados sus pecados...

¿En qué tuvo fe Abraham?... En la muerte y resurrección de Cristo" (E.J. Waggoner, "The Commentary. Call of Abraham. Lección 8.—sábado 25 febrero," ST 14, 7 –17 febrero 1888-, p. 106).

El pecador creyó en la Palabra [Verbo] de Dios. Abraham dijo ‘Amén’ a lo que Dios le acababa de prometer, y fue tenido por justo.

Los Diez Mandamientos eran la "base" de ambos pactos. En ese punto Waggoner estaba de acuerdo. Pero no lo estaba con esta afirmación:

"Los dos grandes pactos que Dios ha hecho –uno para cada dispensación... el pacto de la antigua dispensación, y el otro para el pacto de la nueva" (Anónimo, GS 2, 21 –1 noviembre 1887-, p. 161).

Ese tipo de dispensacionalismo impregnaba sutilmente todo lo que el hermano Smith escribió sobre los pactos.

Se preguntaba: "¿Cuándo fue hecho el nuevo pacto?" Y la respuesta era: -Cuando Cristo murió en la cruz.

"En la cruz terminó el sistema judío, y comenzó la dispensación cristiana. Allí estaba la línea divisora entre ambos... A partir de ese momento estuvo vigente el nuevo pacto" (U. Smith, "God’s Covenants with Men," RH 64, 42 –25 octubre 1887-, p. 664. Cp. U. Smith, God’s Covenants with Men," GS 3, 1 –1 enero 1888-).

La idea subyacente era que hasta la muerte de Cristo en la cruz, la salvación estaba confinada a los judíos.

El hermano Smith estaba de acuerdo con la interpretación del hermano Butler a propósito de Gálatas 3:17, a la que citaba literalmente intercalando sus propios comentarios:

"...el pacto previamente ratificado por Dios en Cristo [el pacto Abrahámico], no puede ser anulado por la ley [el pacto de Horeb con Israel] que vino cuatrocientos treinta años después; eso habría invalidado la promesa, porque si la herencia [la tierra prometida a Abraham, Rom. 4:13] es por la ley [ha de ser asegurada mediante la realización de las ceremonias y servicios del sistema Mosaico], ya no es por la promesa [no descansa simplemente sobre la promesa de Dios]; pero Dios se la concedió a Abraham mediante la promesa" (Id., Original incluye frases entre corchetes).

La ley ceremonial había sido "añadida", debido a la transgresión de los Diez Mandamientos.

Además del pacto Abrahámico, Dios "añadió; una disposición subordinada... se estableció un nuevo pacto..." con Israel (Id.).

"...hasta que viniera Cristo, la Descendencia prometida..." Si los judíos "hubieran seguido los dictados de ese ‘pedagogo’, de ese ‘ayo’, no habrían rechazado al Mesías..." (Id., p. 618. Cp. "... La ‘ley de Moisés,’ ... [fue] ‘añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a quien fue hecha la promesa’, y fue ‘nuestro guía’ simplemente en el sentido de enseñarnos los rudimentos de la fe hasta que viniera Cristo..." Anónimo, GS 2, 16 –15 agosto 1887-, p. 1).

La ley, en Gálatas 3, era por lo tanto la ley Mosaica.

El hermano Smith creía que la defensa del sábado dependía de la distinción entre las dos leyes ("El mejor punto de ataque en la cuestión del sábado, están llegando a pensar nuestros oponentes, es la posición que sostenemos a propósito de la distinción entre las ‘leyes llamadas morales’ y las que son de naturaleza ceremonial y correctora" U. Smith, "The Two Laws and the Sabbath," GS 3, 10 –15 mayo 1888-, p. 75). U. Smith no estaba dispuesto a admitir que la ley en Gálatas 3 fuese la ley moral. Defenía con fuerza su postura.

"...nuestros opositores se esfuerzan por demostrar que en los días de Moisés, toda la ley... ‘era un sistema gravoso’, un ‘yugo de servidumbre’, un ‘guía con la utilidad exclusiva de llevarnos a Cristo"... y por lo tanto, fue ‘clavada en la cruz’" (Id.).

Smith creía que el guía o ayo era la ley ceremonial.

Eso, además de los dos pactos, se configuraba como el gran campo de batalla. Había desunión entre la Review, The Gospel Sickle y The Signs.

Al aproximarse la asamblea de la Asociación General de 1888, la delegación de la Asociación de California consideró conveniente reunirse. Anticiparon que se suscitarían ciertos temas en la asamblea. Uno de los principales iba a ser la ley en Gálatas.

Los delegados se reunieron en "Camp Necessity", cerca de Oakland, el 25 y 26 de junio de 1888. Los presentes fueron E.J. Waggoner, A.T. Jones, C.H. Jones, director de Pacific Press; W.C. White, hijo de E. White y miembro del comité ejecutivo de la Asociación General, y algunos otros.

W.C. tomó notas sobre las deliberaciones. El 26 de junio de 1888 consideraron Gálatas 3:23 y 4:21. Se determinó que la palabra "añadida", referida a la ley -en Gálatas 3:19-, significaba "pronunciada", al compararla con Deut. 5:22 y Heb. 12:19. "En el original, ambos textos se refieren a la ley moral en términos similares a Gálatas 3:19. En ningún caso se aplican a la ley ceremonial" (W.C. White, "Notes Made at ‘Camp Necessity,’ 25 y 26 de junio de 1888," MMM, p. 419). Se recordó que J.N. Andrews sostuvo esa misma posición sobre la ley moral en Gálatas, en sus primeros escritos en la Review. Se evocaron también los sermones de Wesley" (Id., p. 418).

El hermano White recordó a Dan Jones, secretario de la Asociación General, el encuentro en "Camp Necessity":

"...se propuso que los redactores de Signs, C.H. Jones y yo mismo, así como tantos pastores de California como pudiéramos hacer venir con nosotros, acudieran a las montañas y dedicaran unos pocos días al estudio de la Biblia... El hermano McClure estuvo con nosotros parte del tiempo. Dedicamos... un día al examen de ‘La ley en Gálatas’ de Butler, y a otros temas relacionados con esa cuestión. Finalizando aquel día, el hermano Waggoner leyó algunos manuscritos que había preparado como respuesta al folleto del hermano Butler... Al final de nuestro estudio, el hermano Waggoner nos preguntó si nos parecía correcto que él publicara su manuscrito y lo pusiera en manos de los delegados en la próxima asamblea de la Asociación General, tal como el hermano Butler había hecho con el suyo. Nos pareció bien que procediera así, y le animamos a que imprimiera quinientas copias del manuscrito. No hicimos de eso ningún secreto, ni nos dolieron prendas en hacerlo público" (Carta de W.C. White a Dan T. Jones, 8 abril 1890, Boulder, Colorado. MMM, p. 167 y 168).

E.J. Waggoner preparó ‘El evangelio en Gálatas’ para la asamblea de la Asociación General de 1888.

El hermano A.T. Jones escribió posteriormente sus memorias del encuentro de Minneapolis:

"Algún tiempo antes de que comenzara ese instituto, C.H. Jones, director general de Pacific Press, W.C. White y algunos otros, nos pidieron al hermano Waggoner y a mí que los acompañáramos en una salida de unos días a fin de estudiar juntos las Escrituras a propósito de esas cuestiones "heréticas" que estaban seguros que surgirían en el instituto y la asamblea. El viento llevó las noticias de esa inocente y breve reunión hasta los hermanos en Battle Creek, como confirmó posteriormente el hecho de que dieran por sentado que el hermano Waggoner y yo, además de albergar un esquema revolucionario sobre la doctrina de la denominación, estábamos convenciendo a otros hermanos de nuestras conclusiones, de forma que pudiéramos llegar al instituto y a la asamblea de la Asociación General en Minneapolis con el refuerzo necesario para imponerlas. No fue sino hasta después de haber concluido el instituto y la asamblea cuando supimos que los responsables de la Asociación General en Battle Creek albergaban esos pensamientos sobre nosotros, y no habiendo podido imaginar jamás algo así, llegamos al instituto y asamblea tan ignorantes sobre lo que pensaban los otros, como sobre lo que ellos creían que nosotros pensábamos. Y así, en total inocencia, llegamos al encuentro no esperando otra cosa, excepto el estudio sincero de la Biblia a fin de conocer la verdad" (Carta de A.T. Jones a C.H. Holmes, 12 mayo 1921, Washington D.C. MMM, p. 328).

Entonces sucedió algo inesperado en el encuentro campestre de California, en septiembre de 1888. Según el hermano White:

"...se suscitó en algunos un espíritu muy amargo contra los hermanos Waggoner y Jones, instigado en parte, creo, por las personalidades presentes en el folleto del hermano Butler, y debidas en parte a una vieja enemistad de familia contra el hermano Waggoner padre. Tuvimos un consejo pastoral en el que se criticó casi cada una de las expresiones de esos hermanos relacionadas de forma directa o remota con la cuestión de Gálatas. Pero los hermanos que se oponían a las enseñanzas de ellos no estuvieron dispuestos, ni a examinar con justicia el tema, ni a dejarlo en paz. Preferían dedicarse a su demolición..." (Id.).

W.C. White y E. White desvelaron posteriormente cuál fue aquel "viento [que] llevó las noticias" del "consejo pastoral" a los responsables de la Asociación General en Battle Creek.

W.M. Healey era pastor y evangelista en la Asociación de California. El hermano W.C. White escribió:

"Ignoro qué fue lo que el hermano Healey escribió al hermano Butler, pero parece haber producido la impresión de que estábamos tramando un plan en secreto, mientras que nosotros suponíamos que estábamos obrando en perfecta armonía con los planes del hermano Butler" (Carta de W.C. White a Dan T. Jones, 18 marzo 1890, Boulder, Colorado. MMM, p. 170. Original sin atributo de cursiva).

E. White escribió al hermano W.M. Healey:

"Sus suposiciones con respecto a la posición y la obra de los hermanos A.T. Jones y E.J. Waggoner eran incorrectas. Sus cartas al hermano Butler al objeto de advertirle sobre algo, llevaron totalmente al engaño. Él quemó esas cartas para que nadie pudiera conocer la fuente de su información. El resultado de esas cartas ha sido retardar en años la obra de Dios, y convertir mi labor en severa y extenuante.

Nos sobra con una experiencia como la que tuvimos en Minneapolis, como resultado de sus cartas insensatas. Esa experiencia ha dejado su impronta por el tiempo y la eternidad. Oh, mi hermano, le ruego por causa de Cristo que sea cuidadoso en cómo implanta en otras mentes las semillas de la incredulidad, para producir resultados tan tristes como los que hemos visto en el pasado" (Carta de E.G. White a W.M. Healey, 21 agosto 1901, Los Angeles, California. EGW 1888, p. 1759 y 1760).

E. White había dicho a Healey con anterioridad: "Puesto que llegué desde la costa del Pacífico, dedujeron que había sido influenciada por W.C. White, Dr. Waggoner y A.T. Jones". Explicó que como resultado de lo que Healey escribió al presidente de la Asociación General, ella misma había venido a ser considerada como sospechosa de haber sido influenciada por el trío. Butler y Smith habían llegado a pensar que E. White estaba siendo influenciada por E.J. Waggoner, A.T. Jones, y el propio hijo de ella. Se arrojaba así una duda en cuanto a la fuente de sus consejos a la iglesia. De esa forma llegaron los hermanos de Battle Creek a creer en la existencia de "la conspiración de California". (Tal es la descripción que hace Dan T. Jones. Ver la carta de Dan T. Jones a J.H. Morrison, 17 marzo 1890, Battle Creek, Michigan. "Algunos habían llegado pensando que había una conspiración de parte de los Californianos para imponer sus doctrinas en la iglesia, mediante su sesión previa a Minneapolis...").

E. White confirmó la existencia de ese sentimiento en la asamblea de Minneapolis, y antes de ella.

"Se me representó como faltando a la verdad, cuando hice la declaración de que no había intercambiado ni una palabra con los hermanos Jones y Waggoner, ni con mi hijo Willie a propósito de la ley en Gálatas. Si hubieran sido tan francos conmigo como lo fueron al hablar unos con otros en mi contra, podría haberles aclarado todo al respecto. Repetí esto varias veces, porque vi que estaban determinados a no recibir mi testimonio. Pensaban que habíamos venido todos a la asamblea en perfecta compenetración y acuerdo, para plantear batalla con la ley en Gálatas" (Carta de E.G. White a "Dear Children of the Household," 12 mayo 1889. EGW 1888, p. 310 y 311).

Sus llamamientos a que se investigara la Escritura y se discutiera abiertamente en la próxima asamblea de la Asociación General, fueron como predicar en el desierto en lo que respecta a los dirigentes. A partir de la información que habían recabado, dedujeron que ella estaba siendo influenciada por la facción de la costa del Pacífico. La Asociación General estaba esforzándose por excluir de la sesión la discusión sobre la ley. Les parecía que los llamamientos de E. White a mostrarse abiertos beneficiaban a Waggoner, Jones y W.C. White. Este último había escrito al hermano Butler al respecto de tener un instituto en el que pudieran discutirse asuntos doctrinales. Ahora todo parecía encajar. Los dirigentes de la iglesia estaban convencidos de que iba a tener lugar un esfuerzo concertado para torpedear doctrinalmente la asamblea.

Las mentes estaban resueltas. Daban crédito a la teoría de la conspiración. E. White dijo de la jerarquía de Battle Creek:

"pensaron que se suscitaría la ley en Gálatas, y estarían armados y dispuestos para resistir cualquier cosa, vieja o nueva, que procediera de esos hombres de la costa del Pacífico" (Id.).

Uriah Smith confirmó que tal era su estado mental al acudir a la asamblea de 1888.

"El siguiente paso desafortunado, creo, fue cuando se reunieron los hermanos en California, justo antes de la asamblea de Minnesota [Minneapolis], e hicieron sus planes para plasmar y llevar sus puntos de vista sobre los diez cuernos y la ley en Gálatas a aquella asamblea. Sólo por carta de California fuimos informados de ello, unos pocos días antes de que llegara el momento de comenzar la asamblea. Me cuesta creer que fuera así, pero el informe resultó pronto confirmado una vez que llegamos allí. El hermano Haskell acudió a mí, y me preguntó cómo creía que sería mejor presentar esas cosas. Le dije que en mi opinión lo mejor era no presentarlas en absoluto; que no traerían más que confusión a la asamblea, y que no serían de beneficio sino al contrario. Pero él me dijo que los hermanos de California estaban decididos a presentarlas; y así sucedió, y tal como me temía, casi arruinaron la asamblea. De no haberse presentado esas cuestiones perturbadoras, no veo por qué no hubiéramos podido disfrutar de una asamblea tan placentera y bendecida como las que siempre habíamos tenido" (Carta de Uriah Smith a E.G. White, 17 febrero 1890, Battle Creek, Michigan. MMM, p. 154).

A.T. Jones dijo que ignoraba totalmente que las mentes de los hermanos albergaran todas esas sospechas. "En total inocencia, llegamos al encuentro no esperando otra cosa, excepto el estudio sincero de la Biblia a fin de conocer la verdad" (Carta de A.T. Jones a C.H. Holmes, 12 mayo 1921, Washington, D.C. MMM, p. 328).

W.C. White dijo:

"Fui al encuentro de Minneapolis con la inocencia de una paloma, y mientras tanto, mis viejos amigos en B.C. [Battle Creek] e incluso mis propios parientes estaban diciendo las cosas más amargas contra mí..." (Carta de W.C. White a Dan T. Jones, 8 abril 1890, Boulder, Colorado., MMM, p. 171).

El hermano White acudió a Minneapolis pensando que se habían dispuesto las cosas con el hermano Butler de modo que pudiera haber una discusión sobre la ley en Gálatas en el instituto. El hermano Waggoner vino preparado con sus "libros de referencia". Lo que encontró fue una oposición decidida. Tal como describió el hermano White:

"...nunca pudimos comprender por qué nuestros hermanos de B.C. tuvieron que oponerse a ese tema, y aducir que la propuesta de discutir esas cuestiones les venía totalmente por sorpresa, siendo que podíamos apreciar por sus mismas acciones que no les venía por sorpresa" (Id., p. 170).

El hermano Rupert distribuyó entre los delegados "varios cientos" de copias del folleto escrito por el hermano Butler ‘La ley en Gálatas’, lo que demuestra que los hermanos de Battle Creek habían anticipado las discusiones.

En los tres años precedentes el hermano Butler había venido repetidamente enfermando. Manifestó que su resistencia se había visto mermada por el estrés derivado de sus pesadas responsabilidades como presidente de la Asociación General. Creía que ese asunto de la ley en Gálatas era un mal "innecesario e injustificable" (Carta de G.I. Butler a E.G. White, 1 octubre 1888, Battle Creek, Michigan. MMM, p. 80). Llegó incluso a culpar a E. White de su estado de enfermedad, entre mayo y agosto de 1888. Escribió: "Nunca he tenido dudas en cuanto a que fue la tristeza de corazón que me produjo la posición que usted tomó, lo que me ha causado esta enfermedad que dura ya cuatro meses" (Id., p. 82).

E. White no había respondido -desde Suiza- a las peticiones de ayuda que Butler le hiciera durante el año 1886 para contrarrestar a Waggoner y Jones. Entonces, la carta que E. White escribió el 18 de febrero de 1887 a los hombres jóvenes, era lo que Butler estaba esperando para condenar la posición de ellos. Escribió a E. White:

"Han existido simplemente dos posiciones sobre este tema de la ley añadida: la que sostuvo el hermano Waggoner de que la ley se refiere a los diez mandamientos morales, y la otra consistente en que la ley añadida se refiere a las leyes particularmente judías... Esos son los puntos sobre los que se centra todo el asunto que ha venido siendo objeto de debate y controversia durante años" (Id., p. 88).

El hermano Butler protestó con vehemencia cuando Waggoner publicó las lecciones de Escuela Sabática en el Instructor, durante el verano de 1886 (Id., p. 91). Al final de ese mismo verano se publicó la "larga serie" de artículos sobre Gálatas 3 en Signs, que llegaron a unos 20.000 lectores (Id., p. 92). Eso lo percibía como un desafío directo al liderazgo y autoridad doctrinal de la iglesia. El hermano Butler se quejó a E. White en estos términos: "Nunca me respondió palabra sobre ello, ni prestó la más mínima atención a esas cosas..." (Id., p. 94).

Todas esas preocupaciones le habían hecho enfermar de tal modo que ahora estaba presto a deponer sus cargas. No podría asistir a la asamblea de Minneapolis. Otros habrían de defender la causa. Debería dedicarse al cuidado de su propia salud y la de su esposa, quedándose en casa (Battle Creek). Pero urgió a los leales a que "permanecieran en los hitos".

Por su parte, E. White no aceptaría la acusación de ser la culpable de la enfermedad de Butler:

"Si es que mi carta tuvo en usted consecuencias tan importantes como causarle los cinco meses de enfermedad, no se me debe tener por responsable de ello; pues si usted la hubiera recibido con el espíritu adecuado, no habría producido esos resultados. Le escribí en angustia de espíritu con respecto a su curso de acción en la asamblea de la Asociación General de hace dos años [en 1886]. Ese encuentro no complació al Señor. Su espíritu, hermano mío, no fue el debido. La forma en la que manejó el caso del Dr. Waggoner fue quizá según usted dispuso, pero no tal como Dios dispone" (Id., p. 96 y 97).

El instituto ministerial comenzó el miércoles, del 10 al 16 de octubre, en la iglesia de la 4ª Ave. S. and Lake St., Minneapolis, Minnesota (La cronología se ha tomado de "Selected Aspects of Ellet J. Waggoner’s Eschatology and Their Relation to His Understanding of Righteousness by Faith, 1882-1895," -Clinton Wahlen, Andrews University Seventh-day Adventist Theological Seminary, 1988-, p. 71-77). Las reuniones tuvieron lugar en el sótano de la iglesia. Continuaron hasta la primera reunión de la asamblea de la Asociación General, el 17 de octubre.

Al inicio del instituto, E. White escribió a su nuera Mary White en relación con la carta que le envió el hermano Butler conteniendo aquellas diatribas hacia ella:

"El hermano Butler me ha enviado una larga carta, una colección de acusaciones y cargos contra mí, pero esas cosas no me alteran... Los hermanos Smith y Butler detestan sobremanera que se diga algo sobre la ley en Gálatas, pero no veo la forma en que eso pueda evitarse... Mañana al mediodía se presentará y discutirá la ley en Gálatas" (Carta de E.G. White a Mary White, 9 octubre 1888, Minneapolis, Minnesota. EGW 1888, p. 68).

La noche del sábado 13 de octubre se leyó una larga carta del hermano Butler a los delegados, que los retuvo allí hasta las diez. E. White escribió a Mary White: "La carta del hermano Butler ha sido una buena cosa para iniciar esta cuestión, así que aquí la tenemos" (Id.).

El lunes 15 de octubre, E.J. Waggoner comenzó una serie de nueve presentaciones sobre la ley y el evangelio. Dio su séptima presentación el jueves 18 de octubre, a las 9 de la mañana. Habló sobre la ley en Gálatas (R. DeWitt Hottel, "Diary of 1888," MMM, p. 506).

No había duda posible en cuanto al tema que Waggoner expuso en las presentaciones. Consistía en la relación entre la justificación por la fe y la ley moral. Más adelante relacionó la ley y los pactos de Gálatas 3 con la justificación. La adecuada comprensión de lo anterior constituía el mensaje del tercer ángel de Apocalipsis 14:12.

El viernes 19 de octubre, en su séptima presentación, Waggoner citó Gálatas 3:17:

"Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios en Cristo no puede ser anulado por la ley, la cual vino cuatrocientos treinta años después; eso habría invalidado la promesa".

Identificó entonces "el pacto hecho con Abraham con el segundo pacto" (W.C. White, "Notes Made at Minneapolis, Minnesota, October, 1888," MMM, p. 424).

Con esto quería decir que el "pacto eterno" era uno sólo, y era lo mismo que la promesa del "segundo pacto" que Dios hizo con Abraham mediante Cristo.

El sábado 21 de octubre, Waggoner presentó su octavo tema:

"A las 9 de la mañana, el hermano Waggoner continúa sus presentaciones sobre la ley y el evangelio. Las Escrituras objeto de consideración fueron el capítulo 15 de Hechos, y el segundo y tercero de Gálatas, comparados con Romanos 4 y otros pasajes en Romanos. Su propósito fue mostrar que el punto principal de controversia fue la justificación por la fe en Cristo, fe que nos es contada por justicia, tal como sucedió con Abraham ("Third Day’s Proceedings," General Conference Daily Bulletin -21 octubre 1888-).

Evidentemente, en cierto punto de su presentación, Waggoner abordó la alegoría de Sara y Agar en Gálatas 4:21, y sostuvo que el viejo pacto (Agar) era una condición de salvación por las obras que seguía existiendo juntamente con el nuevo (Tal como escribió en The Glad Tidings -Oakland, California: Pacific Press Publishing Co., 1900, 184ff-). De acuerdo con las notas recogidas por R.T. Nash (Carta de R.T. Nash a Ellen G. White Estate, 25 junio 1955; Document File 189), quien era delegado en 1888, el hermano Morrison, refutando a Waggoner, puntualizó que los adventistas siempre habían creído en la justificación por la fe, y que eran hijos de la libre, según la alegoría de Gálatas 4.

El lunes 22 de octubre, el hermano Waggoner presentó su noveno tema. Consistió en "una discusión sobre la ley en Gálatas -o justificación por la fe- que duró una hora y media" ("They Are for Temperance," Minneapolis Tribune – 23 octubre 1888-. MMM, p. 557). "El hermano Waggoner habló en la primera sesión matinal sobre el tema de ‘los dos pactos y su relación con la ley’" ("Sabbath Disclosures," St. Paul Pioneer Press –22 octubre 1888-. MMM, p. 582).

El lunes 23 de octubre, se asignó un tiempo de réplica a Uriah Smith, R.M. Kilgore y J.H. Morrison, quienes disertaron sobre la ley en Gálatas. El hermano Morrison había sido comisionado por la Asociación General para presentar la posición tradicional sobre la ley en Gálatas. Ese iba a ser un día decisivo para E. White.

El hermano R.M. Kilgore hizo aquel día cierta declaración a la que E. White se referiría en su "sermón matinal" del 24 de octubre en estos términos:

"Si el hermano Kilgore hubiese estado caminando en estrecha unión con Dios, nunca hubiese recorrido el terreno por el que transitó ayer, ni hubiera hecho la afirmación que hizo en relación con el tema objeto de investigación. Según su afirmación, no deben traer ninguna luz nueva ni presentar ningún argumento nuevo a pesar de haber estado años manejando constantemente la Palabra de Dios. No obstante, no son capaces de dar razón de la esperanza que tienen, debido a que un hombre no está aquí. ¿Acaso no hemos estado todos considerando este tema?" (E.G. White, "Morning Talk," 24 octubre 1888. EGW 1888, p. 151).

En sus notas sobre la Asamblea de 1888, W.C. White detalló algo más las aseveraciones del hermano Kilgore. Con posterioridad, en ese mismo día, R.M. Kilgore dijo en representación de la Asociación General:

"Me opongo a que se considere la cuestión, especialmente tras haberse dicho que el Dr. W [Waggoner] fue falsamente representado. Consideré que era desafortunado traer aquí este asunto. Si W [Waggoner] hubiera estado enfermo, me hubiera opuesto igualmente. Es un acto de cobardía. Nunca ha existido una oportunidad como la que ha tenido el Dr. W [Waggoner]. Me inquieta otra cosa: La experiencia habida hace 16 años. El informe ‘Examen al hermano [J.H.] Waggoner’" (W.C. White, "Notes Made at Minneapolis, Octubre 1888." MMM, p. 424).

El hermano Kilgore opinaba que la discusión relativa a la ley en Gálatas estaba fuera de lugar, por no estar presente el hermano Butler. De haber sido el hermano E.J. Waggoner quien hubiese estado enfermo, habría objetado igualmente que el tema se discutiera en aquella asamblea. En su opinión, el proceder seguido había concedido una ventaja injusta al hermano Waggoner al permitirle airear sus creencias entre los delegados, influyendo así en ellos. Además, ¿acaso no había denunciado ya el Espíritu de Profecía la interpretación de la ley moral en Gálatas en un testimonio entregado al hermano J.H. Waggoner hacía dieciséis años?

El miércoles 24 de octubre, E. White se dirigió a los delegados en relación con el intento del hermano Kilgore de aprobar una resolución en la asamblea, a fin de impedir la discusión de la ley en Gálatas. E. White refiere la verdadera historia:

"Y entonces tomar la posición de que debido a que el hermano Butler no estaba allí, no se debía abordar ese tema. Sé que eso no viene de Dios...

Bien, uno dice: ‘Sus oraciones y su discurso van por el camino del Dr. Waggoner’. Les quiero decir, mis hermanos, que no he tomado posición alguna; no he tenido conversación alguna con el doctor ni con ningún otro sobre ese tema, y no estoy aún en disposición de decantarme... Si las posiciones del hermano Waggoner fueran incorrectas, ¿por qué tiene alguien que levantarse y decir lo que ayer vimos aquí? Si tenemos la verdad, se sostendrá. Estas verdades que hemos manejado por años, ¿será necesario que venga el hermano Butler a decirnos en qué consisten?

...Hermano Kilgore, resulté más apenada de lo que puedo expresarle cuando le oí hacer esa declaración, pues he perdido la confianza en usted" (E.G. White, "Morning Talk," 24 octubre 1888. EGW 1888, p. 151-153).

Vino después una refutación por parte del experto en debates J.H. Morrison, presidente de la Asociación de Iowa. R.T. Nash informó: "...la oposición eligió a un hombre para hablar a sus mentes en esa línea... El hermano J.H. Morrison era su portavoz" (R.T. Nash, "An Eyewitness Account." MMM, p. 352). Tenía una pizarra en la que aparecían escritas las dos propuestas en conflicto:

"Se determina que la ley en Gálatas es la ley ceremonial" –firmado, J.H. Morrison-.

"Se determina que la ley en Gálatas es la ley moral". Esperaba que lo firmara el Dr. Waggoner, quien rehusó entrar en ese juego (LeRoy E. Froom, Movement of Destiny -Washington, D.C.: Review and Herald Publishing Association, 1971-, p. 243 y 244).

El hermano Morrison "se opuso a la presentación del tema, debido a que no había nadie presente que lo hubiera estudiado en particular" (Id.). Entonces abordó directamente el tema de "la ley en Gálatas. Se trata de si confiamos en una ley que se debe guardar, o bien en una que no debe guardarse" (Id., p. 425). Para Morrison, la ley a la que Gálatas se refería como "una que no debe guardarse", era la ley ceremonial. "...Cuál es el tema en Gálatas. La ley de Moisés..." (Id.). En cierto momento dijo que la ley en Gálatas 5:3 era "otra ley completa, de la que la circuncisión es una parte" (Id.).

   
 

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